| A pasos largos avanza proyecto guerrerista en
Colombia: cerca de medio millón de personas tienen salario
estatal, y otros miles salario privado (paramilitares, guardias
privadas, escoltas), para efectuar labores militares armadas directas.
Un porcentaje significativo y reconocido de militares norteamericanos
e israelitas, se añaden a esta preocupante cifra , de la
que el gobierno presume por su visibilidad en el territorio.. Por
cualquier esquina se pueden ver uniformes, armamento y actitudes
militares, y a ello se añade el fomento millonario de la
industria de seguridad, empresas nacionales y extranjeras, visibles
o discretas, que han entrado en el negocio de la “seguridad
democrática” de Uribe. “A mí la seguridad
democrática todavía no me ha cobijado” dice
con sencilla e irónica forma una campesina del Ariari, expulsada
a la fuerza de su tierra por la alianza militar-escuadrones de la
muerte de extrema derecha.
“La In-seguridad anti-democrática” destruye
vidas y comunidades, expresa en la radio el portavoz de la Delegación
Asturiana de Verificación a los DDHH.
Y mientras tanto, elementos claves de esa estrategia violenta
autoritaria van pasando por la Corte de Justicia, en procesos agotadores
para sus víctimas, abusivos en la información terrorífica
de asesinatos, desapariciones, torturas, ejecuciones extrajudiciales..
Unos son jefes de escuadrones paramilitares, que “confiesan”
algunos de sus horrendos crímenes para acogerse a la ley
de impunidad inventada por su patrón.
Otros son autores intelectuales y beneficiarios de esa bestial
purga política y social: más de 60 congresistas y
senadores “untados” a conciencia por la corrupción
criminal de la para-política, que cuando se dirige hacia
el presidente Uribe, éste, de forma efectista y descarada,
desvía acusando a los jueces del alto tribunal de hacerle
el juego a la guerrilla..
Seguro en su apoyo empresarial, el gamonal Uribe administra la
finca colombiana a su peculiar estilo de latifundista con látigo:
ese apoyo empresarial es mayor en el ámbito foráneo
de las multinacionales que se enriquecen en Colombia, cosechando
en el clima de terror: multinacionales que influyen directa y decisivamente
en sus gobiernos europeos para taponar e invisibilizar esta esquizofrenia
del asesinato a mansalva: silenciar la violación masiva de
los derechos humanos a manos del estado colombiano, para que el
mayor lucro, desmesurado y obsceno, pueda seguir acumulándose
a costa de la destrucción y muerte de las libertadas esenciales
en este hermoso y terrible país del vallenato, la cumbia
y la champeta..

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