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entrevista a Patricia Troncoso
"En Chile se puede asesinar a un mapuche impunemente"
Presa
ella misma, Patricia Troncoso Robles no pierde de vista la necesidad de
sacudir a la opinión pública Mapuche, chilena e internacional, sobre la
situación de Mireya Figueroa, recientemente apresada. La Prisionera
Política Mapuche dialogó desde su encierro en Angol (Chile) con Radio
El Arka de Bariloche. La que sigue es una versión escrita de la
conversación, que se produjo a días de las más recientes detenciones.
ADRIAN MOYANO - BARILOCHE, PUELMAPU - 28 / 07 / 09
La
voz de Patricia Troncoso parte de Angol, hace caso omiso de la
cordillera y se irradia a través del éter de Bariloche, gracias a Radio
El Arka. Suena tranquila, a pesar de la tragedia no tan lejana. ¿Sabrá
que en este rincón del Wallmapu también se pidió por su libertad? Nos
pidió que la presentemos como Prisionera Política Mapuche. No
terminamos de entender cómo es posible que dialoguemos al aire, si
todavía persiste su cautividad.
Entonces, nos explica. “Después
de la huelga de hambre, de 112 días de tortura por parte del Estado
chileno, yo quedé sola haciéndola al final. Al principio, éramos cinco
Mapuche... Nos tuvimos que recuperar y pasamos a un predio de
Gendarmería, donde se hacen trabajos agrícolas y otros que tienen que
ver con cocina, panadería y demás. Entonces, uno empieza como a
recuperar un poco la energía... Y posteriormente, la felicidad, después
de cuatro o cinco meses de recuperación: me quedé embarazada y tuve una
niña, así que soy muy feliz. Tiene en estos momentos cuatro meses, se
llama Alen Antu Lafken, que significa Claro de Sol en el Mar. Nosotros,
con nuestra bebita, nos entregamos a las 10 de la noche aunque llueva,
nieve o truene todos los días y salimos a las 7 de la mañana, aunque
llueva, truene o lo que pase. Ahora venimos llegando de la cárcel,
contenta para iniciar un nuevo día, un día de resistencia, un día de
solidaridad con todos nuestros hermanos que están presos en estos
momentos”.
Es que la presión que ejerce el gobierno de Chile y
sus fuerzas de seguridad no sólo no disminuyó después de aquella
espiral, se actualizó y con virulencia en las últimas semanas. “Claro
que sí”, concede Patricia. “Eso lo hemos estado viendo y de la forma
más cruel con alguno de nosotros. Está mostrando su verdadera cara el
sistema al cual protegen ellos. Tenemos que recordar que ya han venido
dos veces a visitar los observadores internacionales y han dicho
efectivamente que sí, que existen violaciones a los Derechos Humanos en
el Territorio Mapuche. Nosotros no estamos inventando una lucha, esta
lucha tiene que ver con una continuación de lo que ha significado la
dictadura en Territorio Mapuche. La informaciones que se dan muchas
veces tienen que ver con la situación puntual que vive cada uno de los
presos, porque acá hay mucha persecución en contra de comuneros.
Principalmente, gente relacionada con la Coordinadora Arauco Malleco
(CAM) y con personas específicas dentro del movimiento”.
Continuidad
Son
los emergentes de una situación general. “El Estado chileno sigue
actuando como Estado chileno: independientemente de la dictadura o no,
siempre ha tenido una forma de ser en contra del Pueblo Mapuche. Dos
observadores internacionales que han venido en materia de Derechos
Humanos, vieron que efectivamente hay una violación”, insistió la
prisionera. “Nosotros tenemos gente que ha sido asesinada por la
espalda, niños, como el caso de Alex Lemun o Matías Catrileo... Pero
nunca hay justicia para nosotros, aquí se puede asesinar Mapuche
impunemente. A nosotros se nos persigue, se nos encarcela por años con
la aplicación de leyes especiales como la Ley Antiterrorista, que es
heredada del gobierno militar de Pinochet, o con la Ley de Seguridad
Interior del Estado. Se criminaliza con miles de cosas que te ponen
para aumentar las condenas”, ilustró Patricia.
