|
¿te apuntas a la Minga Global en Defensa de la Madre Tierra?
Minga Global por la Madre Tierra: Salvemos el Planeta Minga Informativa de Movimientos Sociales
Bajo
el lema "Salvemos el Planeta", del 12 al 16 de octubre se realizará la
"Minga Global por la Madre Tierra: Movilización Mundial contra la
contaminación, la mercantilización de la vida y los bienes naturales,
la militarización y la criminalización social".
"Minga", palabra kichwa, significa trabajo o acción comunitaria, colectiva, conjunta, solidaria. La
Minga Global por la Madre Tierra es una iniciativa lanzada durante el
Foro Social Mundial 2009, en Belem, Brasil, donde fue planteada por los
movimientos indígenas y acogida por la Asamblea de Movimientos Sociales
y por muchas organizaciones y redes sociales de América Latina y otros
continentes.
La _Declaración de los Pueblos Indígenas http://movimientos.org/defensamadretierra/(...) de Belem señala que: "
El capitalismo colonial/moderno fue iniciado hace siglos e impuesto en
el continente americano con la invasión del 12 de Octubre de 1492. Esta
dio inicio al saqueo global e inventó las teorías de “razas” para
justificar el etnocidio americano, la incursión en África para la trata
de esclavos y el saqueo de otros continentes. Estos genocidios no han
cesado y se sostienen en el poder gracias al capital transnacional y
apoyo militar. Esta explotación /opresión global capitalista produce el
calentamiento global que nos lleva al suicidio planetario."
La
Minga Global fue ratificada en la IV Cumbre Continental de Pueblos y
Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, que se reunió en Puno, Perú,
del 27 al 31 de mayo. En la _Declaración de Mama Quta Titikaka http://movimientos.org/defensamadretierra/(...)15515, se
expresan varias alternativas y propuestas: "Ofrecer una alternativa de
vida frente a la civilización de la muerte, recogiendo nuestras raíces
para proyectarnos al futuro, con nuestros principios y prácticas de
equilibrio entre los hombres, mujeres, Madre Tierra, espiritualidades,
culturas y pueblos, que denominamos Buen Vivir / Vivir Bien....Defender
la soberanía alimentaria, priorizando los cultivos nativos, el consumo
interno y las economías comunitarias. Mandato para que nuestras
organizaciones profundicen nuestr as estrategias Buen Vivir y las ejerciten desde nuestros gobiernos comunitarios."
Durante
la IV Cumbre también se propuso, como parte de la plataforma de la
Minga Global, la construcción de un Tribunal de Justicia Climática:
"que juzgue a las empresas transnacionales y los gobiernos cómplices
que depredan la Madre Naturaleza, saquean nuestros bienes naturales y
vulneran nuestros derechos, como el primer paso hacia una Corte
Internacional sobre Delitos Ambientales." También hay propuestas para
enfrentar los TLC, la neocolonialidad, la criminalización social y
militarización a través de alianzas y una amplia movilización.
La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas –CAOI- propone entre otras actividades para la semana del lunes 12 al viernes 16 de octubre 2009: *Difusión
de un manifiesto de la mayor diversidad de organizaciones de
movimientos indígenas y sociales, con alternativas para detener la
Catástrofe Climática y Ambiental global.
*Propuestas
concretas ante la Convención de Cambio Climático, Convención de
Diversidad Biológica, ONU, Comisión Inter Americana de Derechos Humanos
y entidades similares de otros continentes. *Movilizaciones
en comunidades y ciudades urbanas y rurales del mundo, por demandas
específicas locales, nacionales y el objetivo común de la Minga Global Plantones
frente locales de la ONU; transnacionales extractivas (hidrocarburos,
mineras, madera, agua) y de agrocombustibles, transgénicos; *Foros
de discusión y Jornadas culturales y políticas sobre Defensa de la
Madre Tierra y los Pueblos contra la Mercantilización de la Vida,
Contaminación y Criminalización. *Asambleas de articulación de estrategias hacia la Conferencia del Protocolo de Kyoto, en diciembre 2009 en Copenhague
La
Minga Informativa de Movimientos Sociales estará haciendo una cobertura
informativa de la movilización. Para más información sobre la Minga
Global por la Madre Tierra visita la siguiente página web: http://www.movimientos.org/defensamadretierra/.
Semana del 12 al 18 de Octubre.
¡Cambio de rumbo mundial!
Un
llamado a unirnos para enfrentar las crisis mundiales convergentes,
reemplazar los tratados de comercio e inversiones y otros de los
componentes de la maquinaria devastadora que es la economía mundial
impulsada por las grandes empresas transnacionales, y comenzar a
construir de manera conjunta un futuro económico sustentable.
