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Gaspar en Siero
Comandante Gaspar. La lucha sigue. Gaspar Garcia Laviana en Siero.
http://www.kaosenlared.net/noticia/comandante-gaspar-lucha-sigue
Con gran aceptación y participación se realizó actividad de homenaje y recordatorio de Gaspar Garcia Laviana en Siero. La
película Tierra de Guerrilleros, que enlaza como ficción, un supuesto
encuentro del comandante Mata, en 1948, con el niño Gaspar, en los
cerros de la Huería...cerca del lugar donde ambos nacieron.. El
testimonio del padre dominico José Alvarez Lobo, que estuvo 34 años en
Nicaragua y compartió con Gaspar pocos días antres de su muerte, la
Carta enviada desde Guatemala por el misionero poleso Toño Noval, y la
presentación de Javier Arjona, que al calor de la Revolución
Sandinista, fue uno de los numerosos asturianos participantes como
brigadista y como profesor en Jalapa.. y con la presencia de
varios familiares del cura guerrillero, dieron pie a una animada
conversación, donde se tejieron complicidades en torno a la vigencia de
los Valores Internacionalistas por los que Gaspar dio su Vida, y se
recordaron también las victimas de la limpieza etnica practicada por el
sionismo contra el campo de concentración de Gaza, bajo la aceptación
unánime de que Si Gaspar Viviera, estaría en primera línea condenando
este Crimen de Guerra. La canción de los hermanos Mejía Godoy,
dedicada a Gaspar cerró un acto reivindicativo y reflexivo, donde
también se compartieron libros de José Alvarez Lobo sobre el obispo
Valdivieso, contemporaneo de Bartolomé de las Casas, defensor de los
indios en Nicaragua, y que fuera asesinado en el siglo 16 por los
españoles.. La Carta leida de Toño Noval decía:
Esquipulas Palo Gordo,
28/12/2008
Queridos amigos y amigas:
Mi
pretensión, con estas notas, es únicamente la de atender a la petición
que se me ha hecho. No quiere ser un homenaje a Gaspar. Al fin y al
cabo, yo soy un recién llegado a este espacio. Son otros y otras
quienes, en mi opinión, tienen el derecho a hablar -y creo que también
la obligación. Porque comenzamos a estar en un mundo en el que
parece que uno debe pedir perdón por hablar de ciertas personas, o por
exponer sus propias visiones de la vida y del mundo, con sus
acontecimientos y con sus convicciones más íntimas. Para mi, Gaspar se
encuentra en esa especie de santuario, en el que colocamos a nuestros
héroes literarios. Y seguro que no es ése el lugar que debería ocupar.
Pero confieso que lo considero así: una de esas personas que
entendieron aquello de “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte
echar…”, y así lo vivieron. La hondura de su compromiso con los pobres,
su coherencia como creyente lo sitúan en un lugar para mí siempre
inalcanzable. Sencillamente, no tengo valor para vivir tan radicalmente
entregado; de ahí mi admiración desde lejos, y mi reconocimiento
agradecido por su vida.
Pero, como decía, se me pedían unas
notas breves sobre el momento que vive Guatemala. Y quiero ofreceros
solamente datos y hechos, para, de ese modo, huir de mi visión personal
y evitar cualquier cualificación ideológica.
Va a hacer un año
que el nuevo gobierno, cuyo presidente define como “socialdemócrata” ha
llegado al poder. Ciertamente, nadie podrá culparle de la situación
encontrada, pero la impresión que nos da es de haber llegado sin un
programa elaborado. El paro laboral crece hasta notarse en nuestros
pueblos, en que la mayoría de los varones pueden encontrar un puesto en
la construcción. (Para las mujeres las cosas siempre están peor).
Este
país que ha soportado una guerra civil de 36 años -desde el año sesenta
hasta el noventa y seis- vive un clima de violencia que se puede medir
físicamente: se reconocen oficialmente diez y siete asesinatos diarios:
más muertos que durante la guerra. Van asesinadas más de setecientas
mujeres. (a las muertes se les pueden adjetivar con violaciones,
decapitaciones, descuartizamientos). Van más de ciento cincuenta
choferes de autobús asesinados, por negarse a abonar el “impuesto” que
las “maras” (pandillas) les cobran.
Pero no quiero pasar por
alto la violencia de esa pobreza tan evidente a veces, y, a veces, tan
sorda. Porque, detrás de tanta dulzura, de unos ojos tan hermosos, de
tanta sonrisa, se esconde una miseria, un no tener dónde caerse muertos
para cerca de la mitad de la población, estos trece o catorce millones
de personas que vivimos en Guatemala. Con un poco más del cincuenta por
ciento de los menores de cinco años desnutridos, famélicos, con manchas
en la piel, y enanitos de estatura.
Quiero contaros algo que
estos días estamos viviendo aquí, en nuestro municipio. Ayer me daba
cuenta de que esta especie de anécdota podía servirme como una
radiografía del país en grande.
La Corporación municipal
anterior, hace unos dos años y pico, cedió un terreno situado en la
aldea más pobre de este municipio al ayuntamiento de la ciudad de San
Marcos (la capital de la provincia) para venir a echar allí la basura
de la ciudad. A cambio nos ofreció una fuente de agua. Nos llegó la
basura, pero no el agua, que no pertenecía a aquella municipalidad.
Pasado un año, el basurero se clausuró, pero ahí sigue la basura
depositada entonces.
