Los pueblos Indígenas originarios con diversos reclamos
En
la Universidad Federal Rural de la Amazonia, grandes
agrupaciones de representantes de los pueblos y nacionalidades se
sumaron a gran foro social en la ciudad brasileña de Belém para gritar
al mundo el SOS que se esta viviendo en la gran Cuenca amazónica.
"No
se trata solo de salvar los bosques, sino también los pueblos
amazónicos, su tradición, su cultura", explicó Davi Kaiapó,
representante de un grupo étnico más numeroso en la manifestación
y en el Foro Social Mundial (FSM) que se inauguró algunas horas después
con una marcha de miles de personas bajo lluvia en el centro de Belém.
Pintados
como para la guerra, "en defensa de la Amazonia", más de 180 kaiapós
están presentes en el FSM. La etnia suma unas 15.000 personas y se
concentra en el sur del norteño estado de Pará, informó Davi Kaiapó,.
El
FSM, que se celebrará hasta este domingo, es el mayor encuentro mundial
de organizaciones y movimientos contrarios al modelo capitalista
imperante y que reclaman otro tipo de globalización.
Esta
edición del FSM en una ciudad amazónica es la oportunidad para que
"pueblos ignorados y atropellados en sus derechos se expresen" con un
mensaje al mundo, Egberto Tabo, representante de la Coordinadora de las
Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA).
"Somos
los únicos protectores de la naturaleza", combatimos la deforestación
causada por la agricultura de monocultivos y los grandes proyectos
energéticos, mineros, petroleros, en una lucha que ahora se reconoce
coincidente con el interés de toda la humanidad, ante la amenaza del
cambio climático, los mega proyectos que se están impartiendo por parte
de los gobiernos de turno, señaló.
De esa forma se garantiza
un gobierno propio, se incorporan derechos y el sistema jurídico de
cada uno de los 36 distintos pueblos indígenas que componen 70 por
ciento de la población boliviana, aseveró Tabo.
Pero "este
momento es para buscar sustentabilidad en las tierras indígenas" de
Brasil, ya demarcadas pero aún amenazadas por la invasión de la soya,
los mineros, el agronegocio y los grandes proyectos que hacen parte del
Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC) del gobierno, sumados a las
iniciativas de integración física de América del Sur, que incluyen
grandes carreteras y centrales hidroeléctricas.
Es hora del
diálogo, de hacer propuestas, pues "ya peleamos mucho", reconoció el
líder de la etnia apurinán, defendiendo las negociaciones con el
gobierno y alianzas con otras fuerzas sociales para la "construcción
conjunta de la Casa Grande", un país que respete la diversidad de los
pueblos.
Pero es otra la realidad que viven los indígenas de
Raposa Serra do Sol, un territorio de 1,7 millones de hectáreas en el
estado de Roraima, fronterizo con Venezuela y Guyana. Allí viven casi
20.000 personas de cinco grupos étnicos que luchan por su reserva hace
más de 30 años.
La tierra fue demarcada y homologada por
Lula más de tres años atrás, pero el proceso está pendiente de un
proceso en el Supremo Tribunal Federal, que debe concluir en febrero.
Pero
los magistrados aprobaron por mayoría 18 condiciones, algunas de las
cuales son "inconstitucionales" y restringen derechos tanto de los
indígenas de Raposa Serra do Sol como del resto de Brasil, dijo a IPS
la abogada Joenia de Carvalho, más conocida por el apellido Wapichana,
que es el nombre de su pueblo.
Una de esas condiciones
permite que los militares, los proyectos como centrales hidroeléctricas
y otras actividades se implanten en la reserva sin consulta previa a
los indígenas, imposición que viola también el Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo.
Otra restricción que
quieren imponer los jueces va más allá de Raposa, porque veda la
revisión de tierras indígenas ya demarcadas, cuando se sabe que hay
numerosas reservas en proceso de revisión, porque su demarcación no
reconoció áreas que eran tradicionalmente ocupadas por los indígenas y
que les corresponden por la Constitución, arguyó la abogada.
Comunicaciones Belen -Brasil 2009-01-29 |