Uno de los
ejemplos más recientes de la insensibilidad estatal tiene que ver con
Mireya Figueroa, “compañera mía en la causa del caso Poluco Pidenco, en
la que hubo testigos protegidos. A través de la calumnia, el Estado
criminalizó la demanda de tierras de la comunidad de Tricauco, donde
Mireya, junto con otras personas, eran dirigentes. Nosotros, los que
estábamos en la zona de Ercilla, apoyábamos, porque todas las
comunidades se apoyan unas con otras para pelear, hacer frente y hacer
resistencia en contra de la gran cantidad de carabineros que tienen
contratados, prácticamente como guardias forestales, al interior de los
predios. En estos momentos, los ricos tienen como guardias privados a
carabineros pagados por el Estado, que protegen todo lo que de una u
otra forma tienen mal habido, porque son las tierras de los Mapuche”.
Su
testimonio desanda con paciencia, aquella historia que todavía está
fresca. “Éramos 11 los Mapuche procesados por Ley Antiterrorista y
Mireya se gana la clandestinidad. En esa condición, sufre persecución,
la destrucción de su familia, reiteradas formas de allanamientos en las
casas... Piensa tú que nos allanan a nosotros tipo 4 de la mañana,
sacan a los niños afuera aunque llueva, truene o lo que suceda... A pie
pelado, a hincarse en los patios... Muchas veces les dan golpizas a las
personas, le dicen a los niños: ‘si ustedes siguen así, nosotros vamos
a golpear a sus papás para que ustedes aprendan que no tienen que hacer
esto’”.
Para tornar más trágica la situación, “Mireya empezó a
desarrollar cáncer mamario y un sinnúmero de enfermedades, las cuales
se agravaron en la cárcel cuando estuvo alrededor de un año y algo en
la cárcel de Temuko. Yo me encontraba en la de Victoria, después me
pasé a la de Angol... Estuvimos un año y seis meses en prisión
preventiva sin que nos hicieran un juicio, sin que nos dieran la
posibilidad de volver a nuestras casas. Nos acusaban de "incendio
terrorista", que significaba que se hubieran quemado 80 hectáreas de
pino. Esa es la gran maldad que se hizo o que tratan de adjudicarnos”,
ironizó.
Arbitrariedad
El capítulo que siguió es más o
menos conocido en Gulumapu, no tanto en Puelmapu. “Cuatro o cinco
Mapuche nos presentamos al juicio, firmamos, estuvimos, hicimos todo lo
que había que hacer, porque nos quedamos a resistir también... Tomamos
la decisión de presentarnos al juicio con un longko y lamentablemente,
a nosotros nos dieron diez años y nos aplicaron la Ley Antiterrorista.
A la gente que pasó a la clandestinidad, se le ha ido persiguiendo y
atrapando de a una. Ahora, los juicios no son por la Ley Antiterrorista
porque no tienen sustento para aplicarla. No existe ningún hecho de
sangre, solamente existe una quema de pinos... En Chile, la aplicación
de la Ley Antiterrorista significa la intervención de estos mismos
teléfonos por los cuales estamos hablando, miles de allanamientos,
porque no estoy hablando de uno sino de miles de allanamientos en los
que te hacen pedazos las casas... Tú ya no tienes puerta, no tienes
ventanas... ¿Para qué? Todo lleno de plástico, porque tú sabes que
constantemente te vienen a buscar, te vienen a sacar de la cama. Es una
situación terrible”.
Presa ella misma, Patricia Troncoso Robles
no pierde de vista la necesidad de sacudir a la opinión pública
Mapuche, chilena e internacional, sobre la situación de su compañera
recientemente apresada. “En el caso de Mireya, todas las comunidades
nos estamos juntando para defenderla, principalmente porque ella es una
Prisionera Mapuche defensora de la recuperación de tierras, de todo el
proceso que se ha llevado a cabo durante todos estos años, remontándolo
a siglos de lucha de resistencia en contra del colonialismo, en contra
de lo que fue la Conquista y principalmente, contra el Estado chileno
que nos oprime”.
