| PRESENTACIÓN
DEL LIBRO
"LOS
RITMOS DEL PACHAKUTI" DE RAQUEL GUTIÉRREZ
LOS RITMOS DEL PACHAKUTI
PRESENTA:
MARÍA ELENA SOPEÑA - EUTS – GIJÓN
Me
presento, soy Elena Sopeña profesora de la Escuela de Trabajo
Social. En primer lugar quiero agradecer el trabajo de compañeros
y compañeras, de amigos y amigas de Soldepaz Pachakuti al
brindarnos nuevamente la oportunidad de compartir este espacio de
intercambio, de saberes, de experiencias y de acción. Gracias
por tener presente a la Escuela de Trabajo Social y a su alumnado
y por invitarme a descubrir las ideas expuestas en esta magnifica
obra y por conocer a su autora Raquel Gutiérrez.
Cuando me propusieron presentar el libro desconocía su temática
y no sabia nada de su autora. Varias cosas hicieron despertar en
mí su lectura, con la fotocopia en la mano la primera fue
el significado de su título “Los ritmos de Pachakuti”,
este enigma representó en mí un estímulo durante
la lectura pues quería conocer, entender y desvelar su significado.
Otra fue el comentario realizado en su prólogo por Luís
Gómez que dice de ella: había escrito un libro emocionante
y denso, en parte memoria personal desde el que interpeló
a su pasado, a la izquierda, a la sociedad patriarcal de los hombres.
A través de la lectura del libro ha ido percibiendo e identificando
algunos rasgos de la gran mujer que sabe y que valientemente comparte
su experiencia y sus reflexiones cito aquellos rasgos que valoro
y que me han seducido, la empatía que muestra Raquel cuando
dice: me propuse escuchar y entender los ritmos del Pachakuti. Su
capacidad de tomar parte en los asuntos públicos. La dignidad
recuperada en las contundentes acciones de rechazo de lo injusto
e inadmisible. Su compromiso político y social. La rebeldía
como mujer. La capacidad de interpelar la realidad. La lucidez del
análisis. La capacidad crítica. La necesidad sistematización
que posibilita la reflexión.
El conocimiento de buscar respuestas y sobre todo, la capacidad
de elaborar propuestas. Todos estos rasgos fui identificándolos
al pasar página a página el libro.
Confieso que a medida que descubría sus ideas la admiraba
y sentía la necesidad de conocerla personalmente y de agradecerle
su magnífico trabajo de reflexión y sistematización.
Mis felicitaciones por la obra Raquel. Pero ¿quién
es Raquel Gutiérrez? Raquel es matemática, socióloga,
mexicana, activista de los movimientos sociales. Fundó un
grupo Comuna, se ha dedicado a la investigación social, a
la renovación del pensamiento revolucionario y al trabajo
con los movimientos sociales. Participa en el colectivo de Mujeres
Libertad y es investigadora de la Universidad Nacional Autónoma
de México y de la Universidad de Puebla.
El problema sobre el que giran sus investigaciones es el diálogo
que puede trazarse en las luchas mexicanas y las de Bolivia. Reflexiona
sobre las perspectivas de emancipación social a partir de
los levantamientos y movilizaciones de Bolivia. Analiza el conflicto
social, el papel de los movimientos sociales de insubordinación
contra el orden del capital y del poder.
Considero este libro oportuno por varias razones, la primera porque
nos invita a los presentes a reflexionar en profundidad, a reconocer
el valor de la participación, de la participación
colectiva, de la organización y de la movilización.
En segundo lugar porque conceptualiza, revisa y profundiza y redefine
conceptos tales como: la emancipación, estado, sociedad...
el tipo de relaciones que deben de establecerse entre ambos. La
desconcentración y dispersión del poder del estado.
La desprivatización y gestión social de los bienes
comunes. La posibilidad de costumbres y equivalencias políticas
de permite inventar formas más ciertas de igualdad. También
analiza lo que significa la perspectiva comunitaria popular y la
perspectiva de la nacional popular de la propiedad colectiva.
También nos llama a participar, a implicarnos en la transformación
del cambio independientemente de la zona donde vivamos. Y por último
revaloriza y propone estrategias de gran valor para nuestra sociedad
como son el diálogo, la negociación, la cooperación...
es decir, la acción colectiva.
Adelantarles en mi opinión que el texto reúne todos
los requisitos para ser leído por los contenidos tratados.
Las prácticas emancipan a acciones de levantamiento y movilización
de los movimientos sociales, el carácter de la propiedad
de los bienes comunes.
Que
significa propiedad estatal y propiedad privada. También
es muy interesante por la metodología empleada. Registro
sistemático y un contraste exhaustivo y riguroso y también
me interesa mucho por la coherencia personal de la autora, porque
ha sido capaz de hacer síntesis, de hacer praxis entre la
teoría y la práctica. Ella se propuso una doble tarea,
profundizar la crítica de los antiguos paradigmas teóricos
y políticos que guiaban la comprensión, tanto de las
luchas sociales como de las deformaciones económicas, políticas
anidadas en ellas. Su lectura redescubre en mí unos hombres
y unas mujeres extraordinarios. Los protagonistas de los acontecimientos,
aquellos que habitan en los valles de Cochabamba, los aymaras, los
cocaleros de Chapare. Por la capacidad de lucha y por su solidaridad.
Tres son los contextos de su experiencia de lucha boliviana entre
el año 2000 y 2005. La lucha social rural y principalmente
urbana. Los levantamientos del entramado comunitario principalmente
aymara, la tenaz lucha social de resistencia de los cocaleros del
Chapare.
