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San Juan en el Amazonas
¿QUÉ TAN AMAZÓNICA ES LA FIESTA DE SAN JUAN?
José Barletti 24 de junio de 2009
Uno
de los impactos mayores del “Viernes Terrible” es, debe ser, sentirnos
obligados a releer la Amazonía. Releer su presente a la luz de su
pasado. Sólo así podremos estar en condiciones de imaginar su futuro.
En nuestro vivir, en nuestro pensar, en nuestro sentir, nada debería ser igual después del 5 de junio.
Uno
de los temas más importantes para entender el hoy de la Amazonía es la
relación entre las ciudades amazónicas y los pueblos indígenas a través
de nuestra historia.
Una diferencia de la región San Martín
con las regiones del llano amazónico y de la selva central es que sólo
en San Martín hubo dominación colonial española propiamente dicha. Allí
hoy perviven aspectos de la herencia colonial en casi toda su
población. Uno de esos aspectos es el “culto al pellejo blanco” y a los
“buenos apellidos”. La dominación colonial dejó su huella en el pueblo
sanmartinense.
En cambio, en el llano amazónico (Loreto,
Ucayali, Madre de Dios) y en la selva central, la presencia colonial
fue liderada por misioneros, salvo en las décadas previas a la
Independencia, que aunque impactó en la manera de vivir de la gente, no
llegó a ocasionar el desmadre cultural que se produjo en San Martín,
donde sólo quedan dos pueblos indígenas, de los muchos que existían
cuando llegaron los españoles.
Hace 200 años, en el primer
semestre de 1809 los pueblos indígenas del llano amazónico llevaron a
cabo un levantamiento en Jeberos, la capital de Maynas Colonial y en
Lagunas, la ciudad más importante. En Jeberos estaba la sede del
gobernador español, el coronel Diego Calvo. Allí también estaba la sede
del único obispo que tuvo Maynas Colonial, Hipólito Sánchez Rangel y la
sede del jefe de la Compañía Veterana, el capitán Juan Manuel Oyararte.
Maynas Colonial comprendía más allá de los territorios de las actuales
regiones Loreto, Ucayali y San Martín.
El levantamiento indígena
de 1809 golpeó al poder colonial “a la cabeza” y “en la cabeza”. Golpeó
“a la cabeza”, ya que terminó con la muerte de la autoridad de Jeberos
(Juan Ortiz) y del mismo gobernador español de todo Maynas. Sin
embargo, golpeó también “en la cabeza”, “en la ciudad capital”, en
Jeberos. Vanos fueron los intentos del obispo por apaciguar a la gente
en el mes de junio (como han sido vanos los intentos de apaciguar en
este junio). Al cabo de un par de años, una tras otra, las autoridades
españolas fueron abandonando esta ciudad para ir a refugiarse a
Moyobamba, “ciudad de españoles”, sin mediar orden alguna del virrey
Abascal o del rey de España Carlos IV. Se les había movido el piso. Se
dieron cuenta que ya no iban a estar seguros. Dicho de otra manera, las
autoridades españolas fueron expulsadas de las “Misiones Bajas de
Maynas” (del llano amazónico) hacia la “Misión Alta” (la zona de
Moyobamba y alrededores). Esto explica por qué las luchas finales por
la Independencia se libraron entre Moyobamba, donde estaban los
partidarios del rey de España y Chachapoyas, donde estaban los
partidarios de la Independencia.
Cuando los sanmartinenses se
desparramaron por todo el llano amazónico hace un siglo, en la Época
del Caucho, se fueron con sus juane de arroz con gallina y aceitunas,
su pandillada y su Fiesta de San Juan, así como con sus otras
manifestaciones de “civlización” que los españoles les habían impuesto.
El
proceso de urbanización en toda la Amazonía ha tenido un mismo patrón.
Cuando se establecía una ciudad, sea en el tiempo de los españoles o
sea en nuestra vida republicana, la población indígena allí establecida
era desplazada hacia la periferia. Los blancos ocupaban la parte
central.
