| Día Mundial del
Refugiado: Concentración en Gijón.
El
Comité de Solidaridad con la Causa Arabe y el Colectivo de
Refugiad@s Luciano Romero,
convocaron hoy una Concentración,
en la plaza del parchís de Xixón.
Los países priorizados fueron: Iraq,
Colombia y Palestina.
La charanga Ventolín, puso animada música
a las actividades.
Los periodistas Irma González de TLG y Pedro
Menéndez de RTPA, fueron los presentadores de las
intervenciones y actividades.
El médico Patricio Suarez recordó los datos del drama
refugiados iraquies, el joven Jorge hizo lo propio por Palestina
y el sindicalista de la sanidad colombiana Antonio Gert intervino
por el Luciano Romero.
Segun la propia Acnur más de 42
millones de personas se encuentran refugiados o desplazados
en distintos países del mundo, como consecuencia de conflictos
armados o persecuciones.
La cifra incluye a los 4, 6 millones de palestinos refugiados, pero
no a los millones de personas afectadas por catástrofes naturales.
3 millones de afganos viven in Irán; seguido de más
de 2 millones de iraquíes refugiados en Cisjordania y Siria;
y unos 552 mil colombianos que se encuentran principalmente en Venezuela
y Ecuador.
"proteger
a los refugiados es un deber. Ser protegido es un derecho"
dice el cartel luminoso colgado en Roma por el ACNUR
Colombia triste récord de desplazamiento
En desplazmiento forzado la gran mayoría son colombianos,
cuya cifra oficial se ubica en más de 3 millones; seguido
de 2 millones 400 mil iraquíes; 1, 3 millones congoleses;
1, 2 millones de ugandeses y un millón apróximadamente
de somalíes.
Las causas:
Los conflictos armados,
la degradación medioambiental por el cambio climático,
(entre 15 y 20 millones de desplazados medioambientales, aunque
la CRuz Roja llega a situar en 211 millones la cifra de "eco-refugiados")
la creciente competencia por los recursos cada vez más escasos
y el alza de los precios de los alimentos, que golpea a los países
más pobres del mundo, generando inestabilidad.
Mientras
el Parlamento Europeo aprobó anteayer la directiva de la
vergüenza, en Ginebra la ONU homenajeó a los capitanes
de barcos que han recogido inmigrantes, y el lago Leman se tiño
simbólicamente de azul para recordar a los millones de refugiados
y desplazados.
En el caso de España, la CEAR reporta, en su Informe 2008,
que cerramos las puertas, a través
de una denegación masiva de la protección, a más
de mil personas que a principios de 2007 pidieron asilo en nuestras
embajadas de Egipto, Siria y Jordania.
y que A finales del pasado año,
experimentaron una sensible modificación los criterios de
valoración de la admisión a trámite de los
solicitantes colombianos en el aeropuerto de Barajas que maneja
la Oficina de Asilo y Refugio del Ministerio del Interior. Esto
originó que en el último trimestre centenares de solicitantes
de asilo fueran devueltos a su país, mientras continuó
el exilio de miles de refugiados colombianos a los países
vecinos y persistió el drama del desplazamiento interno,
que golpea ya a cuatro millones de personas, en un país inmerso
en una grave crisis acentuada por la impunidad que institucionaliza
el Gobierno de Álvaro Uribe.
informe completo:
http://www.cear.es/txt.php?idCurso=81&idTituloDef=113
Los participantes mostraron su Solidaridad con estos Desplazados
internos, y Refugiados
externos, y Denunciaron
las causas de la guerra, la exclusión y el robo de territorios
por parte del estado paramilitar colombiano, la Invasión
y guerra en Iraq,
y el robo histórico del territorio Palestino.
Intervención de Antonio Gert,
sindicalista de la sanidad colombiana:
LA VIDA Y LA DIGNIDAD DE LOS SERES HUMANOS DESARRAIGADOS
Según
los datos de ACNUR, 600 mil colombianos se encuentran refugiados
en el Mundo, la mayor concentración esta en el Ecuador (245.000).
El Gobierno Asturiano, y el ayuntamiento de Gijón acogen
cada año a 8 sindicalistas y Defensores de los Derechos Humanos,
quienes hemos salido ilesos de los atentados y amenazas contra nuestras
vidas.
España, la 9ª potencia Económica, en la Unión
Europea, tiene un escaso compromiso con la protección de
los Refugiados Colombianos, por cada 100 solicitudes de asilo se
aprueban tres, (informe 2007 CEAR).
En el 2008, existen en el mundo 11.4 millones de Refugiados fuera
de sus países, 26 millones Desplazados internos, según
estas estadísticas Colombia es el mayor afectado con 600
mil Refugiados y mas de 3 millones de Desplazados Internos, por
los Conflictos o persecución (ACNUR).
El desarraigo, que sufrimos los Refugiados y los Desplazados Internos,
quienes debemos dejar nuestras familias, nuestros sitios de trabajo
y la lucha social por el mejor estar de toda una población,
es tan fuerte como el arraigo de la búsqueda de un mejor
bienestar, vida con dignidad para los seres humanos en la tierra.
El Alto Comisionado de la ONU en Londres, el referirse al día
mundial del Refugiado dijo “Tenemos que hacer frente a unos
retos complejos a nivel global, que podrían provocar incluso
mayores desplazamientos forzados en el futuro.
Van desde nuevas emergencias relacionadas con enfrentamientos en
puntos conflictivos de la tierra hasta un mal gobierno, degradación
medioambiental provocada por el clima que incrementa la competencia
por los escasos recursos, y los altos precios que han perjudicado
especialmente a los más pobres y que generan inestabilidad
en muchos lugares”.
En
el día mundial del refugiado denunciamos el estado mafioso
instaurado en Colombia, la guerra sucia contra la población
civil que causa millones de desplazados internos, la venta de armas
desde Europa y desde España a Colombia, sabiendo que eso
viola normas de la Unión Europea pues el nuestro es un país
con conflicto militar interno.
La lucha sigue desde nuestro sitio de refugio y con la solidaridad
de los consecuentes de mundo.
Por la vida, por la dignidad, ¡ no a la guerra ¡
COLECTIVO DE COLOMBIANOS REFUGIADOS ASTURIAS “LUCIANO ROMERO
MOLINA”.
Gracias.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=69200
Exiliados/as, Solicitantes de Asilo e Inmigrantes
En Europa, Corazón de las tinieblas
Hugo
Paternina Espinosa
Rebelión
1.Criterios previos.
El
20 de junio se conmemora el Día Mundial del Refugiado, fecha
que vale la pena señalar, fue institucionalizada hace más
de un lustro por la ONU, en particular por Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), con el fin de recordarnos
la tragedia que viven millones de personas en el mundo, las cuales
han decidido huir o huirán en lo sucesivo de sus habituales
lugares de residencia por entre otras, las siguientes razones: violencia
política interna, conflictos religiosos, étnicos,
desastres ambientales, guerras por recursos energéticos de
carácter estratégicos, violencia de género
y también y como no podía faltar, por las invasiones
ilegales e ilegitimas que importantes potencias mundiales y regionales
practican contra otros países por intereses geopolíticos,
económicos y de otra índole; léase las guerras
encabezadas por EEUU y la coalición europea contra Irak,
o la que de modo simultáneo ha librado el Estado de Israel
contra Palestina y el Líbano, por señalar sólo
algunas.
La institucionalización de este día como una fecha
simbólica y universal, empero, si bien pretende a modo de
ritual recordarnos y también y en apariencia visibilizar
lo brutal y desolador que representa esta trágica y espantosa
realidad para quien la padece, o quienes la padecen, lo cierto es
que esta fecha en estrictu sensu y al menos en su formulación
lingüística se aleja un tanto de esos presupuestos previamente
definidos, pues al enunciarse como el Día Universal del refugiado
se incurre, por un lado, sin duda, en una singularidad crasa y eliminante
de lo plural, y, por otro lado, en un ejercicio lingüístico
en donde la visión y el imaginario androcéntrico y
patriarcal no hacen si no desconocer o invisibilizar una realidad
que en esencia, sin equívoco alguno, debe ser cartografiada
y topografiada también desde el rostro de lo fémino,
pues si algo caracteriza hoy por hoy al fenómeno del asilo
y el refugio en el mundo, sólo basta ver los registros estadísticos,
es que es una realidad masiva y masificada y la cual afecta cada
vez más a un mayor número de mujeres. ¿Y si
el fenómeno tiene estos marcadores identitarios por qué
entonces se insiste de modo contumaz en llamar el “Día
del Refugiado” a algo que en esencia es plural y también
tiene rostro femenino?
Así,
si hago una de-construcción somera del enunciado lingüístico
– El Día del Refugiado- es para llamar la atención
en el sentido de que considero impropio que se siga enunciando desde
las abscisas de la unicidad y desde lo masculino un fenómeno
que cuando menos es multitudinario y que presenta un significativo
e inocultable proceso de feminización, razón por la
cual no se puede seguir apelando y de modo escurridizo a una pretendida
economía del lenguaje, de modo consciente o inconsciente,
y, ello, para desvirtuar una realidad que no admite por lo trágico
que ella encierra deformación alguna, ni en el plano psico-lingüístico
ni sociopolítico. En este sentido sería más
apropiado empezar a hablar y con gran enjundia del día del
Refugio y el Asilo, si lo que se quiere es utilizar una categoría
neutral. Dicho lo anterior habría que decir que, hasta en
el dolor y la tragedia las mujeres son invisibilizadas y las muchedumbres
perversamente singularizadas. Hecho estas observaciones preliminares
paso a comentar lo siguiente.
2. ¿Por qué se huye en los tiempos de la Modernidad
líquida?
En la era de la modernidad liquida, caracterizada así por
Zigmunt Bauman, ilustre profesor de la Universidad de Leeds y de
Varsovia, las sociedades se caracterizan cada vez más por
producir ingentes cantidades de “residuos humanos”1,
una más que otras, bien es decirlo, y, en especial, aquellos
arreglos societales que viven en los márgenes del orden global
imperante. De estos espacios salen huyendo y cada vez más
por el pavor de las guerras, o por las distintas formas de violencias
que hoy existen, un número cada vez mayor de personas, las
cuales salen en distintas direcciones buscando un espacio en donde
guarecerse de la tortura, las mutilaciones, las desapariciones forzadas,
los genocidios, la violencia fanática, etc. Violencia que
pulula, huelga decir, gracias al Terrorismo de Estado, en muchos
casos, o a la privatización de la violencia y en donde juega
un papel fundamental los señores de la guerra2; financiados
y como ahora se sabe en no pocos lugares por inescrupulosas multinacionales,
entre las que cabe señalar la Drummond y la Chiquita Brand
en el caso de Colombia, o la UNOCAL, en distintas regiones del Asia
Central, y todo ello con el silencio y muchas veces el respaldo
de importantes gobiernos del primer mundo, lo que contraviene y
a las claras esa pretendida superioridad moral que dicen encarnar
importantes gobiernos del mundo industrializado, quienes en no pocos
casos entonan y de modo contradictorio ensordecedores estribillos
en el que la democracia y los derechos humanos suenan en do mayor,
mientras actúan del modo alevoso y criminal antes señalados.
