Colombia: Manifiesto por la tierra y la paz
Minga Informativa de Movimientos Sociales ---------------------------------------------
Colombia: Manifiesto por la tierra y la paz El dialogo es la ruta
Los
miles de asistentes al Encuentro nacional de comunidades campesinas,
afrodescendientes e indígenas por la tierra y la paz de Colombia. El
diálogo es la ruta, realizado en Barrancabermeja del 12 al 14 de 2011
declaramos frente a la sociedad colombiana y la comunidad internacional:
1.
Hemos concluido nuestro encuentro con un balance de pleno éxito. Los
propósitos que nos trazamos de analizar la situación del país se han
cumplido con creces. Hemos considerando de manera específica nuestras
preocupaciones por el futuro de nuestra tierra, nuestro territorio y
nuestros recursos, por la democracia, la situación y la garantía de
nuestros derechos, así como del estado de la guerra y las posibilidades
de una solución política.
2. Estos resultados, son expresión de
una multitudinaria manifestación y aspiración ciudadana, que se ha
realizado en forma pública y ha sido transmitida por medios de
comunicación. Los frutos de este encuentro son producto exclusivo de
nuestro sacrificio y esfuerzo colectivo y anhelo por encontrar caminos
para la paz.
3.
Agradecemos el acompañamiento de la Iglesia, de la Gobernación de
Santander y de la Alcaldía de Barrancabermeja, así como de la Comunidad
internacional, especialmente de algunas de sus organizaciones
comprometidas con las causas de los derechos humanos y de la paz. Su
concurso ha sido del mayor significado.
4. Manifestamos nuestro
rechazo frente a las políticas gubernamentales que durante la última
década se han venido implantando en el país para promover un modelo
económico que propicia la explotación intensiva de nuestra tierra y
recursos naturales , favorece a las empresas transnacionales y los
grupos económicos, acentúa los conflictos por la tierra y la lucha por
el territorio, estimula nuevos procesos de expropiación, despojo y de
desplazamiento forzado, deteriora radicalmente los procesos sociales y
compromete nuestras condiciones de soberanía y seguridad alimentaria.
Este modelo económico destruye la economía campesina, los territorios
de las comunidades indígenas y afrodescendientes y produce un
escalamiento de la dinámica del conflicto social y armado que agobia a
nuestro país.
5. Expresamos nuestra preocupación frente al
proyecto gubernamental de Ley general de tierras y de desarrollo rural,
la ley de víctimas y de restitución de tierras y el Plan Nacional de
desarrollo, porque no garantizan los derechos de los colombianos y
favorecen el actual modelo minero energético no beneficioso para el
medio ambiente y para el pueblo colombiano.
6. Afirmamos nuestro
apoyo al proyecto de Ley de Reforma agraria integral, presentado por
las organizaciones campesinas, construido por la Mesa de Unidad
Agraria, y presentado en este encuentro, por considerar que él recoge
en gran medida las aspiraciones de la población rural colombiana, y
demandamos de la sociedad su más amplio respaldo.
7.
La democracia en nuestro país y la generación de mejores condiciones
para hacer efectivos y garantizar nuestros derechos demanda un nuevo
modelo que posibilite el uso de nuestros recursos y riquezas, superando
las profundas desigualdades económicas y sociales, en función del buen
vivir de nuestra población.
8. Nos preocupa que pese al
reconocimiento formal del conflicto colombiano por parte del gobierno
actual y a sus manifestaciones acerca de que la llave de la paz no
estaría extraviada, es evidente que la pretensión de la solución
militar se encuentra en el primer lugar de la agenda gubernamental y
responde a un equivocado concepto de "paz de vencedores y vencidos”. La
historia del conflicto colombiano nos muestra que las soluciones
militares no conducen a la paz. Por tanto, no podemos continuar
atrapados por la perspectiva de un escalamiento de la guerra y de una
creciente intervención militar extranjera. No queremos continuar
nuestras vidas con la permanente amenaza de las bombas y las balas. Es
hora de ponerle fin a la guerra. La solución política se constituye en
una necesidad.
9. Somos conscientes que la perspectiva de la
solución política posee muchos enemigos, especialmente aquellos que se
benefician del estado de cosas existentes y de la sociedad de
privilegios que les sirve de sustento. Desactivar la guerra
desfavorece, además, a quienes han hecho de ella un negocio lucrativo.
Los colombianos tenemos el derecho a propiciar conscientemente la
generación de nuevas condiciones para emprender el camino que pueda
conducir a un trámite distinto del basado en el ejercicio de la
violencia-de manera que los conflictos que le son inherentes a nuestra
sociedad, puedan transitar por la vía del dialogo la justicia social y
la paz.
