17 de Abril: Día Internacional de la Lucha Campesina
“Contra el acaparamiento y por la recuperación de nuestra tierra y nuestros territorios”
En Gijón, la primavera se convertía en aliada.
Lo que estaba programado para dos horas, se convirtió en cuatro.
Zancudos
representando a multinacionales venenosas acaparadoras de la
alimentación , puestos con semillas asturianas, entrega de plantas de
huerta y de plántulas de árboles asturianos, lectura de poemas y
pronunciamientos, texto solidario con Manu Brabo, con la presencia de
sus padres, música espontánea, performances rurales, tejido colectivo..
y
reivindicación del mundo rural vivo, comida popular, entrega de
pasquines y libros , y un "enlace" final, con los pañuelos verdes que
ya habian servido para "la mística" del fin de semana anterior, en el
Tribunal de Justicia Climática en Siero, para "enlazar-las-Luchas", y
para simbolizar alianzas entre territorio asturiano y ámbito
internacional..., ..
en el acompañamiento del día..
Día Internacional de la Lucha Campesina.
Siete
empresas en el estado español controlan el 75% de la distribución de
los alimentos. Y esta tendencia va a más. De tal manera que el
consumidor cada vez tiene menos puertas de acceso a la comida y lo
mismo le pasa al productor a la hora de acceder al consumidor. Este
monopolio otorga un control total a los supermercados a la hora de
decidir sobre nuestra alimentación, el precio que pagamos por lo que
comemos y cómo ha sido elaborado.
La agricultura industrial,
kilométrica, intensiva y petrodependiente se ha demostrado incapaz de
alimentar a la población, a la vez que ha tenido un fuerte impacto
medioambiental reduciendo la agrodiversidad, generando cambio climático
y destruyendo tierras fértiles. Para acabar con el hambre en el mundo
no se trata de producir más, como afirman los gobiernos y las
instituciones internacionales. Por el contrario, hace falta
democratizar los procesos productivos y propiciar que los alimentos
estén disponibles para el conjunto de la población..
Hace falta
recuperar el control social de la agricultura y la alimentación. No
puede ser que unas pocas multinacionales, que monopolizan cada uno de
los tramos de la cadena agroalimentaria, acaben decidiendo lo que
comemos. La tierra, el agua y las semillas han de estar en manos de los
campesinos, de aquéllos que trabajan la tierra. Estos bienes naturales
no han de servir para hacer negocio, para especular. Los consumidores
hemos de poder decidir qué comemos, si queremos consumir productos
libres de transgénicos. En definitiva, hay que apostar por la soberanía alimentaria..
que
consiste en tener la capacidad de decidir sobre todo aquéllo que haga
referencia a la producción, distribución y consumo de alimentos.
Apostar por el cultivo de variedades autóctonas, de temporada,
saludables. Promover los circuitos cortos de comercialización, los
mercados locales. Combatir la competencia desleal, los mecanismos de
dumping, las ayudas a la exportación. Conseguir este objetivo implica
una estrategia de ruptura con las políticas de la Organización Mundial
del Comercio (OMC).
Pero reivindicar la soberanía alimentaria no
implica un retorno romántico al pasado, sino que, por el contrario, se
trata de recuperar el conocimiento de las prácticas tradicionales y
combinarlas con las nuevas tecnologías y saberes. Asimismo, no consiste
en un planteamiento localista sino de promover la producción y el
comercio local, en la que el comercio internacional funcione como un
complemento del anterior.
Comer se convierte en un acto político:
Lo que comemos es resultado de la mercantilización del sistema
alimentario y de los intereses del agrobusiness. La mercantilización
que se está llevando a cabo en la producción agroalimentaria es la
misma que afecta a otros muchos ámbitos de nuestra vida: privatización
de los servicios públicos, precarización de los derechos laborales,
especulación con la vivienda y el territorio. Es necesario anteponer
otra lógica y organizarse contra el modelo agroalimentario actual en el
marco del combate más general contra el capitalismo global.
Un Día de Lucha y Resistencia:
En el Estado de Pará (Brasil),
el 17 de Abril de 1996, alrededor de 1500 campesinos y campesinas
sin tierra, que habían venido luchando cerca de dos años por su derecho
se asentaron en un espacio de tierra no-productiva después de
haber sido expulsados de sus propias tierras, se movilizaron hacia la
capital de Pará, con el fin de presentar sus demandas y exigir solución
para su situación. Cuando llegaron a la ciudad de Eldorado de Carajás
la marcha se detuvo para que las mujeres embarazadas y los niños
descansen, pero fueron atacados por más de 100 policías militares,
quienes dispararon con armas a los manifestantes, 19 compañeros y
compañeras murieron cayeron muertos y 69 resultaron heridos en esta
masacre. Hasta la fecha, no ha habido ninguna condena para los
responsables de este crimen contra los campesinos del Movimiento Sin
Tierra de Brasil.
El mismo día, dirigentes campesinos, hombres y
mujeres de todo el mundo que son parte de la Vía Campesina se
encontraban reunidos en Tlaxcala, México en su Segunda Conferencia
Internacional, quienes al saber de estos hechos, declararon al 17 de
Abril como el “Día Internacional de la Lucha Campesina”, en
reconocimiento y homenaje a compañeros y compañeras quienes luchan por
la tierra y los derechos de los campesinos en todo el mundo.
