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Bolivia: Tribunal Internacional de Justicia Climática emitió su dictamen
Domingo, 18 de Octubre de 2009
Movimientos.
Org – 16 de octubre.- El Tribunal Internacional de Justicia Climática
(TIJC) finalizó su primera sesión con una serie de recomendaciones
tanto para las víctimas del cambio climático como para los gobiernos y
empresas culpables. Los ocho jurados coincidieron en la urgencia de
cambiar el modelo económico por uno que valore a las personas, a la
naturaleza y a la vida. El encuentro terminó en un cuarto intermedio,
que se reanudará probablemente en Brasil.
Evidenciaron que “el
cambio climático es el mayor problema que enfrentará la humanidad en la
medida que agudizará otros problemas como la pobreza, el hambre, la
guerra, las desigualdades de género, el control territorial, la
soberanía alimentaria, el acceso al agua y saneamiento entre otro. En
su dictamen, las y los jurados indicaron que el tribunal “no tiene
carácter estatal vinculante, pues su constitución y funcionamiento no
se origina en el poder judicial sino en la sociedad civil organizada.
Sus
resoluciones buscan implicaciones morales, éticas y políticas y se
proyectan a construir un sistema ético que interpele a los gobiernos y
las entidades multilaterales a asumir sus responsabilidades en el marco
de la equidad y la justicia climática”.
Los jurados son Miguel
Palacín Quispe, de Perú, titular de la Coordinadora Andina de
Organizaciones Indígenas (CAOI); Alicia Muñoz, de Chile, presidenta de
la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri);
Beverly Keene, nacida en Estados Unidos y coordinadora Jubileo Sur;
Joseph Henry Vogel, de Puerto Rico, especialista en economía de la
biodiversidad; Brid Brennan, de Irlanda, investigadora del
Transnational Institute de Holanda..
Ricardo Navarro Pinelda, de
El Salvador, presidente del Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada
(CESTA); Tom Kucharz, nacido en Alemania, militante de Ecologistas en
Acción de España; y Nora Cortiñas, de Argentina, de las Madres de Plaza
de Mayo–Línea Fundadora. El 13 y 14 de octubre sesionaron en la
Universidad Mayor de San Simón (UMSS), de la ciudad de Cochabamba. Allí
analizaron siete denuncias sobre el impacto del cambio climático y la
vulneración de derechos en comunidades y poblaciones.
Destacaron
que “la responsabilidad histórica de haber emitido la mayor parte (80%)
de gases de efecto invernadero en los últimos 250 años es de los países
industrializados del Norte. La energía barata –en forma de petróleo,
carbón y gas- ha sido el motor para su rápida industrialización y
crecimiento económico, sin reconocer la deuda ecológica y social
histórica. El TIJC concluyó que “el sistema económico capitalista
genera el cambio climático e impide una respuesta rápida y efectiva a
sus impactos.
Los acuerdos internacionales sobre comercio e
inversiones impulsan la expansión de los sectores industriales de uso
intensivo de energía fósil y otros recursos naturales, así como la
expansión de la agricultura y ganadería industrial (incluyendo
monocultivos). Todas estas actividades liberan grandes cantidades de
carbono y contribuyen a la destrucción de bosques que regulan el clima”.
»»Los casos presentados:
1.-
“Denuncia por violaciones de los derechos humanos de la comunidad de
Khapi resultantes del calentamiento global por actos y omisiones de los
países incluidos en el anexo i de la convención marco sobre el cambio
climático”, demanda contra países incluidos en la lista del Anexo I de
la Convención Marco sobre Cambio Climático presentada por la comunidad
Khapi, de La Paz, Bolivia.
2.- “Víctimas del cambio climático y
de la negligencia del Estado Salvadoreño, en comunidades empobrecidas
de la zona norte del municipio de Jiquilisco”.Presentó la demanda la
Asociación de Comunidades Unidas del Bajo Lempa (ACUDESBAL), de El
Salvador.
3.- “FACE PROFAFOR” fue presentado contra la Fundación
holandesa Forest Absorbing Carbon Emissions (Bosques para la Absorción
de Emisiones de Dióxido de Carbono, FACE) por la organización Acción
Ecológica de Ecuador.
