La
anti-cooperación.
David Llistar
Observatorio de la Deuda en la Globalización
Conectividad Norte-Sur
Usted y yo estamos realmente muy bien conectados con el Sur. Estamos
sutilmente conectados con un campesino sin tierra de Nicaragua
a través de nuestras tazas de café. Con un nigeriano
cuando calentamos la cafetera con gas natural. Con un ecuatoguineano
cuando arrancamos nuestro automóvil. Con un indígena
indonesio al comprar en Ikea. O con un emigrante magrebí
al votar a un partido que favorece su monarquía totalitaria.
La globalización no es ninguna broma. Habitantes de distintos
continentes interconectados, economías interconectadas,
políticas interiores de unos Estados condicionadas por
políticas de terceros, guerras contra población
civil por intereses geoestratégicos de lobbies lejanos...
Un sinfín de relaciones inter y transnacionales definidas
principalmente por una dinámica específica: la del
capitalismo expandiéndose mundialmente. Una expansión
que se produce en forma de sucesión de olas que impactan
y transforman los pueblos de la periferia a menudo violentamente,
y que han sido producidas desde un foco situado en los países
intensivos en capital (Estados Unidos, Unión Europea, Japón).
Cada vez importa menos la distancia. Dada la compleja trama de
hilos que atan las distintas realidades a escala planetaria creer
que la ayuda al desarrollo pueda contrarrestar la telaraña
de hilos de diversa naturaleza que coartan la libertad de los
habitantes del Sur pierde total sentido. ¿No deberíamos
cambiar entonces de paradigma? ¿Trascender estrategias
ya obsoletas? Cooperar a través de no anticooperar puede
resultar mucho más eficaz. Ayudar a través de no
destruir.
La “anticooperación”
En
este contexto de profunda globalización se hace conveniente
definir todo aquello que interfiera negativamente sobre los pueblos
empobrecidos. Si la cooperación al desarrollo se refiere
a toda actuación del Norte que comporte (al menos teóricamente)
un beneficio para el Sur, es lógico definir la “anticooperación”
como todo lo contrario, como toda aquella actuación
realizada en y desde el Norte cuyos efectos sean directa o indirectamente
perniciosos para el Sur. Por ejemplo, el consumo a gran
escala de carburantes cuyo origen proceda de enormes plantaciones
de palma africana o caña de azúcar de países
tropicales, la ocupación de Iraq por parte de Estados Unidos,
el Reino Unido y sus aliados o la emisión de gases de efecto
invernadero.
Mecanismos mucho más potentes que la cooperación
al desarrollo.
Algunas organizaciones dedicadas al desarrollo han superado el
asistencialismo, incluso sustituyendo parte de su actividad como
canalizadores de dinero y personal técnico por actuaciones
de sensibilización, denuncia y presión hacia algunas
causas estructurales del “subdesarrollo” del Sur (deuda
externa [1], comercio internacional desigual, militarización,
destrucción del medio ambiente...). Algunas agencias de
financiación han empezado a entender tímidamente
que tales actuaciones son convenientes. Sin embargo no existe
en el ideario de los primeros ni de los segundos un mapa integral
de las causas de la pobreza originadas
por el Norte ni una evaluación comparada de la
importancia relativa de cada una de estas causas y mucho menos
de los mecanismos transnacionales que producen anticooperación.
Los
tentáculos Norte-Sur. Definiendo la anticooperación.
* ANTICOOPERACIÓN TECNO-PRODUCTIVA
Producida por cualquier mecanismo NS que involucre la creación
de tecnologías y redes productivas globales orientadas
al consumo y la producción de la clase consumidora mundial
(o Norte Global), en lugar de estar orientadas a las necesidades
de la mayoría de la población mundial (y en particular
al Sur Global). Redes de infraestructuras de transporte (carreteras,
puertos y aeropuertos), de energía (oleoductos, gasoductos,
pozos, refinerías, plantas de generación,..), de
agua (hidrovías, embalses, puertos,..). Tiene gran relación
con las anticooperaciones comercial, ambiental y militar.
