domingo en Rio+20-Cumbre de los Pueblos
Domingo de Cumbre de Pueblos en Río.
Ahora
sí, se ven contingentes de gorras y banderas verdes en las animadas
plenarias de lka Cumbre de los Pueblos: son integrantes de la Vía Campesina,
que han concluido sus reuniones preparatorias, y van ahora, a llevar
sus opiniones propuestas a la Cumbre, haciendo cambiar el tono y el
compromiso aumentado en defensa de esta Tierra..
Y comienza la asamblea particular que la Via Campesina Internacional celebra todas las mañanas, recordando detalles de las masacres en Paraguay
por el conflicto de la tierra: oficialmente se habla de 12 campesinos
muertos y 7 policias. Extraoficialmente se consideran 30 campesinos
muertos y 100 heridos en el desalojo.
Un desalojo que no es el
primero sino que hubo otros 7 en los muchos meses que está vigente esta
disputa por la tierra. Una tierra que es del estado pero ha sido robada
por un terrateniente.
Ahora, la zona ha sido aislada, no dejan atender a los heridos, no dejan pasar a los organismos de derechos humanos. Detrás está la mano del agronegocio, la mano de la mafia.
60
organizaciones fraternas se hayan reunidas en Paraguay y convocaran a
movilización en Asunción.. y esté el pronunciamiento de Via Campesina,
pero..no basta con propnunciarse.. (y se anuncian nuevos detalles para la tarde)
Después
la campesinada marcha hacia la Cumbre de los Pueblos y se disgrega como
se acordó por las cinco plenarias que por tres días intensos debatirán
en torno a los ejes de la Cumbre.
En una escuchamos explicar la
grave situación del campesinado hondureño, a Salvador Zúñiga del
COPINH, y a Eberto Díaz defender las posturas de Via Campesina en tema
de derechos, y en otra a Camille Chandler volver a decir No Debemos No
Pagamos, sobre la Deuda , a nombre de Jubileo Sur, y como la
mercantilización de la Vida está íntegramente integrado al
imperialismo, como mecanismo de control, en última instancia con las
armas y violencia. Ahora más destructivo que nunca antes.
Tenemos
el desafío de salvar al planeta de la lógica de muerte del capitalismo,
dice Camille, y la única posibilidad es destruir el capitalismo..
Y
Francois Houtart, desde el público, presenta y defiende en la plenaria
de Defensa de los Bienes Comunes, una Declaración Universal de Derechos
de los Bienes Comunes, y anima a que se estudie, se critique, se
modifique y enriquezca..
Y un representante kurdo recuerda que,
en su territorio dividido en cinco estados, ganan las elecciones,
pero…7000 autoridades son encarcelados, entre diputados, alcaldes,
concejales..en un silencio total, en aras del capitalismo y sus
intereses..
Y
las mujeres campesinas y feministas, hacen ruido y hacen música y
consignas, con ánimo para la lucha y con demanda especifica de cambiar
el patrón de patriarcado..
Proyecto de Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad Foro Mundial de Alternativas
Este
proyecto, todavía provisional, fruto de una elaboración internacional
de juristas y de líderes sociales, es presentado por el Foro Mundial de
Alternativas a los Movimientos sociales y a las Organizaciones
presentes en la « Cumbre de los Pueblos » de Rio de Janeiro en junio de
2012, para recibir sus observaciones y propuestas antes de su
presentación formal durante el Foro Social Mundial de 2013 en Túnez.
Toda contribución de grupos o individuos es bienvenida: a enviar a la
dirección electrónica siguiente: declarabch@gmail.com Preámbulo Vivimos
tiempos críticos para la permanencia de la vida de la naturaleza y de
la humanidad. Se multiplican las agresiones al planeta, afectando todas
las especies vivas, los ecosistemas, la biodiversidad, hasta el clima.