10. Tenemos la convicción acerca de la necesidad de
avanzar en la concepción y materialización de una ruta de la paz, que
tenga como próxima meta la conformación de un movimiento de alcance
nacional con apoyo internacional con el mandato expreso de promover la
construcción de la paz con justicia social y la solución política al
conflicto social y armado. Caminar en esa dirección demanda la
generación de un clima favorable. Es urgente trabajar todos juntos para
consolidar una cultura de la paz. Consideramos que las partes
comprometidas de manera directa en la confrontación deberían contemplar
como gesto mutuo frente a la sociedad colombiana un cese bilateral de
hostilidades, que abra la posibilidad del diálogo. Igualmente, la
consideración de compromisos y acuerdos humanitarios que permitan parar
la violencia contra la población civil y todos los crímenes atroces.
11.
Las declaraciones generales sobre la paz y el dialogo son insuficientes
y muchas veces se han acompañado de escalamientos en la guerra. Por
ello este Encuentro exige gestos y hechos de todas las partes que
signifiquen respuestas positivas a los reclamos de la población, de las
comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes: alto al
desplazamiento forzado y al despojo; respeto incondicional a los
derechos de los niños, niñas y mujeres, garantía y respeto a los
derechos de las víctimas; no militarización de los territorios, respeto
a la autonomía de los pueblos indígenas. Parar la guerra y construir la
paz. Es la hora de la solución política.
12. Necesitamos hacer
realidad la idea consistente en que el diálogo es la ruta. Materializar
ello implica, sobre todo, las más amplia participación social y
popular. La solución política no puede ser un asunto de competencia
exclusiva de las partes comprometidas de manera directa en la contienda
militar. “Todas las voces todas, todas las manos todas”, de este país
requieren ser escuchadas y movilizadas para sentar las bases que nos
permitan avanzar hacia la paz con justicia social. Ello supone una
ardua tarea de organización, politización y movilización social, que
deseamos asumir con todos aquellos que estén dispuestos a acompañarla,
y que se suma a todos los esfuerzos e iniciativas sociales y populares
que a través de diferentes vías y mediante variadas expresiones
organizativas se vienen desarrollando en el país. Ese espacio se debe
construir y ampliar garantizando el respeto a las organizaciones
sociales y a su autonomía. Su punto de partida se encuentra en las
innumerables manifestaciones de la acción colectiva social y popular,
en los diferentes procesos organizativos que con enfoques distintos y
diversas perspectivas políticas se han venido gestando en nuestro país
durante los últimos años.
13.
Proponemos que todos esos esfuerzos, articulados entre sí y sumados a
otras expresiones de la organización social en el ámbito local o
atendiendo preocupaciones sectoriales, étnicas, o de género, confluyan
en la preparación y realización de constituyentes regionales, espacios
de soberanía popular y participación ciudadana, concebidos como
mecanismos de construcción de paz y justicia social y por la solución
política. Su diseño, debe de posibilitar la consideración de la
problemática general del conflicto y sus salidas, así como el abordaje
de las respectivas especificidades regionales. Estos procesos suponen
la participación activa y directa de los más amplios sectores sociales,
atendiendo su diversidad y pluralidad, y debe ser conducente a la
definición precisa de mandatos regionales.
14. Estas dinámicas
representan espacios de confluencia hacia una Asamblea nacional de
Constituyentes y procesos regionales por la paz. De la asamblea debería
salir un mandato nacional por la solución política y la paz con
justicia social, con su correspondiente definición programática y de
acción política. Todo este esfuerzo tiene una posibilidad más cierta si
logra acompañarse de la comunidad internacional
15.
Las conclusiones de este encuentro, producto de nuestra ardua labor en
diferentes mesas de trabajo, así como esta declaración política, serán
entregadas a la sociedad colombiana, al Gobierno central y demás
poderes del Estado, así como a las guerrillas de las FARC-EP y del ELN,
con el fin de hacer expresa nuestra voluntad y aspiración porque se
exploren con urgencia acciones tendientes a desatar el nudo de la
confrontación y avanzar hacia la solución política y la paz. Estamos
convencidos que ese es el sentir creciente del pueblo colombiano: Vivir
en paz con justicia social.
16. Invitamos a todas las
organizaciones participantes a impulsar y participar en los diferentes
escenarios e iniciativas para seguir fortaleciendo las apuestas de este
encuentro.
ENCUENTRO NACIONAL DE COMUNIDADES CAMPESINAS, INDÍGENAS, AFRODECENDIENTES POR TIERRA Y LA PAZ DE COLOMBIA.
EL DIALOGO ES LA RUTA BARRANCABERMEJA 14 DE AGOSTO DE 2011
Saludo Pachakuti: http://prensarural.org/spip/spip.php?article6285
|
|