| Luis Macas
Ambuludí,
dirigente indígena, político
e intelectual ecuatoriano de nacionalidad kichwa, nacido en Saraguro
provincia de Loja.
Licenciado en antropología, lingüística y doctor
en jurisprudencia, fue el primer diputado indígena elegido
por el Movimiento Pachakutik, en la contienda electoral de 1996.
Con
otros líderes de distintas organizaciones campesinas y
de nacionalidades y pueblos indígenas de Ecuador, constituyó
la Confederación de Nacionalidades Indígenas del
Ecuador (CONAIE) en 1986, quedando a cargo de la difusión
de prensa de la organización.
En 1988 es designado vicepresidente de la CONAIE durante la celebración
del segundo congreso de dicha organización. Más
tarde tendría un rol protagónico en el desarrollo
del Primer Levantamiento Indígena en junio de 1990, que
tuvo repercusiones a nivel nacional y significó la emergencia
del movimiento indígena como un representativo actor dentro
del quehacer social y político del Ecuador.
En diciembre de 1990 es nombrado presidente de la CONAIE y dos
años más tarde encabezaría las movilizaciones
en contra de la celebración del "Quinto Centenario
del Descubrimiento de América". Durante su presidencia,
la CONAIE y sus organizaciones filiales, lograron el reconocimiento
legal de los derechos de la población indígena de
la Amazonía ecuatoriana, sobre sus asentamientos ancestrales
amenazados por la explotación petrolera, maderera y minera,
luego de una caminata que recorrió más de 500 kilómetros
desde la Amazonía hasta Quito.
En abril de 1994, en San Francisco (EEUU), recibe el premio "Goldman
Environmental Prize" entregado anualmente por parte de la
fundación del mismo nombre, por su activa contribución,
a promover los derechos colectivos de los pueblos indígenas
y la protección del medio ambiente.
En 1996 es elegido diputado de la República por el Movimiento
Pachakutik, desempeñándose más tarde como
jefe del bloque parlamentario de dicha tienda política
en el Congreso Nacional.
Fue uno de los dos primeros ministros indígenas (el de
agricultura) elegido en 2003, cargo que abandonó por estar
en desacuerdo con la política neoliberal del gobierno.
Desde diciembre de 2004 , hasta enero de 2008, ha sido nuevamente
presidente de la CONAIE.
En 2006 fue candidato a la Presidencia de la República
del Ecuador.
Ha sido fundador de la Universidad Intercultural de las Nacionalidades
y Pueblos Indígenas, Amawtay Wasi
Actualmente dirige el Instituto Cientifico de Culturas Indígenas.
http://icci.nativeweb.org/levantamiento2000/macas.html
Entrevista a Luis Macas
1.
Qué significado puede tener y cuál es el aporte
del último levantamiento a la lucha de los pueblos latinoamericanos?
Significa que la historia latinoamericana desde sus primeros habitantes
esta presente. Que la invasión occidental no ha logrado
perfeccionar su cometido liquidando a los pueblos indígenas.
Es obvio que, la resistencia indígena a través de
varios mecanismos de lucha esta vigente. El levantamiento del
movimiento indígena y los movimientos populares es la demostración
fiel de que en el momento actual en los países latinoamericanos
existe una crisis y que a través de la constitución
de las democracias y de los sistemas políticos implementados
no se ha resuelto el problema de la justicia y de la equidad,
de la ética y de la moral. Es decir que este levantamiento
es el grito al mundo de que las situación en el Ecuador
y en otros países de América Latina no están
resueltos, continúan pendientes; y es una convocatoria
a todos los pueblos para que esta vez en una minga logremos la
verdadera concertación con propuestas desde los sectores
que realmente sentimos la crisis que ha generado el modelo neoliberal
que supuestamente es la receta para resolver los problemas nuestros.
2. Cual es el futuro del movimiento indígena luego de la
insurrección?