La vida de los pueblos se destruye por la desposesión de sus
territorios. La concentración monopolística del capital, la hegemonía
del sector financiero, la deforestación, el monocultivo, la utilización
masiva de agentes tóxicos, pero también las guerras, el imperialismo
cultural, las políticas de austeridad y la destrucción de los logros
sociales, son el pan cotidiano de la Humanidad. Vivimos
tiempos de una crisis multidimensional: financiera, económica,
alimentaria, energética, climática, una crisis de sistema, de valores y
de civilización, con lógicas de muerte. Tal momento histórico no
permite respuestas parciales sino que exige la búsqueda de alternativas. Vivimos
tiempos marcados por la exigencia de coherencia. Las Resoluciones de la
Asamblea General de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de
los Derechos Humanos (1948), los Pactos de las Naciones Unidas de
Derechos Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales (1966),
la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados (1974), la
Carta Mundial de la Naturaleza (1982), la Declaración sobre el Derecho
al Desarrollo (1986), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo (1992), la Carta de la Tierra (2000), la
Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural (2001),
la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas (2007), entre otras, exigen la articulación de una visión de
conjunto y un sistema de decisiones integrado, ecológico, económico,
político y cultural, al servicio de la vida. Vivimos
tiempos en los que los seres humanos se dan cuenta que constituyen la
parte consciente de una naturaleza capaz de vivir sin ellos, y que la
están destruyendo progresivamente, como resultado de la irracionalidad
de sus acciones predatorias, orientadas por lógica de la ganancia y de
la acumulación capitalista y alimentadas por la visión antropocéntrica
de un progreso lineal infinito en un planeta inagotable. Pasar del
antropocentrismo al biocentrismo es condición de supervivencia. Vivimos
tiempos donde se multiplican las acciones de movimientos sociales y
políticos, luchando desde abajo por la justicia ecológica y por los
derechos colectivos de los pueblos. La percepción de la vida de la
Humanidad como un proyecto común, compartido y condicionado por la vida
del planeta, se expresó en varios documentos como: la Declaración
Universal de los Derechos de los Pueblos (Argel, 1976), la Declaración
Universal de las Mujeres Indígenas del Mundo (Beiging, 1995), la
Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra (Cochabamba,
2010). Eso requiere un esfuerzo que debe intensificarse y repartirse,
respetando las especificidades. Para restablecer los
derechos de la naturaleza y construir una solidaridad interhumana al
nivel planetario, tareas intrínsecamente vinculadas, se impone hoy en
día una nueva iniciativa, paralela a la Declaración Universal de los
Derechos Humanos. Ella está destinada a redefinir, en una visión de
conjunto (holística), los elementos fundamentales de la vida colectiva
de la humanidad en el planeta, con el objetivo de proponer un nuevo
paradigma y de servir de base a la convergencia de los movimientos
sociales y políticos. Se trata (1) de pasar de la
explotación de la naturaleza, como recurso natural, al respeto de la
tierra como fuente de toda vida ; (2) de privilegiar el valor de uso
sobre el valor de cambio en la actividad económica ; (3) de introducir
el principio de la democracia generalizada en todas las relaciones
humanas, incluidas las relaciones entre hombres y mujere y en todas las
instituciones sociales y (4) de promover la interculturalidad para
permitir a todas las culturas, los saberes, las filosofías y religiones
esclarecer la lectura de la realidad; participar en la elaboración de
la ética necesaria a su permanente construcción; y contribuir en las
anticipaciones que permiten decir que “otro mundo es posible”. Ese es
el paradigma del « Bien Común de la Humanidad » o del « Buen Vivir »,
como posibilidad, capacidad y responsabilidad de producir y reproducir
la existencia del planeta y la vida física, cultural y espiritual de
todos los seres humanos en el mundo. De ahí, la propuesta de una
Declaración Universal. DECLARACIÓN UNIVERSAL DEL BIEN COMÚN DE LA HUMANIDAD
- (1) El respeto de la Naturaleza como fuente de la vida Artículo 1 (Establecer la simbiosis entre la tierra y el género humano, parte consciente de la naturaleza) La
naturaleza es el origen de las múltiples formas de la vida, incluyendo
la Humanidad, que tiene la tierra como su hogar. El núcleo y la corteza
