La justicia
a medias ¿es justicia?
Un juez acaba de condenar a 40 años de cárcel
a cuatro militares autores del asesinato en estado de indefensión
de tres sindicalistas de la Central Unitaria de Trabajadores CUT
de Colombia, en hechos cometidos el 5 de agosto de 2005 en Saravena,
región del Arauca.
Alirio, Leonel y Jorge fueron sacados semidesnudos, descalzos
y con violencia por la tropa agazapada cerca de la casa en Caño
Seco donde los sindicalistas pasaban la noche. Luego los asesinaron.
El ejército dijo ante los medios que los tres murieron
en un combate y los presentó uniformados y armados. La
Fiscalía comprobó que fueron ejecutados en estado
de indefensión por la tropa y certificó que no estaban
armados, no hubo combate, no eran guerrilleros, eran dirigentes
sociales, sindicalistas asesinados en un acto de ejercicio arbitrario
del poder, de abuso de la fuerza.
Esta condena es un triunfo de la dura lucha de los sindicalistas
colombianos y de la solidaridad internacional contra la impunidad
y contra el terror cobijado por el Estado.
En el caso del asesinato de Luciano Romero Molina, el sindicalista
refugiado en Asturias que fue detenido, torturado y asesinado
en Valledupar, la investigación llevó a la detención
de un sicario y otro está en búsqueda y captura,
ambos son sicarios miembros de un grupo paramilitar al servicio
de las multinacionales.
Pero en estos cuatro asesinatos no hay autores intelectuales presos,
ni uno solo de los determinadores de estos asesinatos y de los
537 sindicalistas asesinados durante los cinco años de
gobierno del Presidente Alvaro Uribe Vélez, está
detenido. Solo van a la cárcel los autores materiales de
menos del 3% de los crímenes cometidos contra dirigentes
sociales en Colombia.
Quienes “pagan el pato” por estos crímenes
son los soldados rasos, algún suboficial, los sicarios
nacidos del fango en los barrios marginales, nunca los altos mandos
de la fuerza pública, ni el empresariado, ni los políticos
acostumbrados a eliminar adversarios…tampoco nadie de las
elites que deciden sobre la vida y la muerte ajena, queda enredado
en la débil telaraña de la justicia colombiana.
Esta justicia a medias, justicia incompleta y a regañadientes,
no es justicia. La botella medio vacía de la justicia,
es impunidad. Y el genocidio contra los sindicalistas colombianos
no se detiene. En lo corrido del año van 19 sindicalistas
asesinados y la “democracia” colombiana ni se despeina.
Luciano, un hombre bueno que vivió en el barrio Pumarín
de Xixón, cumple dos años de haber sido asesinado
y su memoria es la de miles de sindicalistas asesinados en la
impunidad en Colombia.
En su memoria, por la vida y por los derechos humanos, el Colectivo
de Colombianos Refugiados en Asturias convocamos a las organizaciones
sociales, a las gentes y autoridades de Asturias a participar
de un acto político y cultural el 11 de septiembre a las
20 horas en el Paseo de Begoña de Gijón.
COLECTIVO
DE COLOMBIANOS REFUGIADOS EN ASTURIAS “LUCIANO ROMERO MOLINA”
Xixón, septiembre de 2007