* ANTICOOPERACIÓN FINANCIERA
Cualquier acción producida por mecanismos de tipo financiero
transnacional con origen en el Norte que interfiera negativamente
en los sistemas financieros de los países del Sur, o bien,
a otros ámbitos de la vida del Sur Global, sean también
económicos, políticos, ambientales u otros. Los
principales son la deuda externa como aspiradora de capital, la
deuda externa como palanca geopolítica, la desviación
de depósitos de las elites del Sur a bancos del Norte y
los fondos de inversión especulativos de origen central,
que invierten en valores del Sur que a menudo provocan costosas
crisis financieras.
* ANTICOOPERACIÓN COMERCIAL
Se produce mediante aquellos mecanismos controlados desde los
centros de decisión del Norte que actúan en el comercio
internacional, y que tienen nefastos impactos en las poblaciones
del Sur. Por ejemplo en su seguridad alimentaria. Comercio internacional
de todo aquello que el capitalismo concibe como mercancía
(alimentos, energía, manufacturas, conocimiento, servicios
diversos, ...). Incluidos recursos que pueden ser también
derechos básicos de las personas (agua, educación,
salud, electricidad, conocimiento, ...). El dumping, las patentes,
el sistema de organizaciones internacionales que obligan a desproteger
las economías locales, etc,.. son ejemplos de dichos mecanismos.
*
ANTICOOPERACIÓN DIPLOMÁTICA
Se produce mediante distintos dispositivos implementados por los
Estados (principalmente los del Norte) en su actuación
exterior en el Sur, para influir, condicionar, interceptar y financiar
operaciones (abierta o secretamente) que puedan beneficiarlos
en detrimento de las poblaciones de los países en que actúan.
El sistema de embajadas, consulados, oficinas comerciales y de
cooperación, los sistemas de espionaje,… por un lado,
y por el otro, la participación en organismos internacionales
(IFIs, OCDE, G8, sistema de Naciones Unidas, etc). Los sujetos
de dicha anticooperación son funcionarios públicos
entre los que destacan los diplomáticos.
* ANTICOOPERACIÓN AMBIENTAL
Provocada tanto por actitudes como por decisiones políticas
o empresariales en el Norte, que se transmiten al Sur en forma
de interferencia ambiental desastrosa, como por ejemplo el calentamiento
global. Diferentes fenómenos ambientales NS que justamente
han estado y son los generadores de la llamada ‘deuda ecológica’
(emisión de gases de efecto invernadero, contaminación
y pasivos ambientales, biopiratería, etc).
* ANTICOOPERACIÓN en el MOVIMIENTO de PERSONAS
Se la puede definir como al conjunto de todos los mecanismos aplicados
desde el Norte para filtrar selectivamente a aquellas personas
de países del Sur que sean funcionales a las sociedades
del Norte, al mismo tiempo que se bloquea la entrada al resto
(o si han podido entrar ilegalmente, se los escupe), independientemente
que tengan grandes necesidades. Así mismo, debemos incluir
otros fenómenos masivos que tienen que ver con el movimiento
de personas del Norte Global por motivos que no son la supervivencia
sino el ocio y que empiezan a tener un impacto en todo caso discutible
sobre el Sur Global: el turismo internacional.
*
ANTICOOPERACIÓN SIMBÓLICA
Podemos definirla como el resultado de la manipulación
de todo tipo de símbolos desde el Norte cuando transmitidos
al Sur afectan negativamente a su población. Símbolos
encapsulados en soportes que van desde películas y telenovelas,
hasta sistemas educativos, carreras universitarias, doctrinas
y/o informes supuestamente científicos, doctrinas de fe
y/o sermones religiosos, noticias manipuladas o en la publicidad.
* ANTICOOPERACIÓN “SOLIDARIA”
Se define como el conjunto de aquellas actuaciones de ayuda internacional
al desarrollo o simplemente catalogadas retóricamente como
cooperación internacional, determinadas por actores del
Norte (agencias estatales, ONG, fundaciones empresariales, QUANGOs,..),
cuyos resultados sean infaustos para las poblaciones del Sur.
