Mamitas de Soacha.

 
Por este nombre se conoce al grupo de 16 familias , la mayoría mamás, otras esposas, otras hermanas y hermanos, de desaparecidos, secuestrados, ejecutados extrajudiciales por el ejercito colombiano para obtener ascensos y prebendas..
 
Su caso es conocido ahora mundialmente. La impunidad de sus procesos también.
 
El miedo que han pasado y pasan estas Madres,  pasa más desapercibido.
 
Miedo a denunciar. miedo tras las amenazas para que se callen.  Miedo...por la maldita impunidad.
 
Su historia, cómo se juntaron, es muy similar a otras Madres del mundo: coincidieron tratando de contar su caso a las fiscalias. Se miraron y vieron que sus historias eran comunes. Y empezaron a juntarse.
 
A algunas, abogados inescrupulosos les hicieron promesas, solo en base a indemnizaciones que fácilmente podrían conseguir...pero sin denuncia pública ni política..
 
hasta que se fueron dando cuenta de la magnitud  en que estaban metidas: miles de ejecuciones extrajudiciales. hasta 3.600 reportan algunos estudios, de jóvenes asesinados por ele ejercito y presentados como guerrilleros muertos en combate.
 
Una estrategia de directo exterminio social, para que el ejercito muestre resultados en su guerra, y de paso obtengan los soldados recompensas.
 
El 12 de febrero el presidente Uribe ha invitado a las Madres de Soacha al Palacio de Nariño.
 
Pero las mamitas no van a ir: llevan años escribiendo cartas, al presidente, al ministro de justicia y de defensa,,,sin que les respondan. Y ahora, en campaña electoral,  ¿van a dejarse embaucar por el que consideran responsable de la muerte de sus hijos?
 
Cuando quisieron presentar denuncias por la desaparición de sus familiares, las fiscalias se negaban a recibirlas. Pasaron penurias yendo de oficina en oficina. Pidiendo prestado dinero porque todas son familias muy humildes. Sufriendo la negativa institucional para con el paradero de sus hijos..
 
Hasta que, todos ellos, de forma paulatina, iban apareciendo como resultado de la febril búsqueda: en la morgue de Ocaña. En el cementerio de Ocaña.
 
Y otra penuaria para llevar sus cuerpos hasta Soacha. En el caso de una de ellas denuncia explicita a la aseguradora española MAPFRE, a quien estaban pagando con mucho sacrificio el servicio exequial, y la empresa de matriz española le negó la asistencia, lo que supuso el gasto de varios millones de pesos y el endeudamiento familiar..
 
Y otro sufrimiento cuando vieron al presidente Uribe despotricar contra sus hijos, llamarles delincuentes, defendiendo a sus soldados y a su general..
 
Y otro dolor más cuando tras escuchar con resignación en las audiencias los testimonios militares, justificativos, indecentes, y soportar el insulto de las esposas de los militares,  éstos salieron libres, para escándalo mundial.
 
Y el general Montoya, el mismo que apareció un día en una reunión que había preparado el personero, y llevó regalo de navidad a las madres, que se levantaron y se fueron,  este general celebra con fiesta, con lechona, con aspavientos de victoria la libertad de los militares asesinos..
 
Pero no se arredran. Se han fortalecido en estos dos años de juntarse.  Y siguen dispuestas a encontrar justicia.
 
Hoy precisamente, al dar testimonio de la desaparición de su hijo de 16 años, doña María recuerda que hoy se cumplen dos años de su asesinato. Dos años de que lo torturaran, de que lo presentaran como guerrillero muerto en combate, de que apareciera en las fotos de la morgue con varias camisetas aun estando en tierra caliente, y con un armamento a su lado que, para cargarlo, dice doña María, su hijo habría necesitado un camión..
 
Doña María es sólo una de las mamitas. Su caso es el mismo de todas. El 7 de marzo fue interceptada en la calle por dos hombre sen moto. La zarandearon, la tiraron de los pelos, la conminaron a estarse callada o moriría.
 
Después recibían llamadas a la casa. "Mamita te quiero mucho, atentamente cadáver de Uber".
 
Después amenazaron en la calle a su hija. Se salvó de la golpiza porque estaba embarazada de seis meses. A la hija mayor también la cogieron entre dos por los brazos, que o se callaba la familia, o les pasaría lo mismo que al hijo. En julio pasado por teléfono a la hija menor ,,que las matarían a todas..
 
y el 23 de enero de este año, cuando salieron libres los militares asesinos, un panfleto a varias madres: tenemos la victoria..escóndanse viejas hp  vamos por ustedes..·
 
Pese a estas denuncias de persecución  ¿cree alguien que el estado les puso alguna protección?
 
Dicen ellas que cuántos generales han ascendido sobre las costillas de tanto dolor, con prebendas a cambio de sangre de nuestra gente humilde..
 
Las mamitas de Soacha nos piden: "no nos echen en el olvido."
 
A modo de alerta temprana van a los colegios de secundaria de Soacha, para que los jóvenes no se dejen engañar:  como hiicieron sus hijos: supuestos reclutadores de trabajo, que a las pocas horas, cobrando 200mil pesos por cada uno, los habían entregado al ejercito, estos los habían asesinado, y colocados de forma ridícula como bajas de combate..
 
Piden Justicia las mamitas, limpiar el nombre de sus hijos, llevar a la cárcel a los asesinos que siguen ocupando cargos relevantes..y que el mundo lo sepa, que no cierre los ojos ante tanta perversidad.