Muchos/as
huyen sin la esperanza de regresar y con la incertidumbre de no
ser recibidos en ningún lugar, así millones de refugiados/as
han pasado a convertirse en una suerte de parias y a quienes el
sistema vomita con naturalidad, sin ninguna teatralidad previa,
y de quienes de modo presuroso se protegen las esquizofrénicas
sociedades liberales y democráticas del primer mundo, mientras
los países del sur presurosos empiezan a emular este mismo
comportamiento. Para protegerse de los posibles intrusos, de “éstos
desechables”, dirían en Colombia, las sociedades desarrolladas
del mundo levantan cada días más alambrados, corren
las fronteras previamente definidas hacia nuevos confines, instauran
radares y sensores para evitar que las fronteras sean permeadas
por éstos/as neo-bárbaros/as; quienes según
la lógica de la seguridad y defensa hoy imperante son portadores
en potencia de todo tipo de epidemias, al igual que son agentes
por excelencia del terrorismo y, también, de todo un conjunto
de prácticas y prédicas que pueden llegar a disolver
una idílica, imaginada y esencialista “cultura nacional”
o postnacional, Europea o norteamericana, según sea el caso.
Y a lo anterior, no sólo se remiten los dispositivos de la
bio-política del control a la hora de evitar que todas estas
personas huyan del terror globalmente orquestado y expresado localmente;
de dichos dispositivos hacen parte también y de modo capital:
el fondear barcos militares y flotas de helicópteros en las
costas de aquellos países que se consideran fuentes emisoras
de población residual, léase Senegal, Mauritania y
Libia, por ejemplo, y también el militarizar las fronteras
internas, crear nuevos muros de la indignidad, abrir centros de
internamientos en el corazón de Europa, en países
satélites y colaboracionistas con esta política, y
firmar, como no, acuerdos de repatriación con países
expulsores o, de tránsito; todo ello bajo el otorgamiento
de presuntas ayudas al desarrollo; amén de dejar a miles
de personas en condiciones de náufragos en alta mar, presa
del frío, el hambre, la muerte, o en su defecto y como ya
sucedió, ser soltadas las mismas en el desierto del Sahara
para que la sed y el sol canicular acabe con quien o quienes decidieron
por la fuerza de los hechos desafiar los nuevos castillos de quienes
gobiernan la actual barbarie civilizada que representa en muchos
apartes la globalización, es decir, los países del
primer mundo. Para acometer todo este proceder criminal la Unión
Europea se ha empleado a fondo, unas veces a modo propio, léase
el papel jugado por España, Italia y Malta en el cuidado
de la frontera sur del Mediterráneo, y, otras, haciendo corresponsables
a países periféricos.
Como
pruebas irrefutables de este criminal proceder hay que señalar
el papel que viene jugando Malta, España y que ya ha jugado
y juega Marruecos, quienes actuando con todo vigor, unos en calidad
de miembro de la Unión Europea y otros en calidad de invitados
de pacotilla, evitan que los/as solicitantes de asilo e inmigrantes
intenten ingresar al fortificado mundo europeo, lo que no ha estado
exento de crímenes a manos del ejército marroquí
como aconteció en Ceuta y Melilla a finales del 2005 y, sobre
todo, ante la mirada cómplice de la Unión Europea.
Igual papel está cumpliendo hoy Libia, Senegal y Mauritania
y a quienes les han encargado de actuar como primer anillo de seguridad
para evitar que nuevos intrusos/as quieran entrar al territorio
europeo, o, en su defecto, recibir a los/as deportados/as que se
hayan introducido por los peligrosos resquicios que el panóptico
sistema del cuidado de las fronteras edificado por Europa haya podido
dejar colar.
3. Los mass medias ocultan el dolor y visibilizan el miedo.
En
la sociedad de la imagen y el color, es decir, en el colorido mundo
de Bennettón no hay lugar para visibilizar de modo solidario
la tragedia que viven millones de refugiados/as. Los grandes medios
de comunicación no tienen el menor interés de difundir
una imagen positiva de una realidad que muy a pesar de dolorosa
y traumática no logra calar en las presurosas y evaporantes
conciencias de quienes integran la sociedad global, quien entre
el tedio y la indiferencia asesina asiste como espectador pasivo
al macabro teatro del dolor que engulle a quienes viven esta desgarradora
experiencia que es el refugio. Está claro que los medios
informativos en un no menor número en los países del
primer mundo no les asiste ningún interés de movilizar
la conciencia ciudadana ni la solidaridad frente a la tragedia que
viven millones de personas, bien sea como solicitantes de asilo
y refugio, o como refugiados/as, sin embargo, si están dispuestos
a prestar sus páginas y todos sus recursos informativos para
promover discursos racistas y xenófobos contra ellos/as,
lo que les se convierte no sólo en los blancos predilectos
de toda suerte de estereotipos, sino de ataques verbales y también
físicos.
Algunos mensajes contra los/as solicitantes de asilo en algunos
países europeos o fuera de este continente y expuesto a través
de diferentes medios nos muestran un claro reflejo de lo señalado:
“voy a estar frente al centro para solicitantes de asilo.
Allí podremos eliminarlos uno a uno. (…) Todo lo que
se puede esperar de esta gentuza es violaciones y tráfico
de drogas… Me fui de Viena por eso mismo, y ahora esta basura
me sigue los pasos. Ninguno de los aquí presentes es racista
u odia a los extranjeros. Aquí no cabe más gente,
aunque venga del propio infierno, y no vamos a permitir que Malta
se africanice. (…) Muchas veces digo que los solicitantes
de asilo son un poco de cucarachas, porque todo lo que hacen es
tomar, tomar, tomar. Los pondría contra el paredón
y los fusilaría” (ACNUR: Refugiados:2006)3
A
ello se suma el que se instala en la opinión pública
la idea de que los/as solicitantes de asilo y refugio y los/as asilados/as
viven una vida parasitaria, es decir, a expensa del erario público,
de que son responsables de los robos y todo tipo de delitos en las
sociedades de acogida. También se les acusa de ser falsos
solicitantes de asilo y de que han llegado a países del primer
mundo no huyendo de los oprobios de la guerra y la violencia como
suelen manifestar, dicen, sino en busca de vivienda, salud y trabajo,
al tiempo que se deja correr la idea de que el país hasta
donde algunos/as han llegado o han podido llegar, es el primer país
receptor de solicitantes de asilo, lo que configura en la mayoría
de los casos un enorme bulo, un insoportable desconocimiento de
los verdaderos lugares hacia donde se dirigen las personas que buscan
proteger sus vidas, que no es precisamente, por cierto, los países
que conforman el mundo industrializado.
En este sentido resulta revelador el artículo de Ruper Colville4
(2006), quien analiza el tratamiento recibido por los/as solicitantes
de asilo y refugio y también asilados/as por parte de algunos
medios informativos australianos y, dice, que en una investigación
realizada por el ACNUR en septiembre del año 2002, se comprobó
que en el año 2000, en 631 periódicos regionales y
nacionales se daba a entender que Australia se enfrentaba a un elevado
número de solicitantes de asilo. Los artículos solían
ir acompañados con fotografías de barcos atestados
de gente que, sumadas a la parecida cobertura del tema realizada
por la televisión, reforzaban la idea de una invasión.
Sin
embargo, la realidad es tozuda y para entonces y también
para hoy es válido el criterio que Australia no enfrentaba
ni enfrenta ninguna invasión, por lo que ante tal alarmismo,
prosigue Colville citando al (ACNUR 2006:15)5: “Desde un punto
de vista mundial, el número de personas que llega a Australia
es muy bajo. Normalmente se habla de ello como si se tratara de
una avalancha o una riada, pero en realidad, y comparado con la
mayoría de los países europeos, la palabra más
adecuada sería goteo. Comparado con la cantidad de refugiados
existentes en un significativo número de países en
desarrollo de gran pobreza – a menudo cientos de miles e incluso
millones--, la cifra de personas que vienen a Australia, inferior
a los 10.000 por año, es de hecho bien baja” Y como
el caso de Australia, el de otros países del primer mundo.
4. Los/as refugiados/as y sus vidas Rotas. ¿Una especie
de páramo cultural?
Los/as refugiados/as se reproducen y no por generación espontánea,
sus dramas discurren silenciosos y son invisibilizados/as y silenciados/as
de múltiples y singulares modos, sus vidas rotas y no pocas
sumidas en el desamparo más brutal y en medio de improvisados
y agresivos campamentos se tornan sin presente ni futuro alguno,
algunos/as están allí atrapados/as desde hace ya mucho
tiempo y no tienen ni tendrán escapatoria alguna. Aunque
parezca increíble, al interior de los campamentos hay generaciones
enteras que son la encarnación o prolongación del
desarraigo y de la fuga. Esta generación no tiene raíces
primarias ni referentes distintos al campo de refugiados/as; estos
sitios están convertidos, la gran mayoría, en gigantescas
chabolas, en auténticas cárceles del olvido y el dolor
y no ofrecen ni pueden ofrecer ninguna inmunidad a quienes han llegado
hasta allí buscando protección, tampoco nadie se las
puede garantizar y menos en un momento en el que los/as refugiados/as
importan cada vez menos a la ONU y a los países en donde
están dichos campamentos6.
En los campamentos todo se vuelve superfluo, aleatorio, eso lo percibí
en mi reciente visita a los campamentos Saharui, en el Sahara argelino.
Allí no hay lugar como no sea para un militante presentismo
y en donde el realismo de la desesperación como dice Michel
Pialoux (1975) en otro contexto, se vuelve hermano gemelo de la
incertidumbre. Así, la población del mundo que habita
en los campos de refugiados/as son seres sin mañana y pese
a habitar esos espacios viven sus vidas bajo un déficit aberrante
de lugar, de locus, pues no hay espacios en la sociedad para ellos/as
y difícilmente lo tendrán siempre que quieran establecer
una nueva comunidad de vínculos y hallar nuevos sentidos
a la existencia. En muchos casos, en los campamentos de refugiados/as
la vida siempre está en juego y la muerte no deja de ser
un inexorable destino.