El modelo de saqueo y contaminación se pasea
orondo, a uno y otro lado de la cordillera. “Nos ha quitado el agua,
producto de las plantaciones de pino... Nos ha contaminado las pocas
aguas, producto de las celulosas que hay. Los mares los tiene
absolutamente sin ningún pez, producto de los buques factoría. Nos
tiene lleno de represas el Territorio, donde tienen todos los
cementerios cubiertos con agua. Hoy, con la subida de los insumos,
vivir en el campo es mucho más caro que vivir en la ciudad y nuestra
gente realmente necesita del Territorio”.
Dignidad
Ese
esquema de negocios no admite disensos. “Volviéndote al caso de Mireya,
en estos momentos está en su fase terminal. Lamentablemente, nuestra
hermana va a morir... Yo he conversado todos estos días con ella y me
dice que está de una forma muy digna, asumiendo esto. Quiere dejar su
legado, su ejemplo, para que la gente siga luchando, dándole toda su
fuerza, su newen. Nosotros estamos muy enojados con Gendarmería, con
las gobernaciones provinciales y con los seremis, porque Mireya está
junto con la población penal y ella no se puede resfriar y además,
estamos con el tema de la gripe porcina. No puede sufrir ningún tipo de
trauma que signifique golpearse o cortarse porque sus heridas no sanan.
Además, le pasaron un colchón muy delgado, tiene que estar tomando
remedios y la tienen que pinchar con morfina para los dolores... No
fueron capaces de pasarle un colchón y tenerla en buen estado, sabiendo
además que es inocente”.
A pesar de situación tan desesperante,
Patricia abrió una ventanita de esperanza. “No sabemos cuántos años va
a pagar Mireya, a lo mejor puede que salga inocente... Nosotros
pensamos que si tiene un juicio justo va a salir inocente pero en el
caso de que la condenen, pensamos que ella va a estar fuera por razones
humanitarias. El Estado no ha tenido ninguna humanidad con nuestro
pueblo, ninguna humanidad... Por un lado, llenan de plata a las
comunidades que no luchan y por el otro, a las comunidades de la
resistencia, a las que han creado todo este proceso para que
efectivamente el Estado entregue tierras y recursos, nos han golpeado”.
De
hecho, la persecución no afloja. Hace poco más de una semana, “tomaron
a Héctor Llaitul, uno de la gente que está dentro del movimiento que
tiene que ver con la Coordinadora Arauco Malleco. Hace poco, se tomaron
trece Mapuche por rebelarse en contra de un fiscal (Mario Elgueta)
sabiendo que aquí existe efectivamente una trama muy grande en contra
del Pueblo Mapuche a través de tantos fiscales en Arauco. Se juntan con
psicólogos, con psiquiatras, con (Policía de) Investigaciones para
armar calumnias a través de fotos y cosas así”, describió Patricia con
indignación.
“Ni siquiera nos conocían a nosotros en los
Tribunales los testigos, así que no tenemos posibilidades tampoco de
defendernos. Lamentablemente, el Estado nos acusa y nos manda un
defensor que es de ellos mismos. Entonces, obviamente el abogado
defensor va a hacer lo que el Estado le pide, porque no tenemos
recursos. Nuestro pueblo es pobre y no tiene recursos como para
contratar un abogado, que nos pide un millón y medio o dos millones de
pesos chilenos para poder llevar a cabo un caso. Eso es imposible para
nosotros en estos momentos. Quizá más adelante, con más organización y
con más cosas, podamos juntar plata para defender a un Mapuche”.
El
tiempo radial se había excedido con generosidad. Antes de la tanda,
Patricia agradeció la posibilidad de llegar con su palabra a los
hermanos del Puelmapu y a una porción de la sociedad argentina que
todavía escucha incrédula, como funciona el gobierno “progresista”
chileno hacia uno de los pueblos originarios. De todas maneras, la
democracia será una asignatura pendiente para los Mapuche también al
oriente cordillerano, mientras persista la situación de sujeción
colonial.
* Gentileza Radio El Arka.
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