Encuentro
de Sensibilización SUR-Norte
“..Bolivar
que camina…por América Latina..”
7 y 8 de abril
2006.
Casa de Cultura. La Pola. Siero-Asturias.
Conferencia
Pablo Mamani
Las
estrategias del poder indígena en Bolivia
*Pablo Mamani
R.
“Los indios habíamos sido concebidos
como sujetos y actores sin historia, sin memoria, sin territorio,
sin liderazgo, sin perspectiva de poder y en ese contexto sale
electo Evo Morales de la región aymara de donde yo vengo”
Trascripción íntegra de la conferencia, 7 de Abril
de 2006, dada en Asturias en el marco de las jornadas de “Encuentro
de sensibilización Sur-Norte... Bolívar que camina…
por América Latina...” organizadas por Soldepaz
Pachakuti. (La ortografía de algunos nombres puede no ser
correcta). Miguel Ángel Llana
"Muchas gracias amigos, hermanos y hermanas de Soldepaz Pachakuti
de esta región de Asturias, España. Quiero hacerlos
llegar un saludo fraternal de hermandad revolucionaria de la tierra
de los indígenas, de los indios aymaras, quechuas, guaraníes,
lecos, de eso que después lo llamaron Bolivia que históricamente
es el Gran Qullayusu.
Qullasuyu es una región del Gran Tawantinsuyu. Antes de
que los españoles y los portugueses llegaran a nuestras
tierras pues éramos un pueblo, una nación con distintas
lenguas, territorios y una gran experiencia política. Experiencia
de memoria histórica. Bien, pues vengo de las tierras,
y particularmente del pueblo aymara, que en el último tiempo
en Bolivia, y creo que en la colonia también, fue y es
el actor central de los procesos y de los levantamientos y rebeliones
indígenas. Quisiera compartir algunas reflexiones que yo
hice, como alguien que viene de los ayllus, de los barrios, de
esos lugares discriminados, inbivilizados e incluso, vistos como
no hombres, sin alma, sin historia, sin memoria y eso es lo que
pensaron de nosotros.
Pero estamos aquí como dice la lema de la ciudad de El
Alto, de donde yo vengo, “El Alto
de pié nunca de rodillas”, esa es la lema
de nuestra ciudad, y creo que los aymaras que habitamos esa ciudad,
siempre nos hemos mantenido de pie ante cualquiera poder, ante
el Gobierno, ante el Estado o ante cualquier organismo internacional,
y con dignidad, con capacidad de hacer las cosas, de decir al
mundo nuestra forma de pensar, nuestra formas de sentir, nuestras
formas de vivir y también nuestras forma de lucha.
Entonces en ese sentido yo quiero reflexionarles puntualmente
sobre los levantamientos indígenas en Bolivia y las perspectivas
de estos pueblos y las demandas y los proyectos que de allí
surgen.
Ustedes habrán escuchado o habrán visto en periódicos,
en televisión, espero que aquí en España
por lo menos haya sido importante, pues Evo Morales que estuvo
por estas tierras y que nadie o muy pocos escucharon, pues estuvo
aquí un hombre, de ese nivel y también estuvo otro
líder Felipe Quispe, que como que son indios de repente,
para mucha gente no tienen mucha importancia, pero estuvieron
aquí.
Yo quiero hablarles básicamente de los levantamientos indígenas
en Bolivia y de la elección reciente de Evo Morales con
el 54% de votación que es histórica y alta. Pero
antes de entrar en ese detalle, yo quisiera situaros en el contexto;
Bolivia, tiene una vida republicana de 180 años y 500 y
más años de colonización, pero en los 180
años del país, los indios, los indígenas
habíamos sido como sujetos sin historia, sujetos y actores
sin memoria, sujetos y actores sin territorio, sin liderazgo,
sin perspectiva de poder.