La arremetida del ejército libanés contra refugiados/as
palestinos/as del campo de Nahr al Bared hace ya un tiempo es un
claro y categórico ejemplo de ello, y antes, en el 2002,
la violenta muerte de 45 personas palestinas en el campo de refugiados/as
de Jenín, en Cisjordania, es otra clamorosa muestra de semejante
tropelía. Y, ello, para no hablar de Sabra y Shatila a finales
de los años 80 y de otras experiencias del mismo tenor, las
cuales son una mácula para la ONU y para el humanitarismo
global. Frente a todo este drama acumulado son pocas las voces que
se levantaban para exigir y demandar el respeto por la integridad
de los/as refugiados/as en dichos campos, quienes no pocos/as han
encontrado la muerte en los mismos, justo cuando han huido de ella
de otros lugares. Frente a ello calla y de modo impune la Unión
Europea, los EEUU y apenas el ACNUR articula palabra alguna.
5.
El silencio de los poderosos y sus infamias.
Y no sólo las grandes potencias industrializadas del mundo
callan ante esta difícil situación, sino que basadas
en una política de rígido control de los flujos migratorios
vienen imponiendo toda suerte de obstáculos a todas aquellas
personas que pretenden buscar asilo y refugio en sus sociedades,
y a quienes y por demás no dejan de catalogar como inmigrantes
económicos, a lo cual le sigue una deplorable política
de denegación de asilo, cuando les admiten a trámite
la solicitud, a quienes se les admite queremos señalar, cosa
cada vez más rara en no pocos países de la Europa
del Euro y la Unión, o en su defecto, les deportan de un
puerto o un aeropuerto sin ni siquiera escuchar sus argumentos,
es decir, los motivos de su angustiosa y dolorosa huida.
En este contexto, solicitar asilo y refugio en las principales potencias
industrializadas del mundo se ha vuelto una verdadera odisea, razón
que viene a explicar por qué en el último lustro el
número de demandante de asilo y refugio en éstos países
ha caído de manera estrepitosa y, como un contrasentido,
justo en un momento en el que el número de solicitantes de
estas figuras ha aumentado, en razón, como no, de guerras
como la de Irak, Afganistán, Colombia, Sudán, Somalia
y, otras, en donde los EEUU y no pocas potencias Europeas tienen
importantes intereses económicos, geopolíticos o de
abierta cruzada contra el llamado terrorismo internacional.
Así, resulta paradójico que EEUU, Italia, Inglaterra
y Australia, por citar unos casos, auspicien guerras como la de
Irak o la de Afganistán, y maten como matan, a civiles y
del modo en que los matan, bombardeados; y luego cuando éstos
huyen y solicitan asilo y refugio en dichos países y hasta
donde llegan después de mil y una peripecia, quien pudiera
creerlo, se encuentran con el hecho de que no se les permite ni
siquiera, en no pocos casos, presentar la solicitud de asilo o refugio.
O, en su defecto, cuando se las admiten a trámite terminan
denegadas en la mayoría de los casos bajo el supuesto de
que esos países por obra y gracia del pentágono y
de los neoconservadores y de su política de guerra preventiva
son ya unas democracias
La
situación de los/as solicitantes de asilo y refugio y de
los/as asilados/as en el mundo es de suma preocupación. Y
lo es, porque el fenómeno tal y como lo reconoció
Antonio Guterres, Alto Comisionado de Naciones para los Refugiados
(ACNUR) en su informe titulado “"Tendencias mundiales
2006", el cual fue presentado el pasado 20 de junio de 2007,
no sólo va en aumento sino que los principales países
industrializados están mostrando un comportamiento cada vez
más renuente a admitir solicitantes de asilo y refugio y
a conceder esta figura a quien la requiere. Las cifras dadas a conocer
por ACNUR son significativas. De acuerdo a los registros de éste
organismo, nada subversivo, por cierto, el número de refugiados/as
aumentó de los 8.7 millones, cifra correspondiente al 2005,
hasta los 9.9 millones a corte de 2006, lo que representa un aumento
del 14% de un año para otro.
En el 2008, más de 11 millones de refugiados/as se reporta
por las agencias especializadas en el tema. Colombia, dentro de
este parque temático del horror encabeza el ranking7 mundial
en cuanto a desplazamiento interno se refiere, y, ello, curiosa
y contradictoriamente, cuando en Europa y los EEUU bendicen al régimen
turbio que Preside Álvaro Uribe Vélez, il capi de
Tutti Capi como un día lo definiera su otrora y hoy finado
Exsecretario de Gobierno, Pedro Juan Moreno. Europa, los EEUU y
los industriales colombianos celebran las bondades de la Seguridad
democrática del Presidente Uribe, es decir, el aumento de
la inversión extranjera, del crecimiento económico,
etc, pero todo ello teniendo como consecuencia un aumento de la
población desplazada y asilada; esa misma que vive como extranjera
en el país, o que es devuelta de un aeropuerto europeo o
norteamericano en su intento de cruzar la frontera. En este caso
preciso es preguntarnos, si Colombia es tan segura de la mano de
Uribe ¿por qué no cesa de crecer el número
de desplazados/as y de refugiados/as colombianos/as y para quien
es la famosa seguridad que tanto se alaba?
Estas cifras no tienen en cuenta, valga decir, los más de
cuatro millones de Palestinos/as que viven bajo el amparo de la
ONU en países como Líbano, Jordania, Siria, Cisjordania
y la Franja de Gaza, y ello gracias al todopoderoso Estado sionista
de Israel y de las potencias mundiales que apoyan por acción
o por omisión tamaña injusticia. Y dentro de los guarismos
referidos --- que son víctimas, no se nos olvide--- no se
incluye tampoco los más de veinticuatro millones y medio
(24.5 millones) de desplazados/as internos que hoy existen en distintos
países en el mundo y que no son considerados refugiados/as
y, ello, sólo porque o no han podido cruzar una frontera
próxima o porque no han querido abandonar definitivamente
el país donde hoy se encuentran en condiciones de extrema
vulnerabilidad y siendo rehenes de toda suerte de injusticias.
Así, pocas dudas hay que los/as desplazados/as viven en un
locus no legal, no existen para la juridicidad internacional, pues
su realidad no es recogida ni reconocida de modo formal en ningún
tratado de las naciones Unidas, lo que quiere decir que el ACNUR
no tiene mandato sobre dicho colectivo, sin embargo, atiente a un
número considerable en todo el mundo, lo que no elimina la
vulnerabilidad creciente desde el punto de vista legal y social
a lo cual se ven expuestos/as producto de su realidad. Y si los
atiende, más allá del moralismo y el humanitarismo
confeso e incontestable, es para evitar que las personas salgan
en dirección a Europa, Norteamérica o puedan llegar
a crear un problema en la zona de huida más próxima,
hacía donde seguro se desbordará la situación
en primera medida, pues son las fronteras próximas los muros
de contención o los primeros anillos de seguridad a la hora
de evitar que los desplazados/as huyan hacia los países industrializados
del Norte. Esto es lo que hace que en medio de la desatención
que viven los/as desplazados/as internos se escuchen algunos slogan
y alguna propaganda que hablan de dignificarles y de prestarles
alguna atención, cuando ello ocurre, obviamente.
6. Ataque a la Convención de Ginebra y el impulso
a la externalización y regionalización del asilo.
El drama que vive este grupo en distintos países de África,
Asia y América es aterrador y sin embargo en el seno de la
mal llamada comunidad internacional no hay un consenso ni tampoco
la voluntad política de definir quién debe responsabilizarse
de los/as desplazados/as. Está claro que a muchos estados
y gobiernos del norte y del sur les conviene que los/as desplazados/as
no crucen ninguna frontera, que se queden encapsulados en las redes
y marañas de sus propios contornos geográficos, pues
así se pone en práctica las salidas locales y regionales
que con gran dosis de entusiasmo y de cinismo impulsan los países
industrializados, sobre todo, para evitar la metamorfosis, es decir,
el paso de desplazado/a a refugiado/a, y lo que esto significa de
cara a la Convención de Ginebra de 1951, marco jurídico
internacional que regula lo concerniente al asilo y refugio en el
mundo; atacada y puesta en cuestión, valga decir, por dichas
potencias en la lógica de hacerle cuando menos un esguince
a su cumplimiento o, en su defecto, desconocer su aplicación
a través de un notorio ejercicio de malabarismo jurídico.
De
este modo, dentro del imperante reino de lo fluido y lo gaseoso
que es este mundo hoy, no hay nada que tenga que ver con el refugio
y el asilo, con el desplazamiento forzado y con los/as refugiados/as
que pueda mantenerse en pie. En este marco referencial se busca
entonces y por todos los medios persuadir a quien quiera cruzar
la frontera que se abstenga de ello. Así, la política
de visados se ha endurecido en no pocos países del primer
mundo, y a esto se suma el atacar con medidas duras a los transportistas,
el aplicar la Convención de Ginebra de forma restrictiva
y conveniente, al tiempo que se aplican planes de acogida en donde
la integración de los/as solicitantes de asilo y asilados/as
brilla por su ausencia. Amén de crear campos externalizados
fuera del marco de la Unión Europea y las figuras de los
famosos Terceros países Seguro.
Se trata, sin lugar a equívoco, de ir modelando un esquema
de actuación que evite por todos los medios que importantes
grupos de personas crucen las fronteras y lleguen con sus rostros
demacrados al cómodo primer mundo. Si llegan algunos/as a
países del sur la cuestión es tolerada y hasta admitida.
Así, en el contexto europeo desde 1992 una serie de resoluciones
se ha venido imponiendo desde el mundo de la Comisión y el
Consejo de Europa y en donde ideas como el de Asilo Interno y los
terceros países seguros, ponen en clara vulnerabilidad a
quien pretende solicitar esta figura en Europa, bajo el pretexto
de que al interior de su país había zonas seguras,
locales o regionales, y hacía donde se debía buscar
refugio antes de tomar la decisión de llegar a Europa.
Así, de modo ortopédico ha ido ganando cuerpo y dimensión
el atender a los/as desplazados/as en sus propios marcadores geográficos,
es decir, in situ, como lo dice Joly8, pues ello resulta muy conveniente
en tanto en cuanto la problemática no deja de ser una cuestión
local o a lo sumo regional, lo que se explicaría, por un
lado, dentro de la configuración de la matriz estado-céntrica,
y, por el otro, como un problema fundamentalmente interno, propio
del país que afronte dicha situación, o del país
o los países vecinos, lo cual avala en cualquier caso la
tesis de la solución regional que vienen proponiendo importantes
gobiernos industrializados, no sin el guiño del ACNUR, quien
en un ejercicio de humanitarismo no menos cuestionable en muchos
casos, sin duda, busca a toda suerte de actores del Jet Set9 mundial
con el fin de promover campañas que despierten la sensibilidad
por el drama que viven millones de desplazados/as en el mundo, mientras
se reserva críticas contundentes contra las potencias mundiales
frente a este dolor acumulado y ante la tentativa cada vez más
cierta de yugular éstos la Convención de Ginebra o
lo que queda de ella.
