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En el día de los invisibles
ACTO DE SOLIDARIDAD CON L@S REFUGIAD@S de COLOMBIA Y DEL MUNDO LUNES 20 DE JUNIO A LAS 20 HORAS, EN LA PLAZA DEL PARCHIS, XIXON, Unos
5,2 millones de colombianos/as viven desplazados/as de sus hogares
tanto fuera como dentro de su país a causa del conflicto armado,
informó hoy la Consultoría para los Derechos Humanos y el
Desplazamiento (Codhes). No somos
delincuentes huyendo de la justicia, ni turistas buscando emociones
fuertes. Somos seis sindicalistas y defensores de los derechos humanos
perseguidos a muerte en Colombia y refugiados temporalmente en Gijón,
gracias a la solidaridad asturiana.
Algunas personas nos
preguntan ¿Pero no es Colombia una democracia? Sí, respondemos.
Colombia es una y varias realidades al tiempo: la bella, exótica y
tropical, la de una minoría opulenta y una mayoría empobrecida, la que
deja pingües ganancias libres de impuestos a las transnacionales y la
de millones de seres humanos hambreados y perseguidos. Es una de
las democracias más antiguas y peculiares de América: en el siglo
pasado sólo tuvimos una dictadura que duró poco, hay elecciones cada
cuatro años a pesar del álgido conflicto armado interno y tenemos
una constitución política prolija en derechos que nunca se cumplen.
Nuestra
paria, tan hermosa como ajena, es el reino de la injusticia social, la
corrupción y la impunidad, la ería de la exclusión política y de
la violencia como medio para acaparar más tierras, riquezas y
poder político en pocas manos.
Nuestra cotidianidad tiene como
compañera permanente a la violencia y a la impunidad. En Asturias nos
atrevemos a contar pequeñas historias personales para ilustrarlo.
Henry
es dirigente campesino, sobrevivió hace un año a un atentado de los
paramilitares que llegaron de noche a su casa para matarlo por su
activismo en pro de los derechos humanos. Tres disparos le dejaron
secuelas graves, pero no pierde su fe en el futuro.
José
es un campesino muy joven y es hermano de Alba Nelly, la dirigente
comunal que desapareció pocos después meses de haber dado su testimonio
ante la Comisión Asturiana que verificaba el estado de los derechos
humanos en el Alto Ariari. Nelson, hermano de Alba Nelly y de José,
encabezó la afanosa búsqueda por toda la región, logrando establecer
que desapareció en el sitio donde acampaban las tropas del
batallón 21 Vargas del ejército nacional. Pero la búsqueda de Alba
Nelly se suspendió porque en agosto pasado Nelson fue asesinado en la
huerta de su casa, frente a su familia. José no puede reclamar los
cuerpos de otros familiares ejecutados por el ejército y botados en la
fosa-cementerio de La Macarena.
María está amenazada de muerte y
llora de indignación pues comprobó este año que su hermano indigente,
asesinado varios años atrás, en realidad fue víctima de una ejecución
extrajudicial cometida por el ejército que lo reportó como “N.N.
guerrillero dado de baja en combate”.
También están refugiados
en Asturias tras recibir serias amenazas de muerte, Gloria, Irma y
Fabián. Se oponen a las privatizaciones de la salud y de la educación
superior, denuncian la impunidad, la corrupción y el despojo
violento de las tierras campesinas.
En la calle a
veces nos preguntan si la guerrilla viola los derechos humanos. Sí,
respondemos, y rechazamos su abusos, pero para uno como ciudadano es
devastador comprobar en su propia familia que es el Estado y sus
agentes, obligados a respetar la ley, quienes de modo sistemático e
impune cometen a diario delitos atroces que incrementan el terror que
dicen combatir.
No exageramos. La ONU dijo este año que Colombia
es uno de los siete países más desiguales del planeta y el segundo del
mundo con más refugiados internos, además afirma que en Colombia hay al
menos 27 mil personas desaparecidas. No hay un sitio más
peligroso que Colombia para ejercer las libertades y derechos
sindicales, afirman los sindicatos desde hace 20 años en las asambleas
de la OIT. La Fiscalía General de Colombia afirmó que investiga el
asesinato por el ejército nacional de 2.547 personas civiles a las que
presentó como muertos en combate. HRW y Amnistía Internacional afirman
que el cambio de tono del gobierno de Juan Manuel Santos no incide en
la disminución de los abusos. En el último año se incrementaron las
masacres, las amenazas de muerte y la desaparición forzada de personas.
Los
refugiados colombianos sabemos que Europa cerró sus fronteras y no
quiere recibir refugiados, pero sigue vendiendo armas y haciendo
negocios en países con conflicto armado interno, como el nuestro.
Lamentable. Y nos damos cuenta de que el conflicto colombiano
desapareció de algunas agendas políticas y de los medios de
comunicación españoles. Entendible. Para algunos demócratas los
negocios son primero que los derechos humanos y ese propósito exige que
las víctimas seamos invisibles.
Para
visibilizar la tragedia cotidiana de nuestras gentes y para poner de
presente la realidad de los refugiados del mundo, convocamos a un acto
solidario con motivo del día mundial del refugiado el lunes 20 de junio
en la plaza del Parchis de Gijón, a las 20 horas.
Convoca: COLECTIVO DE COLOMBIANOS/AS REFUGIADOS EN ASTURIAS "LUCIANO ROMERO MOLINA". 300 dias http://www.pachakuti.org/textos/campanas/paracos/300dias-santos.html
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