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reflexiones sobre ecofeminismo
Diálogo sobre Ecofeminismo con Vandana Shiva
Quito, 26 de Noviembre 2010
Gracias
a las jóvenes mujeres que organizan la sesión. Soy lo suficientemente
mayor como para saber que hubo una época en la que no se usaba el
término ecofeminismo, pero
creo que en cuanto la crisis múltiple se ha incrementado, más y más
personas, hombres, mujeres y niños se están dando cuenta que el punto
de vista dominante sobre el mundo no es un punto de vista que pueda
hacer del mundo algo sostenible.
El primer principio del ecofeminismo
es simplemente reconocer que este hermoso mundo del cual somos
parte es una tierra viviente, que es una tierra sagrada y es la que
sostiene cualquier forma de vida. Incluida la economía dominante que
niega a la tierra misma.
La gente que toma más de lo que
necesita de la tierra es aquella que la está saqueando a una velocidad
muy, muy rápida: la industria minera, la industria maderera, la
industria genética, aquellos quienes están robando los genes y
pretenden que ellos son los creadores.
El segundo principio del ecofeminismo
es el reconocimiento de que, de alguna manera, la creatividad ha sido
desplazada por el capitalismo. Quiero leerles el típico pensamiento
acerca de cómo las mujeres han sido subordinadas y los hombres se
auto-proclaman como los creadores. Este es un pensamiento de Jaco
Bachofen quien sostiene que el triunfo de la paternidad trae consigo la
liberación del espíritu de las manifestaciones de la naturaleza, la
sublimación de la existencia humana o la pérdida de la vida material.
La maternidad pertenece al lado físico de la vida, lo único que las
mujeres comparten con los animales; el principio espiritual de la
paternidad les pertenece a ellos por sí solos. La paternidad triunfante
forma parte de la vida celestial, mientras que el cuidado de los niños
está relacionado con la tierra que lo bendice todo.
Entonces,
la reproducción simplemente desaparece y es reemplazada por la
producción. Pero la producción es redefinida, pasa de ser una
producción de la vida, mantenimiento de la vida, producción de salud,
de comida, de nutrición, de agua, para ser, en realidad, la destrucción
de cada uno de estos recursos. Entonces la destrucción se vuelve
creación y la creación desaparece. Yo he llamado a esto la frontera de la creación,
la cual es instalada por el capitalismo patriarcal. Y toda la línea de
la vida es trazada para declarar cada cosa más allá de esa línea lo
cual significa todo lo de la creatividad de la naturaleza, de los seres
humanos, de las mujeres, de las comunidades indígenas, de todos los
seres humanos, en sus relaciones con el cuidado de la naturaleza y de
la comunidad humana; todo eso es definido como no actividad,
no productivo. De ahí es de donde se puede deducir que las mujeres “no
trabajan”. De ahí se desprende el hecho de que la agricultura de las
comunidades indígenas “no es productiva”, aunque hoy en día esa
agricultura indígena signifique el 70% de la producción mundial
en el 2010. Pero es borrada, como si no existiese. Otras cosas son
borradas como si no existiesen: todo el colonialismo estuvo basado en
el aniquilamiento de las tierras y de los seres humanos que
construyeron los ecosistemas.
Cuando yo comencé a trabajar en
el tema de patentes, me comencé a preguntar de dónde habría surgido el
tema de las patentes y me di cuenta que estaba relacionado con
Cristóbal Colón, cuando la reina Isabel y el rey Fernando dieron el
privilegio a Colón de descubrir y conquistar; a él le fue otorgada una
carta abierta y el nombre de esa carta era una patente.