Y en ese contexto es que el 18 de diciembre de 2005, sale electo
Evo Morales de la región de donde yo vengo también,
de la región de Gran Jach’a Karangas, de los ayllus
de esa región aymara y, que creo, que hizo una especie
de revolución en los medios de comunicación cuando
se supo la noticia de que ganó un indígena cocalero,
estigmatizado por el tema: coca igual a narcotráfico, pero
que no es cierto. Entonces que en el mundo hay una especie de
revuelo, y más aún, en Bolivia las oligarquías
no quisieron aceptar que eso era cierto, si no que era un invento
de los medios, y que eran pronósticos exagerados y que
no era cierto. Pero era tan cierto porque se estaba escribiendo
una gran historia. Los levantamientos indígenas que provocan
todo ese proceso, sin duda están marcados en un contexto
estructural, social y político y económico fundamental
en el país.
Nosotros hacemos una referencia muy importante al pensamiento
indianista de Fausto Reinaga, uno de sus textos se llama “La
revolución india” y hay otro que se llama “La
tesis india”. En los años 1969-70, en esos tiempos
se habían planteado la idea del concepto de nación-estado,
como una comunidad lingüística, territorial y cultural
y, Bolivia estaba en un proceso de constitución del Estado
Nacional y que por supuesto estaba en la búsqueda de la
conciencia nacional boliviana y que autores como Zabaleta Mercado
y otros habían discutido la importancia de la conciencia
nacional para emerger, para emprender un desarrollo nacional del
país y, en ese escenario y en ese contexto, surge este
autor al plantear que esto era la conciencia nacional, como una
unidad, como una unicidad lingüística cultural, territorial
y posiblemente, corporal de los cuerpos, que resquebraja y se
quiebra en dos. Reinaga plantea que en Bolivia no es cierto que
haya conciencia nacional y es imposible que exista conciencia
nacional y no puede construirse un estado nación moderno,
así, entendido en el concepto europeo, porque en Bolivia,
había dos bolivias, una Bolivia india mayoritaria oprimida
y una Bolivia blanca mestiza minoritaria opresora y que estas
dos bolivias de tiempo en tiempo siempre colisionaban, siempre
chocaban y por supuesto entonces estaba en permanente estado de
guerra en la que los indios sistemáticamente desde la colonia
y desde la república habían sufrido un proceso de
avasallamiento de sus derechos al territorio, a la educación,
a la vida y que por supuesto, la república no había
liberado a los indios más bien los había oprimido
más aún, y que en este contexto, no se podía
buscar una conciencia nacional y un estado-nación.
Y si ese concepto de Estado-Nación era la sola referencia
de las ideas darwinistas sociales de Nicomes Antelo, por ejemplo,
decir que los inferiores por naturaleza deben sucumbir ante los
superiores y que esta idea darwinista de la selección natural
de las especies había tenido una idea en el plano social
muy fuerte y que por supuesto, esta era la idea del estado-nación
pero no la idea del estado-nación intuida ni constituida
por los indios.
Entonces hubo siempre en Bolivia un fracturamiento histórico
al interior, propio. Un fracturamiento histórico que de
tiempo en tiempo colisiona y colapsa permanentemente al gobierno
y hasta el Estado. La posibilidad de que permanentemente el estado
de guerra en todos los escenarios posibles y de vez en cuando
paz; para oprimir y, para que sufran dominación los indios.
En ese contexto es que los modernos, llamémosles así,
los contemporáneos movimientos indígenas surgen
a partir de los años sesenta, setenta, ochenta, noventa
hasta llegar al 2000, 2003 y 2005 que es un largo proceso de acumulación
de memorias históricas y de estrategias de lucha, de demandas
de tipo local, regional y nacional; de una articulación
territorializada en distintas demandas, en distintos escenarios
del poder del Estado y la república, para demandar y decir
aquí estamos los indígenas, que el Estado republicano
no nos toma en cuenta.