No hay duda que para las potencias industrializadas resulta muy
conveniente que los desplazados/as internos sean atendidos in situ,
cuando lo son por el ACNUR, pues este mecanismo encaja de modo perfecto
con sus presupuestos escapistas a la hora de cumplir con la Convención
de Ginebra. El hecho que los/as desplazados/as se queden donde se
produce el fenómeno no les obliga a los países del
primer mundo a otorgar protección legal alguna en ninguna
de sus modalidades hoy conocidas: estatuto de refugiado o protección
por razones humanitarias, lo que supone no brindar ni asentamiento
permanente en el país de exilio, ni reasentamiento tras una
estancia temporal en países de tránsito y mucho menos
repatriación desde éste último (Joly:2005:129)10.
En este sentido hoy pierde significado de modo acelerado la búsqueda
de soluciones duraderas a quien pretende huir, antaño dice
Joly, esa “solución duradera estaba determinada por
el hecho de cruzar una frontera internacional, ahora su significado
ha cambiado e incluye principalmente protección dentro del
país de origen y repatriación desde soluciones temporales,
en el caso que se haya cruzado alguna frontera, sobre todo si se
trata de una frontera de un país del primer mundo, pues en
países del sur hay millones de refugiados/as y no hay el
interés de que sean repatriados por distintas circunstancias.”
Así, hay que decir que, el desplazamiento interno (y con
él los y las desplazadas) que se instaló de modo inicial
como un mecanismo de acomodo provisional, ha pasado a constituirse
con el correr del tiempo en un régimen de existencia con
importantes rasgos de perpetuidad, lo que lo ha llevado a convertirse
en el sustituto funcional y en la solución duradera a la
vieja noción de fuga que adquiría cuerpo y representación
en el atravesar una frontera. Hoy atravesar una frontera en el sur
o en el norte no es garantía de nada, nadie quiere a los/as
refugiados/as que se arremolinan en los aeropuertos del primer mundo
o en importantes regiones de algunos países del sur. A no
pocos se les ha obligado a retornar una vez estando dentro, “retornos
forzosos ha aplicado Irán contra población de Afganistán
y Azerbaiyán, y lo mismo a hecho Bangladesh contra población
Birmana, Tailandia contra población Birmana y de Camboya,
desde Tanzania y el Congo a Ruanda, desde Alemania a Bosnia y desde
los EEUU a Haití y Cuba”. (Joly:ibid:130)11.
7. Levantar muros y cárceles, huir de los indeseados.
Los países del Primer Mundo han creado un cordón sanitario
que los proteja de los indeseados solicitantes de asilo y refugio.
Un conjunto de mecanismos sincronizados han puesto en movimiento
para tal logro, no sin éxito, los cuales constituyen una
suerte de anillos concéntricos de seguridad sobre si. Éstos
mecanismos y siguiendo a Sami Naïr (2006:184) están
cada vez más armonizados y contemplan pedir visas a un número
cada vez mayor de países, sobre todo, aquellos en los que
se libran conflictos, de igual modo, supone cartografiar lo que
han pasado a llamar soluciones estables al interior de cada país,
en donde el desplazamiento interno juega un gran papel, asimismo
han ideado la figura de países de primer asilo y programas
de reinstalación, todo ello fuera de las fronteras de Europa,
y en donde los/as aspirantes a solicitar asilo y refugio podrían
presentar la solicitud, ser estudiada y luego y en función
de criterios de elegibilidad ser admitido o no como refugiado/a,
después de lo cual podría el elegido/a ingresar a
cualquier país de la Unión bajo la modalidad de procedimientos
de entrada previamente definidos. Los/as no admitidos/as, serán
dentro de la lógica socialdarwinista los/as menos aptos/as,
los menos competentes y están y estarán condenados/as
a ser devueltos por donde entraron.
Esto, en suma, es lo que se ha dado a conocer como la externalización
del asilo y el refugio en Europa, y a eso apuestan no sin prepotencia
revestida de humanidad los países de la Unión por
convicción. Esta claro que lo que se pretende es, por un
lado, quitarle peso especifico a la figura del asilo y el refugio,
y, por otro lado, dinamitar las bases de la Convención de
Ginebra. Con Sami Naïr (2006:185) comparto el criterio inamovible
que “En realidad, el estatuto de los refugiados está
hoy desnaturalizado debido a esos dispositivos. ---En este contexto---
El asilo ha dejado de concebirse como un derecho individual y subjetivo
para pasar a ser una oferta del país de acogida. Al mismo
tiempo se halla instrumentalizado con vista al control y gestión
de los flujos migratorios. En esas condiciones, es legítimo
preguntarse si ello no significa, a largo plazo, la muerte de asilo.
Lo que, inevitablemente, llevaría a cuestionar el concepto
de refugiado”12
Y como complemento de todo lo anterior hay que decir que, cuando
en el lenguaje oficial de las grandes potencias industrializadas
del mundo se reconoce el drama y el dolor derivado del exilio y
el refugio que han podido acumular millones de personas en su fuga
impuesta, es para proponerle el mágico concepto de retorno,
el cual se vende de forma punzante por gobiernos y ONG revestido
de una aparente preocupación por la situación en que
viven o se encuentran viviendo los/as asilados/as o, en su defecto,
los/as solicitantes de asilo. En este sentido, se pretende dar a
entender al o los/as refugiados/as convertidos/as para la ocasión
en menores de edad y en sujetos del humanitarismo, que su drama
es bien interpretado y en correspondencia con ello se le propone
el retorno, el regreso, y ello para evitar profundizar aun más
su drama.
En esta lógica perversa, muchas veces, pues para no pocos/as
eso sería su boleto a la muerte, el retorno se adereza con
pequeñas dosis de dinero, para que, según, dice la
lógica oficial y no con gran dosis de cinismo, el nuevo aterrizaje
al país de donde salió huyendo para salvar la vida,
no sea tan duro, tan indomesticable. Así, se les vende y
no con arrogante ironía la visión de que son personas
emprendedoras y que pueden lograr sus metas en el mundo, es decir,
se les presenta un discurso que alivia sus neurosis, sus miedos,
lo que no tiene nada que envidiarle a lo expuesto por Paulo Coelho
en su prolífica obra y en donde el éxito no depende
de la posición económica, social y política
que se ocupa en el mundo, un mundo globalizado y productor de pobres
en serie, como en el modelo post-fordista, sino en la incompetencia
y la falta de habilidades y destrezas en el plano de lo espiritual.
Así, si se hablaba en el 2007 que los refugiados/as en el
2006 habían aumentado13 sólo un 14 % en relación
con el año 2005, es porque miles de desplazados/as no habían
podido cruzar la frontera persuadidos/as por toda una gama de políticas
restrictivas a la movilidad de personas, (lo que no ocurre asi con
los capitales especulativos de George Soros y otros), o porque otros
han huido como inmigrantes en distintas direcciones y presos del
anonimato no han querido exponerse a lo tortuoso que representa
solicitar asilo en no pocos países hoy. En este sentido,
Colombia hoy por hoy es un caso paradigmático en esto de
hallar soluciones locales y regionales a lo que podría ser
un fenómeno masivo de refugiados/as, pues presenta según
cifras conservadoras 3 millones y medio de desplazados/as internos
y sólo una parte considerable, 500.000 mil han podido salir
del país, dice Philippe Lavanchy, Director del ACNUR para
las Américas, de las cuales sólo 15.000 solicitaron
asilo o porque tienen mucho miedo o simplemente desconocen el sistema
del ACNUR (El Comercio:2007).
Dicho lo anterior resulta comprensible que, muchos /as reúnen
la condición para ser solicitantes de asilo y sin embargo
han prescindido de este mecanismo. Casos clamorosos como el de los/as
desplazados/as en Colombia, Somalia, Afganistán, Irak y otros,
es lo que le permite hablar al ACNUR de registros de crecimiento
de refugiados/as en el mundo por debajo de la cifra que realmente
deberíamos de estar hablando y, ello, gracias a la política
de contención de los/as desplazados/as en sus marcos de referencias
espaciales, lo que equivale a decir al encapsulamiento del problema,
bien sea en la escala nacional o regional, lo que mantiene por ahora
a Europa y EEUU un poco distante del objetivo de la fuga de quien
huye o quienes huyen de la barbarie.
Esta multitud de hombres y mujeres son los que constituyen, esa
especie de marea planetaria de residuos humanos de la cual habla
Zigmunt Bauman (2005:80)14 con mucha profusión y con no menos
verdad. Todos/as estas personas: asilados/as, desplazados/as y solicitantes
de asilo y refugio suman casi cuarenta millones de personas en fuga
permanente, son los indeseados/as del sistema mundial, tanto a escala
global como en los marcos internos de referencia geográfica.
Y es a esta muchedumbre, sin duda, a la que se quiere evitar a como
dé lugar, por ello se refuerzan las fronteras, se les pretende
mantener en espacios acotados y en una suerte de no lugares, pues
se trata de que la opinión pública no vea sus cuerpos
marcados por el horror y la violencia y, además, de que no
se conozca en profundidad los ecos de la guerra de la cual huyen.
Las cifras anteriores llevador al ACNUR a definir y no de modo prejuicioso
el año 2006 como un año negro en materia de asilo
y refugio. Y no es para menos, pues mientras se exacerban los conflictos
en el mundo, los países desarrollados aplican criterios cada
vez más inalcanzables para que cientos de hombres y mujeres
puedan impetrar en sus contornos el derecho a solicitar asilo y
refugio. Ya ni siquiera el derecho a solicitarlo es claro y mucho
menos el derecho a ser concedido. Dentro de todo este oprobio, el
conflicto Iraquí ha hecho vomitar dos millones y medio de
refugiados/as más en el mundo (más dos millones de
desplazados/as internos/as) y la población de Afganistán
que está en esta misma situación supera los 2 millones
refugiados/as. En Afganistán la población hace poco
huía de la horda taliban y de los señores de la Guerra,
ahora huye, que ironía, de la OTAN y sus balas asesinas.
El grueso de quienes huyen de estas zonas, no buscan a Europa, se
quedan en los bordes del país, en Siria, Jordania, Irán.
La CEAR en el informe que ahora publica señala que en los
países antes anotados hay más solicitantes de asilo
y refugiados/as que n toda Europa junta.
