Encuentro MST (continuación-4)
Un árbol junto a la tumba de Rosalí.
Una
representante pachakuti fue la escogida dentro de la delegación
internacional para plantar un árbol en el cementerio construido dentro
del asentamiento del MST en Sarandi, Río Grande do Sul..
Allí,
al rendir homenaje a los Sin Tierra caídos en la lucha por la conquista
de la tierra, el coordinador del asentamiento recibió a la delegación,
recordó las movilizaciones de los años 80, y la muerte y contribución
de la joven Roselí Nuñez.
Ahora, explicó, al trasladar sus
restos a este cementerio tan particular, recibieron un aluvión de
peticiones y expresiones de última voluntad de descansar al lado de
Rosalí..
Pero eso obligó a tomar medidas, pues ese no era el
propósito, convertir el asentamiento en cementerio, sino un humilde
lugar de recordatorio, y para uso de las familias del lugar, para que
no pierda su sentido reivindicativo y simbólico.
El árbol
plantado y regado tendrá además por objetivo favorecer a su sombra las
reuniones de los Sin Tierra y amigas y amigos del mundo..
Las
noches estrelladas del verano gaucho (apelativo de los habitantes de
Rio Grande do Sul) acompañaron a los participantes del 13º Encuentro
Nacional del MST, en los asentamientos de Nueva Sarandi y otros, donde
fue una antigua y extensa hacienda, primero desapropiada por el estado,
luego revertida a manos privadas por la dictadura militar, y nuevamente
ocupada por miles de sin tierra en numerosas ocasiones hasta que una de
ellas, lo suficientemente fuerte, con miles de campamentistas, y con el
impulso de los éxitos en la movilización de la Encrucijada
Natalito, en que se quebró el accionar de un coronel represor,
consiguieron en tres años la entrega, y en otros tres años la
construcción de viviendas, instalaciones agropecuarias y educativas..
De
estos asentamientos, y del Instituto EDUCAR de formación agroecológica,
procede -y lo dicen con orgullo—toda la alimentación que los 1500
participantes en el Encuentro consumen en estos cinco días.
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