Porque, en esa época, la gran mayoría de las cartas estaban cerradas y
eran intercambiadas entre reyes y reinas sobre temas de 1 guerra,
conspiración o de combate, pero las cartas abiertas eran sobre la
conquista de la gente del mundo no europeo. Y esa idea de patente ha
sido extendida a la conquista de cualquier forma de vida; en esa época
se trataba de conquistar el territorio, ahora de trata de patentar la
vida. En esa época la tierra se consideraba vacía: la terra madre se convirtió en terra nulias;
fue una construcción ilegal, para el colonialismo, fue utilizado
para tomarse las tierras ancestrales de los aborígenes australianos, y
fue utilizada en las Américas. ¿Por qué era una tierra vacía si había
gente? Porque no se consideraba a esa gente humanos del todo. ¿Por qué
no eran humanos del todo? Porque no eran blancos, no eran cristianos y
no hacían cosas como los europeos. Por ejemplo, se decía que el
problema con los nativos de Nueva Inglaterra era la existencia de
tierras no cercadas y el no uso de ganado para trabajar la tierra. El
derecho natural de esas personas a usar su tierra tenía que ser
desechado. Entonces, si ellos solo usaban un poco de los recursos de su
tierra, que se consideraban suficientes, los europeos tendrían
derecho a usar el resto. Y eso fue lo que pasó, pero los recursos que
se consideraron suficientes fueron las reservaciones. Los americanos
nativos se convirtieron en prisioneros, sin sus propios recursos y sin
acceso a su propia tierra.
Esta
idea de cercamiento ha continuado, ahora la vida en sí misma es
considerada “vacía”, hasta que el capitalismo patriarcal la invada y,
al igual que en la época colonial, esta invasión y cercamiento es
considerada como “descubrimiento”; la invasión de las formas de vida es
considerada como “creación”. Déjenme darles unos cuantos ejemplos. Las
semillas, por ejemplo, han sido desarrolladas durante siglos por los
granjeros, y de todas las culturas con las que yo estoy familiarizada
son principalmente las mujeres las que han sido encargadas de la
selección, recolección y conservación de las semillas. Desde la época
en que la OMC fue institucionalizada, los países han sido obligados a
patentar sus semillas o a permitirlo, y las corporaciones como Monsanto
sostienen que las semillas son su invención, por lo tanto, el resto de
nosotros tenemos que pagar regalías. Si ellos tienen una patente sobre
una papa, las comunidades nativas de los Andes deben pagar una regalía.
Así, en 1997, una compañía con sede en Texas obtuvo una patente sobre una variedad de arroz muy aromática llamada basmati,
desarrollada a lo largo del tiempo por los cultivadores de los valles
de la India. Otro ejemplo: el Nim es un árbol famoso en la India y
estoy informada que en Nicaragua han tratado de cultivarlo para
controlar las plagas del algodón; es un gran agente para el control de
plagas, totalmente seguro para los humanos. Una compañía de
Massachusetts reclamó haberlo inventado en acuerdo con el gobierno de
los Estados Unidos. Nosotros hemos luchado contra estos casos pues yo
he visto a mi abuela usar hojas de Nim y yo sé que las mujeres de la
India han desarrollado el uso del Nim como plaguicida después del
desastre de Bhopal, con lo que comenzó un movimiento para pedir “No más
Bhopals, planta un nim”. Entonces nosotras, las mujeres de Navdanya
enfrentamos este caso; yo misma tuve que enfrentar el caso en la
oficina de patentes europeas, tuve que unir manos con hermanas en
Europa. Uní manos con la presidenta de los verdes europeos, así como
con el jefe de la organización de agricultura orgánica para enfrentar
ese caso, nos tomó once años, pero logramos echar abajo la patente
contra una de las más grandes compañías y uno de los gobiernos más
grandes del mundo. También logramos echar abajo la patente del basmati
y le dijimos a la Oficina de Patentes de los Estados Unidos que si no
quitaba esa patente tendremos que llamarla la Oficina de Piratería y
Robo de los Estados Unidos.
Y todo esto de la piratería ha sido posible por la existencia de la frontera de la creación,
en donde la evolución de la naturaleza y la evolución de los seres
humanos son definidas como no inteligentes y no creadas. Nosotros somos
definidos como materias primas pasivas.
Déjenme decirles cómo la industria ve esto, a principios de los 80,
Pine, que es propiedad de Dupont (la segunda compañía más grande
de semillas después de Monsanto) insiste en reducir toda la diversidad
de la vida a germoplasma, el cual es un recurso que nos pertenece a
todos. Por lo cual el mejoramiento de las variedades podría ser
otorgado a los agricultores sin ningún costo. Esto sobrestima el hecho
de que el germoplasma, considerado como materia prima, es el resultado
de siglos de inteligencia, siglos que son reducidos a materia prima. El
germoplasma solo se considera valioso después de una inversión
considerable de tiempo y dinero.