Desde el espacio político que ha logrado el movimiento
indígena a través de sus luchas históricas,
el papel fundamental es resolver los problemas políticos
que aquejan al pueblo ecuatoriano. Es decir que nuestras luchas
desde lo reivindicativo, se han transformado en luchas por cambios
fundamentales, como por ejemplo, lo que en este levantamiento
se ha proclamado: refundar el país, rompiendo las viejas
estructuras del Estado y del sistema político, que se ha
agotado.
3. Cuando participó en la construcción de la Conaie,
ésta apuntaba hacia el poder o eso se fue construyendo
en el andar? Qué es el poder para los indígenas?
Como un sector importante de la sociedad al mismo tiempo que nos
hemos organizado por la unidad de nuestros pueblos, por los derechos
fundamentales de nuestras comunidades en función de mejorar
las condiciones de vida, tanto a nivel individual como a nivel
colectivo, pues nunca hemos perdido de vista que el Estado donde
nosotros vivimos no responde a la realidad y a las condiciones
de vida de los indígenas ni de la mayoría de la
población, por lo que siempre hemos pensado en la construcción
de un Estado distinto y por ello el planteamiento desde el movimiento
indígena y de la sociedad ecuatoriana de la construcción
de un estado plurinacional, que significa reconocernos a nosotros
mismos, y que significa el reconocimiento de lo diverso que somos,
y que estas condiciones, son un factor importante y complementario,
para el establecimiento de una armonía entre todos los
ecuatorianos.
El poder: "ushay" es el perfeccionamiento de las condiciones
de vida, es un concepto en el sentido colectivo. Significa La
capacidad de desarrollarnos colectivamente, desde el aporte de
los distintos espacios, como en el caso de la minga, en donde
el chico, la mujer, los ancianos, todos hacen su papel, cada papel
que es importante en la sociedad. Esto es para el mundo indígena
el poder.
4. Que diferencia (si es que la hay) se dio entre el levantamiento
del 90 y este? Habla un poco de aquel levantamiento y su significado?
El levantamiento de 1990 fue un hecho histórico que demostró
al país y al mundo de que los pueblos indígenas
no estábamos desaparecidos o no estábamos muertos,
para decir al mundo QUE ESTAMOS PRESENTES, y que sobre todo, estamos
en condiciones de ser un actor fundamental de la sociedad para
hacer aportes desde nuestras propuestas. Para decir que los "caras"
los "panzaleos" los "puruhaes", cañaris,
estamos aquí con nuestra sabiduría, con nuestra
música, con nuestros coloridos diversos y que no están
solamente en este país los herederos de estos pueblos como
mestizos, para decir al mundo que no estamos escondidos en los
museos como elemento de estudio arqueológico, solamente
para rememorar la historia que los patrioteros acostumbran decir
siempre en sus discursos. El levantamiento de los primeros días
del 2000, significa que hemos caminado sobre las adversidades
para decir al mundo que estamos con una propuesta en nuestras
manos y convocar a todos hacia los cambios que necesita dar nuestro
país. Significa que en el trecho del 90 al 2000, ha habido
una reflexión profunda, no solo internamente sobre los
pueblos indígenas, sino sobre la realidad global de nuestra
sociedad, pero que esto nos ha obligado a tomar decisiones y enfrentar
los problemas.
5. Qué significado simbólico tiene la democracia
para los pueblos indígenas? Qué es la democracia?
Desde la lógica de los Pueblos Indígenas si no existe
el termino de democracia, existe algo más profundo que
es la reciprocidad y la solidaridad, que son los principios fundamentales
para la armonía y la convivencia de una sociedad. Por eso
es que nosotros los indígenas entendemos la democracia
radicada en la justicia, en la equidad y en la armonía.