En Irak, la guerra propiciada por los EEUU y su coalición
no sólo no ha llevado la democracia y la libertad que prometió,
sino que dicha coalición en calidad de potencia ocupante
propicia con su accionar que un número considerable de personas
hayan y estén saliendo del país, de lo que queda de
éste, y ello para no señalar que no ha sido ni será
capaz de frenar la ola de atentados que promueven las distintas
facciones que constituyen la sociedad iraquí, las cuales
compiten entre sí de modo agresivo por imponer cada una su
hegemonía religiosa, política y económica.
Cinco años después de la ilegal e ilegitima guerra
contra el pueblo iraquí muchas cosas brillan por su ausencia
y, otras, proliferan y a borbollón. Entre las grandes ausencias
se hallan, sin duda, la pretendida democracia y un orden armónico
para la región de oriente medio. Entre las cosas que abundan
hoy están, entre otras: los atentados de la resistencia sunni
que usa el terrorismo con fines políticos contra las potencias
ocupantes, contra el ejército iraquí y contra la población
civil, (lo propio hacen algunos sectores del ala shií); los/as
refugiados/as que han salido en dirección a países
limítrofes y también hacia los EEUU, Europa y Australia
y en donde al decir verdad les cierran las puertas; de igual modo
prolifera el hambre, las enfermedades, el saqueo y la muerte, y
los intentos cada vez más vigorosos, como no, por desmembrar
al país.
8. África y el señor Kurtz
Nada distinto acontece con la población que huye de la República
Democrática del Congo, país despedazado por algunos
de sus países limítrofes y quienes actuando al servicio
de intereses particulares y de no santas multinacionales europeas
se apoderan, sin equívoco alguno, de sus principales riquezas
extractivas. Una década de imparables guerras en la República
Democrática del Congo (RDC) deja un triste balance en pérdidas
humanas y en vidas fragmentadas en el conjunto de la población.
La primera guerra de la última década que se produce
en esta excolonia de Bélgica se produce entre 1996 y 1998,
ella traería como resultado no sólo el derrocamiento
en 1997 de Mobutu Sese Seko a manos de Laurent Kabila, sino una
trágica crisis humanitaria, pues señala Cécile
Pouilly15 (2006:8) que a principio de 1996, (es decir en los prolegómenos
de la guerra) 431.000 refugiados (as) habían salido de la
RDC en busca de un lugar seguro en el extranjero. Lo anterior denota
el grado vertiginoso en que empezó a crecer el movimiento
de personas una vez iniciada esta primera guerra.
Llama la atención según el trabajo de la investigadora
antes citada que, de esas 43.1000 personas que salieron buscando
asilo, 384.000 de ellas lo solicitaron en los países limítrofes,
lo que equivale a un 89.10% de total de las solicitudes y éstas
se produjeron en países como Tanzania (150.100), Zambia (61.200),
Congo (56.400), Ruanda (41.400), Uganda (20.600), Burundi (20.400),
Angola (13.500), Sudáfrica (10.600), Zimbawe (6500) y República
centroafricana (3.300). El resto, es decir, 47.000 (10.90%) solicitantes
de asilo buscaron refugio en Europa y Norteamérica y la distribución
según los casos más representativos es la siguiente:
Francia (8.500), Reino Unido (6.500), Alemania (6.300), Canadá
(5.100), Estados Unidos (2.400) y otros (18.200). Los demoledores
datos aportados por Pouilly son muy sintomáticos del lugar
hacia donde verdaderamente van a parar los/as solicitantes de asilo
y refugio que se producen en el llamado Tercer Mundo hoy.
Así, si algo me permite realizar los anteriores datos es,
sin lugar a equívoco, una puntualización bastante
genérica y es que, el caso de la RDC es un fiel ejemplo de
la dirección y la trayectoria que siguen los hombres y mujeres
que huyen de la violencia buscando protección, es decir,
que no van de modo mayoritario a Europa ni al resto de países
del Primer Mundo como los Primeros Ministros o Presidentes de Estado
y Gobierno de éste señalan, sino que los/as solicitantes
de asilo o asilados/as en su gran mayoría están o
se dirigen a los países empobrecidos, es decir, se quedan
en los bordes, en los márgenes del asimétrico sistema
mundo, razón por la cual es inexplicable y poco comprensible
que se acuse por parte de las potencias desarrolladas una cierta
fatiga en relación con la política de asilo y refugio.
Así, cuando se afirma contra toda evidencia que es a Europa
y no al Tercer Mundo el lugar hacia donde se dirigen la gran mayoría
de los/as solicitantes de asilo y refugio y los/as refugiados/as,
lo que se pretende poner en circulación es una suerte de
ideologema, el cual parafraseando a Cristina Blanco (2005:14)16
es presentado con un ropaje marcadamente etnocéntrico y,
sobre todo, tratando de dar la impresión de que este tipo
de migración sigue la estela Sur-Norte, es decir, la senda
de “occidente”, lo que deja correr la creencia que,
quienes huyen se concentran en el mundo occidental, libre de guerras
y calamidades. Sin embargo, frente a esto puntualiza que, de los
más de 19 millones de personas que estaban bajo el mandato
de amparo del ACNUR en 2005, casi el 40% se encontraba en África
y más del 60% entre África y Asia. Esta cifra, aclara,
no se debe a la concentración del colectivo de desplazados
internos, como pudiera creerse a causa de conflictos armados y persecuciones
en estos continentes, sino fundamentalmente al colectivo de refugiados
propiamente dicho; esto es, al grupo de aquellos que se encuentran
fuera de su país y no pueden regresar a causa de temores
fundados.
Prosiguiendo con el caso del Congo, defenestrado Mobutu y hecho
con el control Kabila, gracias a la estrecha colaboración
de su ejército rebelde y el de sus aliados, es decir, el
de los gobiernos de Uganda y Ruanda, las premisas para la segunda
guerra estaban dadas y más como quiera que Kabila se negó
a actuar en función de los designios de sus aliados, quienes
perseguían, entre otros objetivos, los siguientes: seguridad
y acceso a las inmensas riquezas que se encuentran en la RDC. En
este marco dice Pouilly (Ibid:6)17,“Para Ruanda, la guerra
tenía como motivo un imperativo de seguridad. En concreto,
la necesidad de eliminar la amenaza que suponían para sus
fronteras las milicias hutus ruandeses huidos del país (y
apostadas en el Este de la RDC, en particular en los campos de refugiados
de Goma y Bukavu) tras protagonizar el espantoso genocidio de 1994,
durante el que se produjo la masacre de más de 800.000 tutsis
y moderados Hutus”
La poca capacidad del gobierno para garantizar el orden en todo
el país, los intereses geopolíticos y económicos
de los Estados y gobiernos vecinos representados en sus ejércitos
de ocupación, la utilización de las diferencias étnicas
y culturales con fines políticos por distintos actores: iglesia,
partidos políticos, etc, las multinacionales con intereses
extractivos en el país, los distintos señores de la
guerra al servicio de toda suerte de intereses, y el poco interés
de la comunidad internacional por la cuestión humanitaria,
serían, seguro, con el correr del tiempo los insumos que
daría reinicio a una guerra en donde todo tipo de violaciones
a los derechos humanos se conjugaría contra la población
civil, la cual despavorida prendería marcha en distintas
direcciones. Las violaciones, las masacres, las torturas, el trabajo
forzado, los saqueos, los incendios de poblados y, demás,
muy pronto convertirían al país entero y en especial
a la región de los lagos en un verdadero agujero humanitario.
Dentro de este panorama dantesco, la población civil y perteneciente
a las más disímiles etnias terminaría en un
remolino de enfrentamientos, en donde ellas serían las víctimas
y victimarios. La región oriental del RDC se convirtió
como una gran parte del país en una región inestable,
pues las masacres perpetradas por el ejército de la RDC en
Burundi, por ejemplo, contra solicitantes de asilo congoleños
ubicados/as en el campamento de Gatumba en agosto de 2004, o las
practicadas por los temidos Mai-Mai, los Interhamwe o por los rebeldes
Hutus congregados en las Fuerzas Nacionales de Liberación
contra tutsis congoleños en el noreste, en particular, en
la provincia de Cibitoke, son una muestra bien clara del clima que
se vivía por entonces y las distintas alianzas e intereses
que se movían allí.
Esta segunda guerra que comenzó en agosto de 1998 terminó
congregando a todo tipo de actores, al punto que al menos siete
Estados y gobiernos se jugaban su seguridad y también su
economía en la RDC. Así, esa guerra denominada por
algunos no sin exageración de guerra mundial africana, dio
como resultado que el país sufriera una importante fragmentación,
de tal modo que, como dice Pouily (ibid:7), éste quedara
----dividido-----más o menos del siguiente modo: una zona
controlada por el gobierno en el Oeste, (con epicentro en Kinshasa,
la capital y poco más), y una zona rebelde en el Norte y
Este, ocupada por las cambiantes coaliciones de distintas facciones,
entre otras el movimiento por la Liberación del Congo dirigida
por Jean Pierre Bemba (el candidato que perdió las elecciones
presidenciales de 2006). Una década de guerra en la RDC causó
y sigue causando una crisis humanitaria poco común, pero
que como muchas entró en la fase de las guerras olvidadas.
El Acuerdo de Sun City, firmado en diciembre de 2003 en Sudáfrica,
ha significado no sólo un pare en la espiral de violencia
que ha vivido el país, sino la posibilidad que los distintos
actores armados hayan pensado en la desmilitarización del
conflicto y en la necesidad que cese la ocupación extranjera,
seguido todo ello de un proceso en donde un nuevo marco político
y eleccionario redefiniera e incluyera a nuevos sectores sociales
y políticos. Atendiendo a este clamor, en diciembre de 2005
una amplia mayoría de la población (85%) dispuso a
través de referéndum un nuevo marco jurídico
político, es decir, una nueva Constitución, la cual
fue promulgada por Joseph Kabila, en febrero de 2006, lo que dio
lugar a la primera etapa de la transición política
y a la cual le siguió el proceso eleccionario del mes de
julio de 2006 y en donde ganó en primera vuelta Kabila, no
sin las acusaciones de fraude y con los muertos de rigor.
La segunda vuelta registrada en octubre de ese mismo año
daría una vez más como ganador a Kabila y esta vez
con un 58% del potencial electoral. El Tribunal Supremo en noviembre
de 2006 ratificó el triunfo del Presidente Kabila y se temía
que esta decisión impulsara a Jean Pierre Bemba18, candidato
perdedor a un levantamiento en armas, lo cual no sucedió,
pero, la situación humanitaria dista de ser mejor para millones
desplazados/as internos/as y de los/as refugiados/as mismos/as,
muchos/as de los/as cuales siguen viviendo en ruinosos campamentos
en distintos países limítrofes: Burundi, Ruanda, Tanzania,
Zambia y Uganda y, de igual modo, hay que anotar que refugiados/as
de países como Burundi, Ruanda, Zambia y Uganda se encuentran
en tal condición en RDC, lo que decir que éste país
es una zona expulsora y a la vez receptora de refugiados/as. La
situación en la RDC dista ser un idilio, pese a los esfuerzo
por mantener la paz..
