Brasil: el negocio de la "Selva Verde" ¿Se puede explotar la selva sin destruírla? Jacques Denis - El Dipló | Para Kaos en la Red | 10-11-2008 |
El
1-8-08, el presidente brasileño Luiz Inácio da Silva creó el Fondo
amazónico, destinado a financiar la lucha contra la deforestación y
promover actividades forestables durables. Por su parte, las empresas
privadas dicen estar interesadas en "salvar el planeta". Pero, ¿es
posible contar con ellas para salvar al Amazonas de la destrucción
masiva? Es un claro en medio de la inmensa selva
brasileña. A algunos cientos de metros de allí, el río Solimos empieza
su larga bajada. Ahora, en el mes de abril, el suelo aún está húmedo;
los mosquitos son voraces. Un árbol caído anuncia un aserradero a cielo
abierto. "Los árboles se marcan desde el momento en que su diámetro
llega a los veinticinco centímetros indica Antonio, un robusto leñador
de cincuenta años que vive en la otra orilla, en Assumpção . A partir
de los cincuenta centímetros, algunos de ellos serán cortados. No más
de tres en una zona delimitada de una hectárea, cada veinticinco años". No
lejos de allí, una sierra circular corta en planchas iguales la madera
en crudo (el mulateiro, muy preciado para fabricar camas, y el coração
de negro, una madera marrón que está de moda). Para Jean-François
Kiebler, economista francés enviado por el Grupo de Investigación e
Intercambio Tecnológico (GRET, por sus siglas en francés), "hay que
diversificar la demanda para respetar la diversidad de las especies".
Desde hace poco más de dos años, Kiebler es uno de los dos
coordinadores del proyecto Floresta Viva, lanzado por esa asociación
francesa de solidaridad y de cooperación internacional en el estado
brasileño de Amazonas (1). Llevado adelante en colaboración con los
poderes públicos locales, el proyecto pretende asociar a "las
poblaciones locales con planes de gestión a pequeña escala de
explotaciones duraderas". Una actividad parecida se
encuentra en Assumpção, a una hora y media de barco de Tefé, un centro
urbano ubicado, a su vez, a una hora de avión de Manaos. Allí vive una
comunidad de unas veinte viviendas, en el límite de la zona protegida
de Mamirauá, la primera reserva natural creada en el estado de Amazonas
en 1996, inspirada en los trabajos de José Marcio Correa Ayres. Según
este biólogo ecologista, es posible imaginar una explotación de la
selva no predadora, si se desarrolla "una presencia humana en el marco
de una explotación duradera" (2). Asociar a las poblaciones locales
La
tarea parece desmesurada: catastro incompleto, conflictos hipotecarios,
permisos de explotación no entregados. Pero qué importa: hay que
"trabajar para crecer", anuncia el eslogan escrito sobre la escuela que
sirve de sala de reuniones en Assumpção. Los líderes y los miembros más
comprometidos de esta comunidad de ribeirinhos poblaciones mestizas que
pueblan las orillas del río dan cuenta de sus preocupaciones:
preservación del hábitat, optimización de la producción, mejoramiento
de la escolaridad. Sus reivindicaciones remiten a la política de
preservación implementada por Manaos. Tres veces más grande que
Francia, el estado de Amazonas pudo limitar el desmonte al 2% de las
tierras; las zonas protegidas, las reservas indígenas y las unidades de
conservación de toda clase cubren el 40% de su superficie. En calidad
de comparación, se calcula en cerca del 20% la deforestación en los
vecinos estados de Para y Rondonia. Aquí, la selva sigue
siendo un recurso vital, aun cuando la explotación de la madera apenas
completa los ingresos de la agricultura y la pesca. "Hay que reforzar
los controles para que nuestra producción, que es legal, no compita con
la de los leñadores ilegales", insiste Israel, presidente de la