terrestre, el aire, la luz solar, la atmosfera, el agua, los suelos ;
los ríos, los océanos, los bosques, la flora, la fauna, la
biodiversidad ; las semillas, el genoma de las especies vivas, son
todos elementos constituyentes de su realidad. La naturaleza debe ser
respetada en su belleza e integridad fundamental, en sus equilibrios y
riqueza de ecosistemas productores y reproductores de la
biodiversidad, y en su capacidad de regeneración. Es responsabilidad
del género humano, en tanto que su parte consciente, respetar la
justicia ecológica y los derechos de la naturaleza, que también forman
la base de su propia existencia y del Bien Común de la Humanidad. Son
contrarias a la responsabilidad humana frente a la naturaleza, al Bien
Común de la Humanidad y al Buen Vivir, y por eso susceptibles de
sanciones, todas las prácticas que destruyen las
capacidades de regeneración de la « madre tierra », tales como las
explotaciones salvajes de las riquezas naturales, la utilización
destructiva de productos químicos, la emisión masiva de gases con
efecto invernadero, los monocultivos agotadores de los suelos y de las
reservas acuáticas, la utilización irracional de las energías y la
producción de armas nucleares, químicas, biológicas. Artículo 2 (Restablecer la armonía entre todos los elementos de la naturaleza) Los
pueblos de la tierra tienen el deber de vivir en armonía con todos los
otros elementos de la naturaleza. No se iniciará ninguna acción de
desarrollo con peligro de daño grave e irreversible para la vida de la
naturaleza, que es también la base de la reproducción de la vida
física, cultural y espiritual de la humanidad. La información y
consulta previa de las comunidades o de los pueblos concernidos por los
proyectos de extracción de minerales, obras públicas o toda forma de
utilización de las riquezas naturales, será el principio a respetar. Son
contrarios al Bien Común de la Humanidad y, en consecuencia, serán
sancionadas toda acción, institución y todo sistema medioambiental que
implementen modelos de desarrollo contrarios a la integridad y a la
reproducción del sistema ecológico. Artículo 3 (Cuidar la tierra, base de toda vida física, cultural, espiritual) La
naturaleza es una realidad única y finita, fuente de la vida de
todas las especies que hoy la habitan y también de todos los entes
vivos que puedan nacer en el futuro. La tierra puede ser administrada
por los seres humanos, con las garantías necesarias de continuidad en
la gestión, pero no puede ser apropiada, ni hecha mercancía, ni ser una
fuente de especulación. No puede sufrir agresión sistemática e
irreversible por ningún modo de producción. Las riquezas naturales
(recursos minerales, petroleros, oceánicos, forestales) son patrimonios
colectivos que no pueden ser apropiados por individuos ni corporaciones
ni grupos financieros. Los elementos de la tierra (suelos, aire, agua,
mare, ríos, selvas, bosques, flora, fauna, espacios, genoma, etc.)
deben ser administrados, extraídos y tratados respetando la
reproducción de los ecosistemas, la biodiversidad, la vida de las
especies, el equilibrio del metabolismo entre la naturaleza y los seres
humanos, el bien vivir de los pueblos actuales y de las próximas
generaciones. Son contrarias al respeto constructivo de la
naturaleza, al Bien Común de la Humanidad, y por eso quedan excluidos y
susceptibles de sanciones, la contaminación del agua, de los suelos, de
los mares, las patentes sobre la naturaleza, la privatización de la
tierra, la mercantilización de las riquezas naturales y de los
elementos naturales necesarios a la reproducción de la vida de las
especias vivas, en particular, el agua, el oxígeno y las semillas. Artículo 4 (Regenerar la tierra) La
tierra debe ser restaurada urgentemente en su capacidad de
regeneración. Todos los pueblos y grupos humanos están obligados a
contribuir a este fin. Inventarios y auditorías respeto a los impactos
ambientales se imponen, tanto como evaluaciones y reparaciones de los
perjuicios causados. Todos los pueblos e individuos, y particularmente
las industrias, corporaciones y gobiernos, tienen el deber de reducir,
reutilizar y reciclar los materiales usados en la producción, la
circulación y el consumo de los bienes. Son contrarias al
Bien Común de la Humanidad, y por eso susceptibles de sanciones, la
disminución artificial de la esperanza de vida de los productos, el
despilfarro de energía y de otras materias primas, los depósitos
irresponsables de desechos peligrosos y las omisiones o aplazamientos
de la restauración ecológica.
