transnacionales "españolas". Hector Mondragón


Transnacionales españolas
Reconquistadoras conquistadas

El capital financiero español aglutinado en torno a los grandes bancos, BBVA, La Caixa, Santander y Sabadell y con transnacionales bandera como Repsol, GasNatural. Telefónica, Endesa, Unión Fenosa, Cepsa y Sánitas, logró una vigorosa expansión a finales del siglo XX. Las privatizaciones dentro del propio estado español, catapultaron estas transnacionales que se lucraron con las privatizaciones en América latina y otras áreas.

No tardaron en formarse grandes conglomerados: BVAV-Telefónica-Iberia- Sánitas, La Caixa-Repsol-GasNatural-Endesa y Santander-Cepsa-Unión Fenosa. Chile ya arado por Pinochet era un paraíso. Argentina resentida con Estados Unidos e Inglaterra tras la guerra de las Malvinas podía aceptar más fácil las inversiones españolas, que se beneficiaron del festín privatizador y se extendieron a Brasil, Bolivia, Centroamérica y México para recoger los jugosos frutos de los gobiernos neoliberales y apoderarse de petroleras, empresas eléctricas y de teléfonos, acueductos y bancos.

La reconquista española tenía sin embrago características problemáticas:

1.Las crisis en Argentina, Bolivia, Brasil y otros países latinoamericanos causaron enormes pérdidas a las empresas de servicios públicos españolas. 

2.El capital transnacional estadounidense e inglés infiltraba poco a poco y mucho a mucho las empresas españolas. La compra de acciones en las Bolsas no tiene patria y la BritishTelecom por medio de su filial estadounidense Infonet se convirtió en la principal accionista de Telefónica, a la vez que la British Airways dominaba por lo menos el 13 de Iberia. La principal accionista de Cepsa es ahora la francesa Total. Los fondos de inversión estadounidenses han ido copando los paquetes accionarios: el Franklin Resources tiene el 5% de Iberdrola; el Brandes con el 1,4% de BBVA ha incursionado en Repsol y llegó a ser el principal accionista aunque ahora apenas diga poseer el 3%. Si se suman las inversiones del Chase Manhattan (5,4%) ligado a la Exxon, con otros inversionistas estadounidenses, la inversiones norteamericanas tienden al control de Repsol. Solamente al grito de “vienen los rusos”, cuando Luck Oil quiso convertirse en el mayor accionista de esta joya de la corona, estalló el nacionalismo que ha permanecido callado cuando de los gringos se trata. Otra joya de la corona, Endesa, quedó en manos de la italiana Entel, que “salvó” a la empresa de quedar en manos de la alemana E.ON y permitió que La Caixa siga siendo, por ahora, el principal interés en GasNatural, que a su vez recibió a Unión Fenosa como consolación por la pérdida de Endesa. Los intereses transnacionales italianos y alemanes fortalecidos por el saqueo de los Balcanes y Europa oriental, vuelven a las empresas españolas como en los días posteriores a la Guerra Civil.

3.El papel de las empresas españolas está muchas veces subordinado a los a los megaproyectos estadounidenses, tal y como ocurre en el Plan Puebla-Panamá con la interconexión eléctrica hacia Norteamérica.

4.Las luchas populares en América latina, especialmente en Bolivia y Argentina, han afectado a las transnacionales como Repsol e Iberia y las han obligado a retroceder.

5.La burbuja inmobiliaria convirtió a las especuladoras de la construcción en las empresas decisivas, que además se expandieron al lucrativo negocio de carreteras en concesión.  Actividades de Construcción y Servicios ACS, uno de cuyos principales accionistas tiene intereses minoritarios en la francesa Carrefour, se convirtió en el principal accionista de Iberdrola y también de Unión Fenosa hasta su reciente adquisición por GasNatural. Acciona fue socia de Entel en la adquisición de Endesa.  La aristocrática Sacyr Vallehermoso, ligada al BBVA, se convirtió en accionista principal de Repsol, para luego desesperarse por vender sus acciones. Tras la quiebra de las inmobiliarias Don Piso y Martinsa-Fedesa, el negocio de la construcción ha abandonado la construcción de viviendas que caen todos los días de precio y se refugian en las obras públicas. El capital español está liado con la especulación inmobiliaria en su forma más anquilosada y anacrónica, la especulación con el suelo urbano y rural y en las circunstancias de la crisis hipotecaria mundial esto ha sido como naufragar con una piedra atada al cuello.

El resultado de todo esto es que el capital español que prometía volver al reino a los días de Felipe II, se ha convertido en cola de leones estadounidenses, ingleses, franceses, alemanes, belgas, holandeses e italianos. Eso sí huye de los rusos y los chinos. Las fábricas de armamento siguen vendiendo mientras para las empresas privatizadas de electricidad y los fondos de pensiones al borde de la quiebra ha pasado la hora. Telefónica la mejor ubicada, en plena expansión por el mundo, está bajo la tutela del capital inglés e tocada por los fondos estadounidenses. Repsol hace el trabajo sucio de conseguir petróleo barato en América latina, Cepsa en Argelia. Iberdrola, Endesa y Unión Fenosa cargan ladrillo con financiación del estado español para el Plan Puebla-Panamá. Aunque los grandes capitalistas españoles se han afiliado al club imperial, no dirigen nada, ni siquiera ya algunas de sus empresas bandera. Han ido por lana y han salido trasquilados.