Los consensos son instrumentos que nos llevan a los acuerdos,
pero sobre todo al dialogo, a la reflexión para tomar las
decisiones y estos consensos precisamente son los que conducen
y los que orientan los procesos en nuestros pueblos y en nuestras
comunidades. Por eso es que la democracia desde la lógica
de quienes ostentan el poder no es entendida por los pueblos indígenas,
porque en la distribución de la riqueza, un 20% de la población
se beneficia de aquello, y el 80% se debate en la miseria; porque
la aplicación de la justicia es para quienes desde nuestras
comunidades y desde nuestras condiciones de pobreza alzamos la
voz y nos rebelamos, mientras que los que se han apoderado de
la riqueza de nuestros pueblos, disfrutan del trabajo, del sacrificio
de los que no tenemos.
6.. La alianza con sectores progresistas de las fuerzas armadas
es una prioridad o debe ser tomada como parte general de las alianzas
del movimiento?
Las alianzas con los sectores progresistas de la sociedad y de
las fuerzas armadas constituyen una necesidad en la lucha de los
pueblos indígenas, pero sobre todo esta alianza debe estar
entendida en la identificación de los problemas estructurales
y la resolución de estos, en la construcción de
un estado distinto. Creo que esa es la lucha de los soldados que
en esta vez se han identificado con los pueblos indígenas.
7. Cuando se anuncia sanciones y se quiere juzgar a quienes participaron
en el levantamiento no se está yendo hacia una polarización
de la sociedad ecuatoriana?
Claro, desde la visión de "la justicia" necesariamente
se debe poner un escarmiento, una corrección a los culpables
de esta revuelta, pero desde nuestro entender obviamente que es
una gran ocasión para entender de cual es la dimensión
del problema de nuestro país, pues los que se han levantado
por instaurar la justicia en nuestro país, son los culpables
y los que van a ser enjuiciados por el poder. Este hecho cohesionara
al pueblo, y sobre todo se constituirá en un elemento de
concientización de nuestro pueblo, por eso es que el poder
se quedara con su justicia, y los pueblos nos uniremos cada vez
más en procura de acabar con la injusticia que impera en
nuestro país.
8. Cómo queda la participación electoral del Movimiento
luego de la insurrección?
La participación electoral del movimiento es un frente
más de lucha, es decir que no es el objetivo final, por
lo que saldremos al igual que los demás con nuestras propuestas
de cambio a competir con los partidos políticos que no
son otra cosa que empresas electorales, quienes ofrecerán
dinero al pueblo, nosotros ofreceremos nuestra lucha y nuestras
propuestas como siempre.
9. Qué puede esperar el movimiento indígena de este
gobierno, si es que se puede esperar algo?
Si el gobierno de Jamil Mahuad representó algún
sector de la banca y de algunas empresas de la sierra, el gobierno
de Noboa tal como esta constituido su gabinete representa también
a los mismos sectores con énfasis a los de la Costa ecuatoriana;
es decir, que es el continuismo del gobierno anterior, por cuanto
en las políticas no representa cambio alguno, es decir
que seguirá con el mismo proyecto trazado por Mahuad, como
es la dolarización, la privatización; y, no se erradicara
la corrupción en este país. Esto nos hace pensar
que no representa ningún cambio para los pueblos indígenas
y para el pueblo ecuatoriano en general.
http://icci.nativeweb.org/yachaikuna/2/macas.html
DIALOGO DE CULTURAS:
HACIA EL RECONOCIMIENTO DEL OTRO
Luis Macas
Revista Yachaikuna, No. 2, diciembre del 2001
Publicación Semestral, Instituto Científico de Culturas
Indígenas, ICCI
http://icci.nativeweb.org
La lógica del sistema occidental capitalista, el modelo
económico neoliberal, la época de la globalización
y la fuerza de la transnacionalización ideológica
que vive la humanidad, son los que con agresividad han atentado
contra la sobrevivencia y la resistencia de las diversas entidades
culturales, sociales, políticas e históricas originarias.
