Joenia:
militante y abogada indígena.
Brasil:
Nuestra Vida es nuestra Tierra.
Joenia Batista Carvalho, (Joenia Wapixana)
foto: Joenia con el ministro de Justicia Tarso
Genro.
India
Abogada comueve al Plenario (del Tribunal Superior de Justicia
de Brasil) diz la prensa...
Y es que es la primera abogada indígena en "actuar"
en el Alto Tribunal.. y en un caso tan peculiar como la demarcación
del TERRITORIO INDIGENA de Raposa do Sol.
También es la primera abogada indígena del país.
Del Pueblo Wapixana. "Nuestra Vida es nuestra Tierra",
dice en idioma de su Pueblo, ante los ministros de la Corte.
"Nuestras plantaciones, el agua, todo está ligado a
nuestros valores, a nuestra espiritualidad. La casa del indio no
está limitada por paredes. Tienen que tener eso claro".
Con 34 años, Joenia integra el Consejo Indígena de
Roraima.
La abogada indígena refutó todos los argumentos de
que los Pueblos de Roraima no significan un segmento importante
de la economía local, mucho más que los colonos, empresarios
arroceros, que pretenden apropiarse ilegalmente de "islas"
en la reserva.
El presidente de la Fundación Nacional del Indio, Marcio
Meira, dijo estar muy conmovido con la inedita actuación
de Joenia: "es una representante indígena haciendo la
defensa de su Pueblo, algo que emociona".
Algo parecido opinó el ministro de la Abogacía General
de la Unión, José Dias Toffoli, quien ha sido también
defensor de la demarcación de tierras, al contrario que el
gobernador de Rorarima, el derechista Jose Anchieta.
28 Agosto 2008 7:50
Brasil:
Raposa Serra do Sol gana primer asalto
Por Mario Osava
IPS Los nativos que viven en el territorio indígena brasileño
de Raposa Serra do Sol ganaron un primer voto favorable en el proceso
iniciado este miércoles en el Supremo Tribunal Federal, que
decidirá el destino de esa reserva ubicada en la frontera
norte.
Un pedido de “vistas” de uno de los miembros del tribunal
postergó la decisión final.
“Esbulho”, que en portugués quiere decir expoliación
o robo, fue la palabra que usó el magistrado Carlos Ayres
de Britto, relator del proceso, para calificar la ocupación
de una parte de Raposa, sostenida por hacendados que quieren anular
la demarcación del territorio, concluida en 2005 con la homologación
firmada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Britto consideró “improcedente” la acción
judicial que cuestiona la demarcación, defendiendo con detallada
argumentación el mantenimiento de los 1,7 millones de hectáreas
como un área continua, para cumplir los derechos constitucionales
de los 19.000 indígenas de cinco etnias, que comparten la
reserva.
El fallo del Supremo Tribunal Federal será decisivo no solo
para esa población autóctona del estado de Roraima,
fronterizo con Venezuela y Guyana, sino para gran parte de los indígenas
brasileños que viven en tierras disputadas por agricultores,
ganaderos y otros pretendidos propietarios.
Los indígenas, sus defensores y ambientalistas temen que
una decisión desfavorable ponga en riesgo a decenas de otras
tierras ya demarcadas que podrían volverse blanco de nuevos
cuestionamientos. Y hay otras reservas en las que persisten conflictos,
pues si bien han sido reconocidas como indígenas, sus habitantes
no tienen aún su posesión definitiva o están
parcialmente ocupadas por hacendados, como Raposa.
Los numerosos argumentos expresados por Britto, en casi dos horas
de exposición, representan más que un voto. El magistrado
que debería seguirle en la votación, Carlos Alberto
Direito, pidió un tiempo para reflexionar, elogiando la ponencia
del relator por su “conocimiento de la totalidad de la materia”,
incluyendo los hechos históricos.
El máximo tribunal de justicia de Brasil se compone de 11
magistrados. Su presidente, Gilmar Mendes, expuso su esperanza de
finalizar este año el proceso, iniciado en respuesta a una
acción judicial de dos senadores de Roraima, apoyada por
gobernantes locales, hacendados e incluso por una parte de los indígenas.
La acción cuestiona la demarcación del territorio,
y defiende el “derecho adquirido” de los terratenientes
que compraron tierras dentro de la reserva indígena, donde
cultivan principalmente arroz.
Son invasores de áreas tradicionalmente indígenas,
que provocaron un conflicto en el que “21 líderes fueron
asesinados y muchas casas quemadas”, destacó Joenia
de Carvalho, de la etnia wapichana, al defender los derechos de
su pueblo como la primera abogada autóctona que expone en
una sesión del Supremo Tribunal Federal.
Desde 1996 esos supuestos propietarios no tienen ningún derecho
a las tierras que ocupan, sentenció Britto, quien comprobó
la expoliación mediante registros notariales que revelan
un crecimiento injustificado de los predios en manos de los hacendados,
con extensiones multiplicadas en sucesivas ventas, fusiones y separaciones
en las décadas de 1980 y 1990.
El juicio se abrió con intervenciones de defensores de los
demandantes y del gobierno de Roraima, seguidos de representantes
del gobierno federal, como el abogado general de la Unión,
José Antonio Toffoli, y de defensores de la causa indígena.
