| Carta Abierta al
Director del diario El País, España.
Estimado Sr. Director,
No
le escribo, señor director, esta carta con ruego de publicación,
como tampoco le envío copia al Defensor del Pueblo de su
diario para que reflexione sobre su contenido, pues lo uno como
lo otro bien me consta que sería inútil a estas alturas.
Respecto a América Latina, es notorio el sesgo de su política
no sólo editorial, como todavía podría ser
legítimo, sino también en lo que interesa a todas
las secciones de opinión y a buena parte de las de información.
El día de hoy, lunes 2 de junio, se publica la usual crónica
sobre Bolivia: noticia
trufada de apoyo a los llamados “comités cívicos”
que han emprendido una
carrera de consumación de hechos contra las reivindicaciones
y esperanzas de
una clara mayoría de la ciudadanía y además
con el despliegue en colores a
media plana de una foto de quema de urnas por parte de indígenas,
urnas de
un referéndum convocado y realizado al margen de la Constitución
en vigor y
frente al nuevo proyecto constitucional. No es la primera vez que
hacen
ustedes, señores de El País, esta especie de montaje.
Hace sólo una semana
tuvieron fotos, pues han llegado a todas las redacciones, de indígenas
torturados públicamente en las calles de Sucre por las juventudes
de los
comités cívicos y no dieron ni siquiera la noticia.
¿No existe para ustedes una
diferencia entre quemar cosas y torturar personas? Piensan por lo
visto que es
más grave lo primero si son indígenas quienes lo hacen.
Lo
que se ve que definitivamente no existe en El País es la
separación entre información y opinión, por
la que tanto luchó este periódico en otros tiempos,
como tampoco el mínimo código moral que proscribe
el doble rasero. Las iniciativas de referéndum para autonomía
departamentales que intentan cortocircuitar las autonomías
indígenas en Bolivia coinciden en el tiempo con la decisión
similar del gobierno vasco de proceder a una consulta ciudadana
al margen igualmente de la correspondiente Constitución,
la española en el caso, a lo cual ustedes, señores
de El País, se oponen frontalmente en sus secciones tanto
editorial y de opinión como de información. Sólo
me ocupo ahora del caso boliviano, que es mucho más grave
por el contenido discriminatorio de los estatutos que se proponen,
por el contexto de agresividad racista de los grupos que los propugnan
y por el objetivo de impedir la autonomía de las comunidades
y pueblos indígenas. Dicho de otra forma, los comités
cívicos encabezan un movimiento de restauración colonialista
que el periódico español El País está
abiertamente alentando. Sus corresponsales, quienes no parece que
estén recorriendo Bolivia o que ni siquiera se encuentren
allí, han acabado alguna crónica con el augurio de
un “estallido étnico” por culpa, naturalmente,
indígena. ¿Es que no tienen ustedes ya límites
en la manipulación? Tienen intereses económicos por
supuesto y no sólo además en el sector mediático.
Permítanme
que les haga una recomendación. Abandonen el doble rasero,
lo más vergonzoso de todo por ser lo más caracterizadamente
colonialista. Pueden hacerlo de dos formas. Apliquen su entusiasmo
a respaldar y animar al gobierno vasco en su iniciativa de consulta
al margen de la Constitución española. También
pueden aplicar su riguroso escrutinio de la política vasca
al caso de las iniciativas bolivianas. Hagan una cosas o la otra,
pero dejen, por favor, de trufar las noticias y de manipular las
imágenes.
Atentamente,
Bartolomé Clavero
Miembro del Foro Permanente de Naciones Unidas
para las Cuestiones Indígenas.

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