Por lo que es uno de los tiempos, históricamente el más
violento que soportamos las culturas originarias, pero el menos
reconocido por la humanidad, por las sociedades y los Estados
nacionales con relación a los pueblos y naciones indígenas
de nuestro continente.
No es menos cierto, que el sistema que atraviesa la historia presente
basada en modelos y patrones de vida viciadas de prejuicios coloniales
y esquemas totalmente enajenantes para los pueblos indígenas,
son los que provocan una rápida descomposición social
y cultural de nuestras sociedades con la agravante de la desaparición
abrupta de identidades vivas, en el mundo de la homogenización
que genera la modernidad, paradójicamente, reverenciada
por casi todos nosotros. Los Estados Nacionales en América
Latina, que es la constitución de una historia aún
no esclarecida, vista y escrita desde el conquistador, versión
reproducida por algunos cientistas sociales actuales, en las que
se refleja la visión eminentemente eurocéntrica,
la misma que establece la supremacía de la cultura dominante
sobre las culturas originarias. Esta visión limitada constituye
aún como el único recurso y fundamento válido,
en la justificación y explicación del desarrollo
de la sociedad y cultural latinoamericana, con el menos cabo absoluto
de la existencia de la diversidad de sociedades y culturas en
América. El esfuerzo e intencionalidad óptima ha
sido, en el caso de la presencia de una cultura diferente, plantearse
la absorción cultural y social o lo que prefieren llamar
desde las agendas gubernamentales o estatales, la “INTEGRACION”
al proceso de desarrollo de las sociedades del Estado nacional
como un modelo ideal de vida, cuando en realidad significa un
proceso de exclusión y desaparición de la diversidad
de culturas y pueblos de estas regiones del mundo.
Este proceso agresivo de pérdida de identidades y por ende
la desaparición de la identidad nacionales, hecho que conlleva
a una profunda crisis de valores y comportamientos, a la destrucción
de instituciones válidas que norman las relaciones sociales,
especialmente en las sociedades indígenas, como es el diálogo.
Cuando la era de la expansión tecnológica y la superposición
de la escritura sobre la PALABRA en la historia del momento es
evidente, también el valor INSTITUCIONAL del DIALOGO se
ha convertido en el simple ejercicio mecánico de segundo
plano, especialmente en la concepción y cotidianidad de
la cultura occidental y las culturas dominantes locales.
Tratándose de nuestras culturas, la institucionalidad del
diálogo imprime validez, por sobre los códigos escritos,
otros signos como los quipus inclusive; por tanto este sistema
(por cuanto el diálogo para nuestros pueblos, es considerado
como un sistema y método de vida) constituye verdadera
autoridad, poder y sobre todo convocatoria, establece las relaciones
interpersonales y la reproducción de la cultura, la historia
de generación en generación, permite el reconocimiento
de realidades diversas. Pero de ninguna manera afirmaríamos
la designación a las naciones originarias o pueblos indígenas,
de lo exclusivamente orales en la comunicación.
Al introducirnos al tema del DIALOGO de culturas, es importante
hacer algunos señalamientos puntuales que son necesarios
desde nuestro punto de vista:
Es que el contexto del análisis y debate de las Ciencias
Sociales, adquiere una configuración y dinámicas
diversas, particularmente en las dos últimas décadas
y a partir de la emergencia y evolución del movimiento
indígena como sujeto histórico y como actor social
y político en las Américas. Este hecho, permite
la modificación de métodos y esquemas establecidos
en función de admitir forzosamente conceptos y categorías
nuevas y acceder a la comprensión de dimensiones distintas,
de visiones milenarias pero vigentes, las mismas que significaron
un aporte permanente a la cultura universal y que ahora contribuyen
hacia el enriquecimiento del universo de las Ciencias.