asociación de habitantes. Frente a este inmenso desafío, los medios del
Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables
(Ibama) y del Instituto de Protección Ambiental del Estado de Amazonas
(Ipaam) son ridículos, a pesar de un aumento real de los créditos
concedidos. Es por eso que sus acciones locales sólo pueden ser
simbólicas. De todos modos, "es imposible poner a un guardia forestal
detrás de cada árbol estima Kiebler . Ante todo, hay que asociar a las
poblaciones locales. La necesidad de preservar la selva resulta
evidente si se observa la biodiversidad. En cambio, impedir toda
explotación es una idea en la cual no creo. No se puede frenar la
expansión del mercado. Se trata de organizarlo, alentando la
explotación duradera". ¿Se puede explotar la selva sin
destruirla? La pregunta es más actual que nunca en Manaos, el centro
neurálgico del Amazonas donde viven dos millones de personas, más de la
mitad de la población de ese estado del noroeste del país. Si bien es
cierto que la Zona Franca, creada hace cuarenta años por la dictadura
militar, favoreció el auge económico y demográfico de la ciudad,
también es verdad que no permitió un desarrollo equilibrado del estado
en su conjunto y que dejó en suspenso las cuestiones del medio ambiente. Afiliado
el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) y aliado de Luiz
Inácio Lula da Silva, el gobernador Eduardo Braga fue electo en 2002,
embanderado bajo el lema "la ecología ciudadana y responsable" . En
junio de 2003 declaraba al diario Folha de São Paulo: "Si no integramos
la economía de esta región a una perspectiva nacional, dejaremos el
campo libre a todo tipo de iniciativas, entre las que estarán la compra
de tierras por las multinacionales y la explotación de nuestras
riquezas naturales". Sin embargo, no se trataba para él de "impedir la
llegada del capital extranjero", sino todo lo contrario. Desde
su asunción, Braga marcó la pauta para una serie de reformas: creó una
Secretaría estatal de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, otra de
Ciencia y Tecnología, así como una Agencia de Selvas. Al mismo tiempo,
asoció a sus acciones a los dirigentes de los movimientos sociales y
los expertos en cooperativas, empezando por el Grupo de Trabajo
Amazónico (GTA), poderoso sindicato de los trabajadores de la región,
en una estrategia que recuerda la del presidente Lula. Se encargó a un
influyente ex miembro del sindicato del seringueros (3), Francisco
Ademar Cruz, la recolección de los recursos naturales de la selva
distintos de la madera (extrativismo) para el gobierno de Amazonas. La
medida central de esta vasta reorganizació n político-semioló gica es,
en 2003, la creación de la Zona Franca Verde. Su objetivo es "apoyar la
producción forestal, la agropecuaria y la pesca, de manera
ecológicamente adecuada, socialmente justa y económicamente viable".
Biólogo recibido en Harvard y especialista en desarrollo sustentable,
eminencia "verde" del gobernador, Virgilio Viana nos explica que "se
trata de un componente central de la política del Amazonas. Entre 2003
y 2007, la zona verde permitió una reducción del 67% del desmonte, un
crecimiento económico anual del 9% y un aumento del 135% en la cantidad
de zonas protegidas. Los resultados son significativos en cuanto a la
lucha contra la pobreza, el saneamiento, la educación y el desarrollo
de las infraestructuras" . Las placas gubernamentales hablan de diez
millones de hectáreas protegidas, mil nuevos planes de gestión de la
madera, más de sesenta mil empleos creados y más de cien mil
productores rurales "subsidiados" . Es verdad que esta política se
ve beneficiada con el crecimiento excepcional del estado, debido a la
prosperidad de la Zona Franca de Manaos.
