Declaración de la Asamblea de los movimientos sociales, FSM 2009 - Belém
NO VAMOS A PAGAR POR LA CRISIS, QUE LA PAGUEN LOS RICOS
Para hacer frente a la crisis son necesarias alternativas
anticapitalistas, antiracistas, anti-imperialistas, feministas,
ecológicas y socialistas
Los movimientos sociales del mundo nos
hemos reunido con ocasión de la celebración del 9º FSM en Belém, en la
Amazonia donde los pueblos resisten a la usurpación de la naturaleza,
sus territorios y su cultura.
Estamos en América Latina donde en
las últimas décadas se ha dado el reencuentro entre los movimientos
sociales y los movimientos indígenas que desde su cosmovisión
cuestionan radicalmente el sistema capitalista; y en los últimos años
ha conocido luchas sociales muy radicales que condujeron al
derrocamiento de gobiernos neoliberales y el surgimiento de gobiernos
que han llevado a cabo reformas positivas como la nacionalización de
sectores vitales de la economia y reformas constitucionales
democráticas.
En este contexto, los movimientos sociales de
America latina han actuado de forma acertada: apoyar las medidas
positivas que adoptan estos gobiernos, manteniendo su independencia y
su capacidad de crítica en relación a ellos. Esas experiencias nos
ayudarán a reforzar la firme resistencia de los pueblos contra la
política de los gobiernos, de las grandes empresas y los banqueros que
están descargando los efectos de esta crisis sobre las espaldas de las
y los oprimidos.
En la actualidad los movimientos sociales a
escala planetaria afrontamos un desafió de alcance histórico. La crisis
capitalista internacional que impacta a la humanidad se expresa en
varios planos : es una crisis alimentaría, financiera, económica,
climática, energética, migratoria..., de civilización, que viene a la
par de la crisis del orden y las estructuras políticas internacionales.
Estamos
ante una crisis global provocada por el capitalismo que no tiene salida
dentro de este sistema. Todas las medidas adoptadas para salir de la
crisis sólo buscan socializar las pérdidas para asegurar la
supervivencia de un sistema basado en la privatización de sectores
estratégicos de la economía, de los servicios públicos, de los recursos
naturales y energéticos, la mercantilización de la vida y la
explotación del trabajo y de la naturaleza, así como la transferencia
de recursos de la periferia al centro y de los trabajadores y
trabajadoras a la clase capitalista.
Este sistema se rige por la
explotación, la competencia exarcebada, la promoción del interés
privado individual en detrimento del colectivo y la acumulación
frenética de riqueza por un puñado de acaudalados. Genera guerras
sangrientas, alimenta la xenofobia, el racismo y los extremismos
religiosos; agudiza la opresión de las mujeres e incrementa la
criminalización de los movimientos sociales. En el cuadro de estas
crisis, los derechos de los pueblos son sistemáticamente negados.
La
salvaje agresión del gobierno israelí contra el pueblo palestino,
violando el derecho internacional, constituye un crimen de guerra, un
crimen contra la humanidad y un símbolo de esta negación que también
sufren otros pueblos del mundo.
Para hacer frente a esta crisis
es necesario ir a la raíz de los problemas y avanzar los más
rápidamente posible hacia la construcción de una alternativa radical
que erradique el sistema capitalista y la dominación patriarcal.
Es
necesario construir una sociedad basada en la satisfacción de las
necesidades sociales y el respeto de los derechos de la naturaleza, asi
como en la participación popular en un contexto de plenas libertades
políticas. Es necesario garantizar la vigencia de todos los tratados
internacionales sobre los derechos civiles, políticos, sociales y
culturales (individuales y colectivos), que son indivisibles.
En este camino tenemos que luchar, impulsando la más amplia movilización popular, por una serie de medidas urgentes como:
- La nacionalización de la banca sin indemnización y bajo control social
- Reducción del tiempo de trabajo sin reducción del salario
- Medidas para garantizar la soberanía alimentaria y enérgetica
- Poner fin a las guerras, retirar las tropas de ocupación y desmantelar las bases militares extranjeras
- Reconocer la soberanía y autonomía de los pueblos, garantizando el derecho a la autodeterminación
- Garantizar el derecho a la tierra, territorio, trabajo, educación y salud para todas y todos
- Democratizar los medios de comunicación y de conocimiento
El
proceso de emancipación social que persigue el proyecto ecologista,
socialista y feminista del siglo 21 aspira a liberar a la sociedad de
la dominación que ejercen los capitalistas sobre los grandes medios de
producción, comunicación y servicios, apoyando formas de propiedad de
interés social: pequeña propiedad territorial familiar, propiedad
pública, propiedad cooperativa, propiedad comunal y colectivaŠ
Esta
alternativa debe ser feminista porque resulta imposible construir una
sociedad basada en la justicia social y la igualdad de derechos si la
mitad de la humanidad es oprimida y explotada.
Por último, nos
comprometemos a enriquecer el proceso de la construcción de la sociedad
basada en el "buen vivir" reconociendo el protagonismo y la aportación
de los pueblos indígenas.
Los movimientos sociales estamos ante
una ocasión histórica para desarrollar iniciativas de emancipación a
escala internacional. Sólo la lucha social de masas puede sacar al
pueblo de la crisis. Para impulsarla es necesario desarrollar un
trabajo de base de concienciación y movilización.
El desafió
para los movimientos sociales es lograr la convergencia de las
movilizaciones globales a escala planetaria y reforzar nuestra
capacidad de acción favoreciendo la convergencia de todos los
movimientos que buscan resistir todas las formas de opresión y
explotación.
Para ello nos comprometemos a:
* Desarrollar una semana de acción global contra el capitalismo y la guerra del 28 de marzo al 4 de abril 2009:
* Movilización contra el G-20 el 28 de marzo;
* Movilización contra la guerra y la crisis el 30 de marzo;
* Día de solidaridad con el pueblo palestino impulsando el boicot, las desinversiones y sanciones contra Israel, el 30 de marzo;
* Movilización contra la OTAN en su 60 aniversario 4 de abril;
etc.
* Fortalecer las movilizaciones que desarrollamos anualmente:
- 8 de marzo: Día internacional de la Mujer
- 17 de abril: Día Internacional por la Soberanía Alimentaria
- 1 de Mayo: Día Internacional de los trabajadores y trabajadoras
- 12 de octubre: Movilización Global de lucha por la Madre Tierra contra la colonización y la mercantilización de la Vida
*
Impulsar las agendas de resistencia contra la cumbre del G-8 en
Cerdeña, la cumbre climática en Copenhaguer, la cumbre de las Américas
en Trinidad y Tobago...
Respondamos a la crisis con soluciones radicales e iniciativas imancipatorias.
Esta
vergonzosa impunidad debe terminar. Los movimientos sociales reafirman
aquí su activo sostén a la lucha del pueblo palestino así como todas
las acciones de los pueblos del mundo contra la opresión.
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