| La Actualidad
del Che en las revoluciones del presente
Por Narciso Isa Conde
A
Kiva Maidanik, ejemplar, talentoso y erudito latinoamericanista
soviético. Comunista toda la vida a pesar del poder burocrático,
guevarista de alma y corazón en tiempos difíciles,
amigo entrañable… al aproximarse el 80 aniversario
de Ernesto Guevara de la Serna
En la trayectoria y la obra revolucionaria del Che se sintetizan
la actitud frente a la ciencia y al mito que tanto necesitamos en
el proceso de recuperación de las izquierdas y de la confianza
de los pueblos en su propio accionar.
El símbolo Che crece con los años, después
de su fusilamiento en Bolivia. Se reafirma como fuente de inspiración
luego de todos los reveses sufridos, trasciende la época
que le tocó vivir y demuestra toda la falsedad que encierra
aquello del “fin de la historia” cuando más se
requiere combatir y superar un orden capitalista cada vez más
injusto, brutal y riesgoso para la vida en el planeta.
· Rebeldía, insumisión.
· Apertura de mente.
· Aferramiento a la verdad.
· Correspondencia entre su prédica y su práctica.
· Indiferencia ante los bienes materiales, el prestigio personal
y la fatuidad.
· Aversión al poder para sí.
· Militante de todas las causas justas.
· Crítico implacable y mordaz de sí mismo.
· Reflexivo y crítico temprano de los problemas que
aquejaban al llamado socialismo real.
· Innovador y creativo en la búsqueda de un tránsito
al socialismo de profundo contenido humano.
· Internacionalista a toda prueba.
· Adversario del burocratismo y del dogmatismo.
· Preocupado por la necesidad de forjar seres humanos nuevos.
· Enemigo de la autoafirmación y partidario del ensayo
que confirmara el acierto o el error.
· Enemigo de los privilegios y del uso abusivo del poder.
· Solidario, humano, desprendido de todo egoísmo en
la relación con sus compañeros/as de lucha y sus familiares
y amigos.
· Portador de una moral y una honestidad inconmovibles.
· Apasionado en la búsqueda científica y en
el estudio superador.
· Enemigo de la copia y esforzado en la creación teórica
ajustada a la realidad de América Latina y del llamado Tercer
Mundo.
· Defensor intransigente de un orden mundial justo y equitativo.
· Practicante de un profundo amor por la humanidad y sus
causas emancipadoras.
Estas
cualidades, entre otras, caracterizaron la vida y la trayectoria
del Che.
Ellas pudieron no abarcar todas las necesarias en su época
y pueden ser incluso, en algunos aspectos, insuficientes en este
nuevo período dado las nuevas situaciones y los fenómenos
no desarrollados, o limitadamente tratados, en la época que
le tocó vivir y luchar.
Entre esto hay que destacar lo relativo a los cambios en el capitalismo
y en las sociedades hegemonizadas por él en esta era neoliberal
y a la luz del desarrollo científico-técnico, los
nuevos actores sociales y el impacto sobre los viejos, las repercusiones
y reflexiones sobre el colapso del denominado socialismo real, el
rol de los pueblos originarios convertidos en nuevos sujetos políticos,
las nuevas modalidades de la lucha de clases, las nuevas reflexiones
y rebeldías sobre la opresión de género, el
adulto-centrismo, el ambientalismo, la globalización y dictadura
mediática modernizada…
Reconocerlo de seguro resultaría del agrado de Ernesto dentro
de su nueva condición de fuente inspiradora de las nuevas
revoluciones.
Pero no hay dudas de que esos y otros atributos de su personalidad
y de rol social explican el porqué de la trascendencia de
su ejemplo, el porqué de su poder convocante y estimulante,
el porqué de su extraordinaria y singular incidencia en la
recuperación de la subjetividad antiimperialista, anticapitalista
y socialista, tan mellada por los golpes recibidos en la última
década del Siglo XX.
Explica el porqué no lo han podido asesinar espiritualmente
después de su muerte física, a pesar de múltiples
intentos: unas veces trivializando sus ideas y acciones; otras,
reconociendo su “jerarquía ética” y su
“apostolado revolucionario”, pero declarándolas
virtudes de otros tiempos, incompatibles con las nuevas tecnologías,
con la evolución de la “democracia”, con la industrialización,
con las economías emergentes basadas en el auge de la microelectrónica
y la robótica, y con la supuesta obsolescencia de la lucha
armada y la re-configuración de los ejércitos.
