
1.Las
crisis en Argentina, Bolivia, Brasil y otros países latinoamericanos
causaron enormes pérdidas a las empresas de servicios públicos
españolas.
2.El capital transnacional estadounidense e
inglés infiltraba poco a poco y mucho a mucho las empresas españolas.
La compra de acciones en las Bolsas no tiene patria y la BritishTelecom
por medio de su filial estadounidense Infonet se convirtió en la
principal accionista de Telefónica, a la vez que la British Airways
dominaba por lo menos el 13 de Iberia. La principal accionista de Cepsa
es ahora la francesa Total. Los fondos de inversión estadounidenses han
ido copando los paquetes accionarios: el Franklin Resources tiene el 5%
de Iberdrola; el Brandes con el 1,4% de BBVA ha incursionado en Repsol
y llegó a ser el principal accionista aunque ahora apenas diga poseer
el 3%. Si se suman las inversiones del Chase Manhattan (5,4%) ligado a
la Exxon, con otros inversionistas estadounidenses, la inversiones
norteamericanas tienden al control de Repsol. Solamente al grito de
“vienen los rusos”, cuando Luck Oil quiso convertirse en el mayor
accionista de esta joya de la corona, estalló el nacionalismo que ha
permanecido callado cuando de los gringos se trata. Otra joya de la
corona, Endesa, quedó en manos de la italiana Entel, que “salvó” a la
empresa de quedar en manos de la alemana E.ON y permitió que La Caixa
siga siendo, por ahora, el principal interés en GasNatural, que a su
vez recibió a Unión Fenosa como consolación por la pérdida de Endesa.
Los intereses transnacionales italianos y alemanes fortalecidos por el
saqueo de los Balcanes y Europa oriental, vuelven a las empresas
españolas como en los días posteriores a la Guerra Civil.
3.El
papel de las empresas españolas está muchas veces subordinado a los a
los megaproyectos estadounidenses, tal y como ocurre en el Plan
Puebla-Panamá con la interconexión eléctrica hacia Norteamérica.
4.Las
luchas populares en América latina, especialmente en Bolivia y
Argentina, han afectado a las transnacionales como Repsol e Iberia y
las han obligado a retroceder.
5.La burbuja inmobiliaria
convirtió a las especuladoras de la construcción en las empresas
decisivas, que además se expandieron al lucrativo negocio de carreteras
en concesión.
Actividades de Construcción y Servicios ACS,
uno de cuyos principales accionistas tiene intereses minoritarios en la
francesa Carrefour, se convirtió en el principal accionista de
Iberdrola y también de Unión Fenosa hasta su reciente adquisición por
GasNatural.
Acciona fue socia de Entel en la adquisición de Endesa. La aristocrática
Sacyr Vallehermoso,
ligada al BBVA, se convirtió en accionista principal de Repsol, para
luego desesperarse por vender sus acciones. Tras la quiebra de las
inmobiliarias Don Piso y Martinsa-Fedesa, el negocio de la construcción
ha abandonado la construcción de viviendas que caen todos los días de
precio y se refugian en las obras públicas. El capital español está
liado con la especulación inmobiliaria en su forma más anquilosada y
anacrónica, la especulación con el suelo urbano y rural y en las
circunstancias de la crisis hipotecaria mundial esto ha sido como
naufragar con una piedra atada al cuello.