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Águila y Cóndor, por Javier Lajo
AL REENCUENTRO DEL CONDOR Y EL AGUILA
Autor: Javier Lajo Fuente: ARGENPRESS CULTURAL Fecha: 2008-12-10
AL REENCUENTRO DEL CONDOR Y EL AGUILA
Javier Lajo (desde Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
En
septiembre del año pasado fui invitado por mi hermano Shayri Quimbo de
la comunidad de Peguche, nación Otavalo, al “6to Encuentro del Cóndor y
el Águila”. El proyecto ya me había sido anticipado por otros hermanos
Otavalos, finalmente Shayri logró hacerlo realidad con muchas
limitaciones, económicas principalmente, pero lo importante es que no
él no dejo que el proyecto muriera y desapareciera ese “sueño” del
anciano sabio que vio en su sueño como un Águila del norte volaba junto
al Cóndor del sur, en una clara alegoría de las alianzas que debería
haber entre las naciones indígenas del norte con las del sur. Ahora en
este año del 2008, se esta organizando y gracias a la gestión del
Embajador boliviano en Ecuador el Hno. Javier Zarate y con el apoyo de
la Comunidad Andina, el Séptimo Encuentro del Cóndor y el Águila en
Bolivia, en la ciudad sagrada de Tiwanaku y al amparo del gobierno del
Presidente Evo Morales. Nosotros como siempre estamos aportando nuestro
granito de arena para que todo salga bien.
Todo este comentario
viene al caso porque hace pocas semanas estuve en Cusco y tuve el
privilegio de cerciorarme de que estos encuentros entre águilas y
cóndores, datan de muchos años atrás, tal vez miles de años y seguro
que su significado sea, no solo referido a estos tiempos difíciles de
desequilibrio global y de calentamiento atmosférico, sino que tenga que
ver con “misiones” o “tareas”, muy concretas que tengan que realizar
los pueblos indígenas del sur y del norte; obviamos hablar del Centro
porque consideramos que es pues la “cintura” donde se dará este
encuentro secular, milenario trascendental para la humanidad. Y ¿por
qué se nos vienen estas ideas un tanto mesiánicas? Bueno, la única
manera de comentar esto es presentando las imágenes que hemos
encontrado en este nuestro ultimo viaje al Cusco milenario.
Este
es el tramo del Qhapaq Ñan que sale del Cusco hacia el Antisuyu, o sea
hacia Paucartambo y mas allá, al lado derecho, se encuentra lo que se
conoce como “Templo de la Luna” o el “Amaru Machay”, de donde nos dicen
las crónicas y la tradición que era el sitio donde vivía o donde Amaru
Inka Yupanqui, hermano de Pachakutic ejercía su sacerdocio y su
enseñanza, en la siguiente foto se aprecia la pequeña colina, en cuya
base o terraplén contiguo, el INC viene realizando excavaciones de
limpieza y reconstrucción, por eso hay unas cintas amarillas de
contención y una pequeña caseta de calamina; veamos.
Este
Monumento ahora tiene un cuidante permanente, y que hace muy bien en
controlar lo que turistas y visitantes hacen en el lugar, se debe tener
mucho cuidado en conservar lo que queda de aquellos signos o
“indicadores” que nos dejaron nuestros antepasados con la intención de
alertarnos de algo trascendental para la humanidad entera. Allí
subiendo esa especie de grandes escalones irregulares apegado a la
pared de piedra, y luego de una puerta, que los místicos y esotéricos
le llaman “Puerta trans-dimensional” (ver siguiente foto); a media
altura esta el “Amaru Machay”, esta gruta maravillosa, que
milagrosamente no ha sido tomada por alguna capilla mariana, pero que
ha tenido que soportar el cincelamiento de las poderosas serpientes o
“Amarus” que adornaban su entrada, las heridas y cicatrices están
clarísimas y dibujan las sierpes más que sus originales, están allí
llorando las piedras aún ese ensañamiento de los extirpadores
ignorantes. Pero lo que les quiero enseñar es algo mucho más simbólico.
Encimando
la colina, se encuentra casi en su cúspide más importante, una
escultura, o los restos de una escultura horriblemente mutilados, que
nuestros ojos no podían creer:
Allí
están los restos de un águila, que se distingue por sus alas de
cazadora encorvadas hacia atrás, un cóndor con sus alas con sus puntas
hacia delante, como saben volar los cóndores andinos, y ambos con sus
séquitos de pumas y amarus; todo un escenario para un desciframiento
que no nos atrevemos a realizar, pues su significado milenario, como lo
repetimos, si esta allí en ese lugar sagrado del Cusco, es para
significar algo sagrado que tiene que ver con el futuro de la
humanidad. Debo además indicar que este monumento queda dentro del
parque arqueológico de Sacsayhuaman.
Este
asunto del Águila y el Cóndor, no es pues solo una profecía siguiendo
el sueño de un sabio amauta del norte, no; es un tema muy importante de
la enseñanza de este Oráculo y Templo del Amaru Machay de los Inkas del
Qosqo, cuestiones trascendentales del Amaru, aquella sierpe mitológica
que cuida la vida sobre la tierra.
Pero esta no fue nuestra
única sorpresa, revelación y misterio, mirando de allí arriba de la
colina y hacia abajo, en la pampita que están limpiando los arqueólogos
del INC, han quedado al descubierto algunos cuartos y recintos que se
pueden tipificar rápidamente, como lugares propios para el culto y la
enseñanza, los procedimientos de la sabiduría milenaria, allí ya al
descubierto, como para que nadie los pueda mover y escoltando la puerta
principal de aquel recinto sagrado, dos enormes rocas de piedra negra,
que destacan de las piedras de construcción que son de color café o
pardas, una la de la derecha del observador: Cuadrada y la otra la de
la izquierda Circular; ambas hechas para ser vistas solo la mitad y
como es notorio a cada lado de una puerta principal.
La
“Paridad” andina, la que observamos en Amantaní, en Macchu Picchu y
muchos otros sitios sagrados del Qhapaq Ñan, pero esta vez los
maestros, tal vez el mismo Amaru Inka Yupanqui y su hermano Pachakutik,
fueron más didácticos, mas explícitos en su pedagogía. Evidente santo y
seña de nuestros maestros milenarios de la Qhapaq Kuna, saludo y signos
que nos dejaron para que sepamos que vamos bien y que debemos apurar
nuestro entendimiento, porque se vienen días difíciles para la
humanidad.
Sea este un saludo y adelanto para lo que será el
Séptimo Encuentro del Cóndor y el Águila en el altiplano boliviano, que
será un encuentro de sabiduría, pero también de nuestra fe profunda en
las bondades de la Pachamama, y que la vida seguirá siendo amada,
guardada y vigilada, a pesar de las vanidades y soberbias de nuestro
género humano.
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