En Darfur, oeste de Sudán, un genocidio se ha practicado
por parte de los Yanyawids, de origen árabo-musulmán
contra un número importante de grupos étnicos de origen
negro (cristianos y animistas), y entre quienes están los
Fur, Massalit, Medob y Zaghawa, y contra quienes las violaciones,
los asesinatos, la destrucción de caseríos y los desplazamientos
se han operado de modo inmisericorde. Según cálculos
conservadores hoy son más de dos millones cuatrocientas mil
personas desplazadas y más de doscientas mil refugiadas se
encuentran en el vecino Chad, y ello para no hablar de un grupo
importante de refugiados sudaneses que se encuentran en Uganda y
quienes huyeron de los enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas
Sudanesas y miembros del Ejército Popular de Liberación
de Sudán.
Pese al acuerdo de Paz recientemente firmado entre el Gobierno y
un grupo del Ejército de Liberación de Sudán,
en particular el encabezado por Minni Minawi, el desangre persiste,
pues otras facciones no se encuentran recogidas en el acuerdo, pues
no ven que el retorno de los/as desplazados/as y refugiados/as pueda
concretarse y tampoco perciben que el Gobierno de Sudán tenga
la disposición de poner freno al comportamiento genocida
de los Yanyawid, a quienes las autoridades de Jartum han apoyado
incondicionalmente. En Darfur, visto lo visto, se estaba presentando
un genocidio desde hace mucho tiempo y sólo la ONU y otras
potencias no querían verlo, como tampoco vieron el genocidio
ruandés, el Bosnio y el de los/as indígenas guatemalteco
en su momento.
9. La Convención de Ginebra en franca agonía.
La Convención de Ginebra de 1951 nace y se desarrolla en
el marco de la Guerra Fría, es decir, en medio de la confrontación
ideológica, política, económica y militar entre
los ejes Washington- Moscú. Su alcance inicial está
enmarcado en el espectro geográfico europeo y sólo
hasta 1967 con la definición del protocolo de New York se
removieron los obstáculos que impedían la utilización
de carácter universal de dicho instrumento a la hora de garantizar
protección a quien huía de la violencia. Desde el
punto de vista histórico y político la Convención
se enmarcaba en el sistema de Estado- Nación y se ve en ellos
a los únicos agentes capaces de producir huidas y persecuciones
por razones ideológicas, políticas, religiosas y demás.
En el momento fundacional de la Convención y en eso parece
existir un consenso, los refugiados/as adquirieron un preponderante
valor ideológico, pues para nadie es un secreto que las sociedades
abiertas y liberales de occidente otorgaron asilo y refugio a los
perseguidos/as por los regimenes comunistas, no sin cierto grado
de generosidad, y así hay que señalarlo, y ello para
propiciar la deslegitimación y el descrédito de éstos
regimenes, lo que se traducía políticamente en posicionar
la superioridad moral de las sociedades capitalistas de occidente
sobre aquellos (Joly:ibid.116-117)19
Además de las razones políticas e ideológicas
que llevaron a los países europeos occidentales a aplicar
de modo generoso la Convención de Ginebra estaban entre otras,
las siguientes: el mea culpa de haber “visto como el nazismo
y el fascismo habían eliminado a millones de personas, a
muchas de las cuales, se les había denegado el permiso para
entrar y obtener el asilo en otros países Europeo”
(Joly:ibid:117) o deportado o retirado la nacionalidad que no pocos
habían obtenido de uno de estos países, sobre todo
a la población de origen judío, (Arent20:362), de
igual modo, no hay que perder de vista que la concesión de
asilo durante este periodo en muchos casos se dio como quiera que
una gran parte de la Europa del norte y occidental requerían
para generar su proceso de reconstrucción al amparo del Plan
Marschall y de los victoriosos EEUU, de un gran número de
trabajadores migrantes, que no tenían, por cierto, pues la
Segunda Guerra mundial había dejado un balance terrible en
pérdidas humanas.
Al respecto Robie Robertson21 en su fascinante texto titulado tres
olas de Globalización y citando a Kennedy (2005:224) nos
dice que, ”seis años de guerra habían acabado
con la vida de sesenta millones de personas: casi un sesenta por
cierto de ellas eran civiles, el cuarenta por ciento rusos, el trece
por ciento polacos y el once por ciento alemanes. Más de
once millones de personas fueron desplazadas, diez veces más
que la primera guerra mundial, y sólo en Europa oriental
había cuarenta y seis millones de refugiados”
Lo anterior nos advierte que cuando se define a este periodo como
el momento de oro del asilo y el refugio no hay que soslayar que
primó más allá de un nuevo moralismo sobre
la protección humana, profundas razones pragmáticas
desde el punto de vista político, demográfico, ideológico
y económico por parte de las potencias europeas y de los
EEUU, lo que no fue óbice para que importantes expresiones
del movimiento social mundial de la época propugnaran porque
este derecho fuera reconocido con todas sus prerrogativas para quien
lo requería. Hay que anotar que la Convención de Ginebra
de 1951 no fue ratificada inicialmente por la totalidad del sistema
de Estado existentes para esta época, “para 1960, sólo
16 Estado la habían reconocido y en 1967, según Joly,
ratificaron el protocolo. Para 1995, prosigue, los Estados signatarios
de la Convención de 1951 y del Protocolo de 1967 sumaban
127 en todo el mundo” (Joly:ibid:118).
La arquitectura ideológica y política que rigió
a la Convención de Ginebra hasta 1970 según Jaeger
(1992, citado por Joly:ibid;118)22 fue fundamentalmente liberal,
por lo cual hay que señalar que consagró e incorporó
dentro de sus procedimientos la concepción de “libertad
individual” y además otorgó garantías
socio-económicas y jurídicas al perseguido/a, lo que
supone no sólo la existencia de un régimen de acceso
cuando de solicitar refugio se trataba, sino también que
involucraba e involucra aún y en menor medida aspectos relacionados
con la definición de un estatuto y los elementos definitorios
de la protección, verbigracia, documento de identificación,
documento de viaje, garantías económicas, posibilidad
de trabajo, etc. Hay que anotar que con el Protocolo de 1967, la
Convención de Ginebra suprimió la limitación
geográfica y temporal que la caracterizaba y desde entonces
dejó de ser un instrumento que garantizaba el asilo sólo
a los/as europeos/as del Este. Dentro de este nuevo referente refugiado
pasó a ser considerado/a “toda aquella persona que
por un temor justificado a ser perseguido por motivos de raza, religión,
nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social o por sus
convicciones políticas se encontrara fuera del país
cuya nacionalidad poseía y no pudiera pedir protección
a este país o debido a sus temores no deseara pedirla”
(Bade23:2000:296)
Aun con las críticas de rigor, no hay duda que el periodo
que va de 1951 a 1967 fue muy interesante para quien por razones
ideológicas y políticas tuvo que huir del Este de
Europa. Por las razones instrumentales ya señaladas o por
otras consideraciones añadidas, lo cierto fue que el asilo
se concedía en importantes países de Europa en condiciones
favorables para quien lo requería. En esta primera etapa,
los requisitos que se exigían para obtener tal estatuto adolecían
de la rigurosidad y de los principios selectivos que hoy se consideran
a la hora de otorgar el estatuto de refugiado a quien lo solicita.
El refugiado en esta temporalidad le era relativamente fácil
encontrar garantías socioeconómicas, laborales y de
integración en la sociedad de acogida. Este criterio generoso
no hay duda que se produjo en parte a la necesidad de mano de obra
calificada y no calificada que requerían los países
europeos que iban a la cabeza en cuanto a la concesión de
asilo y refugio, y ello coincidió de modo significativo con
un gran periodo de expansión económica en el conjunto
de las sociedades europeas. Este refugio en parte y como hemos anotado
provenía fundamentalmente del Este de Europa.
Desde 1967 hasta 1990 la política de asilo y refugio en Europa
adquiere algunos elementos que resulta propio señalar, pues
los/as solicitantes de asilo y los/as asilados/as y refugiados/as
ya no provendrán sólo de la Europa del Este, sino
que lo harán de no pocos países del Tercer Mundo,
en donde se estaban librando todavía luchas anticolonialistas
y de liberación nacional, o, en su defecto, provenían
de regímenes dictatoriales como los que se habían
instaurado en el cono sur del continente americano y en algunos
del sudeste asiático. De este modo, hasta mediados de 1970
la mayoría de los solicitantes de asilo en Europa eran del
Este del continente; desde entonces y hasta mediado de 1980 la correlación
cambiaría y serían los solicitantes del Tercer Mundo
el grupo más numeroso; al finalizar la Guerra Fría
volvieron a imponerse los del Este y del Sudeste de Europa (Baden:ibid:296)24.
Durante este periodo y pese a la crisis del petróleo de 1973,
el número de solicitantes de asilo creció en algunos
países de modo considerable, Alemania, en particular, en
1980 registró más de 100.000 solicitudes, derivado
ello, dice Baden, de la crisis política en Polonia y también
debido a la toma del poder por parte de los militares en Turquía,
lo que generó una salida importante de población Turca
en dirección a Europa y en particular a Alemania.
El aumento de la migración en Europa a partir de finales
de 1970, el malestar por la falta de empleo, la precarización
laboral en importantes bolsas de la población y la pérdida
de significativos derechos en sectores sociales en muchos países
de Europa occidental; lo que se tradujo en un encogimiento del Welfare
State, muy pronto pusieron el tema del sostenimiento de los/as solicitantes
de asilo y refugio en el centro del debate político, lo que
se fue traduciendo en un malestar generalizado y ganando espacio
en importantes partidos políticos de derecha y de extrema
derecha, quienes empezaron a utilizar este tema como mecanismo de
movilización política y a dejar correr slogan con
tintes profundamente racistas y xenófobos y en donde los
migrantes y en particular los asilados/as y solicitantes de asilo
eran el blanco predilecto.
En la antigua República Federal de Alemania el debate adquirió
ribetes alarmantes y preocupantes, así “los costes
que generaba la acogida de los demandantes de asilo (….) en
1989 y 1990 --era—de unos cuatro mil millones de marcos alemanes
cada año, --ello—desempeñaba por lo tanto un
papel fundamental en las campañas populistas en contra del
asilo que se lenizaban especialmente durante los periodos electorales.
