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ocho de marzo
El otro carnaval
Inmersas
en un carnaval de violencia, millares de mujeres son “botín de guerra”
en conflictos armados como los de Colombia, Congo, Iraq, Costa de
Marfil o Sierra Leona. Allí violan, esclavizan, prostituyen y
asesinan mujeres en masa, para generar terror, destruir el tejido
social, desplazar a la población y humillar al enemigo.
Los
crímenes sexuales contra las mujeres ofenden a la humanidad y debieran
tener castigo socialmente visible pues, según la ONU, son delitos no
amnistiables. Pero la impunidad es la norma y la dignidad de las
víctimas no viene otorgada por la justicia, sino por las resistencias
de las propias mujeres y por del valor de sus denuncias.
En
Barranquilla una mujer campesina expulsada de su tierra y convertida en
mendiga urbana, acopió dignidad y unas monedas para tomar un autobús y
contarle a la Comisión Asturiana su historia.
Dijo que había
asistido a la audiencia de juzgamiento de alias El Tigre, el hombre que
comandaba el escuadrón paramilitar que la había violado junto con su
hija menor, tras asesinar en su presencia a un centenar de personas,
incluidos su marido y dos de sus hijos. Los hijos sobrevivientes
querían asistir a la audiencia pero la madre se opuso. Los jóvenes
querían vengarse y ella no quería más dolor.
Derrotado por los
testimonios de las mujeres que vencieron el miedo y la vergüenza, el
paramilitar tuvo que aceptar algunos cargos. Alegó que defendían al
estado castigando a la población civil cercana a las guerrillas; adujo
que las violaciones no eran asunto desconocido en el país, que él
formaba parte en una cadena de mando y que “las mujeres estaban para
eso”.
Era marzo cuando el juez le impuso la pena irrisoria
establecida en la “Ley de Justicia y Paz”. El togado consideró
como atenuante el propósito contrainsurgente y le ordenó al paramilitar
pedir perdón a madre e hija.
El Tigre lo hizo. Se puso de pié,
las miró de reojo y pronunció la fórmula con una burla dibujada en la
sonrisa. Se levantó la sesión. Desde la calle entraban gritos de
denuncia. Alguien urgió a madre e hija para que desalojaran la
sala. Iba a comenzar como todos los años el brindis de las
autoridades en honor de las mujeres, en su día.
http://justiciaypazcolombia.com/(...)
Fotos: Pachakuti en delegación a El Salado-2001.primer retorno tras la masacre de 66 personas..
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