Inspirado en el
modelo Bolsa Familia (la renta mínima implementada por Lula), Bolsa
Floresta es uno de los programas clave de la Zona Franca Verde. Se
trata de retribuir a las poblaciones locales encargadas de preservar la
selva. Así, cuatro mil hogares recibirán 50 reales mensuales (25
dólares), una suma significativa si se tiene en cuenta el nivel de vida
en esta región, y más del doble deberían empezar a recibirla desde
fines de 2008. Para muchos agentes cooperativos, las
tareas colectivas y el trabajo comunitario en el seno de las reservas
tienen un fundamento sólido. En cambio, algunos acusan al primero y más
visible de los cuatro pilares de Bolsa Floresta, dedicado a las
familias, de desarrollar el asistencialismo. "Una política clientelista
adaptada al nuevo milenio", relativiza Carolina Ramos, una periodista
de San Pablo que trabaja en el Instituto Mamirauà. Viana
rechaza de plano las críticas. "Se trata del primer programa brasileño
de retribución de los servicios ambientales que toca directamente a las
comunidades amazónicas subraya . El objetivo es doble: la reducción de
las emisiones de gases con efecto invernadero causadas por la
deforestación y el mejoramiento de las condiciones de vida de los
habitantes de la selva. Bolsa Floresta se inscribe en los objetivos del
milenio para las zonas tropicales húmedas de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU). Jeffrey Sachs, consejero especial de este
programa, lo saludó como un ejemplo que hay que seguir en todas partes." La preservación como negocio Para
financiar esta política, el gobierno de Amazonas debió implementar
incentivos fiscales y un marco legal. Votada el 5 de junio de 2007, la
ley 3135, sobre el cambio climático, la preservación del medio ambiente
y el desarrollo sustentable, "reconoce y extiende los proyectos
definidos por el protocolo de Kioto" (4). Con el fin de alentar la
participación privada, la ley crea una "certificació n llamada 'amigos
del clima y la selva amazónica'", para "homologar las empresas
adherentes con el fin de que puedan dar a conocer su compromiso a favor
de la reducción del efecto invernadero y por la lucha contra los
cambios climáticos". Se trata, pues, de absorber las
inversiones con el fin de viabilizar la Zona Franca Verde. Para
alcanzar este objetivo, Viana pone en práctica un proyecto que
considera personal: vender los créditos de carbono (5) correspondientes
a parcelas "potenciales" del Amazonas, aprovechando el creciente
interés por la ecología. Durante la conferencia sobre clima celebrada
en Montreal en diciembre de 2005, Viana ya había probado esta idea,
calculada a partir de los datos del Instituto Nacional de Investigación
Amazónica (INPA). Allí, sugirió establecer una factura de 70 millones
de euros a cargo de la "comunidad internacional" , los Estados y las
empresas para la correcta preservación de la selva de Amazonas. Después,
Viana dejó rápidamente su puesto de secretario de Estado del gobierno
de Amazonas para velar por el destino de la fundación Amazonas
Sustentable, encargada de reunir esos futuros fondos de ayuda.
Cofinanciada en veinte millones de reales (8,32 millones de euros) por
el Estado de Amazonas y el banco Bradesco, la fundación Amazonas
Sustentable prevé aumentar su capital con la ayuda del sector privado.
Bradesco ya prometió pagar 4,14 millones de euros al año durante cinco
años, en forma de "productos bancarios tales como títulos de
capitalizació n, fondos de pensión, fondos de inversiones. ". Otros
también manifestaron su interés: en Washington, el 7 de abril de 2008,
Bill Marriott, presidente de la famosa cadena hotelera, firmó un
convenio con Braga para invertir dos millones de dólares en la reserva
de Juma. Además, el grupo italiano Yamamay, uno de las cadenas de
lencería más grandes del mundo, hizo una donación de 50.000 euros antes
de anunciar su intención de instalar tiendas en Brasil, empezando por
Manaos. Y esto es sólo el principio, a juzgar por los numerosos viajes
que Braga y Viana vienen haciendo en esta dirección. Interrogado sobre
el riesgo de privatización de una parte de la selva, Viana replica que
la fundación es "una institución sin fines de lucro, dedicada
únicamente a servicios y productos ambientales de las zonas protegidas.
(.) Por ley, tenemos la obligación de reinvertir todos los ingresos en
los planes de gestión". Y arguye que un estudio privado de auditorías,
PriceWaterHouseCoop ers, controla todos los documentos contables.