Ello sucede por ejemplo en las ayudas condicionadas a políticas
de ajuste estructural o a aquellas dirigidas a objetivos comerciales,
geopolíticos o de imagen del donante (2).
* ANTICOOPERACIÓN MILITAR
La anticooperación militar es el conjunto de interferencias
NS que implican el uso de la violencia, o la posibilidad de desencadenarla
o acentuarla. Incluye también el suministro de medios de
todo tipo para el ejercicio de la violencia en el Sur, aunque
aparentemente el conflicto no involucre actores del Norte.
¿Cuál
es el origen de la anticooperación?
Unas y otras formas de anticooperación están interrelacionadas.
Incluso coordinadas bajo una misma lógica de fondo. Se
originan principalmente en la necesidad del Norte de controlar
nuevos y mayores recursos materiales, hídricos o energéticos
en el Sur, asegurar los que ya se encuentran bajo su control,
y finalmente, acceder y controlar los mercados emergentes como
plataforma para expandirse. Por ejemplo, la generación
de deuda externa tiene su relación en instrumentos previstos
por los gobiernos del Norte para favorecer la internacionalización
de sus empresas transnacionales ante la competencia capitalista
internacional. Por ese lado, deuda externa, inversión extranjera
y comercio internacional, están por lo tanto orgánicamente
interrelacionadas. Otro ejemplo es el de la propia ayuda oficial
al desarrollo, muchas veces condicionada a intereses de mercado
o geoestratégicos como los que se ponen en juego para complacer
a países que deben asegurar el suministro de ciertas materias
primas estratégicas como el gas, el petróleo o algunos
minerales que son clave para la vida de los ricos. ¿Por
qué si no existe tanta coincidencia entre los intereses
geoestratégicos de los países del Norte y los flujos
de ayuda internacional? Turquía por citar un caso, es el
país que ha recibido el mayor crédito FAD de la
historia del Estado español justo cuando la Administración
Aznar se encuentra en la mayor operación de presión
internacional durante los días previos a la invasión
de Irak, coordinándose con la estrategia militar de Washington
para conseguir el beneplácito del Gobierno turco a dicha
invasión (3).
La
teoría de la vaca
Una parábola resume la suma de nuestras relaciones con
las poblaciones del Sur: el granjero industrial que ofrece pienso
a la vaca no está precisamente cooperando con la vaca a
pesar del pienso que le regala, sino que la explota para vender
su leche y su carne con fines económicos generalmente egoístas.
Es una relación de dominación y de explotación
aunque a la vaca le guste el pienso.
La visión que nosotros tenemos, a menudo inocentemente,
se concentra en recoger y desplazar algunos recursos (dinero,
tecnología, alimentos,..) desde un enfoque de solidaridad,
pero no ve o no quiere ver otros mecanismos que hacen que la vaca
no pueda cambiar su condición. Cooperar no sólo
debe significar la creación de dicho flujo de solidaridad,
sino oponernos enérgicamente a flujos mucho más
potentes que paralelamente están desplegados sobre las
desangradas economías del Sur y que perpetúan la
situación inmoral de nuestros hermanos africanos, latinoamericanos
o asiáticos. Es decir, investigar las causas, divulgarlas
y presionar a los actores que entre nosotros/as anticooperan.
David
Llistar i Bosch es coordinador del Observatorio de la Deuda en
la Globalización/Càtedra UNESCO de Sostenibilitat
de la Universitat Politècnica de Catalunya. Esta artículo
ha sido publicado en el nº 29 de la revista Pueblos, diciembre
de 2007.
Notas
[1] Por ejemplo, si comparamos el servicio de la deuda externa
que los países del Sur enviaron a los del Norte con la
ayuda oficial que recibieron de estos, nos damos cuenta de que
el Sur envía mucho más dinero del que recibe. En
el año 2000 por citar una fecha especialmente significativo,
la relación fue 7 a 1.
[2] Ver. D.Llistar, “¿Por qué al Norte le
gusta “ayudar”?”, Revista Viento Sur, 90, Febrero
2007: www.vientosur.info

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