En los bancos de semillas que
el movimiento Navdanya ha creado, tenemos todas estas semillas. Estas
semillas existen, no han sido una invención. Las compañías no pueden
hacer ingeniería con tantas variedades, es algo demasiado complicado.
La naturaleza y los pueblos lo pueden hacer, porque ellos trabajan con
la complejidad requerida y durante grandes periodos de tiempo.
La
segunda frontera de creatividad y productividad de las mujeres y la
naturaleza que es negada es la frontera de la producción, aquella en
donde el crecimiento es medido y definido. Si tú produces lo que
consumes entonces no estás produciendo. Todos los agricultores de los
Andes que cultivan papas y las consumen ellos mismos, no se considera
que producen. Las comunidades indígenas del Amazonas que producen todo
lo que necesitan de la selva, tampoco producen. Todos aquellos sistemas
que producen para las necesidades, lo cual podría ser tratado como un
hecho positivo, han sido definidos como no productivos. Es solo cuando
vendes lo que produces y compras lo que necesitas, que se da el
crecimiento. Es por eso que el crecimiento del PIB y el PNB tienen como
pre-condición la destrucción de los ecosistemas porque cuando cortas un
árbol tienes crecimiento, si proteges los bosques no tienes
crecimiento, cuando represas un río tienes crecimiento si mantienes un
río vivo no tienes crecimiento.
Si mantienes la fertilidad del
suelo a través de la agricultura ecológica, aun cuando la fertilidad
del suelo y los organismos están creciendo, eso no es considerado
crecimiento. Cuando pones fertilizantes químicos y pesticidas, entonces
tienes crecimiento. Entonces éste es un sistema muy extraño, que
calcula la destrucción como crecimiento y se convierte casi como en una
religión, el que casi todo pueda ser destruido en nombre del
crecimiento. Nosotros tenemos un maravilloso Primer Ministro con
turbante que es considerado honesto, pero hay solo un problema: es un
economista que piensa que el crecimiento es lo único que importa.
Recientemente logramos detener un proyecto de minería en la India como
parte de una alianza entre los pueblos indígenas y los grupos
ambientalistas y el Primer Ministro formó parte del movimiento que
logró detener a la minería, pero al siguiente día dio un discurso en el
cual afirmaba que no podemos tomar en cuenta las decisiones ambientales
para detener el camino del crecimiento. Pero el problema es que la vía
del crecimiento va en sentido contrario al de la vida. El crecimiento,
incluso, está yendo en contra del camino de la democracia y en contra
de las habilidades de las personas para vivir y es por eso que
necesitamos un paradigma diferente al del PIB y al del PNB.
Entonces
¿Qué es lo que debemos medir? Debemos ser capaces de medir el
crecimiento de un bosque, el crecimiento de las abejas y las mariposas
que están a punto de desaparecer por el uso de pesticidas. Tenemos que
reconocer el crecimiento que está escondido detrás de la vida de las
comunidades indígenas.
Entonces el principio más importante del
ecofeminismo es el reconocimiento y el respeto a la diversidad en todas
sus formas, es decir, toda forma de planta, toda forma de animal,
todo organismo del suelo, toda forma de comunidad humana, toda cultura
que ha evolucionado. Creo que hemos alcanzado un punto en donde podemos
comenzar a decir que el crecimiento del que se ha hablado, el que está
destruyendo la naturaleza y la vida de las personas (y miren lo que
está pasando en América y Europa), en los países que han seguido ese
modelo de crecimiento, las personas no tienen hogar, han perdido sus
trabajos, han perdido sus pensiones, 25% de recortes en los países
europeos solo para mantener a los bancos con vida, creo que podemos
comenzar a decir, repito: ésta es una medida incorrecta. Comencemos a
medir el crecimiento en términos de la vida y crecimiento en las
instituciones de la sociedad que mantienen la vida. Y la segunda cosa
que creo que definitivamente podemos comenzar a decir es que el
crecimiento de la contaminación les está permitiendo a las
corporaciones hacerse de enormes ganancias, pero no podemos permitir la
externalización.
El ecofeminismo es básicamente el decir que los
derechos van junto con las responsabilidades. Tú no puedes apropiarte
de una semilla como una forma de vida genéticamente modificada y
después decir: yo no soy responsable por la contaminación que pueda
generar y no ser responsables por la destrucción de la biodiversidad.