La conceptualización de la interculturalidad, la plurinacionalidad,
el reconocimiento de la diversidad cultural en América
Latina y el Continente, entre otros, ha sido el resultado del
ejercicio y la acción implementada desde los pueblos y
las naciones indígenas. Este tratamiento, en su verdadero
contenido, son temas que se profundizan en las décadas
del ochenta y noventa; es cuando ha cobrado una inusitada evolución
cualitativa, hacia a las formas colectivas de aporte a las culturas
y ciencias universales, como son las prácticas y reflexiones
desde las identidades locales y originarias, en el marco de la
búsqueda a superar el clima y coyunturas adversas generadas
por la crisis global que vive la humanidad y por la sobrevivencia
de las identidades locales.
Sin duda alguna, estas categorías y conceptos, como lo
han calificado algunos pensadores de subyacentes; obviamente nace
desde las experiencias de lucha e iniciativa de cambios de nuestros
pueblos, pero desde un análisis y reflexión colectiva
en consenso con otros sectores sociales y populares, alcanzadas
ya sea en contextos nacionales como también a nivel internacional.
Por lo que, nos atrevemos a decir, que las dos décadas
han sido ganadas para los pueblos indígenas, en cuanto
a la concreción de sus luchas por sus derechos y los cambios
suscitados hacia una redefinición del Estado y la sociedad
.
EXPERIENCIA NACIONAL
Los acontecimientos políticos y sociales que registra la
historia ecuatoriana, a lo largo de las dos últimas décadas,
está patentada por la irrupción y surgimiento de
un movimiento social más importante de los últimos
tiempos, la presencia activa de las nacionalidades y pueblos originarios,
o indígenas como nos hemos denominado.
Este acontecimiento protagónico, se desenvuelve en un contexto
cotidiano de contradicciones entre los pueblos indígenas
y el Estado, hechos que suscita en cualquier parte del mundo:
En un país donde prevalecen los prejuicios sociales, la
exclusión, la negación en los legítimos derechos
de nuestros pueblos es común; la pobreza y la miseria se
agudizan insosteniblemente; la corrupción y la impunidad
están al orden del día; la ingobernabilidad es propio
del sistema político en nuestro país; una crisis
de valores en su máxima expresión. Situación
insuperable, por cuanto el “modelo ideal de vida”
ha llegado a su total desmoronamiento. Entonces, el concurso de
otros actores fundamentales de la sociedad, como los pueblos indígenas,
es muy importante desde nuestro entender.
El escenario difícil y de alto riesgo para los intereses
de la gran mayoría, arranca con una gran despliegue de
fuerzas cuyo objetivo es la de organizar y fortalecernos procurando
una dinámica hacia lograr una constitución estructural
y orgánica desde lo local hasta construir una estructura
organizativa nacional, el mismo que se constituye en un espacio
adecuado de todas las doce nacionalidades y trece pueblos que
conformamos la Confederación de Nacionalidades Indígenas
del Ecuador CONAIE. En esta realización, concurren algunos
ejes temáticos de reivindicación que articulan el
movimiento indígena: desde el cuestionamiento a una estructura
de Estado y el sistema político; la exigencia al Estado
por el reconocimiento de los derechos sociales y políticos
de nuestros pueblos; por ejemplo el reconocimiento de la diversidad
social y cultural de nuestro pueblo, la implementación
de la reforma estructural del Estado, entre otras, a partir de
iniciativas y propuestas y abrir espacios de debate, consensos
y una gran concertación nacional a través del dialogo.
La tarea de la construcción de la unidad estructural del
movimiento indígena gira también alrededor de estos
ejes, necesariamente estará orientada a un gran reencuentro
histórico de los pueblos; es decir que, progresivamente
la búsqueda de un eje que exprese la constante o el mínimo
común para todos ha sido la meta. En este propósito,
se instaura lo que hemos dado en llamar LA MOVILIZACION PARA DIALOGO,
dando el valor original de nuestros pueblos a la institución
del dialogo, y es el espacio donde se produce el análisis
y el debate interno de las Nacionalidades y Pueblos, es donde
se logran los consensos, es la reproducción de la cultura
e historia de los pueblos, se norman y legitiman acuerdos. Estos
procesos milenarios son los que se ponen en juego, cuando decimos
que las propuestas tienen validez, que el avance cualitativo del
movimiento indígena es tal, en tanto en cuanto, sea capaz
de catalizar y principalice en sus acciones, PROPUESTAS GLOBALES
y estructurales de cambio.