En ese contexto en el año 1988, 1994 y 1995 donde hubo,
y creo que hay, un quiebre histórico, porque hasta en ese
momento en las luchas sociales, la hegemonía la llevaba
la clase obrera, el movimiento obrero con poderosísima
fuerza para incursionar en el debate con el Estado y demandar
al Estado su reconocimiento, pero ahí hubo el decreto 21060
de Gonzalo Sánchez de Losada que era Ministro de Planificación,
y que se implanta este decreto para conseguir una relocalización
de los mineros, es decir, despido de los mineros hacia los campos,
hacia las ciudades, hacia la amazonía o las regiones cocaleras
y a partir de ese momento del quiebre del movimiento obrero, surge
paralelamente el movimiento indígena popular.
Ya no son la condición clásica de movimiento obrero,
asalariado, minero o fabril, si no ahora, son los indígenas
que empiezan a plantear sus demandas no desde las minas, si no
desde sus comunidades, desde sus ayllus, desde sus regiones y
desde sus propios territorios al Estado, exigiendo el reconocimiento
y respeto a la vida.
En ese contexto pues, en 1988, se produce la primera masacre cocalera
en Chapare en donde surge como liderazgo Evo Morales y allí
16 cocaleras mueren por la represión policial y militar.
Hasta ese momento, Evo Morales no era alguien más que un
dirigente deportivo, secretario de deporte de una colonia, y nada
más. Pero, a partir de esto, se articulan la seis federaciones
cocaleras de Chapare y empieza a articularse ahora como demanda
y que la prensa llamó como aquello que la organización
de los narcotraficantes que estaban allí, de los cocaleros.
Desde el 94, 95 hasta el 97 hay unas multitudinarias marchas que
vienen, ya sean de Chapare o Cochabamba hacia la ciudad de La
Paz, sede del Gobierno, demandando reconocimiento a la hoja de
coca, demandando reconocimiento a los derecho de los pueblos y
de las culturas andinas en la amazonía.
Y en el 2000 asistimos, más aún, a la emergencia
de otro poderoso movimiento indígena aymara, particularmente
de la región de Omasuyus, región en la que se constituye.
Chapare es una región central de Bolivia y Omasuyus o los
aymaras de la región Norte de Bolivia es otra región
importantísima con larga historia de luchas y levantamientos
indígenas. El 9 de Abril allí se producen los primeros
enfrentamientos con la policía y el ejército con
el saldo de un militar, un capitán, muerto y dos jóvenes
indígenas aymaras muertos. Es el primer escenario de un
levantamiento aymara-quechua en la región donde se van
a constituir después los cuarteles indígenas y la
constitución del Estado mayor indígena de Qalachaka
y, donde además de este cuartel, se articulaba el Estado
mayor indígena de Calachaka y se articulaban otros cuarteles
en otras comunidades y en otras regiones, incluso cuarteles móviles
difusos que aparecían y desaparecían en el escenario
de la lucha. Allí se declara y allí se produce la
declaración de Achakachi, el manifiesto de Achakachi, que
son declaraciones de un auto gobierno indígena en la región
y, con la posibilidad de tomar el Estado, el Gobierno porque se
dice en el documento --en este histórico documento—
que hay el renacimiento del poder indigenal y el desconocimiento
de las autoridades del Estado, el corregimiento, la policía
y la subprefectura. Este no reconocimiento, implicaba el reconocimiento
de las autoridades originarias propias de Jilaqatas o los secretarios
generales, como los referentes del gobierno de los aymara de la
región.
Era una articulación territorializada en todos los niveles
y espacios. Si hacemos un cálculo, aproximadamente, habrían
sido como unos quinientos mil indios levantados contra el Estado
y el Gobierno blanco-mestizo de General Hugo Banzer Suárez
que era el dictador en los años setenta y allí empieza
a plantearse y se demanda y se dice: declaramos la guerra civil.
Se declara el estado de sitio indígena, se declara el cuartel
general de Qalachaka, se declara el autogobierno indígena,
con una cantidad de documentos que se promulgan allí. Y
en ese escenario se produce el discurso radical y la toma íntegra
de los caminos, de las poblaciones que allí existen y que
en ese proceso de articulación que va llegando poco a poco
hacia la ciudad de la Paz y del Chapare, que es el otro epicentro,
que se va articulado que va llegando a Cochabamba y todo ese proceso
de crecimiento, de articulación de los dos epicentros de
los movimientos indígenas, y que yo lo llamo, territorialización
del conflicto del Estado indígena en Bolivia.