- (2) La producción económica al servicio de la vida y de su continuidad Artículo 5 (Utilizar formas sociales de producción y circulación económicas, sin acumulación privada) Es
necesario para el Bien Común de la Humanidad y el Buen Vivir que las
personas, las instituciones y los sistemas económicos den prioridad a
formas sociales de propiedad de los principales medios de producción y
de circulación económica: comunitaria, familiar, comunal, cooperativa,
ciudadana, pública, evitando así los procesos de acumulación individual
o corporativa que provocan de manera injusta, las desigualdades
sociales. El control de la producción y de la circulación de los bienes
y servicios por los trabajadores y los consumidores será organizado
según las múltiples formas sociales adecuadas, desde la cooperativa
hasta la participación ciudadana y la nacionalización. Es
contraria al Bien Común de la Humanidad, y por eso queda prohibida, la
apropiación por individuos o corporaciones de medios de producción y de
circulación con el propósito de acumulación capitalista privada. Artículo 6 (Dar la prioridad al valor de uso sobre el valor de cambio) El
sistema económico de producción y de circulación está destinado a
satisfacer las necesidades y capacidades de todos los pueblos y de
todos los individuos del planeta. El acceso a los valores de uso es un
derecho fundamental exigido por la producción y la reproducción de la
vida. El valor de cambio, producto de la comercialización, debe
ser sometido al valor de uso y no servir a la acumulación del capital
privado, ni a la formación de burbujas financieras fruto de la
especulación y fuente de profundas desigualdades sociales. Son
contrarios al Bien Común de la Humanidad, y por eso quedan prohibidas,
todas las acciones individuales o corporativas de circulación económica
que mercantilicen los valores de uso como meros valores de cambio, los
instrumentalicen con la publicidad para un consumo irracional y animen
la especulación para la acumulación privada del capital. Son también
contrarios al Bien Común de la Humanidad: los paraísos fiscales, el
secreto bancario y la especulación sobre los productos alimentarios,
las riquezas naturales y las fuentes de energía. Se declaran
ilegales las “deudas odiosas” públicas y privadas, y también la
pobreza, por ser el resultado de una relación social injusta. Artículo 7 (Promover un trabajo no explotado y digno) Los
procesos de producción y circulación deben asegurar a los trabajadores
un trabajo digno, participativo, adaptado a una vida familiar y
cultural, favoreciendo sus capacidades y asegurando una existencia
material adecuada. Las prácticas contrarias se oponen al
Bien Común de la Humanidad y al Buen Vivir. Por eso quedan prohibidas
todas las formas modernas de esclavitud, de servidumbre y de
explotación del trabajo, en particular de los niños, con el propósito
de provecho individual o de acumulación privada de la plusvalía, así
como todas las limitaciones a la libertad de organización de los
trabajadores. Artículo 8 (Reconstruir los territorios) Frente
a la “globalización”, que ha favorecido una economía unipolar, la
concentración de los poderes de decisión, la hegemonía del capital
financiero y la circulación irracional de los bienes y servicios, es
indispensable reconstruir los territorios como base de la soberanía
alimentaria, energética y de los principales intercambios; regionalizar
las economías sobre la base de la complementariedad y de la solidaridad
y, para las regiones de la periferia, “desconectarse” del centro
económico hegemónico, para establecer una autonomía comercial,
financiera y productiva. Son contrarios al Bien Común de
la Humanidad y por eso quedan prohibidos, la constitución de monopolios
y oligopolios, cualesquiera que sean sus campos de actividad
productiva, de circulación o financiera. Articulo 9 (Asegurar el acceso a los bienes comunes y a una protección social universal) Existen
bienes comunes indispensables para la vida de los individuos y de los
pueblos que constituyen derechos imprescriptibles. Se trata de la
alimentación, del hábitat, de la salud, de la educación y de las
comunicaciones materiales e inmateriales. Varias formas de control
ciudadano o de propiedad social existen para la organización eficaz del
acceso a estos bienes y servicios. La “Protección
universal” es un derecho de todos los pueblos e individuos, y un deber
de las autoridades publicas, que debe ser asegurado por una política
fiscal adecuada. Es contraria al Bien Común de la
Humanidad y por eso queda prohibida, la privatización de los servicios
públicos con el propósito de contribuir a la acumulación del capital.
