Encuentro de Sensibilización SUR-Norte
“..Bolivar que camina…por América Latina..”

7 y 8 de abril 2006.
Casa de Cultura. La Pola. Siero-Asturias.

 

PRIMERA CONFERENCIA: LA UNIDAD Y LA SOLIDARIDAD EN EL PENSAMIENTO BOLIVARIANO

MODERA: EMILIO LEÓN

INTERVIENEN:
PLINIO ARRUDA SAMPAIO (BRASIL)
PABLO MAMANI RAMÍREZ (BOLIVIA)
RAÚL ERNESTO ALBÁN (VENEZUELA)

MODERA: EMILIO LEÓN

Decía mi abuelo que uno solo podía dejar de decir tonterías con 65 años. Esto al principio me reconfortó porque pensaba que así podría estar hasta esa edad diciendo tonterías por el mundo; pero luego caí en la cuenta de que mi abuelo me lo dijo cuando sólo contaba con 63. Así que para no decir demasiadas tonterías voy a ser muy breve y dejar tiempo a los ponentes, que son los verdaderaros protagonistas de esta mesa.

Cuando leí el título de los Alcuentros, me llamaron la atención dos cosas. No la palabra Alcuentro, porque en Asturias estamos tan perdidos que es normal que hagamos Alcuentros, a ver si alguna vez hay manera de salir de esta situación. Lo que sí me llamó la atención fueron las palabras Sensibilización y Bolívar. Sensibilización porque a estas alturas ya estamos insensibles a la sensibilización; Bolívar porque resultaba algo distante, no solamente en el espacio, sino también en el tiempo.

Entonces me puse a pensar un poco y me pregunté ¿por qué me resulta extraño cuando en otras latitudes citar a Bolívar y hacer referencia a él es algo tan común? Quizás una de las claves de este distanciamiento –y a esto le voy a dedicar los próximos dos minutos– se encuentre en aquello que llamamos el final de la historia, esa premonición que nos decía que con el final de las ideologías nos llegaba la más lógica de todas las ideologías.

Es lógico que el final de la historia –esa idea de que el futuro no es nada más que una repetición constante del presente– le sirviese a las clases dominantes. Históricamente la congelación de futuro a corto plazo era algo totalmente funcional, puesto que el capitalismo funciona precisamente en ese corto plazo. Hasta ese momento la clase dominante no podía articular una teoría de la historia que le fuese plenamente funcional; no olvidéis, que su enfrentamiento con la aristocracia o el movimiento obrero había hecho que el futuro fuese el escenario en que esa confrontación se iba a resolver.

Así que la burguesía, como clase histórica puso en el futuro la esperanza de sacar a buen fin esa lucha con sus antagonistas. Y lo mismo, por cierto, hizo el movimiento obrero. Por eso el pasado, quedó simplemente como pasado; no era algo que nos pudiera ayudar porque no estaba en el futuro.

Por tanto, es fácil entender entonces porque ese discurso al final es útil a las clases dominantes. La pregunta es ¿por qué los oprimidos, sobre todo cuando miramos a Asturias, a nuestro alrededor, renunciaron a la utopía? Quizás para entenderlo baste reparar en la desvalorización del pasado que fue compartida por todos, porque el futuro, insisto, era el escenario donde se esperaba encontrar la solución de los problemas.

Y es que ahora mismo, para mucha gente, la repetición aparece como el mal menor, por eso hemos abandonado la idea de utopía. Dicho en otras palabras, estamos como aquella frase que dice: “¡Virgencita, virgencita: déjame como estoy!”. Mejor quedarse como estamos porque cualquier cambio seguramente sea a peor. Por eso tampoco para los oprimidos el progreso, la idea de utopía como futuro diferente, desaparece, deja de ser útil y aparece la otra cara de nuestra confianza ciega en el futuro, el fatalismo. El fatalismo no es ni más ni menos que el resultado de un discurso moderno que depositó todas sus esperanzas en el futuro.

Ahora sí, ya estoy en condiciones de explicar por qué resulta tan importante la idea de senibilización y la necesidad de superar ese distanciamiento con el pasado.

El pasado lo tendremos que ver reinventado: el pasado ya no puede ser visto simplemente como un dato, sino como una capacidad de irrumpir, de ayudarnos a los oprimidos. Por lo tanto el pasado ya no lo tenemos pensar en términos de "qué pasó" sino en términos de "qué ideas nos aporta". Por eso cuando hablemos de Bolívar no nos tiene que importar tanto lo que Bolívar dijo o dejó de decir, sino qué nos da que pensar toda la tradición que acompañó al pensamiento bolivariano. Entonces tenemos como tarea la de reinventar el pasado.

La palabra sensibilización nos remite a la necesidad que tenemos de recuperar la capacidad de espanto. La idea es que traduzcamos ese espanto en inconformismo y en rebeldía. El pasado no lo podemos ver simplemente como una mera acumulación de catástrofes, sino como la anticipación de nuestra respuesta, de nuestra capacidad de iniciativa.

Para ello necesitamos imágenes que resulten desestabilizadoras; y digo imágenes porque las ideas así "a secas" dejaron de servirnos hace tiempo: en el momento en que nos demos cuenta de que el futuro ya no es el espacio donde todo se va a resolver automáticamente, el espanto que ahora vemos se nos hará insoportable. Nos podremos armar otra vez críticamente porque ya el presente no quedará automáticamente redimido por el futuro.

Esa desestabilización tiene que venir, insisto, de la mano de imágenes, de imágenes que de alguna manera combinen ideas con sentimientos, con indignación y con ganas de actuar y de cambiar lo que vivimos.

Para ayudar a construir esas nuevas constelaciones, esas nuevas imágenes están tres compañeros que no solamente nos traerán sus ideas sino que nos traerán sus cuerpos. No solamente son un conjunto de frases, de ideas más o menos elaboradas, sino que también son experiencias de lucha que cobran cuerpo en esta mesa.

Tenemos con nosotras a Pablo Mamani Ramírez, Director de la Carrera de Sociología de la Universidad de el Alto en Bolivia. Un autor que reflexiona y que ha participado en los movimientos indígenas en Bolivia y que a través de distintas publicaciones –como por ejemplo Geopolítica Indígena– nos explica un poco el surgimiento de ese sujeto indígena que había quedado tan apartado de los relatos que hasta nosotros habían llegado.

Otro conferenciante es Plinio Arruda Sampaio, profesor de la Universidad de Campinas en Brasil, histórico militante del PT, y autor de un libro que a mí particularmente parece muy interesante titulado Entre la Nación y la Barbarie. Actualmente colabora con el consejo editorial de la publicación de los Sin Tierra.

Y finalmente tenemos como conferenciante a Raúl Ernesto Alban, de la Coordinadora Continental Bolivariana, alguien que combina rasgos peculiares porque él es colombiano, vive en Caracas y su madre está exiliada en Canadá.

Ellos tres van a corporeizar discursos que nos tienen que ayudar a recuperar la capacidad de espanto y de acción. Muchas gracias.

 

7 y 8 de abril 2006.
Casa de Cultura. La Pola. Siero-Asturias.

Incripciones: soldepaz.pachakuti@nodo50.org

fax: 985990119 telf. 985141909

Formulario de inscripción