4.- “Los impactos climáticos causados por
IIRSA” (Iniciativa para la Integración Regional de Sud América)” fue
presentado por la Fundación Puente Entre Culturas, que acusó a los tres
miembros de Coordinación Técnica del IIRSA: el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), la Cooperación Andina de Fomento (CAF) y el Fondo
Financiero Para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA). La
demanda se hizo extensiva a entidades financieras como BNDES, la Unión
Europea y el Banco Santander.
5.- “Violación de los Derechos
Humanos, Ambientales, Culturales y Laborales por la implementación de
la falsa solución al cambio climático, Agrocombustible-Etanol con base
en caña de azúcar en el Valle del Río Cauca”, fue presentado por la
Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar del Cauca contra el
gobierno de Colombia.
6.- “Niños y niñas con exceso de plomo en
sangre en Cerro de Pasco (Perú) por gases y partículas contaminantes”,
fue presentado por la Asociación Civil Centro de Cultura Popular Labor
contra la Compañía Minera Volcán S.A. y el Estado de Perú.
7.-
“DOE RUN PERU” fue presentado por Cooperación, quien demandó al
gobierno peruano y a la empresa Doe Run Perú (DRP), que funde y refina
metales, por la contaminación de las comunidades de la región de Junín.
»»Derechos
vulnerados.- El tribunal comprobó que en estos casos no se respetaron
los derechos a la vida y a la seguridad; a la salud; al agua; a la
alimentación; a un nivel de vida adecuado; a la subsistencia; a la
libre determinación; a la cultura; a la propiedad; a la libertad de
movimiento y residencia; a un medio ambiente sano; a la consulta; y a
la manifestación pública y libre asociación.
Subrayaron que
fundamentalmente se vulneraron los derechos de la Mujer, del Niño y la
Niña, de los Pueblos Indígenas, así como los derechos contra el racismo
y la discriminación. Afirmaron que las constituciones de varias
naciones tampoco fueron obedecidas.
»»Las responsabilidades del
sistema financiero internacional.- Según el TIJC, los casos “han puesto
en evidencia la responsabilidad de gobiernos, instituciones financieras
internacionales -incluyendo el Banco Mundial, el BID, la CAF, el
Fonplata, el Fondo Monetario Internacional, otros bancos, corporaciones
transnacionales y otros actores- en promover la expoliación de la Madre
Tierra y el cambio climático a través del otorgamiento de créditos.
Asesoría
técnica, condicionalidades y otras políticas que contribuyen a la
configuración, imposición y mantenimiento de un modelo de producción y
de consumo, llamado ‘de desarrollo’, que es insustentable”.
También
puntualizaron que son culpables de “la acumulación de deudas
financieras y otros condicionamientos a la soberanía de los pueblos y
países de la región para la implementación de políticas, programas y
proyectos que contribuyen a la reproducción del sistema y modelo de
producción y consumo que está generando el cambio climático, además de
diversas formas de deuda ecológica, social y cultural”.
Esta
argumentación se aplicó al caso IIRSA, que afectó a decenas de
poblaciones “con la construcción de la carretera Santa Cruz-Puerto
Suárez, la construcción de una mega represa hidroeléctrica sobre el Río
Madera, la expansión de la industria minera en el Perú y de la
agroindustria exportadora en El Salvador”.
Las y los jurados
repudiaron “el rol de estos mismos gobiernos, instituciones financieras
internacionales e intereses corporativos en promover y financiar falsas
soluciones a la problemática del cambio climático, incluyendo la
implantación en Ecuador del monocultivo de árboles por parte de la
empresa holandesa FACE-Profafor, a fin de generar créditos de carbono
para compensar la no-reducción de emisiones en el Norte, así como la
expansión del cultivo de la caña de azúcar en el Valle de Cauca, de
Colombia, para la producción de agrocombustibles”.
En el caso de
la comunidad Khapi, que vive junto a la montaña nevada Illimani de
Bolivia, comprobaron “la violación del derecho al territorio, a la
vida, cultura, autodeterminación y salud entre otros. La inminencia del
desplazamiento forzado de la comunidad a un mediano plazo, con el
derretimiento del glaciar Illimani, nos alerta sobre la perversidad de
los impactos del cambio climático que conllevará a la extinción del
pueblo”.