En este contexto, el PRIMER CONGRESO DE LAS NACIONALIDADES Y PUEBLOS,
del mismo modo que, LOS LEVANTAMIENTOS DE LOS NOVENTA, constituyen
los hechos significativos por el reconocimiento de las identidades
vivas y los derechos fundamentales, la revisión de una
estructura y sistema inapropiados. Una lucha que ubica a un país
en una situación difícil: atrasado, subdesarrollado,
cargada de prejuicios, su institucionalidad y su sistema político
cuestionada; pero la sabiduría milenaria y la hazaña
de los hombres, mujeres, niños y ancianos, en sus luchas
en plazas, carreteras, ciudad y campo, han sido siempre propositivos,
y en función de establecer la práctica del diálogo
en nuestro país, ha sido la meta de la PROPUESTA INDIGENA.
Además la incidencia significativa de estas luchas en la
sociedad nacional que radica en una toma de conciencia sobre su
identidad, una transformación cultural acelerada de la
sociedad nacional; es decir que, la presencia y lucha indígena
en los últimos tiempos ha suscitado un remezón en
la práctica y concepción de la realidad histórica
y cultural hacia el reconocimiento de la sociedad ecuatoriana
como tal, (como sociedad mestiza), un gran paso en el camino a
instaurar el proceso de dialogo de culturas, que se reconoce como
un problema estructural.
En el contexto de un dialogo de las culturas, es necesario señalar
como premisas que son irrenunciables:
El reconocimiento de la diversidad cultural, social, regional;
es decir, que prevalecerá la aceptación de que somos
distintos pero que propugnamos objetivos comunes;
El respeto mutuo para el establecimiento y sostenimiento del diálogo;
La importancia profunda de los valores endógenos de las
culturas, como CONTENIDOS y sustentación del diálogo;
Un proceso de diálogo estará dirigida por una unidad
colectiva, lo que significa que en nuestro país necesariamente
funcionará un liderazgo colectivo, es decir, la fórmula
de los consensos.
La movilización indígena que posibilita su UNIDAD,
está encaminada hacia el DIALOGO y la búsqueda de
la unidad en la diversidad, los levantamientos que procura definir
y sustentar una PROPUESTA GLOBAL, estarán basados en contenidos
reivindicativos y generales fundamentalmente hacia lograr el consenso
con otros sectores de la sociedad, pero que no se ha logrado implementar
las condiciones necesarias para ese dialogo intercultural, que
posibilite la sustentación de propuestas comunes en el
escenario nacional frente al Estado, la sociedad y la cultura
dominante.
Precisamente, la aceptación y el tratamiento de una dimensión
distinta, LA DIVERSIDAD, se ha convertido, hoy por hoy, en un
verdadero conflicto para el Estado y en un sector de la sociedad
cuya práctica y concepción está viciada de
prejuicios y radica aún la visión eurocéntrica
de la homogeneidad de la sociedad, de la cultura, de los valores,
de los conocimientos y de las formas de vida en general; menos
podemos pensar, en la voluntad de admitir la presencia real de
la diversidad de culturas y la posibilidad de avanzar en un proceso
serio de diálogo de culturas desde la iniciativa indígena,
o la búsqueda de condiciones que permitan el inicio, de
lo que denominaríamos, LA INTERCULTURALIDAD de los pueblos.