Este proceso de territorialización del Estado indígena
en Bolivia implicaba muchas cosas. En un momento pudiera haber
sido Achakachi el que se levanta, después es Sorata, después
es Warisata, después Ayo Ayo, después es Chapare,
después son los Ayllus, después es El Alto. El estado
del territorio que hace tiempo era legítimo y “natural”,
desde esos lugares los indios empiezan a levantarse en cada uno
de ellos y es como una especie de bomba puesta que, al menor pisotón,
revienta, y revienta, para articularse con otros levantamientos,
con otras estrategias, con otros escenarios y empieza así
a crecer, empieza a expandirse a otras regiones, para articular
el término de ocupación territorial y, ahí
tenemos, un gran escenario de constitución de las demandas
y que es muy importante decirlo.
Entonces, en ese contexto, también en Bolivia, el Estado
nos preguntó y nos dijo: ¿cuántos indígenas
habrá en el país? Queremos saberlo para la dominación
y para la administración de poblaciones, nos preguntaron
y dijeron, a ver tú ¿con quién te identificas
mejor, como aymara, quechua, guaraní, leco o chipaya? Y
también en una categoría de lenguas o de pueblos.
En Bolivia, entonces, la población es de nueve millones,
aproximadamente, y resultó que el 62 % de población
dijo ser indígena, lo que es una auto identificación
y, que no es eso solamente, hay que tomar en cuanta que es de
15 años para arriba, pues de los de 15 años para
abajo, no le han preguntado, pues les habían considerado
como categoría de menor de edad, sin conciencia y, por
supuesto, yo no digo, que preguntaran a nuestros hijos, a nuestros
sobrinos, que si eres aymara o eres quechua o qué, por
sí que los factores culturales, la lengua, la forma de
vestir, pues son indígenas y la población joven
y de niños es muy alta en Bolivia. Nosotros hicimos unos
cálculos y, del 75 al 77% de la población total
del país es indígena, con una gran diversidad de
pueblos, diversidad de regiones y diversidad de estrategias y
de perspectivas políticas.
En ese contexto se plantea la posibilidad de articular un gobierno
indígena en el país, en Bolivia. Este escenario,
tiene para mi, una especial reflexión e importantísimo
debate que yo quiero lanzaros ya, y es que estos levantamientos
indígenas que se han ido produciendo, han ido develando,
desmontando, descarnadamente y así de objetivamente las
cosas, y es que nos dimos cuenta que los indígenas sufrimos
dos grandes tipos de dominación, que son estructurales
y cotidianas.
Son estructurales porque vienen de un proceso histórico
largo de la acumulación de la dominación y, cotidianas,
porque se manifiesta en la calle, en la plaza, en la tienda, en
las conversaciones más corrientes de la vida social.
Estas son las dos grandes dominaciones que los indios descubrimos
mediante los levantamientos.
La primera, los indios sufrimos una dominación étnica
por el color de la piel, por el lenguaje, por la vestimenta, por
los lazos culturales que nosotros tenemos y, se nos discrimina
y, se nos cataloga como algo que no es un sujeto histórico,
sino como sujeto a un cierto protectorado, digamos.
La segunda, es que la dominación de clase, y la dominación
de clase es más aún, más descarnada, porque
los mineros en Bolivia son indígenas, son indios, pero
bajo el discurso de clase, estos sufren un proceso de explotación
del capital-trabajo-salario y, por que son indios.
También las empleadas domésticas en las ciudades,
son indias y no hablan castellano muy bien, no tienen los hábitos
culturales de las elites dominantes, entonces se les paga automáticamente
un salario bajo.