Siempre, claro está, obviando que las causas de sus múltiples
rebeldías, preocupación y propuestas alternativas
se han potenciado en una época en la que el capitalismo y
los imperialismos se han tornado más explotadores, excluyentes,
violentos, saqueadores guerreristas y depredadores.
Ciertamente que la era neoliberal y los cambios en el patrón
de acumulación y en los grados de internacionalización
del capitalismo marca la entrada a nuevos tiempo, pero realmente
tiempos peores de los que le tocó vivir y sufrir a la generación
revolucionaria del Che.
El anticapitalismo, el antiimperialismo, el anti-burocratismo, el
humanismo, el pro-socialismo de Ernesto Guevara…cobran realmente
más actualidad a partir de los cambios acrecidos en el sistema
imperialista mundial y a la luz de las causas del derrumbe del denominado
socialismo real y la desintegración de la URSS.
Como nos dice Helio Gallardo “se trata, obviamente,
del dominio unilateral de la acumulación de capital y, por
ello, de un mercado-centrismo concentrador, centralizador y a la
vez precarizados y fragmentador…El mercado-centrismo es, sin
discusión, una forma de imperialismo”.
Y en cuanto al empobrecimiento-agrega-“…una
ilegitimidad internacional y transnacional de esta magnitud…podría
alcanzar hasta un 80% de la población, mientras el deterioro
de la habitad mundial podría remontarse, en el siglo XXI,
a un 100%”.
“De modo-subraya- que desvanecido
el desencuentro este-oeste, no ha desaparecido para nada el imperialismo.
Y éste (occidental, blanco, cristiano, opulento, adulto,
macho y a fortiori, capitalista) castiga todavía más
duro y tenazmente que antes a los empobrecidos en las economías
deformes, a las culturas diferentes, a los campesinos, a las razas
discriminadas, a los pueblos originarios, a las mujeres y jóvenes”.
“Es una falsa política económica-concluye-
la que ignora o finge ignorar que el opulento y poderoso es el factor
dominante de una relación económica-cultural que produce
empobrecidos. Sin lucha revolucionaria contra la dominación
no existen ni nación ni ser humano. Este es el mensaje del
Che. Y tiene vigencia”. (Helio Gallardo.- Vigencia
y Mito de Ernesto Guevara, págs. 13, 14, 15. Primera Edición
Dominicana.- Grafi-Caribe 1997)
Para
el Che el proyecto emancipador de la humanidad estaba muy por encima
de cualquier método y de cualquier circunstancia o estadio
del capitalismo. Y contrario a la forma reduccionista y estigmatizadora
que emplearon sus detractores para presentarlo como un empecinado
“guerrerista” (al que le llegaron a poner mates de “militarista”,
“foquista” y hasta de “terrorista” y de
“narco-terrorista”, como ahora hacen con las FARC_EP),
en lo que a métodos y vías se refiere, si bien su
formulaciones dieron respuestas a realidades históricas-concretas
que lo llevaron a privilegiar la vía armada, su marco conceptual
y su práctica política sobre el tema carecía
de toda rigidez y unilateralidad.
EL Che fue un revolucionario integral, imposible de reducir a una
vertiente de la lucha o a un simple “guerrero operativo”.
El Che fue un pensador, un revolucionario que apreciaba la teoría
y el conocimiento humano, y que creó teoría revolucionaria;
siempre proclive a nuevas búsquedas derivadas de la prueba
del acierto y del error.
El Che fue un organizador, un estadista, un luchador social, un
político innovador, ajeno a todo dogma.
El Che nunca confundió el método guerrillero, o el
procedimiento de la lucha armada, con el proyecto social- liberador,
con la idea de la transformación mundial.
El Che teorizó sobre la violencia revolucionaria sin reducirla
a la guerra popular. Y lo hizo para las condiciones de los pueblos
oprimidos, especialmente para los pueblos latinos- caribeños
en función de la destrucción del viejo poder, de sus
instituciones, de su lógica violenta y opresiva.