Según
la subsecretaria de Medio Ambiente, Sila Mesquita, que coordinaba el
Foro Social Panamazónico en los años '90, antes de convertirse en 2005
en una de las colaboradoras de Viana, "la creación de esta fundación
permite atraer inversiones. El interés para Marriott es participar en
la conservación de la selva tropical más grande del mundo y, como
consecuencia, en la reducción de las emisiones de gases con efecto
invernadero. ¡Es normal que el Estado de Amazonas reciba un retorno de
las inversiones que hizo para protegerla!" . Lo que no dice Mesquita es
que Marriott aprovechó esta acción para limpiar su imagen. Más ejemplar
todavía: en 2007, el Festival de Cine Ambiental creado por Braga tenía
como principales patrocinadores a Coca-Cola y Nissan: una anunciaba los
méritos de su fórmula light y la otra, los beneficios de su 4x4
ecológica. "La preservación del Amazonas se convierte en un verdadero
negocio", se queja Ademir Ramos, profesor de Antropología Política en
la Universidad Federal de Manaos y participante de un centro de
investigación privado sobre "cuestiones amazónicas". "Se monetiza la
selva. Sin embargo, desde un punto de vista ético, no se la puede
reducir a un simple problema comercial. Los ecologistas se han
convertido en los evangelistas de nuestra época, animada por el
catecismo de la protección ecológica adaptada a la globalización" ,
señala Ramos, y apunta al consejo de administració n de la fundación
Amazonas Sustentable, donde trabajan legisladores, sindicalistas,
científicos y empresarios privados. La candidatura a la
presidencia de la Fundación de Luiz Fernando Furlán, ex ministro de
Desarrollo, Comercio e Industria durante el primer mandato de Lula, rey
de la ganadería intensiva y cercano a los grandes grupos industriales,
confirma las dudas sobre los objetivos reales de la organización. Por
otra parte, apenas nombrado declaraba: "Soy un ex empresario, ingeniero
de formación. No soy ecologista. Estoy aquí para trabajar en el
desarrollo mundial de la Fundación y, al mismo tiempo, dar a conocer a
todas las comunidades de Brasil y en el extranjero que un Estado puede
dar el ejemplo" (6). Sí, pero ¿qué ejemplo? "De hecho,
esta fundación realiza una doble operación de marketing: las empresas
pueden blanquear su imagen y, con el tiempo, extraer de eso rentas
enormes predice Carlos Cesar Durigan . Cuando dejó el gobierno, Viana
envió una carta para saludar a los verdaderos guardianes de la selva:
sus habitantes. Pero ellos apenas reciben migajas vía Bolsa Floresta,
mientras que él mueve millones." Este ecólogo, que dirige la fundación
Vitoria Amazónica, una asociación especializada en la educación
ambiental cuyos locales están ubicados en Manaos, cuestiona el
funcionamiento "muy opaco" de esta institución. En la
sede de Greenpeace en Manaos, Paulo Adario se considera, por su parte,
pragmático: "Tenemos que luchar con las mismas armas que nuestros
enemigos". Esta figura emblemática del movimiento ecológico brasileño
considera que "la cuestión central es el dinero necesario para la
protección de las selvas tropicales, en países que se enfrentan con
grandes desafíos demográficos y socioeconómicos. En Brasil, basta con
mirar el peso de los ministerios de Industria o de Agricultura frente
al de Medio Ambiente para comprender quién influye más". Es sin duda
una de las razones que condujeron a la salida, a principios de mayo de
2008, de la ministra de Medio Ambiente Marina Silva, un emblema de la
lucha de los sindicatos de trabajadores amazónicos. Como ministra, era
responsable del Programa de Desarrollo Sustentable del Amazonas, que
nunca superó la etapa de las buenas intenciones. Apoyada
por otras organizaciones no gubernamentales (ONG), Greenpeace obtuvo la
creación del programa Deforestación Cero (416 millones de euros por año
hasta 2015), con el fin de instalar la infraestructura que permita una
protección efectiva del Amazonas: más control a priori, más iniciativas
duraderas a posteriori. Para que este maná perdure, calcula Adario, "la
contribución de la comunidad internacional en calidad de compensación
no es estúpida". Pero "existe el riesgo de malvender las selvas de los
países pobres a los países más ricos. Así pues, hay que establecer
cupos. Dicho claramente: juntar fondos sin permitir un movimiento de
'ecolavado'" . "¡Una lavada de cara ecologista!" , truena el biólogo
estadounidense Charles Clement. Miembro desde hace treinta años del
Instituto Nacional de Investigación Amazónica (INPA), donde se
especializó en frutos (en particular el de la palmera, la pupunha),
Clement milita por una disminución serena y realista. Su frase favorita
es "La única parte sostenible del desarrollo sostenible es la retórica.