Es susceptible de sanción la especulación sobre la alimentación, el
hábitat, la salud, la educación, las comunicaciones; así como toda
corrupción en el ejercicio de los respectivos derechos.
- (3) La organización colectiva democrática como base de la participación Artículo 10 (Generalizar la democracia como construcción del sujeto) Todos
los pueblos y los seres humanos son sujetos de su historia y tienen el
derecho a una organización colectiva social y política que lo
garantice. Esta organización tiene que asegurar la armonía con la
naturaleza y el acceso de todos a las bases materiales de la vida, con
sistemas de producción y de circulación construidos sobre la
justicia social. Para realizar estos objetivos, la organización
colectiva debe permitir la participación de todos en la producción y la
reproducción de la vida del planeta y de los seres humanos, es decir,
el Bien Común de la Humanidad. El principio organizador de esta meta es
la generalización de la democracia en todas las relaciones sociales de
familia, de género, de trabajo, de autoridad política, entre pueblos y
naciones y adentro de todas las instituciones sociales,
políticas, económicas, sociales, culturales, religiosas. Junto a las
forma políticas de democracia participativa se fomentara la
participación en todos los sectores de la vida común, económica, social
cultural. Son contrarias al Bien Común de la Humanidad, y
al Buen Vivir, todas las formas no democráticas de organización de la
vida política, económica, social y cultural de la sociedad. Se condenan
los genocidios como actos irreparables de discriminación. Son
susceptibles de sanciones todas las discriminaciones de género, raza,
nación, cultura, preferencia sexual, capacidad física o mental,
religión y pertenencia ideológica. Artículo 11 (Establecer relaciones de igualdad entre hombres y mujeres) Una
importancia particular será concedida a las relaciones entre hombres y
mujeres, desiguales desde tiempo inmemorial y en los varios tipos de
sociedades que se sucedieron en la historia humana. Todas las
instituciones y todos los sistemas sociales y culturales deben
reconocer, respetar, cuidar y promover el derecho a una vida en
plenitud de las mujeres, en igual a los hombres. Son
contrarios al Bien Común de la Humanidad las prácticas sociales y
económicas, las instituciones y los sistemas culturales o religiosos,
que defienden o aplican la discriminación de la mujer. Son susceptibles
de sanciones todas las formas de dominación masculina, y, en
particular, las diferencias de ingreso económico salarial y el no
reconocimiento del trabajo doméstico intra-familiar vinculado a la
reproducción de la vida. Artículo 12 (Prohibir la guerra)
Las
relaciones internacionales democráticas no permiten el uso de la guerra
para resolver conflictos. Hoy en día la paz no se garantiza por la
carrera armamentística. La disposición de armas nucleares, biológicas y
químicas pone en peligro directo la vida de la Humanidad. Los
armamentos se transformaron en un negocio. Su fabricación provoca un
despilfarro enorme de energía, de riquezas naturales y de talentos
humanos; y su utilización entraña, además de las pérdidas de vidas,
graves destrucciones ambientales. Son contrarios al Bien
Común de la Humanidad, y por eso quedan prohibidos: la fabricación, la
tenencia y el uso de las armas de destrucción masiva, la acumulación de
las armas convencionales por asegurar hegemonías regionales y controlar
los recursos naturales; los pactos regionales hegemónicos, la
solución militar para resolver problemas políticos internos. Artículo 13 (Construir un Estado sobre el Bien Común) Es
papel del Estado, como administrador colectivo, asegurar el Bien común,
es decir, el interés general frente a los intereses individuales o
particulares. Por eso se necesita la participación democrática para
definir el Bien Común (las Constituciones) y para sus aplicaciones.