Analizó el capitalismo, la oligarquía, la dependencia
y el dominio imperial y oligárquico de su tiempo. Y tambien
las condiciones sociales, económicas, culturales… de
nuestras sociedades.
Privilegió la guerrilla como unidad móvil combatiente
en el contexto del despliegue de la guerra de todo el pueblo, incluyendo
de todas las formas de luchas legales e ilegales, abiertas y clandestinas…
la concibió como la clave para configurar la conciencia colectiva
de la posibilidad de la victoria armada contra un poder armado,
violento, explotador y opresor.
Pero el Che asumió tambien la posibilidad de una victoria
estratégica por vía institucional o no armada.
“Recuérdese –escribió entonces-
nuestra insistencia: tránsito pacifico no es logro de poder
formal en elecciones o mediante movimiento de opinión pública
sin combates directos, sino la interacción de poder socialista,
con todas sus atributos, sin el uso de la lucha armada”.
……..
“Es lógico-agregó- que todas las fuerzas progresistas
no tengan que iniciar el camino de a revolución armada si
no utilizan hasta el último minuto la posibilidad de la lucha
legal dentro de las condiciones burguesas”.
Eso
es precisamente lo que se está haciendo hoy en el contexto
de nuevos intentos hacia transformaciones revolucionarias, en Venezuela,
Ecuador y Bolivia… con potencialidades realmente diversas
y limitaciones mayores o menores en uno u otro caso; como procesos
iniciales que incluyen nuevos actores y sujetos político-sociales.
Y en estas situaciones, como en otras parecidas, es preciso volver
al Che en lo que respecta a su concepción de poder popular
y de construcción de sociedades alternativas al capitalismo.
Porque para el Che no se trataba –ni para mí se trata-
solo de logros en gobiernos de inspiración e impactos populares,
sino de una nueva construcción, composición, y funciones
políticas de los poderes populares sociales, de toda una
nueva institucionalidad y una nueva forma de participación,
reproducción y dignificación social y ejercicio de
poder de los pueblos.
La obra del Che esta impregnada de amor hacia la humanidad. El odio
en él se reduce al merecido por las minorías crueles
que la dominan, empobrecen y exterminan.
La guerra en el Che está determinada por las duras condiciones
del dominio imperial-oligárquico. Es una lucha impuesta,
no deseada, una rebeldía basada en la autoestima y auto-dignificación
popular. Una obra de amor de los pueblos por su razón de
ser y por su felicidad.
· El Che y el nuevo
socialismo
La obra multifacética del Che ha conservado una enorme vigencia
40 años después de su infame fusilamiento en aquella
escuelita de la Higuera e incluso casi 20 después del cataclismo
político y la profunda depresión subjetiva provocada
por el colapso del denominado socialismo euro-oriental.
Señal de su fuerza, su pertinencia, su raigambre en los anhelos
de la humanidad. Por eso conservó vigencia y creció
aun durante los años en que la revolución y el socialismo
–si bien pertinentes- perdieron actualidad y Cuba –dramáticamente
aislada y acosada por el imperio- era apreciada por la vocería
dominante como un reducto de las revoluciones pro-socialistas del
siglo XX, condenada inexorablemente al fracaso.
Señal, sobretodo, de su poder transformador frente a una
realidad aun peor, signada por la abrumante campaña que promovía
la idea de la ausencia de alternativas al capitalismo y presentaba
como “dementes” o “ilusos” a quienes, pese
a todo, sostuvimos el combate por el ideal socialista.
En verdad Marx y Engels concibieron desde la ciencia el socialismo
como algo muy distinto a lo que finalmente colapsó en Europa
Oriental.
Lenin habló de su carácter reversible y de la necesidad
de “mucho intentos”
Y el Che, como marxista y leninista de pura esencia, abrazó
la idea del socialismo como movimiento que realiza “muchos
intento” y supone una gran voluntad y capacidad de acción
revolucionarias, ausencia de dogma, innovación, imaginación
en los análisis y en las propuestas superadoras.
Socialismo para el Che era un nombre para la “creación
heroica” de que nos habló José Carlos Mariategui.
Un proceso esencialmente creativo, entendido además como
camino largo y difícil, no exento de reveses e incluso de
derrotas mayores.