Esta complejidad de la dominación en América Latina
y, en Bolivia en particular, es digamos, que la dominación
se hace muy compleja. Por una parte se sufre la dominación
étnica porque tienes un color de piel, un lazo cultural
y, por otro, porque eres pobre y te explotan de esta manera y
más aún; las mujeres indias, sufren tres tipos de
discriminación: por ser mujer, por ser india y por ser
pobre. Y los hombres, dos tipos de discriminación: por
ser pobre y por ser indio.
Este proceso complejo de la dominación que está
básicamente, entre lo que podríamos llamar la constitución
colonial de la modernidad y la constitución moderna con
relación a la colonialidad, resulta que se hace difuso,
invisible y no perceptible en muchos de sus sentidos. Se hace
muy sutil la dominación y, algunas veces descarnada y violenta,
que la sufres en las cárceles, en la represión en
las calles, en la violencia y que como la dominación, se
hace tan difusa y compleja entonces, nosotros no sabemos en muchos
casos, ubicar si sufres por que eres indio o por que eres pobre.
No te lo puedes explicar, y mucha gente, no se lo explica, es
decir, yo no sé si a mí me discriminan por que no
tengo plata y sólo por eso o, por que soy indio, aunque
tenga plata. Pero de cualquier manera sufro la discriminación.
Este también es un proceso de racismo estatal muy implicado
en las estructuras del propio estado y, es tan fuerte que tú
puedes tener plata, puedes tener cien mil dólares o 20.000
dólares, qué sé yo, pero si portas un capital
corporal de indio, pues tu plata no vale mucho, pues sigues en
la categoría de la discriminación de esos niveles
de la indianidad. Bueno, si ya no tienes plata, más aún.
Entonces estos procesos tan complejos de la dominación,
se hacen tan visibles para el indio, que entonces la gente se
da cuenta, en las calles, en las plazas y dicen, a ver, a mí
me joden, primero por que soy mujer, dicen las mujeres de pollera
y con su coca, segundo, porque no tengo plata y, tercero, por
que soy india y los medios de comunicación creen que por
que soy india robé, y me pueden matar, violarme o lo que
sea, pero estas cuestiones no interesan a los que sustentan el
poder, pero sí al indígena pues para nosotros sí
importa mucho, porque es nuestra vida. Y esto es así, y
es entonces cuando ellas descubren estas dos vertientes, la discriminación
y la dominación y, los hombres también.
Las mujeres en la guerra de octubre en el 2003 o en el cuartel
de Kalachaka en Omasuyu o en las regiones cocaleras de Chapare,
las mujeres descubren su situación, y los varones indígenas
es una cosa que deben conocer. Saben que las mujeres, se ponen,
van adelante y detrás o a los costados los hombres. Por
el hecho de que los soldados son varones y que son las mujeres
las que están marchando adelante, no les podrán
agredir, podrán por lo menos respetar algo. Sí,
es una buena estrategia, alguna vez lo respetan pero muchas veces
igual las patean y las matan. Que en cuanto que el ejército
de soldados “machos y nosotras las mujeres aquí,
estamos dispuestas ahora a pelearnos igual que cuando lo hacemos
con nuestros maridos, pues ahora con ustedes”, entonces
muchos hombres líderes reconocen esa lucha y me lo dicen
a mi alguna vez cuando yo los entrevisté.
Cuando nosotros tuvimos a Bartolina Sisa y a Gregoria Apaza, en
1781 y cercamos a los abuelos de los españoles en La Paz
y en Sorata, los arrasamos con agua y fuego pues decía
en Qalachaka uno de los jóvenes dirigentes, “yo pienso
que Bartolina sí estaba decidida a morir y decidida a luchar,
porque las mujeres se ponen adelante y, digamos en términos
de los dominantes, son las más tercas, las que no entienden
y por eso están ahí adelante”.
