Sahara


Una lucha, tres resistencias

La Resistencia del Pueblo Saharaui se asemeja a un dragón de tres cabezas, aunque ni todas fueron siempre las mismas ni tuvieron igual tamaño. Si nos ajustamos a un criterio estrictamente cronológico, seria discutible establecer cual surgió primero, ya que, por poner un solo caso, en el Sáhara ocupado siempre ha habido resistencia y fue allí, en la época predecesora de la colonización española, donde nació el movimiento de liberación nacional. Así que nuestra clasificación numérica es, en función de como se analice, perfectamente arbitraria. De todas formas, arbitraria o no, sí que tiene una explicación. En la actualidad,  entendemos que -en el proceso de lucha por la Independencia del Sáhara Occidental- la jerarquía de importancia política de los diferentes planos de la resistencia saharaui continua haciendo de la RASD en el exilio su primera y principal expresión, como es bien obvio, pero si a la RASD no se hubiera sumado desde el 2005 la valerosa Intifada de los Territorios Ocupados, las expectativas de futuro para el Pueblo Saharaui todavía serían más inquietantes. Por lo tanto, la Intifada Pacífica es la Segunda Resistencia debido a su relevancia, dado que ha conseguido visibilizar la terrible realidad de la ocupación marroquí al tiempo que la voluntad colectiva de todo un pueblo separado físicamente a lado y lado del muro de la vergüenza, mitad ocupado, mitad exiliado, pero unido por un objetivo común que simboliza, con tenaz sencillez, la bandera del Frente Polisario.
Así que la tercera cabeza, el movimiento de solidaridad, tiene sobre sus hombros una responsabilidad enorme: la de presionar democráticamente para forzar un cambio de postura en la comunidad internacional que impida (por innecesaria) la aparición en escena del cuarto cerebro del dragón que ningun@ de nosotr@s deseamos, una Cuarta Resistencia que hace menos de veinte años se obligó a ser la primera...

¡Sáhara Resiste!
 
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución instigada por el Estado Español –entre otros ‘países amigos’- que, aún y reconociendo el derecho a la autodeterminación del Sáhara Occidental, representa una auténtica vergüenza para la dignidad y la inteligencia de la mayoría de seres humanos que habitamos este planeta. La ONU votó, de facto, en contra de la legalidad internacional que asiste a un pueblo pacífico y a favor de la guerra de ocupación, el terror, la tortura, las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos, las desapariciones, los asesinatos, el saqueo de las riquezas naturales, la depauperación y, en definitiva, el genocidio deliberado que padece el Pueblo Saharaui. Ante tanta impunidad, ahora más que nunca alzamos nuestro comprometido grito de amistad: ¡Sáhara Resiste!

La dignidad de l@s saharauis y su voluntad pacifista nos mira directamente a los ojos, y, a través de ellos, buscan reflejos de esperanza. Nosotr@s, como respuesta, hemos sabido ofrecerles un variopinto mosaico de espejos solidarios. ¡Juntemos, pues, todos sus colores para que brillen con más intensidad que nunca .