Las compañías petroleras se apropian del petróleo y de los beneficios
que genera, pero nosotros no tenemos por qué hacernos cargo de toda la
contaminación que ellos dejan en todos aquellos lugares que explotan,
por ejemplo en el Golfo de México por el derrame de BP o de cualquier
otro lugar. No hay lugar en el mundo, ni en la tierra, ni en el mar en
donde la contaminación petrolera haya sido verdaderamente limpiada y
los ecosistemas hayan quedado restaurados. Entonces los derechos van
junto con la responsabilidad y la obligación de internalizar costos.
Pero si las compañías internalizaran los costos, ninguna de las
actividades que ellos llaman “productivas” lo serían, porque los costos
siempre sobrepasan lo que está siendo producido.
En tercer
lugar, creo que debemos reconocer, a nivel profundo, que la destrucción
de la diversidad y la creación de monocultivos, nos empobrecen
ecológica y culturalmente. Es tiempo de decir adiós a los monocultivos.
No son un sistema sofisticado; son un síntoma de violencia, porque solo
la violencia puede convertir la diversidad en monocultivo, ya sea en
una plantación forestal o en la forma en que nos alimentamos.
Y
un último punto sobre el ecofeminismo; sabemos cómo el ideal de una
tierra viviente fue destruido, como Bacon dijo: naturaleza es muerte,
como él habló del nacimiento de una era masculina que, de hecho, define
a este periodo como un periodo masculino de dominación de la
naturaleza. Pero se está abriendo una nueva era y una de las pruebas al
respecto es la incorporación de los derechos de la naturaleza en su
Constitución. Lo anterior es un ejemplo de que tanto la naturaleza como
la tierra, así como la conciencia humana están saliendo de la prisión
del capitalismo patriarcal en el que hemos estado presos. Pero solo
ahora que esa prisión se ha convertido en invivible tanto por la
tiranía como por la contaminación y los desperdicios y por el
sacrificio de todo aquello que tiene valor en la tierra a favor de esa
misteriosa concepción del crecimiento.
Preguntas:
¿Cómo entender el cuerpo desde una perspectiva ecofeminista? Relación
entre ecofeminismo y espiritualidad, ¿cómo poner en relación el
discurso de las mujeres que hablan desde el ecofeminismo con el
discurso de aquellas mujeres que no hablan desde una espiritualidad
ancestral?
La relación
de las mujeres con la naturaleza es más visible e implica más cuidado
en el campo, mientras en las ciudades las mujeres se ven interpeladas a
construir sus identidades desde la lógica del consumo. ¿Cómo construir
un ecofeminismo que involucre a las mujeres en sus distintos espacios
de vida, en su diversidad y su desigualdad?
Pensar
a la naturaleza como sujeto, a través del reconocimiento de derechos,
nos exige pensar en un sistema social, económico, político diferente en
el que la reproducción de la vida esté por sobre la reproducción del
capital. ¿Sobre qué elementos construir este sistema alternativo de
manera que la economía del cuidado no sea recargado en las mujeres?
Respuestas:
Sobre
el cuerpo. Una de las cosas que fue hecha por el capitalismo patriarcal
fue definir al cuerpo en el marco de una naturaleza inerte: sin
inteligencia y sin ningún significado. Y lo que citamos de Bachofen es
solo un ejemplo, otro es Descartes, quien dijo que el cuerpo no era de
confianza, que no debemos considerar el conocimiento a través del
cuerpo, que solo debemos considerar el conocimiento abstracto y que,
por supuesto, solo los hombres podían tener el conocimiento abstracto
y, además, solo los europeos podían tenerlo y el resultado de este tipo
de conocimiento fue el volver a las cosas reales, irreales. Yo tengo
que confiar en mi cuerpo, porque si siento un dolor en mi cuerpo algo
anda mal, pero no hay nada como una sensación de dolor en el universo
cartesiano, en el universo mecánico. Si yo pienso abstractamente y mi
cuerpo no tiene nada que ver con el conocimiento y lo separo de
cualquier otra cosa, ¿cómo obtengo conocimiento? Entonces se genera una
brecha epistémica. En la India hablamos de cinco formas de conocer. El
conocimiento a través de los sentidos tiene un mismo nivel de
entendimiento y el cuerpo en sí mismo es un ser. Entre todos los
pueblos indígenas el cuerpo es la fuente de donde brota el
conocimiento. El cuerpo es el espacio desde donde todos los curadores o
chamanes obtienen su conocimiento y, a través de él, pueden curar otros
cuerpos. Entonces para el ecofeminismo, el cuerpo de las mujeres y
todos los cuerpos, de hecho, son seres que conocen. Para el
ecofeminismo no hay nada como una mente desligada del cuerpo.