Todos los pueblos de la tierra, en la pluralidad de cada uno de sus
miembros, organizaciones y movimientos sociales, tienen derecho a
sistemas políticos de participación directa o delegada con mandato
revocable. Los gobiernos regionales y las organizaciones
internacionales deben construirse sobre el principio democrático, en
particular las Naciones Unidas. Lo mismo vale para todas las
instituciones que representan sectores de actividad o intereses
específicos, como empresas industriales, haciendas, organismos
financieros o comerciales, partidos políticos, instituciones religiosas
o sindicatos, las ONG, grupos deportivos o culturales e instituciones
humanitarias.
Son
contrarias al Bien Común de la Humanidad, y por eso quedan prohibidas,
todas formas dictatoriales o autoritarias del ejercicio del poder
político o económico, donde minorías no representativas, formales o
informales, monopolizan las decisiones sin participación, iniciativa ni
control popular. Quedan prohibidas, también, las subvenciones públicas
a organizaciones, movimientos sociales, partidos políticos,
instituciones culturales o religiosas que no respecten los principios
democráticos o practiquen discriminaciones de género o de raza. Artículo 16 (Promover la interculturalidad) El
Bien Común de la Humanidad supone la participación de todas las
culturas, los saberes, las artes, las filosofías, las religiones y los
folklores en la lectura de la realidad, la elaboración de la ética
necesaria para su construción, la producción de sus expresiones
simbólicas, lingüísticas y estéticas, así como en la formulación de las
utopías. No se puede agredir la riqueza cultural del género humano,
creada como un patrimonio a lo largo de la historia. La
interculturalidad supone la contribución cruzada de todas las
culturas, en su diversidad, a las varias dimensiones del Bien Común de
la Humanidad: respeto de la naturaleza como fuente de vida, prioridad
al valor de uso sobre del valor de cambio dentro de un proceso de
justicia, democratización generalizada y diversidad e intercambio
cultural. Son contrarios al Bien Común de la Humanidad y
al Buen Vivir, y por eso quedan prohibidos los etnocidios
culturales, las prácticas, instituciones y sistemas económicos,
políticos y culturales que ocultan, discriminan o mercantilizan los
logros culturales de los pueblos, así como los que imponen una
homogeneización mono-cultural, identificando desarrollo humano con
cultura occidental. También quedan prohibidos las prácticas,
instituciones y sistemas político-culturales que exigen el retorno a un
pasado ilusorio, promoviendo a menudo la violencia o la discriminación
hacia otros pueblos. Artículo 14 (Respetar los derechos de los pueblos originarios)
Los
pueblos originarios tienen el derecho a ser reconocidos en sus
diferencias. Necesitan las bases materiales e institucionales para la
reproducción de sus costumbres, lenguas, cosmovisiones,
instituciones comunales: un territorio de referencia protegido, una
educación bilingüe, la posibilidad de ejercer un sistema judicial
propio, una representación pública, etc. De ellos provienen aportes
importantes en el mundo contemporáneo: la protección de la
madre-tierra, la resistencia al modo extractivo-exportador de
producción y de acumulación, y una visión holística de la realidad
natural y social. Son contrarios al Bien Común de la
Humanidad, y por eso quedan prohibidos, las acciones, las instituciones
y los sistemas económicos, políticos y culturales que destruyen,
segregan, discriminan u obstaculizan la vida física, cultural y
espiritual de los pueblos originarios. Artículo 15 (Aceptar el derecho a la resistencia) Todos
los pueblos y grupos sociales tienen el derecho a desarrollar un
pensamiento crítico, a ejercer resistencias pacíficas contra acciones
destructivas de la naturaleza, de la vida humana, de las libertades
colectivas o individuales y de las culturas, y, si necesario, a la
insurrección. Son contrarias al Bien Común de la Humanidad
las censuras del pensamiento, la criminalización de las resistencias y
la represión violenta de los movimientos de liberación. Por
consiguiente, esas prácticas quedan prohibidas. - (4) La interculturalidad como dinámica del pensamiento y de la ética social Artículo 17 (reconocer el derecho a la información y la circulación de los saberes) Todos
los pueblos e individuos tienen el derecho a la información, para
intercambiar saberes, conocimientos e informaciones útiles a la
construcción del Bien Común de la Humanidad. Son
contrarios al Bien Común de la Humanidad, y por eso quedan prohibidos,
los monopolios de los medios de comunicación por grupos de poder
financiero o industrial, la mercantilización de los públicos por las
agencias de publicidad, el control exclusivo y no participativo de los
Estados sobre el contenido de la información y las patentes de los
saberes científicos, que impiden la circulación de los conocimientos
útiles para el buen vivir de los pueblos.