Estamos
viviendo una época fuera de lo común, sin precedentes. Nunca antes en
la historia del mundo se produjo tal convergencia de crisis y fuerzas
que amenazan el futuro de los seres humanos y el planeta. El colapso
financiero ha desatado una crisis económica mundial con una espiral
ascendente de desempleo y pobreza. Esto, a su vez, ocurre en medio de
una crisis climática mundial que aumenta la temperatura del planeta,
con consecuencias inimaginables. Mientras tanto, la convergencia de
estas crisis económicas y climáticas se ve agravada por la posibilidad
de una crisis alimentaria mundial y la perspectiva de hambrunas masivas
e inanición. Además, esta triple crisis podría verse exacerbada por la
crisis energética emergente a medida que la demanda mundial de petróleo
supera la oferta, sumada a una crisis social agudizada por la
intensificación correspondiente de las asimetrías entre clases, géneros
y razas. De otra parte, la falta de capacidad de los gobiernos para
manejar estas múltiples crisis sin dudas generará creciente inquietud y
malestar político.
Más que en cualquier otro momento de la
historia reciente, es hora de que las organizaciones de la sociedad
civil y los movimientos sociales de masas pongan sus fuerzas en común
para cambiar el rumbo y darle un vuelco completo a la agenda dominante
y el modelo de globalización económica.
Gobernanza económica mundial
Las
fuerzas motrices de estas crisis múltiples convergentes pueden, en
muchos sentidos, rastrearse no solamente a la economía mundial
globalizada y el sistema de capitalismo industrial predominante, sino
también a sus instituciones de gobierno y su modelo de globalización
económica neoliberal. Por más de medio siglo, las instituciones de
Bretton Woods –la Organización Mundial del Comercio (y su antecesor el
GATT), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional – y algunos
países industrializados que controlan estas instituciones, han
administrado y gobernado la economía mundial favoreciendo por encima de
todo los intereses de los poderosos económicamente. Es un hecho que su
agenda de maximización de sus ganancias mediante el crecimiento
económico desigual e ilimitado ha beneficiado a las empresas
transnacionales, a costa tanto de os pueblos como del medio ambiente.
Más recientemente, es cada vez más evidente que este sistema de
gobernanza económica mundial –basado en el modelo neoliberal de
desregulación extrema y privatización, y la cesión de nuevos poderes
corporativos a las empresas y el debilitamiento de los derechos
sociales y ambientales – no sólo ha fracasado. También es una de las
causas subyacentes de las crisis mundiales actuales.
Sin
embargo, hasta ahora, la mayoría de los países, especialmente las
potencias industrializadas, se han negado firmemente a reclamar cambios
fundamentales en este sistema mundial de gobernanza o su modelo
neoliberal. Aunque el G8, compuesto por los principales países
industrializados del Norte global, se ha ampliado ahora para incluir a
las principales economías emergentes del Sur global en el G20, tanto el
G8 como el G20 respaldan y defienden ampliamente el status quo en lo
que hace a la economía mundial. Recientemente, en respuesta a las
crisis financieras y económicas, la Asamblea General de la ONU que
representa a los 192 Estados nacionales del mundo, publicó un
comunicado basado en el Informe de la Comisión Stiglitz reclamando
cambios importantes en el sistema de gobernanza económica mundial. No
obstante, estas iniciativas de reforma fueron bloqueadas efectivamente
y luego marginadas por ciertas potencias industriales que participan en
el proceso exclusivo del G8 y el G20.
Mecanismos comerciales neoliberales
La
OMC y los diversos tratados de ‘libre comercio’ bilaterales y
regionales se cuentan entre los principales mecanismos de aplicación
efectiva de este sistema de gobernanza económica mundial. El objetivo
principal de estos regímenes neoliberales de comercio e inversión ha
sido establecer un mercado global para que las empresas transnacionales
operen y vendan sus productos en todos los países del mundo, sin que
los gobiernos nacionales puedan regular o intervenir a favor del
interés público. En efecto, estos tratados de ‘libre comercio’ sirven
para cederles a los inversionistas extranjeros nuevos derechos y
poderes de control de los recursos naturales, los servicios esenciales
y más. También obligan a los países a abrirle sus mercados al dumping
de productos alimenticios que destruyen la agricultura local y la
seguridad alimentaria. Además, estos acuerdos obligan a los gobiernos
nacionales y locales a eliminar importantes protecciones sociales y
ambientales. Como consecuencia, la capacidad de los gobiernos,
especialmente de los países en desarrollo, de gobernar y administrar
sus propias economías y ponerlas al servicio de las necesidades de su
pueblo y el medio ambiente, se ha visto gravemente restringida por
reglas ‘comerciales’ diseñadas principalmente para favorecer los
intereses de lucro de las grandes empresas transnacionales
globalizadas. Esto sucede porque estas reglas ‘comerciales’ socavan la
capacidad de los gobiernos de aprobar políticas no comerciales y leyes
diseñadas para preservar y proteger los servicios esenciales, los
recursos naturales, la soberanía alimentaria, el acceso a las
medicinas, y la salud y seguridad pública, entre otros. Como resultado,
estos regímenes neoliberales de comercio e inversión se han convertido
también en fuerza motriz de la diseminación y expansión de las
múltiples crisis que enfrentan la humanidad y el planeta.