Es muy cínico, ya lo sé, como Braga. ¡Mucho se dice sobre la
conservación, pero hay que comer su propia carne!". Como a propósito,
este doble discurso aparecía el mismo día en dos diarios amazónicos: A
Critica se alegraba, en tapa, de que Braga hubiera recibido, el 14 de
abril de 2008, en Sevilla, un premio y 30.000 euros depositados en la
cuenta de la Fundación Amazonas Sustentable para su actividad
ejemplar en materia de medio ambiente; la portada del Diaro do
Amazonas, por su parte, anunciaba que el Estado de Amazonas invertía en
ganadería. Dos días más tarde, un suelto sugería que el
gobernador habría recibido el apoyo de los lobbies agroalimentarios
durante su campaña electoral. "Braga sintetiza a la perfección la vida
política brasileña lanza Carlos Cesar Durigan, de la fundación Vitoria
Amazónica : por un lado, crea unidades de conservación; por el otro,
deja entrar el ganado" (7). Aunque ella también evoca
el "ecolavado" con una sonrisa entendida, Ana Paulinha Aguiar Soares
plantea preguntas aun más graves. Profesora en la Universidad Federal
de Manaos tras dejar el Instituto Nacional de Colonización y Reforma
Agraria (INCRA) en 1996, esta geógrafa cercana al Movimiento de los Sin
Tierra (MST) está terminando una tesis sobre la acción del Estado para
viabilizar las acciones de las empresas privadas en la selva. Desde
1999, sus investigaciones la llevaron a interesarse por el aserradero
Gethal, una empresa que en octubre de 2005 compró el multimillonario
sueco Johan Eliasch, propietario de la fábrica de indumentaria
deportiva Head, consejero "verde" del primer ministro británico Gordon
Brown (después de ser vice-tesorero del Partido Conservador) y tesorero
mayor de la o nG Cool Earth. Según lo que él dice, las 160.000
hectáreas ubicadas en Amazonas fueron adquiridas para la preservación
del medio ambiente. No obstante, la buena conciencia de
"uno de los filántropos verdes más notorios", según The Independent, no
debe ocultar su voluntad de modificar el protocolo de Kioto, al
permitir que los propietarios de selvas preservadas (como los que
actualmente reforestan), como compensación, tengan permisos de emisión
de carbono, es decir "derecho a contaminar" en otro lugar que se pueda
explotar. ¡A principios de junio, las autoridades brasileñas
apercibieron a Eliasch por la tala ilegal de 230.000 árboles! "El
crédito de carbono vuelve a privatizar la selva en provecho de las
empresas internacionales repite Aguiar Soares . Con la excusa de la
protección ambiental, éstas se van apropiando de parcelas. ¿Qué pasará
con los habitantes, las asociaciones, las cooperativas? " El 25 de mayo
de 2008, Eliasch declaraba en O Globo que es posible regalarse el
Amazonas por 50.000 millones de dólares. Esta idea resultó muy chocante
para el ministro de Medio Ambiente brasileño, Carlos Minc; sin duda
menos que para Braga. Desde 2006, este último proporcionaba "una ayuda
preciosa" a Eliasch, que por entonces declaraba: "Todos los políticos
se mostraron extremadamente complacientes y comprendieron perfectamente
mi proyecto" (8). Todo en un contexto general en que numerosos ecólogos
se preocupan por el nuevo aumento de la deforestación, mientras el
INCRA anuncia que 5,5 millones de hectáreas del Amazonas ya son
propiedad de extranjeros. La torta "ecológica"
Sin
embargo, Brasilia sigue el ejemplo de Manaos. El 13 de diciembre de
2007, mientras se cerraba la conferencia de Bali (9), el propio
gobierno federal reunió fondos, sobre la base del voluntariado, para la
conservación del Amazonas y la lucha contra las emisiones de gases con
efecto invernadero (10). Lo cual no dejó de irritar a Braga: "¿Se
redistribuirá n los beneficios del fondo crédito de carbono entre los
Estados y las ciudades implicados?" . Cada uno quiere su
parte de la torta "ecológica". El 1 de agosto, en Río de Janeiro, el
presidente Lula da Silva finalmente firmó un decreto que creaba el
Fondo Amazónico, que podrá recibir hasta 14.700 millones de euros de
donaciones de aquí a 2021. Administrado por el Banco Nacional de