En Warisata sucedió una cosa impresionante y salió
en los periódicos, una mujer con su fusil mauser que no
es nada moderno, es de la segunda Guerra Mundial y que para ustedes
seguramente ya no tiene ningún uso, pero ahí en
las comunidades, tiene un gran valor estratégico y simbólico,
la mujer alza el fusil y hace el ademán de disparar a los
militares y a los periodistas y estaba allí cargado con
su niña a su espalda con la wawa y a partir de ese proceso,
las mujeres dicen: “si los hombres mueren nosotras estamos
aquí” y, nosotros los hombres también decimos,
“si a ustedes les matan todos aquí estaremos y si
a ambos nos matan; los perros, las piedras y las montañas
lucharán y hablarán por nosotros. Las montañas
se darán la vuelta y no podrán transitar ni trenes
ni helicópteros, ni camiones ni nada, todo nuestro territorio
estará en rebelión”.
Con este modo y manera de construir nuestro imaginario y discurso
en estos escenarios, es entonces cuando ahí nosotros empezamos
a reflexionar duramente sobre las condiciones de la dominación
moderna y colonial. Moderna, porque la modernidad legitimizó
que el indio no sea un ser histórico, y es colonial, porque
es absolutamente racista y dónde los indios no tienen razón
política, no pueden hacer política por que estos
sólo sirven para mano de obra, para carpintería
y albañilería, para eso sí, pero no para
la política, la política es como para los “cultos”,
para los que saben del poder, pero para los indios no, y aquí,
empezamos a romper esta lógica, esta manera de razonamiento
y, en nuestros ayllus hacemos política, administramos el
poder de la comunidad y administramos las formas de legitimarla
y la rotación de autoridades y todo el proceso.
La estrategia política de los movimientos indígenas
en el último tiempo y en los procesos históricos,
han sido los sistemas de turno y rotación, lo que es una
gran tecnología política y comunal para nosotros.
El sistema de rotación y turno es una estrategia de envolvimiento
y desenvolvimiento al poder del Estado y del ejército que
muchas veces, el plan pulga, que es lo que se planificó
en la región del altiplano de la Aymara. Consiste en que
tú apareces en la plaza, en la calle, en la avenida, en
el camino carretero y bloqueas con piedras, perros muertos, lo
que sea. Además, pones unos letreros allí: Banzer
tirano, asesino o Goñi cabrón y vas y te retiras
a las montañas, viene la policía y el ejército
con sus tractores y a limpiar. Y, como son lógicas de turnos
y manejos de rotación, cuando el ejército está
avanzando y no tiene la lógica de rotación, ellos
avanzan y piensan que dejan limpia la avenida, pero atrás
viene otro bloqueo, y ellos avanzan, pero hacemos otro bloqueo,
y avanzan y viene otro, y el camino está permanentemente
ocupado por las piedras, por la paja, por la tierra, por los vidrios,
por lo que sea. Esa capacidad de ir y moverse y de manejar el
territorio, la geografía, de ocultarse, de bajar y subir
de escaparse y esconderse. Alguna vez enfrentarse, otra vez no
y, entonces los militares, como que siempre terminan diciendo
al final de la tarde cansados ya: “estos indios de mierda”
y añaden porque estos indios de mierda, joden al país
y joden a la nación. Todo por esta capacidad de articulación,
de manejo de turnos y de rotación, es una estrategia comunal
que nosotros la pervivimos, la mantenemos y es la lógica
de la herencia de las estructuras de los ayllus, que allí
tienes que manejar estas estructuras colectivas de las cosas y
si tienes que comer en comunidad en apthapi que es como una especie
de comida comunitaria y que ahí comemos como decían
los hombres y mujeres en la lucha, decían “cuando
hay levantamiento porque hay apthapi por que hay ollas comunes
comemos bien, estamos gordos en los bloqueos y los soldados que
están con sopa de caldo de alguna cosa pequeña y
hambrientos y nosotros estamos comiendo bien por que tenemos una
gran tecnología comunal de aptapi” y de hacer las
cosas en conjunto e incluso la comida sale sobrando cuando comes
en comunidad.