Los desempleados autóctonos, los extranjeros con empleo y
los solicitantes de asilo extranjeros se contabilizaban en la misma
cuenta en una falsa ecuación que los igualaba, aunque el
tema del asilo se situaba siempre por delante del tema extranjero”
dice Baden25 (297). Y como en la antigua RFA, Alemania, Austria,
Francia y demás.
Esta situación hizo que los partidos políticos en
el gobierno no fueran ajenos a este tipo de presión y dado
la situación a las que se enfrentaban no pocos gobernantes,
empezaron a tomar medidas que de manera lenta pero segura fueron
cambiando la naturaleza del asilo y el refugio en el marco de la
Unión Europea. Mientras esto sucedía se sulfuraba
la idea de que Europa estaba siendo invadida por nuevos bárbaros,
los cuales procedían del Tercer Mundo y también de
la Europa del Este. Las medidas fueron, dice Baden, no empezar a
reconocer como refugiados/as a los/as polacos/as que huían
ante la posible amenazada Soviética al amparo de la Doctrina
Breznev (1981) y de las leyes de Guerra de diciembre de 1981 y diciembre
de 1982. A estos Alemania no les levantó la exigencia del
visado y Austria se las impuso nuevamente en 1981. Esto marca un
hito importante, pues atrás había quedado el tiempo
en que los polacos eran recibidos como una suerte de héroes.
La desconfianza de las autoridades en algunos países de Europa
fue creciendo de tal modo que las medidas para solicitar asilo se
hicieron más restrictivas y la visión de una Europa
Bunker en materia de refugio empezaba a adquirir forma.
El punto culmen de todo este proceso lo determinaría el fuerte
crecimiento del número de solicitantes de solicitantes de
asilo y refugio procedentes del Tercer Mundo, quienes muchos/as
por razones evidentes y otros/as, justamente no la gran mayoría,
buscando caminos más flexibles para llegar a Europa se vieron
abocados a utilizar el mecanismo del asilo y el refugio, lo que
dio lugar a que en los gobiernos de los países de Europa
se empezara a considerar que los que venían no eran verdaderos/as
solicitantes de asilo y refugio sino impostores, y, por tanto, meros
refugiados económicos. Desde entonces, Europa viene asumiendo
a los/as solicitantes de asilo bajo esta percepción y después
de la caída del muro de Berlín y, por ende, de la
muerte de la guerra fría, el criterio que ha venido imperando
es que son cada vez menos los/as refugiados/as políticos
y cada vez más las personas que huyen de su países
por razones económicas y que se hacen pasar por perseguidos.
10. La Directiva de la Vergüenza: Europa y sus miserias.
La situación de los/as solicitantes de asilo, los/as asilados/as
y de la población migrante se ha complejizado desde los trágicos
hechos del 11 de Septiembre de 2001. Desde entonces el dispositivo
de la lucha global contra el terrorismo y la delincuencia ha puesto
a éstos grupos en franca vulnerabilidad y los ha condenado
no sólo a la mayor de las estigmatizaciones, sino que ellos
se han convertido en el blanco predilecto de ataques xenófobos
y racistas, tanto por parte de miembros de las sociedades civiles
en los países del norte y algunos del sur – Italia
y Sudáfrica, por ejemplo así lo testimonian, y también
por parte de Estados y gobiernos como los que integran la Unión
Europea y para quienes ser inmigrante es sinónimo de ser
delincuente, sólo basta leer la aprobación de la Directiva
de la Vergüenza aprobada en el día de ayer, y los solicitantes
de asilo y refugio terroristas en potencia.
Ayer 18 de junio, sin equívoco alguno, es un día histórico.
Y lo es, pues una vez más Europa deja ver que su supremacía
moral no es otra cosa que una vulgar y detestable retórica.
Por fin una vez más Europa se muestra como lo que es: bárbara
e implacable. Al aprobar la Directiva de la Vergüenza la Unión
Europea ha puesto de presente que ha triunfado la estupidez y la
perversa lógica de criminalizar a quienes huyen no sólo
de la pobreza planetaria; pobreza que por demás y eso hay
que subrayarlo, el primer mundo con paciente esmero y a través
de una tupida red de mecanismos contribuye a generar; sino también
que se ha impuesto el perseguir a quienes huyen de las guerras y
la violencia que implementan Estados y gobiernos amigos y a los
cuales apoyan o estimulan cuando le dan patente de corso a personajes
como Álvaro Uribe Vélez, Teodoro Obiang, Hamid Karzai,
y una galería bien grande de detestables gobernantes africanos,
siempre y cuando, bien es decirlo, éstos garanticen con obediencia
ciega y fe inquebrantable que las principales riquezas que comportan
sus países logren llegar las “democráticas sociedades
europeas” para seguir alimentando la prosperidad de éstas
en el injusto escenario de la economía global.
Así, la Directiva de la Vergüenza que aprobó
la Eurocámara con 36726 votos a favor, 197 votos en contra
y 106 abstenciones, devela la naturaleza racista y xenófoba
que habita en los principales gobiernos de la Unión en estos
momentos y también muestra el interés que tienen por
enviar mensajes de tranquilidad al conjunto de sus ciudadanos/as
que hoy en medio de la perplejidad y el miedo a perder el empleo
o el mal empleo – lo que equivale a decir, defender la precariedad
laboral; o ante el asombro de ver cómo aumenta la inflación
producto de los altos precios de los carburantes y como golpea esto
sus cada vez más maltrechas economías familiares,
y ello para no hablar de la crisis de las hipotecas, han visto en
esta medida poco práctica, pero sí agenciadora27 de
miedo contra la población inmigrante, una salida a la crisis
generalizada que no encuentran como resolver con inteligente ingenio.
Para calmar la neurosis colectiva de sus con-nacionales el grueso
de la Eurocámara aprobó que la población inmigrante
que se encuentre “sin papeles” debe ser retenida –
secuestrada diría yo -- en centros de internamientos por
seis meses antes de ser repatriado a su país de origen o
a donde el interés de los poderosos dicte. Si este tiempo
no fuera suficiente, así está inhumanamente previsto,
el plazo puede extenderse hasta por espacio de un año, tiempo
durante el cual el candidato a ser expulsado – o como dicen
en el argot del gran hermano, serie de gran consumo para el embrutecimiento
colectivo, el nominado--- no gozaría de ninguna protección
jurídica, lo que contraviene y las claras las normas más
elementales de los derechos humanos, de la carta europea de los
derechos y del debido proceso; curiosamente, quien pudiera creerlo,
estribillo que suelen recitarle los gobernantes de la Unión
Europea a gobiernos “tercermundistas” cuando le hablan
del “buen gobierno” y de esos brebajes que le dan a
modo de sorbos y con los que en apariencia pretenden redimirlos
de su estado de barbarie y de incivilización. Muchos de los
que aprobaron la Directiva son finos recitadores de Hans Kelsen
y dicen fundar sus patrones de conducta en probados sentimientos
cristianos, sin embargo, en la votación de ayer en la Eurocámara
dejan entrever sus múltiples miserias y “las violencias
atmosféricas” como diría Frank Fanon que le
dan dirección y sentido a sus fecundos y bien construidos
racismos.
La Directiva del Retorno como eufemísticamente se le ha denominado,
no sólo implica secuestrar a quien ha venido a Europa en
busca de un mejor estar en el mundo. Ella supone, igualmente, que
los que resulten fuera de la órbita de los contornos de Europa
no pueden regresar más, al menos en cincos años, es
decir, hasta cuando el ciclo de recuperación económica
asi lo dicte y se les requiera de nuevo y con urgencia para cumplir
labores que los nacionales de la gran mayoría de los países
de la Unión Europea no quieren ni desean ocupar por ser trabajos
precarios, peligrosos y mal pagos.
Asimismo, este engendro jurídico y el cual constituye un
monumento a la degradación humana no discrimina ni siquiera
a los menores de edad; esos que dicen defender en fastuosas campañas
publicitarias los principales líderes de Europa en una y
otra cumbre. Contra los menores, muchos de los cuales han venido
de países en guerra; las cuales por demás no pocos
presidentes o primeros ministro de Europa estimulan o alientan,
se tiene previsto que sean expulsados y llevados a sus países
de origen u otro cualquiera, menos de Europa, y hasta ser entregado
a instituciones que tengan por fin el cuidado de la infancia, ---esto
es surrealista, pues en España y en Francia, por ejemplo,
este tipo de instituciones faltan o no cumplen su cometido—Y
no sólo se trata de arrojarlos donde primero se pueda, sino
entregarlos a tutores con quienes los menores expulsados no tienen
ningún o casi ningún parentesco. ¿Esta es la
Europa que promueve la defensa de la niñez y que dice en
chirriante slogan que hay que defender a los niños/as porque
de ellos/as es el futuro de la humanidad?
Poca duda hay que de la mano de los actuales mandatarios Europeos
el mundo duro y agreste que nos refleja Charles Dickens en su fascinante
obra de Olivert Twist, sigue estando presente en este mal llamado
nuevo orden mundial, que de nuevo empieza a tener cada vez menos,
pues las maquilas se están convirtiendo en el sustituto funcional
de las plantaciones de siglos anteriores; que las bandas de migrantes
que recorren el mundo y que expulsa con fiereza el neoliberalismo
son los/as esclavos/as modernos/as, carente de humanidad y convertidos
por la lógica del Imperio Global y su Corporatocracia en
homo economicus y en homo sacer; y, por supuesto, que los/as exiliados/as,
transterrados/as y solicitantes de asilo se han convertido en los/as
supernumerario/as y en los/as más in-queribles e indeseables,
---siempre que no sean, claro está, profesionales altamente
cualificados y que respondan a sus necesidades de mano de obra especializada---
dentro del sistema que hoy se modela y en donde la industria del
miedo incubado como dispositivo de control juega un enorme papel
en función de los intereses del gran capital y del poder.
A esto últimos, es decir, a la población solicitante
de Asilo, la Directiva les augura un retorno si no al países
de donde vienen huyendo del dolor y la muerte, sí a un país
tercero seguro como le denominan, que en muchos casos resulta más
dantesco que el lugar de donde venía o vienen huyendo.
Por último, Europa con la Directiva en cuestión, como
ya ha hecho en otros momentos, verbigracia, ---cuando el surgimiento
del sistema mundo colonial moderno---, se ha preciado de taxonomizar
la dignidad humana. Ayer de la mano del cristianismo exaltó
la razón indolente europea y en función de ella otrorizó
y ninguneo al indígena hasta el punto de convertirlo en un
ser sin alma, carente de civilización; por ende bárbaro,
y en función de ello, sin duda, esclavizarlo y convertir
sus riquezas simbólicas y materiales en algo propio y de
lo que el res nullius28 pudo dar buena cuenta.
Así, ubicado en la hybris29 del punto cero Europa y lo Europeo
jerarquizó a los otros mundos; al mundo africano lo condenó
a la esclavitud e hizo de ésta la piedra angular de su íntima
y escandalosa acumulación originaria de capitales; esa misma
con la cual alimentó su prosperidad desde entonces y que
hoy la reedita con el trabajo segmentado y precario de los/as descendientes
de aquellos/as hombres y mujeres ninguneados/as y que sobrevivieron
a la enfermedad de la civilización y el progreso; premisas
éstas y en nombre de las cuales hoy serán expulsados/as
no pocos/as de Europa, para que por fin este locus de enunciación
pueda seguir engañando al mundo con su discurso hueco de
los derechos humanos, la democracia y la libertad, ésta última
que se le negará a muchos/as al verse constreñidos/as
en un centro de internamiento, lo que nos dice que estarán
en una especie de Guantánamo a la europea, pero sin George
Bush y, quien sabe, no me atrevo a garantizarlo, que sin torturas
ni torturadores.
Y si lo anterior lo hizo el viejo continente en nombre del cristianismo,
fueron los cristianos del Partido Popular de Europa -- no sin la
crítica del Vaticano--- los que hoy junto a un sector numeroso
del Partido Liberal de los países de la Unión y un
puñado de miembros del Partido Socialista Obrero Español,
entre los que se cuentan 16 miembros del Partido de José
Luis Zapatero, un entusiasta promotor de la Directiva, quienes impulsaron
la medida para humillación de la población inmigrante
y refugiada y para vergüenza de la Europa de progresía.
“Europa ha creado una categoría inferior de seres humanos”
ha dicho Claudio Fava, miembro italiano de la Eurocámara
y quien en su día denunciara los vuelos de la CIA con la
aquiescencia de los gobiernos de Europa. La razón no le falta
a esta conciencia crítica, la cual se ha levantado ante el
triunfo de esta estupidez. Igual crítica se han escuchado
desde Amnistía Internacional y desde gobiernos como los de
Evo Morales, Rafael Correa, del Presidente Lugo del Paraguay, Lula
y otros más. Esta Directiva es una Vergüenza para Europa
y una humillación para la humanidad misma. Actos como este
claman justicia y ya es hora que repudiemos tanto oprobio junto
y salgamos de una vez y por fin de este estado de totalitarismo
de la indiferencia, pues hoy las baterías se enfilan contra
los/as inmigrantes, gitanos/as y asilados/as, y mañana será
seguro contra todos/as los que aún creemos que otro mundo
es posible. Parafraseando a Francis Bacón, en este justo
momento sólo a los ángeles se les puede permitir ser
espectadores…, nadie puede aducir ni alegar ignorancia ante
lo sucedido. Desde luego, Yo no soy ángel y no quiero serlo.
Estamos advertido, Europa camina hacia una deriva racista y xenófoba
y esto hay que pararlo y a tiempo.
-------------
1 Para una mayor comprensión analítica y conceptual
de esta metáfora, recomiendo el trabajo de Bauman, Zygmunt,
Vidas Desperdiciadas, la modernidad y sus parías, Barcelona,
Paidos, 2004. Este trabajo es una excelente y singular elaboración
para comprender el lugar que ocupan los/as solicitantes de asilo,
los refugiados/as y la población inmigrante en general, convertidos
por la lógica del desarrollo de sociedad contemporánea
en seres supernumerarios y residuales.
2 Acerca de las actuales guerras o “nueva economía
política de las Guerras” puede verse el trabajo el
texto de Kaldor, Mary, Las nuevas Guerras, violencia organizada
en la era global, Barcelona, Kriterio Tusquet, 2001. Igualmente,
se puede ver la elaboración de Duffiel, Mark, las nuevas
guerras en el mundo global, la convergencia entre el Desarrollo
y la Seguridad, Madrid, La Catarata, 2001. Serie Relaciones Internacionales,
dirigida por Francisco Peña. Para el contexto de África
Subsahariana puede consultarse los trabajos de Ruíz-Giménez,
Itziar, en particular, conflictos armados en África y mecanismos
de resolución. En: África En el horizonte, introducción
a la realidad socioeconómica del áfrica Subsahariana,
trabajo colectivo, Jokin Alberdi et al, Madrid, La Catarata-Universidad
Complutense de Madrid, 2006.
3 Estos comentarios fueron publicados en su día por distintos
medios y han sido recogidos por la portada de la Revista Refugiados
del UNHCR- ACNUR No 130, 2006.
4 Colville, Ruper, palabras e imágenes, ACNUR, Ibid. Pags
14-15
5 Op cit, pag 15
6 Una experiencia concreta sobre la realidad que se vive en un campo
de refugiado puede verse en el trabajo realizado por Orru- Dessy,
Alberto, transformaciones socioeconómicas y relaciones de
poder provocadas por una intervención humanitaria. Enlace
entre emergencia y desarrollo en el caso de Guinea Conakry, pags
355-387.En:Gimeno, Juan Carlos y et al, Conocimiento, Desarrollo
y Transformaciones Sociales, aproximaciones antropológicas,
Madrid, Sepha, 2007
7 El ACNUR en su último informe constata que Colombia es
el país del mundo que más desplazados internos presenta
en el mundo. Se calcula que en el país hay más de
tres millones y medios de personas que viven y sufren el desplazamiento.
La indefensión y el abandono estatal es lo que caracteriza
a esta población. Si bien el Estado ha definido políticas
públicas para intervenir en la situación, no menos
cierto es que la Corte Constitucional en distintos pronunciamientos
obliga a que el Gobierno del Presidente Álvaro Uribe le cumpla
a esta población. El desplazamiento interno está en
pleno crecimiento y el número de colombianos/as que han huido
hacia países como Ecuador, Venezuela y Costa Rica, ante la
imposibilidad de llegar a Europa, los EEUU o Canadá, sube
y a ritmos crecientes. De este modo, Colombia transfiere a Ecuador
y Venezuela el drama de los/as refugiados/as y encima no escatima
esfuerzos en atacar a dichos gobiernos, a quienes acusa de ser acólitos
de la insurgencia.
8 Ver, Joly, Daniele, Asilo europeo y convergencia global. El refugiado
héroe antaño, paria hogaño. En Blanco Cristina
(Editora) Migraciones: nuevas modalidades en un mundo en movimiento,
Barcelona, Anthropos, 2007.
9 Figuras del espectáculo como Angelina Jolie, Juanes, Bono
prestan su concurso para realizar campañas de sensibilización,
pero, sin duda, esto es pretender curar el cáncer con tirita.
10 Joly, Ibid
11 Joly, op cit.
12 Nair, Sami, Y vendrán, las migraciones en tiempos hostiles,
Barcelona, Bronce, 2006.
13 El bajo aumento de los refugiados/as contrasta con el aumento
de los/as desplazados/as internos/as en el mundo. Y eso porque muchos
no pueden salir de sus países de origen. Ver informe del
ACNUR en: http://www.acnur.org/index.php?id_pag=5173
14 Bauman, Z, Ibid.
15 Pouilly, Cecile, ¿Puede pasar página la RDC?, Revista
Refugiados del ACNUR, UNHCR-ACNUR, No 133, 2006.
16 Blanco, Cristina, (Editora) Migraciones: nuevas modalidades en
un mundo en movimiento, Barcelona, Anthropos, 2007.
17 Op Cit.
18 Jean Piere Bemba, fue exvicepresidente, senador y recientemente
candidato a la Presidencia de la República Democrática
del Congo. En su día se levantó contra el Presidente
Joseph Kabila. Recientemente la policía Belga le ha detenido,
pues contra él pesa una orden de captura del Tribunal Penal
Internacional por, al parecer, crímenes de Guerra y contra
la humanidad acometidos en la República Centroafricana, ello,
mientras actuaba como comandante en Jefe del Movimiento de Liberación
del Congo.
19 Ibid.
20 Arent, Hannah, los orígenes del totalitarismo, Madrid,
Taurus, 1999.
21 Robertson, Robbie, Las tres olas de globalización, historia
de una conciencia global, Madrid, Alianza editorial, 2005.
22 Ibid, op cit
23 Bade, Klaus, Europa en movimiento, las migraciones desde finales
del siglo XVIII hasta nuestros días, Barcelona, Crítica,
2000.
24 Ibid.
25 Ibid.
26 La votación de la Eurocámara está configurada
de la siguiente manera: 367 votos a favor, que reúnen los
votos, del Partido Popular Europeo, (217), liberales (57), Europa
de las Naciones (40), Partido Socialista (34), entre estos los 16
del PSOE, 6 de los independientes y 15 no inscritos. La abstención
siguió la siguiente trayectoria: el PP (27), Partido Socialista
49, liberales 20, No inscritos 5, independientes 3 y verdes 2. En
contra votaron así: Partido socialista 100, incluido los
dos del PSOE, los 37 de Izquierda Unida, los 36 Verdes, los 11 independientes,
los 7 liberales y sólo un miembro del PP europeo votó
en contra.
27 Para muchos no es realista que Europa pueda expulsar de cuajo
a ocho millones de indocumentados, pero lo cierto es que si se instalará
un dispositivo del terror y el miedo. Sin embargo, hay que recordar
que más de 200.000 mil personas fueron detenidas en el primer
semestre de 2007 y 90.000 de ellas fueron expulsadas. Ver Diario
El País, Madrid, Sección Internacional, pag 2. Junio
19 de 2008.
28 El res nullius, fue el concepto que usaron los romanos para despojar
a otros pueblos de sus riquezas. Este viene a sostener que todas
las cosas vacías son de patrimonio común a la humanidad
hasta que alguien decide darle un uso y de este modo deja de ser
algo común para convertirse en propiedad de alguien. Este
principio expresado en el terra nullius fue el que esgrimieron los
peninsulares en la modernidad primera al llegar a América
y el resto de europeos a África. Así, el terra nullius
se convirtió para los colonizados en el despojo de sus tierras,
en el desplazamiento de los mismos, en su esclavitud y en la muerte
misma. Para comprender mejor el papel jugado por el res nullius
y el terra nullius en el proceso del colonialismo, puede verse el
importante trabajo de: Gosten, Chris, Arqueología y colonialismo,
el contacto cultural desde 5000 a.c hasta el presente, Barcelona,
Bellaterra, 2008,
29 Sobre la manera cómo los peninsulares idearon al otro
indígena, negro o mestizo y la manera como consagraron su
dominio, puede verse el excelente trabajo de Castro- Gómez,
Santiago, La Hybris del punto Cero, Ciencia, raza e ilustración
en la Nueva Granada (1750-1816), Bogotá, Editorial Pontificia
Universidad Javeriana, Bogotá, 2005.
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