Desarrollo Económico y Social (BNDES), y limitado a 700 millones de
euros en 2009, el Fondo debería financiar proyectos de preservación y
desarrollo sostenible de la selva amazónica propuestos por el
Ministerio de Medio Ambiente. Eduardo de Mello, responsable del
proyecto en el BNDES, asegura que los eventuales donadores no gozarán
de contrapartidas tales como exenciones de impuestos o créditos de
carbono. Varios países y empresas ya estarían interesados. "La
limitación de la lucha contra el cambio climático a la cuestión del
carbono constituye una herejía científica, una construcción ideológica
y económica. Tras esta innovación ecológica, la referencia a las
ciencias y al saber oculta un juego que ve cómo los científicos y los
políticos participan en los progresos de la mercantilizació n", analiza
Florencia Pinton, socióloga en el Instituto de Investigación para el
Desarrollo (IRD) y especialista en mercados emergentes de la
biodiversidad (11). En efecto, los intereses privados a menudo desvían
las preocupaciones ambientales según su provecho. "Vivimos en un mundo
ultraliberal que provee las herramientas que necesita el capitalismo
para penetrar hasta lo más recóndito de la selva". NOTAS: 1
El GRET tiene un equipo de unos diez "locales", un presupuesto de 1,8
millón de euros (financiado en un 80% por la Unión Europea) y la
colaboración de diferentes instituciones locales. 2 La idea de la
economía de una selva "en pie" ya tiene un camino hecho, como lo
demuestra el millón de hectáreas de esta área protegida inscrita en el
futuro corredor ecológico amazónico. 3 Obreros encargados de la recolección del látex en las heveas. 4
Bajo la égida de la Organización de las Naciones Unidas, el Protocolo
de Kioto, sujeto a ratificación en 1992, entró en vigencia el 21 de
marzo de 1994. Pretende luchar contra los cambios climáticos mediante
una acción internacional de reducción de las emisiones de gases con
efecto invernadero. 5 Un crédito de carbono equivale a la emisión
de una tonelada de dióxido de carbono. Un proyecto ubicado en un país
en vías de desarrollo genera estos créditos si evita o captura
emisiones de CO2. Por este medio, las empresas de países desarrollados,
en particular las que, en Europa, están sometidas a un cupo, pueden
"compensar" sus emisiones e incluso aumentarlas. 6 Amazonas em Tempo, Manaos, 23-12-07. 7
Además de la avanzada de los frentes pioneros de los lobbies agrícolas
por el sur, el estado de Amazonas enfrenta otros asuntos problemáticos:
entre ellos, la conexión entre Porto Velho y Manaos, para la cual unos
defienden la ruta, sinónimo de deforestación a pesar de las medidas
preventivas que se han contemplado últimamente, y otros la solución del
tren, más cara. Ninguno hace referencia a la red fluvial. Por otro
lado, el pacto para el crecimiento acelerado que preconiza el gobierno
federal se apoya en la construcción de grandes represas
hidroeléctricas, con consecuencias nefastas sobre la fauna y la flora,
como lo demuestra el ejemplo de Balbina, que inundó 2.500 km2 en los
últimos veinte años. 8 http://amazonie. wordpress. com, 31-10-06. 9
Del 3 al 14 de diciembre 2007, la conferencia de Bali sobre el
calentamiento climático apuntaba a un nuevo acuerdo mundial de
reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero, y a un
acuerdo global desde fines de 2009, como preparación para el post
Kioto, en 2012. 10 A causa del los incendios para fertilizar el
suelo (responsables del 75% de las emisiones de gases con efecto
invernadero) , Brasil es el cuarto emisor de carbono mundial. 11 Autora, con Catherine Aubertin y Valérie Boisvert, de Les Marchés de la biodiversité, IRD Editions, París, 2007. 9 DE NOVIEMBRE DE 2008 - COMCOSUR / MONTEVIDEO ____________ _________ _________ _________ _________ _________ POR LA VOZ DE MUMIA ABU JAMAL ES UN SERVICIO DE COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR BRANDZEN 2106 / OF.10 / CP 11200 MONTEVIDEO / URUGUAY TELEFAX: ( 598 2 ) 408 16 50 E-MAIL: comcosur@comcosur. com.uy WEB: www.comcosur. com.uy |