- (5) Obligaciones y sanciones por el incumplimiento de la declaración Artículo 18 (La aplicación del paradigma del Bien Común de la Humanidad) Todos
los pueblos de la tierra tienen el derecho a que cualquier
incumplimiento o violación de los derechos contenidos en esta
declaración, que constituye un conjunto destinado a construir de manera
permanente el bien común de la Humanidad, o la no ejecución de los
dispositivos previstos en ella, deba ser conocido, enjuiciado,
sancionado y reparado, de acuerdo con las dimensiones o efectos del
daño ocasionado, y, cuando existen, según las disposiciones de las
legislaciones nacionales y del derecho internacional. Medidas de
transición a corto o mediano plazo (reformas y regulaciones) permiten
trasformar las relaciones con la naturaleza, establecer la prioridad el
valor de uso, generalizar la democracía y crear la multiculturalidad.
Sin embrago, no podrán significar una simple adaptación del modo de
acumulación contemporáneo a las nuevas demandas ecológicas y sociales. Son
contrarias al Bien Común de la Humanidad y al Buen Vivir y por
consecuencia nulas, todas las leyes de impunidad, punto final, amnistía
o cualquier otra componenda que deje sin justicia a las víctimas: la
naturaleza y su parte consciente, el género humano.
La
Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, CLOC/Vía
Campesina Paraguay, que nuclea a las organizaciones: CONAMURI, MCNOC,
MAP, MCP, ONAI y OLT, se dirige a la opinión pública, nacional e
internacional, para expresar cuanto sigue:
Lamentamos los hechos
ocurridos y desembocados en la masacre de campesinos y policías, en las
tierras conocidas como Morumbí –tierras mal habidas, según informe de
la Comisión de Verdad y Justicia, ubicadas en el distrito de
Curuguaty–; hechos acaecidos en la mañana de hoy como resultado de un
conflicto social de clase, consecuencia directa de un modelo de
tenencia desigual de la tierra, así como de un modelo de producción del
agronegocio y de una sociedad basada en la inequidad, como lo es el
capitalismo salvaje.
Denunciamos que esta situación llegó al
punto conocido por la falta de políticas sociales desde el Estado
–entiéndase, los tres poderes, y en los sucesivos gobiernos de turno–
que no han priorizado la realización de la Reforma Agraria en el
Paraguay; por lo tanto, son todos los Poderes del Estado, y el régimen
latifundiario, los responsables de este conflicto que se tiñe de sangre
con la masacre de compatriotas.
Responsabilizamos al Estado, en
su conjunto de poderes, por la falta de garantías a las personas que se
encuentran aún en el lugar de los hechos. Urgimos a que las entidades
públicas presentes en el lugar permitan a las instituciones de Derechos
Humanos, tanto nacionales e internacionales, mediar en el transcurso de
las horas, teniendo en cuenta que aún hay campesinos en el monte y que
deben contar con todas las garantías del derecho a la vida.
Expresamos nuestra indignación y condolencia con los familiares de los asesinados.
Llamamos
a todas las organizaciones campesinas e indígenas, organizaciones
sociales, civiles y democráticas en general a la movilización, y a
mantenerse en alerta ante las pretensiones de uso sobre los hechos
ocurridos por parte de los grupos de poder económico, para la
criminalización de la lucha social, además de defender el proceso
democrático.
¡Por la recuperación de tierras mal habidas! ¡Por la Reforma Agraria en el Paraguay!
Asunción, 15 de junio de 2012
Damasio Quiroga-MCP 0982-724-744
Mira acá los videos, o la radio cúpula.. http://cupuladospovos.org.br/
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