Respecto
a la relación entre ecofeminismo y espiritualidad. La espiritualidad se
presenta en muchas formas. Para algunas comunidades son los ancestros,
para algunas otras es la forma de ver el mundo de los ancestros, con
toda la interconectividad de ver las formas de vida. Pero también tú
puedes encontrar una espiritualidad imaginada y esa podría ser el
reconocimiento de la interconexión. Para mí la espiritualidad es el
conocimiento de que todo está interconectado, por lo que debe ser
respetado, no debe ser violado. Es por ello que la violencia contra las
mujeres está mal y todo aquel sistema que reconozca la interconexión es
ecológico y espiritual en el sentido de que no reduces todo a la
materia. Las relaciones no pueden ser medidas en pulgadas y pies, la
medida en la que tú puedes destruir, las dimensiones en que tú
sostienes o destruyes la vida, solo pueden ser pensadas en términos
negativos o positivos de energía; tales relaciones no pueden ser
medibles sino vividas y es por eso que el nuevo mundo imaginado es un
mundo de interconectividad holística y de múltiples dimensiones de la
espiritualidad. Porque la integridad y la espiritualidad no son
diferentes y reconocer la integridad de cada persona y cada especie ya
es, en sí mismo, espiritualidad.
Sobre
el tema de las mujeres y la naturaleza en las áreas rurales y su
vínculo con la economía del cuidado, en oposición a las mujeres urbanas
y su relación con el mundo del consumo... Esto es cierto en tanto las
cosas no vayan mal: la gente tiene dinero, tiene trabajo, hay
posibilidad de comprar alimentos de las áreas rurales, etc. Pero cuando
las cosas van mal, aun las mujeres de las áreas urbanas se organizan y
lo hacen de acuerdo a los principios ecofeministas. Les daré dos
ejemplos. En la ciudad de Bhopal donde hubo una fuga de gas, fueron las
mujeres más pobres las que lucharon por la justicia; es un movimiento
urbano, pero es un movimiento ecofeminista. Después del desastre de Chernobyl,
fueron las mujeres de la Unión Soviética y de Europa quienes comenzaron
a cuestionar el tema del poder y la energía nuclear. El libro sobre
ecofeminismo que yo he escrito con María Mies es un buen ejemplo porque
mi experiencia viene de las áreas rurales de la India, los ejemplos y
la vida de María Mies vienen de una ciudad y para cada capítulo que
escribimos, tuvimos el mismo análisis. Porque la cuestión es, en última
instancia, sobre la vida. Claro que en las áreas rurales el tema de la
vida es mucho más central, porque el dinero no ha dominado la vida de
manera tan medular, pero en las ciudades la ilusión del dinero te puede
distraer. Pero las múltiples dimensiones de la crisis que enfrentamos,
están creando una crisis aun en las áreas urbanas de las zonas más
ricas del mundo, para las personas pobres. Por lo que debemos reconocer
que la gente debe encontrar nuevas formas para proveerse a sí misma.
Entre ellas habrá nuevas formas para establecer vínculos entre lo
rural y lo urbano.