Entonces estas maneras que son importantísimas y además
el manejo de la geografía, el manejo del espacio urbano
en El Alto, por ejemplo, cuando nosotros en octubre y mayo -junio
fue vital y esa ciudad en El Alto construida por la mano de obra
de los migrantes de los aymara, de los quechua, de los mineros,
exmineros; unas ciudades pues muy complejas y son como que entras
por una calle, se acaba, la otra calle aparece por allí
y otra distinta que se cruza y así todo un enredadero de
repente para el orden moderno del espacio urbano, pero para nosotros
es estratégico pues ahí los emboscamos al ejército
a la policía y los pescamos de atrás, de adelante
y ahí los apedreamos y los hacemos correr y así
manejamos, nuestra ciudad, nuestro espacio nuestros escondites
y hay lugares como que no tienen casa son como vacíos,
con adobe y ahí adentro te ocultas y de ahí encima
les tiras con orín o lo que sea y los vas a espantar, convertimos
las calles con olor a indio y en ese escenario alguien podrá
venir a ese lugar pero escapará seguramente, pero los soldados
sí vienen porque también son indios.
Entonces este escenario y esta construcción de cómo
se hace el escenario de posibilidades ha desembocado finalmente
en lo que nosotros hemos planteado pues la nacionalización
del gas, el petróleo y la propia Repsol, queremos desde
nuestro, desde nuestro punto de vista nacionalizarla sin indemnización.
Y que bueno ahorita que uno de los representantes de Repsol esté
preso o esté perseguido judicialmente en Bolivia, me parece
que es un acto de que sí, ¿no? Soberanía
ante todo.
Planteamos la Asamblea Constituyente como el nuevo escenario,
no la reforma de la constitución, si no el escenario de
la refundación del Estado blanco mestizo colonial y razista
del país. Una nueva escritura de la constitución,
nuevos derechos y nuevos códigos para que se reconozca
al fin a los indígenas y de repente a partir de allí,
no sólo que nos reconozcan si no que nosotros reconozcamos
ahora a los blancos mestizos, a las elites y que nos demanden
ahora a nosotros su reconocimiento y los vamos a reconocer, por
que nosotros ahora podemos reconocerlos, ellos siempre nos han
negado nuestro reconocimiento, ahora podemos hacerlo a ellos ¿no?
Este es un escenario de la Asamblea Constituyente que es un gran
escenario aunque yo tengo una opinión crítica a
la convocatoria que se hizo en el último tiempo porque
creo que no va a garantizar la refundación del país.
Y por supuesto el juicio de responsabilidades a Gonzalo Sánchez
Losada, al presidente neoliberal que tuvimos y al que tiramos
a Estados Unidos y que ahí en El Alto hay más de
setenta muertos y cuatrocientos heridos. Esto es u proceso de
juicio de responsabilidades para que vaya a la cárcel y
que esos muertos y no sólo muertos, hay quién ha
perdido un dedo, perdió un brazo, una pierna, un ojo, son
procesos de cómo el Estado trató a los alteños
a los indígenas, entonces queremos que Sánchez Losada
vaya a la cárcel con treinta años sin derecho a
indulto.
Además, planteamos pues que la educación tenga una
profunda transformación. El gobierno planteó descolonizar
la educación, y me parece bien, pero esa descolonización
debe ser radical y profunda, por que toda la estructura es colonial.
El gobierno de Evo Morales que es mi hermano pero que la estructura
del Estado es tan colonial que incluso yo decía que hay
que descolonizar al propio gobierno de Evo Morales, y no es problema
de él tampoco, si no es un problema de la estructura del
Estado, es que como decía Silvia Riveiro, una socióloga,
el Estado está loteado, se han loteado los organismos internacionales
de cooperación, ministerios, viceministerios. Cada uno
de los lugares está ocupado y copado y loteado. Y, ahora
expropiar esos territorios del Estado, y ahora que los indígenas
gobernemos el Estado es un proceso largo y complejo, en el que
incluso el ministro gana 14.000 bolivianos y el cooperante internacional,
el representante, gana 12.000 dólares [Un dólar
8 bolivianos]. Sin ninguna comparación entre los 14.000
bolivianos y los 12.000 dólares que gana el otro, entonces
este es un proceso de profundo loteamiento del Estado, como una
estructura absolutamente colonizada de la estructura, de los organismos
financieros internacionales de cooperación con el Estado,
y esa es una batalla que hay que hacer en este terreno.