Empero de aquello, para los pueblos indígenas, estas luchas
por instituir la práctica del dialogo, una herencia histórica
milenaria que procura arribar a acuerdos, resolución de
conflictos, consensos y concertación, este prolongado aprendizaje
al interior del mundo indígena ha significado el verdadero
reencuentro y el reconocimiento en nuestros principios y valores;
alcanzando a institucionalizar esta práctica, cual es LA
CULTURA DEL DIALOGO, cuyos resultados advierten en nuestras agendas
diarias: el control social, la transparencia, la tolerancia, el
respeto mutuo. Pero sobre todo, el diálogo en base a un
contenido real; se ha convertido en una bandera de lucha para
nuestras nacionalidades y pueblos. Las propuestas de LA CONSTRUCCION
DE UN ESTADO PLURINACIONAL, LA TERRITORIALIDAD, LA AUTONOMIA,
entre otras, datan de una construcción en base ha ejercicios
permanentes de la reflexiones y consensos entre todos los pueblos.
Esta escuela, con una riqueza permanente de sabidurías
y experiencias ha dado lo que los quichuas denominamos: CAUSAYMANTA
RIMANAKUY, dialogo para la vida, o la vida en diálogo.
EL DIALOGO Y LA INSTITUCIONALIDAD
En un contexto, del desconocimiento deliberado de la realidad,
esquemas de pensamiento aún coloniales, la PRACTICA Y LA
CULTURA DEL DIALOGO se traslada a la institucionalidad misma del
Estado. Esta evolución cualitativa del movimiento indígena,
significa romper los dogmas, esquemas y mitos; y forzar la voluntad
política de los representantes del poder y de los sectores
dominantes, en función de converger hacia la instauración
de la práctica del diálogo. La experiencia concreta,
nos ha dado enseñanzas, que sin la presión social,
a través de los levantamientos, donde la barbarie de una
represión inhumana, ha sido el lenguaje de los gobernantes,
poco o nada se ha logrado como saldo positivo e cuanto a la práctica
del dialogo. No existe hasta el momento indicios hacia el aprendizaje
de un dialogo social en nuestro país y no se avizoran las
condiciones ni remotamente en procura de concretar un dialogo
cultural e histórico precisamente por los problemas estructurales
que viven nuestras sociedades.
Por las características que entraña este proceso,
hemos dado en llamar LEVANTAMIENTO PARA EL DIALOGO, porque en
las experiencias vividas, lo primero ha sido el lenguaje del levantamiento
para luego sentarse en la mesa del diálogo. La gran convocatoria
para el diálogo desde la sabiduría milenaria, siempre
encuentra un eco, la unidad en la movilización indígena
a partir de una propuesta y dado que el contenido de la propuesta
es controversial provoca convergencias y divergencias, consensos
y disensos, es decir que, lo rescatable en cada uno de estos eventos
es que el Movimiento Indígena instrumenta una iniciativa,
LA PRACTICA DEL DIALOGO con el Estado y ha dejado marcada una
demostración fehaciente de que las condiciones y capacidades
desde el movimiento indígena para incidir en el diálogo
aún que sea momentáneas son perfectamente realizables
desde la unidad y la sustentación de la propuesta.
El salto cualitativo de la protesta a la propuesta, creemos que
es importante reflexionar en tanto en cuanto la lucha coyuntural
y puntuales no signifiquen la dispersión de la lucha estratégica,
pero tampoco estas sean minimizadas en su tratamiento. Los planteamientos
indígenas recogen desde las luchas reivindicativas propias,
la tenencia de la tierra, educación intercultural bilingue,
hasta propuestas de carácter político: reforma constitucional,
convocatoria a una Asamblea Constituyente, la Construcción
del Estado Plurinacional, entre otros. Lo importante en el tratamiento
de los temas son los resultados, sin descuidar la práctica
del diálogo que creemos que ha sido el único sector
social que ha luchado por la realización de ésta
práctica como institución, que lo recatamos así:
La iniciativa indígena se convierte en una lección
y enseñanza sobre el dialogo para el Estado y los sectores
que ostentan el poder;
La presencia y la movilización indígena, rompe el
silencio y la indiferencia histórica en tiempos de la modernidad,
para imponer el dialogo;
La propuesta indígena, logra los consensos con diversos
sectores sociales e instituciones progresistas del país;
El Movimiento Indígena se constituye en el actor y protagonista
fundamental del proceso de dialogo en el país;
El diálogo, es válido para la resolución
de los problemas nacionales en tanto existan voluntades, pero
fundamentalmente para el reconocimiento en nuestra realidad histórica
y cultural en el proceso de fortalecimiento de la identidad nacional;
No se resuelve el tema de la interculturalidad, si no se fomenta
la cultura del dialogo, la controversia del tema de la diversidad
y la aceptación a lo distinto, es decir el reconocimiento
del otro está presente.