La demanda de la cooperativa ACUDESBAL contra el Estado
de El Salvador puso de manifiesto que “la exigencia de pago y el cobro
de las deudas externas acumuladas ilegítimamente y la imposición de los
Programas de Ajuste Estructural han impactado negativamente en la
capacidad de los gobiernos de prevenir, proteger y reparar los daños
provocados por el cambio climático”. Para el tribunal, este caso
“evidencia también la negligencia del Estado de proteger a los
habitantes de los impactos del cambio climático”.
»»Recomendaciones
del Tribunal Internacional de Justicia Climática.- El TIJC solicitó
“dar seguimiento a los casos y denuncias presentados en esta Audiencia
Preliminar, profundizando y coordinando la acción de pueblos y naciones
indígenas, movimientos sociales, redes y organizaciones populares en
América latina y el Caribe y al nivel global, hacia la constitución del
Tribunal Internacional de Justicia Climática”.
Destacó “la
urgencia de avanzar en la adopción de medidas cautelares que puedan
incidir en la no-repetición de los crímenes aquí denunciados,
incluyendo la no-mercantilización de las respuestas al cambio
climático, el fin del rol evidenciado de las instituciones financieras
internacionales en el financiamiento del cambio climático y las falsas
soluciones al mismo, y la no-generación de nuevo endeudamiento como
respuesta a la crisis planteada”.
Y exigió a la Organización de
los Estados Americanos (OEA) que sea “más proactiva en la
investigación, la persecución y en su momento la prevención con medidas
cautelares. O la iniciación, en su caso, de proceso ante la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de casos de crímenes
ecológicos y de víctimas de Cambio Climático”. A la CIDH pidió
“promover consultas en las regiones de las comunidades afectadas por el
Cambio Climático”.
A las Naciones Unidas (NNUU) y a los estados
acusados recomendó iniciar “en la mayor brevedad de tiempo,
investigaciones exhaustivas para aclarar los impactos de la industria
extractiva sobre el Cambio Climático y cómo ello afecta a la
vulnerabilidad de la población afectada”. Remarcaron que las NNUU deben
“tomar en serio la necesidad de trabajar sobre una Declaración de los
Derechos de la Madre Naturaleza para construir normas nuevas colectivas
de respeto a nuestro planeta”.
A los demandantes aconsejaron
presentar estos casos ante la Organización Internacional del Trabajo
(OIT) con la ayuda de un sindicato “por la posible vulneración del
Convenio 169 de la OIT. Asimismo recomendamos presentar los casos ante
el Defensor del Pueblo, el sistema interamericano de derechos humanos,
la Fiscalía General de la Nación y la Comisión de Derechos Humanos de
las NNUU”.
A
los países industrializados exigieron aporte financiero para la
creación de un “Fondo Internacional de Justicia Climática para las
medidas de adaptación y mitigación”. Recomendaron a los gobiernos, a
las asociaciones de abogados y jueces, a las fiscalías del Estado, al
sistema Interamericano y las instancias de Naciones Unidas “investigar
para juzgar los casos de violaciones de Derechos Humanos por los
efectos del Cambio Climático como Crímenes de Lesa Humanidad”.
El
tribunal constató que “la criminalización y persecución de la lucha
social y por la justicia climática se ha convertido en un hecho
sistemático y permanente”. En este sentido, condenó “la violación
sistemática a los Derechos Humanos y la comisión de Crímenes de Lesa
Humanidad y/o la omisión ante la comisión de tales hechos por el Estado
colombiano, así como la criminalización y persecución de la lucha
social en Colombia, Perú, Honduras, El Salvador y otros”.
»»Organizadores
de la sesión del TIJC.- La primera audiencia del Tribunal Internacional
de Justicia Climática fue realizada por las secretarías de Recursos
Naturales de cuatro organizaciones sociales: la Confederación Sindical
Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Confederación
Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSUTCB), la
Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB).
Y el
Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), junto a
otras organizaciones indígenas regionales como CAOI, COICA, que
articularon con organizaciones de la sociedad civil reunidas en la
Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático y las Redes
Internacionales como Jubileo Sur, Amigos de la Tierra Internacional,
Ecologistas en Acción, Alianza Social Continental, OWINFS y otras |
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