Crisis económica y climática
Fue
la OMC, por ejemplo, quien jugó un papel crucial en el
desencadenamiento del colapso financiero con sus reglas que requerían a
los países liberalizar y desregular los servicios financieros,
precipitando la actual crisis económica. Sujetos al Acuerdo General
sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de la OMC, muchos gobiernos
fueron obligados simplemente a eliminar leyes que ofrecían importantes
salvaguardias financieras, a permitir el ingreso de bancos extranjeros
y otros proveedores de servicios financieros, y autorizar el comercio
(riesgoso) de nuevos productos y servicios financieros. Como resultado,
los gobiernos, privados por el AGCS del derecho a regular los valores,
permitieron que se vendieran y compraran en todo el mundo derivados
basados en hipotecas estadounidenses de alto riesgo, precipitando y
acelerando así la crisis actual. De manera indignante, los mismos
bancos representados en el Grupo de Líderes Financieros del AGCS, que
exportaron este modelo de liberalización de los servicios financieros
al mundo entero, son los principales beneficiarios de los paquetes de
rescate financiados por los contribuyentes. Esta agenda de comercio
y globalización neoliberal ha sido asimismo un factor clave de la
intensificación y expansión de la crisis climática mundial. Las
emisiones de carbono generadas por este modelo de producción y consumo
orientados a la exportación son insustentables desde el punto de vista
del calentamiento global. Sumado al aporte de los procesos de
producción industrial, la carga y transporte de mercancías es una de
las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero
responsables por el calentamiento del planeta. Según la Organización de
las Naciones Unidas, el transporte interoceánico es por sí solo
responsable del 7% de las emisiones de carbono del planeta. Sin
embargo, algunas políticas ambientales clave y otras acciones
regulatorias que algunos gobiernos implementan para reducir las
emisiones de carbono o promover fuentes alternativas de energía
renovable están siendo cuestionadas como barreras ilegales al comercio
que deben eliminarse o someterse a sanciones económicas, según las
normas de la OMC y las reglas de los TLC bilaterales.
Crisis alimentaria y social
Del
mismo modo, la producción agraria orientada a la exportación en los
países en desarrollo intensifica en lugar de mitigar la crisis
alimentaria y de hambre que se avecina en el mundo entero. Según la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO), las tasas mundiales de hambre aumentarán como nunca
en 2009, al punto que una de cada seis personas en el mundo sufrirá
desnutrición y correrá riesgo de inanición. De conformidad con las
normas de la OMC en materia de comercio agropecuario, las grandes
empresas de agronegocio subsidiadas por las potencias industriales
están habilitadas a inundar los mercados extranjeros con sus productos
primarios (commodities), supuestamente con el propósito de proveer de
alimentos al supermercado mundial. Además, puesto que las reglas
comerciales están diseñadas para aumentar los volúmenes de comercio en
lugar de promover la seguridad alimentaria, y debido a que muchos
países en desarrollo se ven obligados a obtener divisas para pagar las
deudas que mantienen con las instituciones financieras mundiales, los
cultivos producidos en las mejores tierras agrícolas de los países en
desarrollo se exportan principalmente a los países ricos
industrializados. Al mismo tiempo, en lugar de dejarlos producir
alimentos para su propia gente, a los campesinos del Sur global se los
expulsa y desplaza de sus tierras, aumentando las tasas de desempleo en
las ciudades.
Mientras tanto, subyacente a estas dimensiones
comerciales de las múltiples crisis actuales transcurre una crisis
social permanente que continúa enconándose y agudizándose, tanto en el
Sur como en el Norte, como resultado inherente de la globalización
neoliberal. Tras varias décadas de comercio liberalizado de bienes
industriales, se ha registrado una reducción de los salarios y un
empeoramiento generalizado de las condiciones laborales en todo el
mundo. Los trabajadores del Sur y del Norte son empujados ahora a
competir cada vez más los unos contra los otros en una carrera de
nivelación hacia abajo que sólo enriquece a las empresas
transnacionales que consideran a los trabajadores simplemente como un
elemento más de sus cadenas de abastecimiento mundial. Gobernados por
regímenes comerciales bilaterales y mundiales, los países en desarrollo
tienen prohibido utilizar políticas industriales y estrategias
utilizadas anteriormente por las naciones ricas para aprovechar la
inversión extranjera en pos de sus propias necesidades de desarrollo.