Respecto a la última pregunta sobre cómo
garantizar la reproducción de la vida por sobre la reproducción del
capital, creo que hay dos aspectos que necesitamos plantar. El primero
es mostrar que la reproducción del capital es, de hecho, un robo de la
sociedad y la naturaleza. Todos los instrumentos que han sido creados
son instrumentos de apuesta, como los de Wall Street. Debemos ser
conscientes de la naturaleza de esa economía y nombrarla tal cual es:
una economía ficticia en la cual algunas personas reales consiguen
riquezas reales. Pero hay una parte de la riqueza acumulada que es, en
realidad, fantasma y esa es usada para apropiarse de la riqueza
verdadera. La segunda cuestión es que tenemos que defender y cultivar
la riqueza real, en las áreas en donde la naturaleza no ha sido
destruida pues la naturaleza es la que provee el primer bienestar, ese
tipo de riqueza se debe volver nuestra prioridad: es decir, la tierra,
los bosques, la biodiversidad y el agua. Yo sé que para ustedes en
Ecuador, para el movimiento indígena y ambientalista, es la principal
prioridad. Cuando las cosas son reemplazadas por un mundo
mercantilizado, hay que comenzar por desvincular nuestras mentes y
nuestras vidas de la mercantilización. Hay que comenzar a establecer
relaciones, porque las reglas del capitalismo, así como las reglas
comunitarias están rotas. La comunidad es construida, es el resultado
de nuestras acciones recíprocas; en tanto la construyamos, se reducirá
nuestra dependencia del mundo financiero. Tenemos que comenzar a
construir nuestra independencia de ese mundo; en tanto más tardemos,
más avanzará la destrucción.
Segunda ronda de preguntas
¿Cómo sería posible que los hombres se involucren en el tema del ecofeminismo?
¿Cuáles
serían las razones para relacionar la ecología con el ecofeminismo? ¿Es
posible la construcción de un movimiento ecofeminista en América Latina?
¿Cuál
es la diferencia entre el ecofeminismo y los otros tipos de feminismos?
Si no se toma en cuenta la reivindicación específica de las mujeres
sobre la opresión sexual ¿no se cae en el riesgo de generar un
relativismo cultural?
¿Cómo se pueden ampliar los Derechos de la Naturaleza DDNN desde una visión ecofemisita?
¿Cómo los medios critican al discurso del ecofeminismo?
¿Cómo superar la reducción de lo femenino a la naturaleza biológica de la mujer?
Respuestas a la segunda ronda
Así
como el capitalismo patriarcal es una visión del mundo, y las mujeres
no pueden formar parte de esa visión del mundo, el ecofeminismo es una
visión del mundo y los hombres forman parte de la misma. Todos los
hombres con los que yo he trabajado tienen una visión ecofeminista.
Recuerdo cuando tuve que dar una conferencia en la Universidad de
Bolonia, y cuando estaba por dejar la sala había un joven con su madre;
me pidió que le autografiara un libro mío. El me dijo, a través de su
madre, que le traducía desde el italiano: yo soy ecofeminista. Entonces
el ecofeminismo no está restringido a las mujeres. Es una visión del
mundo ligada a la última pregunta: es una visión que reconoce el
derecho de todas las especies, y los derechos de la naturaleza. Como
una visión del mundo holística que es, desbarata la concepción de
separación establecida del “imperio de los hombres sobre las criaturas
inferiores de Dios”. El imperio del hombre necesita concebir al resto
de las especies como inferiores. Y, como argumentaré en la sesión de
más tarde, sobre los Derechos de la Tierra, en esta concepción todos
los seres son iguales; todos tienen derechos: las mujeres tienen
derechos; pero hay que combinar esos derechos con los de las otras
especies. Esto tiene que ver con la segunda pregunta sobre la relación
entre ecología y la cuestión femenina.
Intentaré relacionar la
tercera y la cuarta preguntas, sobre la relación entre el ecofeminismo
y los otros tipos de feminismos, así como el riesgo del relativismo
cultural. El feminismo que no es ecologista es una reproducción del
patriarcado: busca el empoderamiento de las mujeres en la forma
masculina que hemos recibido del capitalismo patriarcal. Así obtienes
las Condoleezas Rice y las Margarets Thatcher,
el producto de esos feminismos. Por el hecho que ese
tipo de empoderamientos solo puede ser posible para un puñado de
mujeres en la cima; se deben romper, entonces, los derechos del resto
de las mujeres. Es por eso que el feminismo es ecológico en su base.
El
ecofeminismo es un feminismo de solidaridad. No de individualismo.