Un
año más tarde, el 17 de Abril de 1997, en Cochabamba, Bolivia, 5
compañeros cocaleros entre ellos un niño y una mujer, fueron
masacrados, por llevar 3 meses ya de vigilia en busca de los derechos
de la Madre Tierra, y el cultivo soberano de la hoja de coca.
Estas historias se repiten en todo el mundo, pero muchas de ellas son
invisibilizadas por los intereses del capital. En este sentido,
el 17 de Abril, no es un día de fiesta, todo lo contrario es un
día de movilización, de lucha y resistencia campesina en todo el
mundo.
AL PRESENTE…
Hoy
en Latinoamérica con mucha más fuerza, el imperialismo
adopta nuevas y diversas formas para seguir reproduciéndose
cínicamente, fortaleciendo así, su modo de dominación y
explotación, mediante un nuevo modelo de acumulación que favorece
la expansión del capital trasnacional, asociado al agronegocio y a la minería cielo abierto.
El
capital, en su afán por acaparar el poder y los recursos, ha ido
creando mecanismos perversos para desaparecer a los campesinos y
campesinas obligándolos a entrar a un modelo de producción industrial
que prioriza la exportación por encima de la propia vida,
dejándolos sin alimentos sanos y tierras para su cultivo,
sumiéndolos en la pobreza y el hambre.
En Latinoamérica cada día crecen con más fuerza mecanismos como el monocultivo para la producción de agrocombustibles y transgénicos
que influyen directamente al pueblo campesino, originario y
afrodescendiente, pues es extensivo en tierra lo que genera un desgaste
de la tierra a corto plazo, agudiza la crisis climática y conlleva el
desplazamiento forzado de las campesinas y campesinos a las
grandes ciudades, engrosando así los cordones de pobreza
Actualmente, nuestro continente y su gente se enfrenta a un fuerte acaparamiento de tierra por parte de las principales empresas multinacionales, las cuales invaden nuestras tierras y saquean nuestros recursos naturales;
en muchos de nuestros países sufrimos con la concentración de tierras
para la producción de caña de azúcar, palma africana, soya, banano,
maíz, etc. en detrimento de una producción de alimentos al pueblo.
El
acaparamiento de tierras niega el acceso a la tierra a nosotros
campesinos y campesinas, desgastan nuestros suelos y sus nutrientes con
el monocultivo, maltratan y discriminan a nuestras mujeres campesinas
cargándolas de trabajo con el patriarcado, eliminan nuestras semillas y
enferman a nuestros pueblos con la utilización de los agrotóxicos y
transgénicos, dejándonos sin medios para producir nuestros
alimentos.
Actualmente un nuevo fenómeno que se conecta al
acaparamiento de tierra – y que solo refuerza la concentración de
las tierras en pocas manos – es la modernización de capital en el
campo, que sirve para una producción más grande de alimentos para
la exportación a otros continentes, en los mercados especulativos y a la producción de los agrocombustibles,
resultando en el fortalecimiento de las transnacionales y del capital
financiero, en la súper exploración de la mano de obra, en el no
cumplimiento de los derechos de los y las trabajadoras asalariadas y la
violación de los derechos humanos. Este nuevo fenómeno es
fortalecido también por muchos de los gobiernos de Latinoamérica, los
cuales se someten a los acuerdos económicos y financieros que propone
la lógica capitalista mundial nos dejando sin protección del aparato
estatal de nuestros países.
LA RESISTENCIA CRECE
Nuestro
continente viene defendiéndose de la invasión hace siglos; por mucho
tiempo vemos nuestros recursos naturales siendo robados. La lucha
campesina, originaria y afrodescendiente es necesaria.
Somos
nosotros y nosotras los que defendemos y luchamos por nuestros derechos
visto que la política mundial capitalista resulta en el avance del
hambre, de la guerra, y la violación de los derechos humanos, etc.
Nuestra lucha es por la soberanía de nuestro pueblo, por la solidaridad con todos los pueblos; luchamos por un sistema en lo cual la vida sea lo principal, luchamos por la soberanía alimentaria, por continuar alimentando al mundo con alimentos saludables.
Luchamos por nuestro acceso a la tierra, al agua, a mantener las semillas como patrimonio de nuestros pueblos,
a la conservación de la Madre Tierra para que nuestro mundo sea vida y
no muerte. Por mucho tiempo hemos sido discriminados, oprimidos,
detenidas, perseguidos, asesinadas y masacrados por luchar por nuestros
derechos y de todo el pueblo del mundo pero a cada momento nuestra
lucha se refuerza, a cada día y a cada clamor del pueblo nosotros
enseñamos revuelta, indignación, solidaridad, cambio y ¡LUCHA!
Seguiremos
luchando y avanzando en nuestras conquistas. En este sentido,
rechazamos todo intento de represión y la criminalización de la
lucha y la protesta en el continente y en el mundo, a
lo largo de la historia los pueblos se levantan y resisten para
transformar todo aquello que los oprime, domina y somete en esa
lucha incesante contra el sistema dominante.
La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC/Vía Campesina,
hacemos un llamado a todas las organizaciones a realizar variadas
actividades en cada uno de sus países, reforzando la lucha
internacional campesina y en búsqueda de nuestros derechos; estas
pueden ser movilizaciones, foros, eventos culturales, ferias de
soberanía alimentaria, solicitamos nos envíen
información sobre la actividad que realicen en cada
uno de sus países, para de esta manera junto con la Vía
Campesina visibilizar esta gran movilización alrededor del mundo
Por
más que implementen todos los mecanismos para debilitar y desarticular
al conjunto de las clases oprimidas del campo y la ciudad: