Al Primer Día del
Año nuevo el gobierno colombiano le ha puesto más
negro, quebrando esperanzas y expectativas.
Uribe
ha logrado, con llamada telefónica incluida a Bush, hacerse
de nuevo protagonista en Villavicencio para destrozar, de momento,
la posibilidad de liberación de tres personas en manos
de la guerrilla, quien hacía ese gesto unilateral, precisamente
por el empecinamiento del gobierno en destruir otras salidas políticas
más ambiciosas, y como un gesto de desagravio a los esfuerzos
y dedicación del presidente venezolano Chavez y la senadora
colombiana Piedad Córdoba acompañando el dolor de
miles de familiares de presas y presos a ambos lados.
Dice la guerrilla que el gobierno ha seguido con operativos militares
en la zona, poniendo en peligro las vidas y la operación
Enmamuel.
Y es un modo de operar tradicional de Uribe: demostrando con hechos
fehacientes que los rehenes y prisioneros de guerra, sean éstos
civiles, empresarios, o policías y militares, los prefiere
muertos a devueltos por la guerrilla, y demasiados hechos recientes
lo atestiguan. (Gobernadores, empresarios, diputados del Valle,
la cacica, etc, muertos en esos "rescates" por fuerzas
militares o mercenarios a sueldo de los gobiernos colombiano y
yanqui).
Dice el reporte de prensa oficial, que en esa penúltima
llamada de Bush a Uribe le prometió interceder para conseguir
apoyos al Tratado de Libre Comercio, que está siendo cuestionado
por los diputados gringos precisamente por las numerosas condenas
a violaciones a los ddhh en Colombia.
"Yo te apoyo en el TLC, pero tu no permitas que Chávez
se salga con la suya" parece ser el explícito mensaje,
no importan quien tenga que morir o permanecer sin libertad.
Para las relaciones colombo-venezolanas el asunto se torna de
mayor complejidad porque llueve sobre mojado: son muchos los "feos"
de Uribe a Chávez, desde aquel secuestro por parte de militares
colombianos, en pleno centro de Caracas, de Rodrigo Granda, a
la llegada masiva de paramilitares colombianos a fincas venezolanas,
con el propósito de atentar contra el propio Presidente,
hasta el retiro brusco del "permiso" para intermediar
en el intercambio de prisioneros, que Chávez inició
a pedido de la senadora Piedad Córdoba y con el entusiasmo
de los familiares..
En la parte contraria de la balanza, precisamente las numerosas
violaciones a los ddhh no se han detenido esta semana:los prisioneros
políticos en las cárceles colombianas, la mayoría
de los cuales, lo son por defender derechos civiles elementales,
encausados en procesos falsos, preparados para criminalizar toda
la protesta social.
La persecución a periodistas, esta semana de nuevo conocido
el caso del sueco Dick Emauelson, perseguido a muerte.
El asesinato de sindicalistas, esta semana Sigifredo Higuera,
despedido de la Nestlé, muerto por disparo del ejército
cuando paseaba.
El asesinato de pobladores, como la señora Margarita Giraldo,
de la Comunidad de Paz San José Apartadó, y la detención
de otros , como el activistas de ddhh Héctor Torres, liberado
posteriormente, o el amedrantamiento como el tiroteo en Barranquilla
de la casa de Elizabeth Borja, sindicalista de la salud, quien
estuviera acogida temporalmente en Asturias..
O las amenazas esta semana, de las "águilas negras",
como se han rebautizado los paramilitares, falsamente desmovilizados,
amenazas contra los pobladores que reclaman la devolución
de sus tierras robadas por las plantaciones de palma aceitera:
estas amenazas reincidentes vuelven a poner en peligro directo
a la familia de don Petro, visitado por la Delegación Asturiana
de febrero.
Persecución sostenida, y amparada en amenazas muy públicas,
como las reiteradas esta semana por un personaje negro del Uribismo,
Plinio Apuleyo, embajador en Portugal, cuyas diatribas han servido
con frecuencia para indicar a quien matar en Colombia, y que esta
vez ha vuelto a poner la diana en los grupos de defensa de los
derechos humanos, como Justicia y Paz y otros..
Precisamente Justicia y Paz , en valiente y decidido acompañamiento
a pobladores de Colombia, indica otro camino distinto, para la
lograr la Paz en Colombia
"que debería ir paralelo de una apuesta por el cese
del desplazamiento forzoso y el acuerdo por el respeto al territorio/
al retorno, a la biodiversidad, a la existencia y la sobrevivencia
de los pueblos Indígenas; afrocolombianos y mestizos; el
derecho a la vivienda de los desarraigados y desarrapados urbanos,
de la vida digna para todas y todos como principio de identidad
de la democracia y de la paz. Un país donde las victimas
sean consideras como tales, reconocidas en sus Derechos a la Verdad,
a la Justicia y a la Reparación Integral."
Esa Paz que lleva Cien Años secuestrada en Colombia.
Soldepaz.Pachakuti.