El Che fue agudo y perspicaz crítico del devenir altamente
defectuoso y precario de los procesos de orientación socialista
de Europa del Este y de su entronque ventajista con las luchas libradoras
y las revoluciones en el llamado tercer mundo.
Todo esto explica porqué no se inmutó la solidez conceptual
y ética de la obra del Che frente a esas derrotas perturbadoras.
Y es porque la misma supone al socialismo como alternativa fuerte
e imprescindible frente a un orden mundial capitalista llamado a
destruir a los seres humanos y a la naturaleza ¡Ahora más
que nunca antes!
El Che, repito, concibió el socialismo como proceso sujeto
a extraviarse de ruta y a retroceder. Y sobre todo como movilización
persistente, como proceso participativo, como vía de maduración
y tema de conciencia sobre las transformaciones necesarias; como
movimiento creador de nuevos valores y nuevos seres humanos, como
tránsito a la libertad plena y al bienestar colectivo.
El socialismo del Che recupera muchos de los valores de la trascendente
revolución del pensamiento social que representaron Marx
y Engels y mucha de la creatividad y capacidad innovadora de V.I
Lenin, siempre apuntando al corazón del capital.
Recupera así lo original pisoteado, dañado, olvidado.
Y es nuevo tambien en tanto se diferencia del “socialismo”
que sucumbió y en tanto su concepción aporta su esencia
anti-burocrática, su espíritu de búsqueda permanente,
su insumisión frente al dogma, sus reflexiones sobre las
realidades del capitalismo dependiente, su internacionalismo consecuente,
sus valores éticos, su apego al rol de la conciencia y la
voluntad transformadora, y sus agudas críticas al mercantilismo…Y
aporta todo esto y más aun a las nuevas reflexiones respecto
al socialismo apropiado para este Siglo XXI después de las
lecciones recibidas en el Siglo XX.
Pero igual, el antiimperialismo del Che y su concepción sobre
la violencia revolucionaria, su insistencia en la creación
de una vanguardia revolucionaria, su visión sobre la guerra
de todo el pueblo -más allá de la pertinencia actual
de las vías de aproximación a los grandes cambios
por los caminos de las luchas electorales y de las movilizaciones
sociales- vuelven a ser referencias obligadas si se tiene presente
la estrategia de guerra global de los EEUU y sus diseños
de guerras de baja y alta intensidad para América Latina
y el Caribe con la meta de revocar procesos de cambios, autodeterminación
y reformas avanzadas en varios países y de apoderarse-vía
militar- de los valiosos recursos energéticos, minerales
y acuíferos de nuestra América
Y en el espíritu de búsqueda del Che, procurando rescatar
lo válido-original de su proyecto transformador e incorporar
las nuevas reflexiones relacionados sobre la manera de pensar el
socialismo en estos tiempos, es preciso asumir la transición
al socialismo desde de una intensa creatividad que posibilite progresivamente
erradicar el sistema capitalista, su modo de producción,
su modo de distribución, su ideología ,sus instituciones,
su impronta cultural, su esencia clasista, su carácter patriarcal,
su esencia adulto-céntrica, su programa ecocida, sus anti-valores
racistas y antidemocráticos.
Igual asumirlo como vía de superación progresiva del
mercado y de la propiedad privada sobre los medios de producción,
distribución, servicios y riquezas naturales, y ruta hacia
el establecimiento del intercambio basado en los precios, como medio
hacia una economía y una sociedad basada en el intercambio
equivalente de valores, en la solidaridad humana, sin Estado, sin
burocracia, sin privilegios y sin represión de ningún
tipo, repleta de libertades y abierta a la auto-superación
y las más diversas formas de participación, escuela
de formación de seres sin egoísmos y bondadosos.
Y porque el “socialismo” que fracasó carecía
de muchos de estos atributos, al negar al capitalismo que representa
todo lo contrario, estamos obligados(as) a hablar de un nuevo socialismo,
suma de sus valores originales negados por los poderes burocratizados
del denominado “socialismo de Estado”, de todo lo actual
del acerbo guevarista no aplicado y de sus reflexiones y búsquedas
no completadas, de las lecciones de la historia post Marx, Engels,
Lenin, de los aportes de otros(as) pensadores(as) revolucionarios
y del desarrollo posterior del pensamiento socialista hasta nuestros
días.
Mayo 2008, Santo Domingo, RD.
|