| La Delegación Asturiana, que por Cuarta
vez llegó a Colombia, para verificar junto a las organizaciones
sociales la situación de los derechos humanos,
Se
encontró con que:
1) --el día de su llegada, en la Universidad
Nacional, se estaba clausurando y emitiendo dictamen, el Tribunal
Permanente de los Pueblos, sobre los efectos y externalidades de
la Multinacionales en Colombia.
Presidido por el premio Nóbel de la Paz, Pérez Esquivel,
el Tribunal acogió las demandas de numerosas organizaciones
siendo examinadas en este juicio las empresas Coca cola, Nestlé,
Chiquita Brands, Drummond, Cemex, Holcim, Muriel mining corporation,
Glencore-Xtrata, Anglo American, Bhp Billington, Anglo Gold Ashanti,
Kedhada, Smurfit Kapa – Cartón de Colombia, Pizano
S.A. y su filial Maderas del Darién, Urapalma S.A., Monsanto,
Dyncorp, Multifruit S.A. filial de la transnaciona Del Monte, Occidental
Petroleum Corporation, British Petroleum, Repsol YPF, Unión
Fenosa, Endesa, Aguas de Barcelona, Telefónica, Canal Isabel
II, Canal de Suez, Ecopetrol, Petrominerales, Gran Tierra Energy,
Brisa S.A., Empresas Públicas de Medellín, B2 Gold
– cobre y oro de Colombia S.A.
El Jurado ha estado sido integrado por
Adolfo Pérez Esquivel (Argentina), quien presidió
la audiencia, Premio Nobel por la Paz en 1980;
Dalmo de Abreu Dallari (Brasil), profesor de derecho de la Universidad
de Sao Paulo, miembro de la Comisión Internacional de Juristas,
miembro del Consejo de Defensa de los Derechos de la Persona Humana
de la Presidencia de la república de Brasil;
Marcelo Ferreira (Argentina), profesor de Derechos Humanos de la
facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos
Aires.
Francois Houtart (Bélgica), sociólogo, presidente
del Centre Tricontinetal de Lovaina (Cetri); miembro del Comité
ejecutivo del Foro Social Mundial.
Franco Ippolito (Italia), juez de la Corte Suprema de Casación
de Italia, antes presidente di Magistratura Democrática y
de la Asociación italiana de Juristas Democráticos;
fue miembro del Consejo Superior de la Magistratura.
Lorenzo Muelas Hurtado (Colombia), autoridad tradicional del pueblo
Guambiano, ex constituyente y ex senador indígena, Departamento
del Cauca.
Juana Manquecura Aillapàn (Chile), autoridad ancestral del
pueblo mapunche, médica lawentuchefe, miembro del Parlamento
del Koz-cok Mapu.
Vilma Núñez de Escorcia (Nicaragua), vicepresidenta
de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua (1979-1988), Presidenta
del Centro Nicaraguense de Derechos Humanos (CENIDH); desde 1990,
vicepresidenta de la Federación Internacional de Derechos
Humanos.
Antoni Pigrau Solé (España), catedrático de
Derecho Internacional Público de la Universidad Rovira i
Virgili de Tarragona.
Bruno Rütsche (Suiza), secretario del Grupo de Trabajo Colombia-Suiza,
Paz y Derechos Humanos.
Philippe Texier (Francia), magistrado de la Corte de Casación
de Francia y presidente del Comité de DESC de la ONU.
Gianni Tognoni (Italia), director de Investigación en Epidemiología
y Salud Pùblica y Secretario general del Tribunal Permanente
de los Pueblos.
En la sentencia se desprende la existencia de un cuadro generalizado
y sistemático de violaciones de los derechos humanos.
En primer lugar se constatan graves violaciones del derecho a la
vida y la integridad física de numerosas personas con casos
de asesinatos, masacres (Bombardeo de Santo Domingo, Masacre de
Caño Seco, Masacre de Tame -Piñalito, Flor Amarillo,
Cravo Charo-, La Cabuya, Cravo Norte), torturas, y amenazas. En
el curso de la audiencia depusieron numerosos testigos sobre el
crimen del que habían sido víctimas sus parientes
más cercanos (madres, padres, hijos, hermanos, primos).