El tema de la educación es vital, por que la educación
siempre es el escenario en el que al indígena se le ve
como unas figuritas, unos dibujos, e incluso ahí nosotros
discrepamos con la idea de Bolívar, por que en la reforma
educativa hay una escritura que más o menos dice en aymara
así “Tatá Simón Bolivarajá jiwasan
qhespiyirisawa” la traducción literal al castellano
es “El señor Simón Bolívar es nuestro
gran libertador” y para los indios Bolívar no significa
el gran libertador de los indios, por que fue Bolívar el
que quiso privatizar la tierra de los ayllus y lo hizo diciendo
“los indios deben de tener su propiedad privada”,
pero los indios siempre tuvieron la tierra colectiva y los decretos
de Trujillo y de Cuzco patentizan aquél decreto de Bolívar
en el que el objetivo básico era liberalizar a los indios,
darles su tierra y déjense de tierras comunitarias, cosas
colectivas que los indios manejan y allí pues Bolívar
nos asestó un duro golpe. En ese contexto nosotros discutimos,
que nosotros que tenemos grandes referentes como Tupak Katari,
Bartolina Sisa, Pablo Zarate Willka y en el último tiempo
sin duda, Evo Morales y Felipe Quispe, entonces son los nuevos
referentes, el nuevo escenario en que nosotros estamos discutiendo
de cómo reformar la educación o cómo transformar
el tema de la educación en Bolivia, pero desde la visión
indígena.
Finalmente el tema de la pobreza porque en el país, en
las ciudades de La Paz, de El Alto, un 50%, un 55% de la población
es población pobre. Debajo de eso hay niveles de pobreza,
de indigencia y claro hay también sectores aymaras y no
aymaras con gran capital económico, para hacer negocios.
En ese escenario nosotros, y yo particularmente desde la Universidad
Pública de El Alto y como director de la carrera de Sociología
me place compartir, conversar con ustedes el escenario en el que
nosotros estamos aquí, para conversar para dialogar y así
desde este pequeño rincón del mundo, a ustedes y
a América Latina, que los indios estamos desde nuestro
lugar luchando y visibilizando un proyecto histórico y
diciendo a nuestros opresores, a los blancos mestizos como les
llamamos allá, como dijo Fausto Rainaga, como dijo también
Felipe Quispe, más o menos, en una conferencia: “nosotros
los indios, los indígenas, los aymaras, luchamos para liberarlos
a ustedes q´aras y, la palabra q´ara, es un apelativo
muy fuerte de insulto, es decirle alguien que no tiene nada, ni
cultura, ni historia del mundo indígena. Nosotros luchamos
y morimos para liberarlos a ustedes de la dependencia norteamericana
que ustedes sufren, pero no entienden nuestra lucha, queremos
liberarlos a ustedes, no sólo a nosotros, sino a ustedes
también queremos liberarlos, pero ustedes jamás
entienden pues siempre terminan matándonos cuando queremos
liberarlos”, decía este dirigente Felipe Quispe a
un auditorio lleno de mucha gente.
Y es cierto, los indios, los indígenas, creo que luchamos
por nuestra auto liberación y luchamos por la liberación
de otros pueblos oprimidos y de nuestros propios opresores que
nos oprimen en Bolivia para que ellos vivan al fin libres de la
dependencia norteamericana y de cualquier otra dependencia extranjera
en el país. Muchas gracias.
*Pablo Mamani, es Sociólogo y director de la carrera
de sociología de la Universidad de El Alto, Bolivia.
7
y 8 de abril 2006.
Casa de Cultura. La Pola. Siero-Asturias.
Incripciones: soldepaz.pachakuti@nodo50.org
fax: 985990119 telf.
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