En lugar, los países se ven obligados a competir entre sí por la
inversión extranjera directa, rebajando a tal efecto sus estándares
sociales y ambientales y acelerando así la carrera de nivelación hacia
abajo a escala mundial.
Soluciones falsas
En
realidad, el sistema mundial de comercio e inversiones está en el ojo
de la tormenta de las múltiples crisis que convergen hoy en día sobre
el mundo. No se encontrarán soluciones duraderas a estas crisis sin
cambiar el modelo neoliberal y el conjunto de políticas relacionadas
que implementan la OMC y los regímenes comerciales regionales y
bilaterales. No obstante, en lugar de reclamar este tipo de cambio
fundamental, la mayoría de los gobiernos del mundo están promoviendo
soluciones falsas, como la conclusión de la Ronda de Doha de la OMC y
la aplicación de más acuerdos comerciales bilaterales y birregionales.
Sin embargo, estos acuerdos comerciales sólo exacerbarán las crisis. Liberalizar
y desregular los servicios financieros no salvaguardará los créditos,
préstamos e hipotecas de la gente, sino que les permitirá a los bancos
y a las empresas de seguros utilizar el dinero de los depositantes para
invertirlo en emprendimientos riesgosos. Bajar aun más los aranceles no
ayudará a alimentar a la gente que sufre hambre, puesto que eso
destruirá los medios de vida de muchos agricultores del Sur y el Norte,
beneficiando en cambio los intereses de las empresas de agronegocios e
incrementando aún más su poderío y el control que detentan del sistema
alimentario. Bajar los aranceles industriales y eliminar los estándares
técnicos tampoco conducirá a la creación de nuevas fuentes de trabajo
en el Norte y en el Sur, eso contribuirá más bien a perpetuar la
espiral de desmejoramiento de las condiciones sociales y laborales,
especialmente para las mujeres y las comunidades pobres.
Para resolver las crisis financiera, climática y alimentaria de nuestra época,
los
gobiernos deben disponer del espacio político y la flexibilidad
necesarios para reglamentar, y en muchos casos volver a regular sus
economías para ponerlas al servicio del bien común de sus pueblos y el
medio ambiente. Siempre que las reglas comerciales vinculantes
diseñadas principalmente para garantizar ganancias a corto plazo y
beneficiar los intereses estratégicos de las empresas transnacionales
sigan en pie a través de la OMC y los acuerdos comerciales regionales y
bilaterales, los gobiernos tendrán sus manos atadas para resolver estos
desafíos, tanto en el ámbito nacional como internacional.
Llamado a la acción
Mientras
nos preparamos para volver a movilizar la resistencia contra otra más
de las conferencias ministeriales de la OMC que se llevará a cabo a
finales de noviembre de 2009 –exactamente 10 años después de la
“Batalla de Seattle” y días antes de la importante cumbre de la ONU
sobre el clima a celebrarse en Copenhague—con el propósito de promover
la ampliación de los poderes de la OMC, unámonos en esta causa común.
Para superar estas crisis actuales mundiales y sistémicas que están
consumiendo el planeta, debemos reclamar colectivamente que se
construya un nuevo orden económico mundial: uno que coloque la
satisfacción de las necesidades humanas básicas y la aplicación de
todos los derechos sociales, económicos, culturales, políticos y
humanos en el centro de sus prioridades programáticas; uno que esté
basado en modelos de producción y consumo que respeten los límites de
los recursos naturales del planeta, una distribución equitativa de
estos recursos, y el uso de fuentes de energía limpias, seguras y
renovables.
Como primer paso importante hacia este nuevo orden
económico mundial, insistimos que se desista del modelo neoliberal de
comercio mundial y que se lo reemplace por un modelo de comercio
multilateral alternativo que sea justo, sustentable y participativo.
Por
lo tanto, les pedimos a los movimientos sociales, sindicatos y
organizaciones de la sociedad civil del mundo que trabajen con nosotros
en los meses que vienen para oponer resistencia y reemplazar el régimen
de comercio y globalización neoliberal que está provocando e
intensificando las crisis mundiales:
-Organizando acciones y
movilizando a nuestros miembros para evitar la conclusión de la Ronda
de Doha de la OMC, antes y después de su reunión ministerial en Ginebra;
-Promoviendo
y estableciendo una moratoria a las negociaciones de libre comercio
bilaterales y birregionales en determinados países y regiones;
-Realizando
acciones para asegurarnos que la OMC y su modelo neoliberal de comercio
queden deslegitimados como soluciones falsas, en preparación de la
Cumbre sobre el Clima en Copenhague.
Como sujetos de la historia, ¡es hora de exigir un cambio de rumbo mundial, antes de que sea demasiado tarde!
|
|