En segundo término se verifica una persecución constante
contra líderes gremiales, al punto que puede afirmarse que
quizás se trate del país con un mayor riesgo para
el ejercicio de tal actividad. En los últimos veinte años
más de tres mil sindicalistas han sido asesinados. Es ejemplar
en este sentido la persecución a la que se han visto sometidos
los dirigentes y militantes de la Unión Sindical Obrera que
en los últimos veinte años han sufrido el asesinato
de 105 de sus miembros, además de otros casos de desaparición,
secuestro, atentados, desplazados internos o exiliados.
La exploración y explotación petrolera ha significado
el desplazamiento, la expulsión o la quasi extinción
de gran parte de las comunidades indígenas (U’WAS,
SIKUANES, MACAGUANES, CUIBAS, GUAHIBOS, BETOYES, BARI, COFANES,
NASA, INGA, EMBERA CHAMÍ, SIONA, AWÁ, PASTOS, CAMSÁ,
YANACONA, CAMENTZÁ) de sus territorios ancestrales por la
invasión y destrucción de los mismos. Igualmente,
desde que inició esta actividad en las distintas regiones,
sus integrantes han sido víctimas de homicidios, masacres,
detenciones y torturas, a manos de agentes estatales o paraestatales,
pues las empresas y el Estado los consideran como un obstáculo
para la extracción del petróleo.
DETERMINACIÓN DE LAS RESPONSABILIDADES
Además de al gobierno de Colombia el Tribunal acuerda ACUSAR:
A las empresas petroleras transnacionales BP, OXI, Repsol y a la
empresa ECOPETROL:
Por el desarrollo de políticas de exploración y explotación
de los yacimientos que comportan el desplazamiento forzoso de las
poblaciones que en ellas residen.
Por el desarrollo de políticas de exploración y explotación
carentes de cualquier evaluación de impacto ambiental, y
que comportan la destrucción de bosques otros espacios naturales
y la contaminación grave y creciente de los cursos de agua,
como es el caso del río Arauca, y suponen una restricción
forzada para las formas vida de las poblaciones afectadas.
Por la creación de auténticas zonas de exclusión
de acceso para los ciudadanos en grandes áreas circundantes
a los campos que están en explotación, áreas
caracterizadas por un virtual estado de guerra y una desproporcionada
militarización, con el recurso a las fuerzas armadas regulares,
a compañías privadas de seguridad e incluso a grupos
paramilitares
Por la tolerancia, cuando no la connivencia o la concertación
con tales grupos armados, bien directamente bien mediante empresas
subcontratadas interpuestas, en la persecución de aquellas
personas o colectivos que muestran algún tipo de oposición
a las actividades petroleras o a las condiciones en que se realizan;
persecución que comprende la creación de falsas acusaciones
ante los tribunales, la amenaza, el secuestro, la agresión
física, la tortura e incluso el asesinato, como se ha documentado
ampliamente ante el Tribunal.
En particular por la persecución sistemática y generalizada
de sindicalistas, como es el caso de los dirigentes y militantes
de la Unión Sindical Obrera, en vulneración de los
derechos sindicales reconocidos internacional y constitucionalmente.
A los Gobiernos de los Estados cuyos nacionales (entre ellos España)
tienen una participación significativa en el capital de las
empresas mencionadas:
- por permitir que dichas entidades jurídicas puedan incumplir
en su actividad económica en otros países, como es
el caso de Colombia, los estándares internacionales de respeto
a los derechos humanos y al medio ambiente que en sus países
de origen serían obligadas a respetar.
El jurado hace un llamado a intelectuales y a miembros de organizaciones
sociales de América Latina y de otras partes del mundo para
que elaboren propuestas sobre normativas de control a las empresas
trasnacionales y sobre una tipificación de sus crímenes
económicos y ambientales dentro de marcos coercitivos eficaces,
y se presione su adopción por parte de las Naciones Unidos
con el fin de salvaguardar los derechos de los pueblos.
El jurado hace también un llamado a la comunidad internacional
para que tomen distancia de la información ordinaria que
se da sobre Colombia y para que tengan en cuenta que en un país
donde ocurren tantas atrocidades como las que han sido presentadas
ante esta y las anteriores audiencias, no puede considerarse fiable
a la fuente oficial ni a las fuentes que han permitido silenciar
todos estos crímenes.
El Tribunal se ha dirigido a la Corte Penal Internacional para que
no retarde más su decisión de admitir el caso Colombia,
donde las diversas audiencias de esta sesión del Tribunal
Permanente de los Pueblos han comprobado la existencia de numerosos
crímenes de lesa humanidad.