Muchas veces el feminismo estrecho es reducido a las trayectorias
individuales de las mujeres. El ecofeminismo se trata del acceso de
todo el mundo a la vida, a los recursos de la vida, incluyendo el
conocimiento Yo digo que si el ambientalismo no es feminista se
convertirá en una ambientalismo espectral, que forma parte del
capitalismo; si el feminismo no es ecologista, también se convierte en
parte del capitalismo. Si vamos a crear un mundo auténticamente
diferente, nuestras relaciones deberían estar basadas en el
sostenimiento y enriquecimiento de la vida, más que en la acumulación
del capital. Entonces la convergencia de la ecología y el feminismo se
convierte en una vía natural. Y cuando los derechos de la mujer son
considerados en el marco de los derechos de la diversidad de la vida,
no tienes, en realidad, el riesgo de caer en el relativismo. El
relativismo cultural proviene de sistemas desincorporados de
liberación. Así podemos tener cualquier tipo de discusión en la que
perdemos el piso en el que nos encontramos. Y la ecología es el piso.
Si ese es el piso, el tema de la justicia no se vuelve relativo. Los
temas sobre los derechos de las mujeres no se vuelven relativos. Eso es
muy claro.
Respecto a los medios de comunicación y el
ecofeminismo… Se dice que el ecofeminismo equivale a sentarse en la
retaguardia y rezar. No es así: les voy a dar el ejemplo del
movimiento Chipko. Chipko no consistió en sentarse en la retaguardia;
sino en el levantamiento de las mujeres para abrazar los árboles, para
decir que tendrían que ser asesinadas antes de que pudieran ser talados
los árboles; y así es como ellas detuvieron a los madereros en el
Himalaya, en los setentas y ochentas. No se trató de la inacción, se
trató de una acción, pero una acción que proviene desde un lugar de
profunda compasión. Y desde ese lugar no existe límite de lo que se
puede hacer. Porque cuando actúas desde el miedo, desde la ambición, te
atas a las cadenas antes de que la sociedad cree las cárceles. Y por
eso para mí el hecho de crear conexiones con el resto de la vida es tan
liberador. Porque tu vida es una parte del resto de la trama de la
vida. Y entonces así tú puedes salir en su defensa, con cualquier forma
de lucha que innove. Habrá intentos de decir que tú no estás tomando la
acción adecuada, pero cada vez más y más gente en el mundo estará de
acuerdo en que la defensa de la naturaleza es la acción adecuada.
Incluso la revista Forbes, que normalmente solo habla de los
millonarios, me ha puesto entre la lista de las mujeres más
influyentes. Si Forbes ha puesto atención en el ecofeminismo, entonces
es que algo está cambiando.
Respecto a los Derechos de la
Naturaleza que han sido incorporados a la Constitución del Ecuador;
esto nos retrotrae al tema de la creación de vínculos. Los DDNN en la
Amazonía serán los derechos del bosque amazónico, así como los derechos
de los pueblos de la Amazonía. Así, los DDNN se convierten en los
derechos de las comunidades indígenas. Todos los derechos sagrados que
las Constituciones han consagrado, deben ser articulados con los
derechos de la naturaleza; deben ser elaborados y profundizados a
través de esos vínculos, con ejemplos muy concretos. Si el
capitalismo patriarcal gobierna mediante la abstracción; el
ecofeminismo tiene que ir avanzando a través de logros concretos. Crear
vínculos, dar pasos en todo nivel: cultural, social y políticamente,
legalmente.
Para finalizar, sobre el ecofeminismo y el problema
de las mujeres y la naturaleza biológica… El ecofeminismo no niega que
seamos parte la naturaleza biológica, pues somos cuerpo. Entonces no
pretendamos que podemos escapar del cuerpo. Pero no solo somos
biología. Somos resultado de la cultura, de la política, de marcos
legales. Somos también consecuencia de la violencia. Creo que debemos
reconocer la maternidad no como un proceso estrictamente biológico.
Creo que debemos reconocer a la maternidad como un asunto de la cultura
y la economía del cuidado. Y si la maternidad es un asunto cultural, y
un proceso económico, entonces todo mundo debería experimentar la
maternidad, en ese sentido. Todo mundo debería ser como una madre. Y
nadie, por supuesto, debería ser obligado a la maternidad en términos
de la reproducción biológica, como una máquina reproductora.
Déjenme
agregar un comentario a esto: hay un muy buen libro de un grupo
feminista de Boston que trabaja sobre la salud de las mujeres llamado Nuestros Cuerpos, nosotras mismas.
