Buenas
tardes en este primer día de agosto que por azares diversos
y benéficos nos permite compartir la presentación,
la paridera de un libro sobre la Rebelión..
Nuestro papel aquí es ligerito, pero el agradecimiento es
muy grande, ante gente que cada día, en la militancia por
la Vida, hace suyos diversos postulados de Rebeldía.
Agradecimiento por esa militancia, a contracorriente de otros valores
dominantes, donde el militarismo civil y militar, y la sumisión
son los que preponderan..
A contracorriente nos trae Carlos Alberto Ruiz este libro necesario,
y nos coloca a mucha gente ante un espejo donde reflejar reflexiones
sobre avances y retrocesos en materia de elementales derechos.
Derechos elementales que pueden perderse, si, como ocurre en Europa,
los sectores de avanzada, la llamada izquierda, esta atravesada
por la inmensa atracción del reformismo, o de ausencia de
Rebeldía..
En esa Europa de la que provenimos algunos de los presentes, y a
la que se han visto forzados a residir algunos rebeldes de esta
tierra, pues esa cierta claudicación de valores y aspiraciones
favorece sin duda el envalentonamiento de quienes no quisieran tener
ninguna posibilidad de reclamo, de oposición, de aspiraciones
a otro mundo de valores de justicia. Y por eso nacen y prosperan
esperpentos como la directiva retorno, o la ampliación de
horas de trabajo hasta casi el doble de las conquistas históricas
el movimiento obrero..
Sentimos vergüenza por la directiva europea de la vergüenza,
de la misma manera que sentimos admiración por quienes en
estas tierras se la juegan cada día por la Resistencia frente
a esos modelos.
Los
indígenas valerosos con sus planes de vida, la lucha por
el territorio, la Identidad, la Liberación de la Madre Tierra..
Las asociaciones veredales, los sindicatos, las diversas asociaciones
sociales que tanta riqueza y esperanza suponen en esta fértil
tierra de Rebeldías..
Los cristianos a contracorriente..
Si de cristianos hablamos, en esta tierra de Camilos quisiéramos
traer a la memoria a un contemporáneo asturiano, Gaspar García
Laviana, de quien se están cumpliendo 30 años.
Y como Gaspar fue y es asturiano, y nicaragüense y latinoamericano,
saludamos y presentamos aquí a una delegación asturiana,
y burgalesa, y madrileña, que por cuarta vez está
tratando de acompañar y aprender de mucha gente rebelde de
esta tierra..
Encontrándose a veces con sorpresas como que en las cárceles
visitadas en otros viajes, las presas y presos al preguntarles por
qué estaban prisioneros nos decían que por rebelión..
Rebelión y cárcel como respuesta parece que no se
ajusta a ninguna lógica.
Nuestro papel, tan leve en la relación con el alumbramiento
de este trabajo de Carlos Alberto nos ha permitido observar otras
preocupaciones recientes, al comprobar cómo la propuesta
de edición en la Venezuela Bolivariana no prosperaba…y
con la inquietud de aspiración a que haya sido solo por motivos
burocráticos de la Embajada en Madrid, y en ningún
caso por motivo político de distanciamiento de Caracas de
los postulados de la rebelión..
Si así fuera la cosa sería grave, y al respecto hay
abundantes y profundas apreciaciones a las que remitirse, algunas
del propio autor del libro.
Hace poco más de un año, a iniciativa sobretodo de
Justicia y Paz, se reunían en Oviedo mucha y buena gente
rebelde de Latinoamérica, algunas de Europa, algunas de EEUU,
en la Red de Alternativas a la Impunidad, y concluía el encuentro
el domingo con un intento de llegar a Villabona, donde está
la cárcel de Asturias.
No
fue posible, la guardia civil interceptó a la comitiva, y
allí se improvisaron algunas reflexiones megáfono
en mano, en solidaridad con dos sindicalistas asturianos que en
aquellos días estaban presos: están recogidos en video
e Internet, pero aquellas improvisados aportes llenos de justa rebeldía
de algunas personas de México, de Chile, de Colombia, de
EEUU, entre ellos Javier Orozco aquí presente, y que allá
en el refugio asturiano trata en la medida de sus posibilidades
y en la medida de la escasa atención que le ponemos los colectivos
y personas que allí vivimos, trata de ponernos ante el espejo
también de cómo compartir el elemental derecho a la
rebelión en relación solidaria con Colombia o el propio
autor del libro, Carlos Alberto, en un aporte, seguramente que jurídico,
técnico, riguroso, pero sobretodo proveniente del corazón,
o de todos los órganos vitales que impulsan la lucha, la
pelea, la cotidiana deliberación en la búsqueda de
la Dignidad en condiciones de justicia, en Rebelión contra
todo aspecto de opresión.
Se nos asemeja a algunos, tanto, a santísimas miles de vidas
ofrendadas en esa misma pelea, que se siguen ofrendando en estas
tierras, que resulta difícil comparar o recordar a tantas
Pero puede que se nos simplifique por la vía del recordatorio
de otro individuo, que está cumpliendo 80 años, que
se hizo colectivo y universal, y que ejemplifica como hombre estas
aspiraciones de dignidad, sustentadas en la Rebelión cotidiana
contra cualquier tipo de injusticia en cualquier lugar del mundo.
Ernesto Guevara de la Serna.
Pues, con el Che, y con esa aspiración universal, el inmenso
agradecimiento, también los parabienes , las felicitaciones
a Carlos Alberto por este trabajo y por este libro, que ojala sea
herramienta de debate, de aprendizaje, de confrontación dialéctica
con la mala gente, de utensilio en el camino de la liberación,
la rebeldía y la Solidaridad.