Pero
la municipalidad de San Marcos negoció nuevamente; ahora con un vecino
de aquí, uno de esos a los que se conoce aquí como “coyote”, que se
dedican a pasar gente a través de la frontera, de modo ilegal. Cobran
unos cinco ó seis mil dólares por persona, los llevan hasta México,
atraviesan el desierto, vadean Rio Bravo y llegan a Arizona. Más o
menos, unos quince días de de riesgos de todos los tipos, si es que no
los abandonan en pleno desierto, o los dejan en un hotel a donde nadie
llega a recogerlos… El caso es que, en terreno supuestamente de este
señor, están viniendo a depositar todos los días varios camiones de
basura.
Tras varios intentos de dialogar con alcaldes y
gobernador, un grupo de vecinos nos lanzamos a cerrarles el paso a los
camiones. El primer vehículo en llegar fue uno del propio coyote, en el
que trasladaban bidones de leche para el mercado. Al no dejarle pasar,
inmediatamente fue avisado el coyote, que se presentó a toda velocidad
en su todo terreno último modelo y dispuesto a todo: no sólo insultando
y pidiendo cuentas, y amenazando, sino también pegando, acompañado de
varios de sus sicarios. Cuando ya estábamos, dentro de lo que cabe, un
poco menos nerviosos, llegaron en otro coche grande dos guardaespaldas,
con pistolas y cargadores a la vista de todos, dispuestos a zurrar a
todo el mundo. Intentamos calmar las cosas, y buscar alguna solución.
En el momento en que alguien sugirió la autorigobernador, el coyote
tiró de teléfono para llamarlo inmediatamente: tratándole de “Paco”,
como si fueran conocidos y compinches de toda la vida.
A este
coyote se le ligó en la prensa con un comisario y varios miembros de la
policía de la ciudad, a los que se les atribuía, entre otras cosas, el
asesinato de dos personas, aquí en el pueblo, hace poco más de un año.
Se sabe que, a algunas de las personas a las que lleva a Estado Unidos,
las obliga a transportar paquetes con droga. Se está comprando todo el
terreno que se pone en venta en las aldeas, porque, naturalmente, él
paga mucho más que los demás.
Nosotros
contábamos con que la gente de la aldea nos apoyaría de inmediato. Pero
no. Nadie de la aldea se atreve a hacerlo porque le tienen miedo al
señor feudal, que les da trabajo en su finca, o empedrando el camino;
claro, luego les exige que lo defiendan.
El alcalde auxiliar de
la aldea no se atrevió a convocar al pueblo porque ya fue amenazado; y
yo lo sorprendí ayer hablando con el coyote y dándole información sobre
nuestros planes.
La gente de la aldea es muy pobre; todavía hay
muchas casitas de madera, con techo de lámina de zinc; por la noche y
de madrugada, estos días que hiela, se oye toser a los niños porque
todos andan acatarrados. Se puede entender su miedo. Además, una gran
parte son analfabetos y no saben defenderse.
Más tarde
aparecieron otras personas en ayuda del coyote: alguna de ellas era
pastor evangélico, que me llamaron la atención, porque yo me andaba
metiendo en estos conflictos y fomentando estas acciones, cuando
debería estar en el templo. Hay varias sectas de estas, cuyos pastores
reciben ayudas de este coyote. De vez en cuando, invita a toda la
comunidad a comer en su finca, o les compra instrumentos musicales, o
tiene a los pastores como dependientes de su ferretería. Y luego se
entiende que le correspondan.
Estos diferentes rasgos se pueden
extrapolar y tendremos la imagen de lo que hoy está siendo el país: un
país empobrecido, en el que el analfabetismo es elevado, en el que los
gobiernos, los policías, y los jueces están conchabados con los
traficantes de droga, de armas y de personas. En el que los diferentes
gobiernos no dejan de ser el mismo gobierno con collar distinto,
gobiernos títeres, en manos de terratenientes, de grandes industriales
o de grandes narcotraficantes, en el que la extensa presencia de
iglesias sectarias aliena y esquilma a los pobres . Esta mañana, la
radio daba a conocer las cifras del salario mínimo establecido para el
próximo año. Por lo que yo sé, esta cifra de sesenta quetzales y unos
céntimos, por día, no alcanza más que para la mitad de la canasta
básica. La primera reacción contra la declaración del presidente del
gobierno, que adelantaba la cifra a la población, fue del cardenal de
la capital, que consideraba insuficiente la propuesta.
¿Qué
podemos esperar para el futuro? ¿Para cuándo el futuro? En alguna
entrevista yo decía que la historia es muy larga y se va construyendo
lentamente. Yo creo que hay señales que nos anuncian un nuevo despertar
de Latinoamérica. Creo que se está girando hacia la izquierda. Y me
parece que lo que estamos viviendo en estos momentos, lo que comenzamos
a vivir todavía, va a hacer que los pueblos reflexionen y cambien,
porque por aquí no se va a ninguna parte. Supongo que caminamos hacia
un nuevo socialismo, que no tendrá que ser necesariamente uniforme. A
mi me parece que están ya en escena diferentes modelos entre los que
podremos elegir. Con todas sus limitaciones, con todos los peros que
podamos ponerles, y con toda la timidez y precaución que conviene,
empezamos a ver que existen caminos nuevos, que ya se pueden notar
cambios, tendencias y deseos de encuentro y de camino compartido y
respetuoso. Pero soy consciente de que no se ven las cosas del mismo
modo, estando aquí, que estando en el mundo rico.
Creo que ya es
hora de cortar. No sé si era exactamente esto lo que esperabais, pero
os lo hago llegar con el mejor de los deseos. Gracias por ofrecerme
este rincón. Y gracias por seguiros acordando de este “patio trasero” y
silenciado.
Un abrazo esperanzado y solidario a todos: Toño
http://www.pachakuti.org/textos/hemeroteca/2008_2/entrevista-arjona.html
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