Todas las ciudades han seguido ese proceso. Tengo un
escrito sobre lo que sucedió en San José de Sisa a mediados del siglo
XIX. Igual fue lo acontecido en Iquitos en 1964 cuando la Marina
instaló su puerto y factoría. Las personas indígenas que vivían en esta
"humilde ranchería" (así la calificó Antonio Raimondi cuando vino en su
primer viaje en 1862) fueron desplazadas por los blanco mestizos
que fueron llegando después.
Las ciudades de Iquitos y Yurimaguas crecieron y se hermosearon con sangre y sufrimiento indígena durante la Época del Caucho.
El
reciente movimiento indígena amazónico ha contribuido a reducir
distancias entre las ciudades amazónicas y el movimiento indígena, pero
el abuso se mantiene allí.
En el caso nuestro, en Iquitos, la
mayor parte de la población actual tiene raíces indígenas. Los blanco
mestizos somos minoría. Quizás esta realidad pueda explicar que la
movilización del 11 de junio fuera convocada por Wagner Mussolini líder
de los jóvenes indígenas universitarios de Iquitos. Su capacidad de
convocatoria ha quedado demostrada, dado el dramático vacío que tenemos
al no contar con un organismo centralizador de todo el movimiento
social, como lo fuera el Frente de Defensa o el Frente Patriòtico.
Se
ha iniciado un proceso de inimaginables proyecciones. El divorcio entre
las ciudades amazónicas y los pueblos indígenas podría estar llegando a
su fin, a condición de que, el conocimiento y reconocimiento de los
pueblos indígenas vaya acompañado de repensar el rol de las ciudades,
buscando formas de establecer relaciones simétricas, principalmente
retribuyendo con justicia a los productores rurales.
San Juan es
una fiesta de las ciudades del llano amazónico. En los miles de
caseríos del llano amazónico, incluidas las comunidades indígenas, NO
SE CELEBRA LA FIESTA DE SAN JUAN, salvo en uno que otro caserío muy
influenciado por las costumbres de la ciudad más cercana.
Los
españoles cambiaron el significado de la celebración del cambio de
estación de junio y "bautizaron" esta celebración creando la "Fiesta de
San Juan", con su juane de arroz con gallina y aceitunas buscando
"civilizar" al "inmundo" juane de yuca con su presa de pescado de
nuestra gente. Lo único que tiene de amazónico el juane de arroz es la
hoja de bijao. Todo lo demás, incluido el culantro, son ingredientes
traídos por los europeos.
Pienso que las cosas ya están maduras
para darle un revolcón a la Fiesta de San Juan en las ciudades
amazónicas y sobre todo en Iquitos, donde se ha instituido la “semana
turística”. Ya no tienen sentido los bailes de cumbias y música chicha
en la Fiesta de San Juan, en la localidad de San Juan, ya que todos los
domingos, principalmente los domingos de fines de mes, hay bailes de
esa naturaleza en dicho lugar.
Le toca el reto a la actual
alcaldesa de San Juan de terminar su gestión el año entrante dándole un
revolcón a la Fiesta de San Juan en el antiguo pueblo de San Juan, que
no es tan antiguo como algunos creen, ya que sólo tiene alrededor de un
siglo. Con un año de preparación, podría conseguirse que la Fiesta de
San Juan sea una fecha en la que se lleven a cabo actividades de todo
orden, desde académicas hasta artísticas, para revindicar lo
propiamente amazónico, específicamente lo referido a los pueblos
indígenas a través de la historia. Ya se ha avanzado bastante en los
últimos años con el Festival de Danzas, aunque es incipiente la
recuperación de la música y de los bailes de los pueblos indígenas. La
entrada de las danzas amazónicas a los colegios ha hecho que nuestros
jóvenes gusten de estos bailes. Ello ha llevado a que Explosión, el
grupo musical que nos hace bailar, haya fusionado temas de moda con la
música tradicional amazónica blanca mestiza.
Después del 5 junio ni el Perú ni la Amazonía serán los mismos.
En
la vida de las personas y en la vida de los pueblos las oportunidades
se presentan muy de cuando en cuando y hay que saberlas aprovechar. No
debemos dejar pasar cosas como éstas.
Estos son tiempos de repensar la Amazonía... en todo sentido, incluida la manera cómo hacemos educación.
nota:
el 5 de junio, dia del medio ambiente, se produjo una masacre contra
los amazónicos en Bagua.Y una intensa movilización en todo el Perú.
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