el Derecho a la Rebelión.

La gente del local Cambalache, que tienen su sede social en Oviedo, tuvieron a bien invitar al doctor Carlos Alberto Ruiz, para conversar en torno al Derecho a la Rebelión.

Carlos Alberto Ruiz ha sido abogado defensor de derechos humanos en Colombia, defensor también de presos políticos, y discípulo de Eduardo Umaña, con quien trabajó hasta su asesinato hace diez años.

Carlos Alberto, que ya había estado exiliado antes, y que se desempeñó como asesor del gobierno de Samper en una Comisión para la Humanización de la Guerra, hubo de salir al exilio hace ahora diez años.

En su tesis doctoral, en la Universidad Pablo Olavide, en Sevilla, ha tratado sobre este tema, y sobre ello conversó en Cambalache, mientras se espera una edición completa del libro-tesis, con la Editorial DesdeAbajo en las próximas semanas.

“Cuesta mucho enunciar el problema de la Rebelión” afirma Carlos Alberto.

“Esta reflexión seguramente no hubiera pasado el filtro de otras universidades. Resulta complicado plantear en este momento la pregunta sobre la Rebelión. Lo que en los años setenta se veía como algo inevitable, hoy día alguna gente lo ve impensable…y en efecto ni se piensa, pero con toda la complejidad que supone, es un reto que he abordado como tesis primero, y como libro después.”

“No se trataba sólo de hacer una reflexión jurídica, ni de verlo con los ojos de hace unas décadas, sino tratar de ver la complejidad del problema de la Rebelión planteada la pregunta hoy día, con el bagaje, el aprendizaje, y los cambios experimentados, en el orden político, y pese al peligro de encasillamiento, y a los riesgos que muchas personas asumen”

“En uno de los capítulos se repasa el contexto global, el de un poder y una dominación imperial y una lógica neoliberal arrasadora, no sólo en lo económico, sino portadora de una cultura que nos hace pensar que ya esa pregunta por la Rebelión no es válida, y estamos ante un orden de características neoseñoriales, de rasgos de nuevo servilismo, como aquellos rasgos que caracterizaron la sociedad feudal con relaciones de sometimiento, se están hoy día reproduciendo, consintiendo, cuando se avalan y consolidan poderes monárquicos, imperiales y se aplauden sus campañas de muerte, tanto en lo político , en lo económico, en lo militar, y se consiente como si ese fuera el orden natural del mundo y el destino de la humanidad, el estar sometidos a ese orden de cosas.”

"Es ese orden de dominación imperial , neoseñorial y neoliberal, el que nos induce a no hacernos la pregunta por la Rebelión."

En otro aparte se cuestiona el derecho internacional, sin dejar de darle la validez que tiene como herramienta que ha servido para deslegitimar, denunciar y señalar su incumplimiento en las invasiones y guerras en Iraq, en Palestina, en Sahara, en Colombia, etc, pero señalando el vicio en el origen del derecho internacional como validador de “la conquista” , que se reproduce e internaliza, y que no pone límites a la violencia cuando se trata de los centros de poder que detentan esa violencia.

Y se desarrolla en otro aparte, el tema del negacionismo, aquel mismo que existió cuando se negaba el holocausto, el genocidio del pueblo judío, hoy se pretende convertir de nuevo en norma por el propio estado judío que niega el genocidio palestino, los centros de poder niegan sus responsabilidades en los conflictos armados, o " Uribe el presidente colombiano, de derecha, que calificamos de fascista, claramente niega la existencia del conflicto armado, ha planteado la tesis negacionista , al decir que no hay opositor político, que no hay victimas.. pone en cuestión los derechos de las víctimas en esa guerra sucia.."

Y hay negacionismo cuando se desconoce las raíces del conflicto..

"Frente a ese negacionismo, que es el de una sociedad que quiere purificarse de rebeldes, que quiere que no se haga la pregunta por la rebelión, por el Derecho a la Rebelión, frente a ese orden de cosas es que nosotros hacemos la pregunta por que queremos que la sociedad no se purifique de rebeldes, y no caigamos en el negacionismo. "

"Recordamos las causas de la violencia, que es la del hambre, es la de la exclusión, siempre y cuando medie una indignación, o un sentido de vergüenza por lo que está aconteciendo. Y si quisiéramos mirarlo con otra categoría, de la sicología, de la filosofía, hablaríamos del sufrimiento, de la ética..

hay sufrimiento en el mundo, y este sufrimiento es el que marca límites concretos de seres humanos, de los que dicen No Más: He soportado la violencia del hambre, de la exclusión, y cuando media conciencia, y cuando media organización, hay posibilidades que el grito rebelde recoge.”

"Es frente a ese negacionismo , y frente a esa pretensión de un régimen, o muchos regimenes, de negar el origen de la violencia, que debemos hacer la pregunta por el origen de las luchas, de las revueltas sociales, o de los procesos de disidencia, de no aceptación del orden de cosas, que está en otro orden de cosas, que se llama hambre, que se llama exclusión, que se llama destrucción de la naturaleza, que se llama eliminación sistemática de seres humanos todos los días , vía precisamente de la negación del derecho a la alimentación, etc.

Límites humanos ante una lógicas inhumanas, de devastación.".