Yo les he dicho ¿cómo es que el cuerpo se limita al tema de la
reproducción? El cuerpo también tiene que ver con lo que comemos, cómo
los tóxicos nos dañan la salud, cómo contraemos cáncer y, tal vez, de
lo que se trate es de ensanchar la idea sobre el cuerpo. Porque el
limitarse a la reproducción biológica es un proyecto patriarcal, y
nosotras tenemos que ir más allá de eso.
Tercera ronda de preguntas
Para quien se inicia en el feminismo desde la academia ¿qué se necesita hacer; cuáles son los primeros pasos a seguir?
El
capitalismo suele argumentar que la explotación de la naturaleza tiene
como principal objetivo aliviar la pobreza. Desde el ecofeminismo ¿qué
argumento se puede oponer?
Respuestas
Para
quienes se acercan al ecofeminismo desde la academia, lo primero que
ayuda son los libros. Afortunadamente los libros sobre ecofeminismo no
so teorías abstractas. Son marcos de referencia llenos de experiencias.
Así que todo el conocimiento práctico que buscas se encuentra en muchos
de los libros que han sido escritos. Por ejemplo, en el libro que
escribí junto a María Mies. Hoy en día hay muchos hombres haciendo
tesis doctorales en ecofeminismo. Así que hay mucha literatura sobre el
tema, aunque no hay que limitarse a la teoría.
Por otro lado, el
tema del alivio a la pobreza es un tema candente en lo relativo al
capitalismo patriarcal y la destrucción de la naturaleza que se hace
supuestamente para combatir la pobreza. Es como una profecía
auto-cumplida. Porque si tu defines a la pobreza como ausencia de
mercantilización, entonces la mercantilización se vuelve el remedio
contra la pobreza. Pero si te mueves hacia el nivel ecológico,
material, las preguntas son ¿está comiendo la gente
adecuadamente? ¿Tiene agua limpia para beber? ¿Tienen aire fresco?
¿Tienen felicidad? ¿Poseen paz y armonía? Si tú concibes eso en
términos de pobreza, de hecho cualquier proyecto de alivio a la pobreza
se convierte de hecho en un proyecto de creación de pobreza. Y es por
eso que en cualquier lugar del mundo los pueblos indígenas están
luchando contra aquellos proyectos que les dicen: “esto es bueno para
ustedes”. Y ellos les responden: “No, esto no es buenos para nosotros;
paren de robarnos nuestras tierras, de saquear los recursos mineros, de
extraer nuestra agua.” La gente sabe qué es bueno para ella. Ellos
saben que tales proyectos los dejarán sin tierra, los arrojarán a los
suburbios de las ciudades; saben que tendrán que sobrevivir a través
del crimen, porque no habrá trabajos decentes para ninguno de
ellos. Saben que tendrán que gastar más y más para pagar lo que
estaba disponible de manera gratuita en la naturaleza. Por ejemplo,
Jeffrey Sachs, de la Universidad de Columbia, dice en su libro Haciendo de la pobreza historia
que un paso para eliminar la pobreza es sacar a la gente del mundo
rural; detener la agricultura. Y, por supuesto, promueve los
transgénicos y a Monsanto para África. El problema para él de la
pobreza se resuelve con que la mayoría de los pobres dejen de ganar un
dólar diario. Pero tú no necesitas un solo dólar para vivir bien si la
naturaleza es saludable; no lo necesitas si tienes una economía
saludable. Y, por otro lado, puedes tener 20 dólares al día y ser
extremadamente pobre. Porque la electricidad es cara, hay que pagar por
el agua, la educación no es gratuita, también hay que pagar por la
salud. Aquí la pregunta no es cuánto ganas, sino cuánto gastas. El
Banco Mundial nos hace trampa con eso: se nos dice que mientras más
gastemos, más ricos nos hacemos. ¡No! Mientras más gastamos, más nos
estamos endeudando: la venta de tu tierra por una consulta médica, o
por semillas o agroquímicos. Ellos juegan con las medidas de la
pobreza. Tenemos que regresar a las medidas verdaderas de la pobreza:
es decir, cómo estás viviendo. Y eso no se puede medir a través del
dinero.
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