El ex canciller y ex magistrado del Supremo Tribunal y de la Corte
Internacional de Justicia, Francisco Rezek, abogado contratado por
el gobierno de Roraima, acusó a la administración
federal de haber demarcado Raposa de forma irresponsable y de reducir
a sólo 10 por ciento el área de Roraima bajo jurisdicción
de las autoridades estaduales, dejando escasas tierras para la producción
agrícola.
El relator Britto contrarrestó todos los argumentos contra
la demarcación continua de Raposa. En Roraima, “descontando
las tierras indígenas” y otras federales, los 121.182
kilómetros cuadrados –área equivalente a la
de tres estados brasileños en los que viven 22 millones de
personas– sobran para “los menos de 400.000 habitantes
no indígenas” del distrito, aseveró.
Los estudios antropológicos que justificaron la demarcación
de una tierra indígena continua fueron idóneos, reconocidos
y no cuestionados seriamente durante muchos años, después
de ser ampliamente publicados, arguyó. Ellos permiten concluir
que “solo la tierra continua asegura los derechos de reproducción
física y cultural y el mantenimiento integral de costumbres
y tradiciones” de aquellas poblaciones, acotó Britto.
Las cinco etnias conviven allí sin conflictos hace por lo
menos 150 años, se mezclaron, hablan lenguas de tronco común,
y las tierras que ocupan tradicionalmente son lindantes, lo que
no justifica separarlas en “islas”, como quieren los
demandantes, porque eso implicaría incumplir lo que dispuso
la Constitución, afirmó el magistrado.
“Hay compatibilidad perfecta entre tierras indígenas
y fajas de frontera”, aseguró Britto, para contrarrestar
el argumento esgrimido inclusive por militares, de que la tierra
de Raposa, al ser fronteriza, amenazaría la seguridad y la
soberanía nacional.
La historia demuestra que la presencia indígena en la frontera
fue un factor para su defensa, y la misma Constitución brasileña
reconoce la ocupación privada de fajas limítrofes
como “fundamental para la defensa”, añadió.
A los que expresan temor de que grupos autóctonos se afirmen
como nación y proclamen su independencia con apoyo externo,
fundándose en la Declaración de las Naciones Unidas
sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Britto les indicó
que la Constitución brasileña “contiene disposiciones
suficientes” y es insuperable en la defensa de los derechos
de etnias originarias.
Brasil: El relator de la ONU pide
a Brasil escuchar a los indios
Recibido
de Amílcar Castañeda, corresponsal de Prensa Indígena.
Brasilia, 25 de agosto. (EFE).- En sus planes de desarrollo. El
relator especial de la ONU sobre la Situación de los Derechos
Humanos de los Pueblos Indígenas, James Anaya, instó
hoy al Gobierno brasileño a que "escuche" a los
indios antes de diseñar proyectos de desarrollo cercanos
a sus reservas.
"Los programas de desarrollo deben estar en perfecta armonía
con los deseos de los indígenas", dijo James Anaya,
relator especial de la ONU sobre la Situación de los Derechos
Humanos de los Pueblos Indígenas. "Los programas de
desarrollo deben estar en perfecta armonía con los deseos
de los indígenas", dijo Anaya durante una rueda de prensa
en Brasilia, donde hoy concluyó una visita de doce días
al país.
El relator de las Naciones Unidas alertó en particular sobre
los alcances del Programa de Aceleración del Crecimiento
(PAC), un vasto y ambicioso plan de construcción de infraestructuras
presentado por el Gobierno brasileño a inicios del año
pasado. "El PAC prioriza el desarrollo, pero a veces en esos
planes no se escucha ni se consulta a los indígenas",
declaró Anaya.
"He escuchado quejas (de indios) de que estos programas provocan
un tipo de desarrollo que no tiene en cuenta las particularidades
de los pueblos indígenas, sobre todo en cuanto a la demarcación
de las tierras, lo cual en muchos casos crea tensión",
indicó.
Anaya, indígena estadounidense de la etnia apache, declinó
citar casos particulares, pero aludió así a las protestas
que, en algunos sitios del país, han generado las obras del
PAC que se construyen dentro de reservas indígenas o en zonas
aledañas.
El relator de la Organización de Naciones Unidas (ONU) tampoco
quiso pronunciarse sobre un fallo que esta semana deberá
dictar el Supremo Tribunal de Brasil, en relación con la
actividad de empresarios arroceros en una reserva creada por el
Gobierno en el estado de Roraima, cerca de la frontera con Venezuela.
La reserva conocida como "Raposa do Sol" fue delimitada
en abril de 2005 y ocupa 1,7 millones de hectáreas (7,7 por
ciento del estado de Roraima), habitadas por unos 18.000 miembros
de las etnias macuxí, taurepang, wapixana, ingarikó
y patamona.
Este año el Gobierno brasileño decidió expulsar
con ayuda de la policía a empresarios instalados en esas
tierras desde antes de la creación de la reserva, pero estos
apelaron a la justicia y aún permanecen en la zona. El Supremo
Tribunal deberá decidir el próximo miércoles
si los empresarios tienen derecho a continuar en la región,
a pesar de que ahora forma parte de una reserva indígena,
o si definitivamente deben abandonar la zona•
http://www.pachakuti.org/textos/hemeroteca/2008_2/alcuentru-muyeres.html
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