Finalmente el Tribunal expresa profunda preocupación por
la situación de desprotección en la que se encuentran
quienes luchan por los derechos humanos en Colombia y en particular
por quienes han actuado como testigos en esta y en las demás
audiencias del TPP. El jurado considera que todo lo que pueda afectar
en adelante a los relatores y testigos de estas audiencias deberá
ser considerado como responsabilidad directa del gobierno colombiano.
2)
-La Delegación coincidió en Colombia con hechos de
detenciones y juicios a senadores y diputados uribistas, por vinculos
para-narco-militares. Entre ellos Luis Eduardo Vives, máximo
dirigente del partido de la “U”, condenado a siete años
de cárcel, o los cuestionamientos a la familia de Fabio Valencia,
actual ministro del interior, por similares vínculos ilegales,
o del primo del presidente, Mario Uribe, quien dias antes había
tratado de huir a una embajada centroamericana, adonde llegaron
las víctimas en rápida movilización para evitar
que fuera acogido.
Este “escándalo” de la parapolitica que afecta
a más de medio millar de senadores y diputados, fue coincidente
en la visita de la Delegación con “audiencias”
de asesinos paramilitares en cuyas declaraciones volvieron a involucrar
a diversos políticos del entorno presidencial: Entre ellos
el llamado “Hache-Hache”, o el denominado “”Manoteto”,
socio de otro lider de ultraderecha armada “Macaco”..
En dichas audiencias, acogidas a la ley “de impunidad”
de Uribe (que denominan de “justicia y paz”) las víctimas
tienen que oír a sus victimarios el relato de sus barbaridades,
por las cuales únicamente pagarían 8 años de
cárcel: así, sin reparación ninguna para las
víctimas, verdugos que tienen en su haber hasta 2000 asesinatos
confesados, estarán en cárceles especiales un máximo
de ocho años, y saldrán libres, mientras sus asociaciones
siguen manteniendo control de extensos territorios robados a las
comunidades.
En ese infernal contexto se pudo escuchar la audiencia del paramilitar
“Juancho Dique” sobre la masacre de más de cien
personas en El Salado . (tal vez la mayor masacre cometida en Colombia,
según la propia fiscalía). Durante tres días,
a pocos minutos de un destacamento militar cómplice, los
paramilitares estuvieron matando, a ritmo de música, torturas
indecibles a las familias, con parrandas aseguradas por esa impunidad
gubernamental, jugando a fútbol con las cabezas de los asesinados,
incluyendo a niñas muertas al calor sofocante de la costa
amarradas en el centro del hasta entonces bello caserío,
que fuera visitado en un intento de retorno, por otra delegación
asturiana, y uno de cuyos sobrevivientes, Lucho Torres, también
estuviera acogido a refugio temporal en Asturias..
3- La Delegación coincidió también en el tiempo
con la libertad sin cargos de cuatro estudiantes de la Universidad
del Atlántico, tras casi dos años de injusta prisión:
dos días antes de la sentencia la Delegación pudo
visitar la Universidad, su clima de privatización y control,
junto a los padres de otros cuatro estudiantes asesinados en el
mismo atentado, que la propia policía admite fue fraguado
desde las instituciones armadas con explosivos de su uso exclusivo.
4)- La Delegación Asturiana pudo constatar en el Movimiento
de Víctimas la preocupación por los hechos concretos
de las denuncias sobre el uso ilegal de las imágenes y signos
identificativos de Cruz Roja Internacional, o los medios informativos
ECUAVISA y Telesur, o la ONG ficticia Misión Humanitaria
con logotipos y documentación copiadas de la ONG barcelonesa
Global Humanitaria (que pese a ser la única ONG que no ha
sido admitida en la Coordinadora Asturiana de ONGs, ha sido elegida
por la Agencia Asturiana de Cooperación para formar parte
del Consejo de Cooperación) lo que según las normas
internacionales significa una violación flagrante de la normativa,
y una descarada premeditación que afectaría al futuro
de las actuaciones de esas entidades.
5) La Delegación Asturiana recibió noticia directa
de la preocupación de las organizaciones sociales por la
entrada del gobierno colombiano en negociación con el gobierno
español para intervenir en conjunto en Afganistán.
Ello supondría una complicidad alarmante, entre un ejército
tan implicado y sentenciado en violaciones masivas a los derechos
humanos, en un área externa, donde la única ventaja
aparece en el ámbito de los negocios armamentistas. La imagen
del ejército español se vería sin duda enturbiada
por esta colaboración extraña, con la Colombia de
Uribe.
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