UNA PROPUESTA PARA EL DIALOGO
Frente a los acontecimientos que la historia registra, frente
a los conflictos, crisis y confrontaciones, hemos privilegiado
la vía del DIALOGO y la PROPUESTA, la utilización
de nuestros propios mecanismos de lucha. Esto es, el tratamiento
sostenido de una AGENDA propia, con el propósito de orientar
siempre hacia el cambio, o la menos incidir en cambios más
profundos del sistema. En este marco, y a lo largo de las dos
décadas, se han obtenido algunos resultados del diálogo
social y la presión a los gobernantes:
Reforma constitucional a través de la Asamblea Constituyente
con participación de representantes indígenas, cuyo
producto final es la inclusión y legislación de
los DERECHOS COLECTIVOS. Un hito sin precedentes en la historia
Constitucional de nuestro país, aunque no reflejan réditos
esperados, en los cambios políticos, sociales, económicos
y culturales a nivel global.
Otro hecho de singular acontecimiento, es la institucionalización
de la educación intercultural bilingue. Esta propuesta
desde los pueblos indígenas hacia a convertir el sistema
educativo del país en un modelo alternativo, fue dirigida
prejuiciadamente a la población indígena únicamente,
donde el impacto es limitado, para los propósitos de avanzar
en el reconocimiento de la identidad nacional.
En el levantamiento y la toma de Quito, el Movimiento indígena
demostró que fue lo suficientemente capaz de establecer
políticas y estrategias de lucha a fin de detener los condicionamientos
del Fondo Monetario y las pretensiones del Banco Mundial, cuya
boracidad estaban dirigidas a la privatización de las áreas
estratégicas y los recursos naturales; por todas estas
razones, el movimiento indígena y la CONAIE ocupa un lugar
de mucho respeto y credibilidad en la sociedad.
El saldo positivo, de este largo recorrido evidencia un acercamiento
desde las direcciones sociales y polulares. El reconocimiento
hacia dentro, está marcado por la aceptación de
la diversidad y consecuentemente, se admite la existencia y presencia
del otro, lo que no sucede desde la dimensión del poder,
dejando en tela de duda el mundo unidimensional, de la verdad
absoluta y de creencias y formas de vida homogéneas.
La dinámica del reencuento, ha tomado cauce en el mundo
indígena desde las prácticas del diálogo.
El desafío en la época de la globalización
y en tiempos de la modernidad, es precisamente transformar la
historia y el establecimiento de la armonía entre nosotros
y la madre naturaleza. El diálogo debe convocarnos hacia
el reencuentro de pueblos, sociedades y culturas. Si quinientos
años hemos vivido juntos pero de espaldas, es necesario
mirarnos de frente y reconocernos en el diálogo.
De todas maneras, a pesar de que la modernidad se nos viene como
un torbellino arrasante contra las culturas indígenas o
distintas a la occidental, el proceso de reconstrucción
debe estar en proceso de fortalecimiento y su cobertura por todas
las Américas, y cumplir la misión de indianizar
América. Si tomamos en cuenta la óptica del Norte,
nuestra América es india; la única transformación
que ha sufrido durante los quinientos años y más,
es un proceso de aculturación en mayor o menor grado.
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