En palabras de la autora dice: sistemáticos esfuerzos colectivos
de lucha antiestatal y anticapitalista de creación, imaginación
y de organización que encontramos en la experiencia en cuestión
nos permite afirmar que la auto emancipación social es fundamentalmente
un intermitente y continuado juego móvil de tensiones y antagonismos
del rechazo de múltiples grupos, asociaciones, cuerpos y
colectivos de hombres y mujeres que no viven de trabajo ajeno, a
la subordinación política y económica al orden
instituido.
En sus páginas nos relata la dura tensión ocasionada
entre una perspectiva comunitaria popular y otra nacional popular.
Entendiendo a la forma y a la calidad de vínculo entre el
estado y la sociedad, reconfigurando y negociando los ámbitos
de autonomía y la desconcentración del poder y a los
múltiples modos que cada uno se presenta frente y en contra
del otro.
La perspectiva comunitaria popular oscila entre la difícil
posibilidad de abrir un tiempo nuevo de creativa construcción
y ampliación de relaciones sociales cooperativas, cercanas
con base hasta entonces oculto o sumergido en formatos de dominación
y explotación estatal y por otro la perspectiva nacional
popular de conquistar mejores condiciones de inclusión políticas
y económicas en el tiempo heredado y cotidiano conocido y
presente.
Pone en el centro de la discusión la cuestión sobre
quién finalmente decide las cuestiones que a todos nos incumbe.
Según la autora las luchas bolivianas del 2000-2005 rebasaron
el horizonte nacional popular y ambicionaron y ensayaron la conformación
de enlaces y sintonías políticas distintas, autorregulativas
y novedosas.
Las ideas centrales de este camino pueden sintetizarse en tres:
la dignidad, la autonomía y la cooperación que constituye
el contenido de las movilizaciones.
Prosigue diciendo que ese conjunto de acciones colectivas reinauguró
una abigarrada ruta del Pachakuti, heredera de antiguas tradiciones
y regulación de la convivencia indígena y popular
que además se han nutrido de otras experiencias de la lucha
obrera popular.
Es así como se configura la figura de la agregación
plural, nociones múltiples del nosotros, esta posibilidad
de configurar de manera horizontal, colectiva y autónoma
los positivos discursivos y prácticos de inclusión
plurales que habitan diversas formas de pronunciación de
un nosotros, de un nosotros real, concreto no estatal ni abstracto
está en la base de la capacidad política de impugnación
del orden y capital del estado.
Para
producir ese común de nosotros real es necesario la construcción
de espacios auténticamente deliberativos en los componentes
de los diversos movimientos de las distintas organizaciones y de
todos los contingentes movilizados como un asunto central para su
propia potencia autonificadora.
Por último, Raquel nos propone la necesidad de trabajar y
reflexionar con seriedad sobre estos temas, que este camino, que
esta mirada, que deja sobre la mesa en el libro de la cuestión
de la configuración del nosotros, de un nosotros abierto
no nacional ni estatal, que permita y que refuerce la cooperación
de las posibilidades de ensayar maneras de equivalencia política
de un nuevo tipo de ciudadanización que camina por otros
senderos y que va hacia la igualdad jurídica.
Esta capacidad colectiva, creativamente sostenida por antiguas y
nuevas asociaciones intermitentemente en expansión nos habla
de la posibilidad de retornar en otro tono a los ritmos del Pachakuti
que actualmente se desarrollan atenuándose debilitándose
en clave popular.
Sin más les dejo con Raquel que creo que merece mucho la
pena y que nos desarrolle algunas de las ideas que nos plantea y
que son sumamente sugerentes para reflexionar profundamente.
-RAQUEL GUTIÉRREZ
Muchísimas gracias por esta oportunidad de exponer algunas
de las ideas que están desarrolladas en el libro que ahora
presentamos.
A nivel de broma yo le llamo el “Pachacuento”, que es
los Ritmos del Pachakuti, muchas gracias por estos comentarios tan
amables, ojala sean verdad.
Quiero primeramente hablar brevemente para abrir después
un diálogo. Quiero hablar del porqué escribir un libro
sobre los Ritmos del Pachakuti es decir, de tratar de ir entendiendo
los modos de la transformación.
Yo he sido militante de las luchas bolivianas durante muchos años
en distintos lugares y en distintas maneras, pero conozco bien parte
de los Andes bolivianos, tanto de la parte de altura como la parte
de los valles Interandinos.
En el momento en que se desencadenan las luchas, las que empieza
en el 2000, es decir, una especie de primavera en los movimientos
sociales, de grandes movilizaciones donde se conjugan esfuerzos
urbanos, rurales, populares y barriales, de grupos vecinales, por
ejemplo, poner freno a la privatización del agua o años
después por poner freno a una manera de explotar y vender
el gas y los recursos carboníferos.
Cuando se conjuga eso con recurrentes levantamientos desde las comunidades
aymaras poniendo cercos a las ciudades a partir de grandes acciones
de bloqueo de las rutas prácticamente pone en crisis la vida
urbana. Cuando todo eso está ocurriendo había dos
preguntas que recorrían el país de arriba abajo.
Por un lado, entender qué estaba pasando, teorizarlo pensarlo
más allá de ver a la gente movilizada y en sus acciones.
Y por otro lado, pensar los horizontes de posibilidad que esta disposición
generalizada a la movilización, a la participación,
a la intervención del asunto público dejaba en el
tapete, es decir, y diciéndolo un poco más claro ¿quiénes
eran? ¿Cómo se movilizaban? ¿Qué querían?
Y una pregunta muy anclada en la teoría crítica de
Blog que es la que trabajé después que era lo que
más profundamente podía querer.
Esto
era tratar de volver a leer la acción práctica de
miles y miles de hombres y mujeres que ponían el cuerpo en
el camino, ponían el alma en cada asamblea, en cada discusión,
en cada reunión informal es decir estamos hablando de una
vitalidad social que bullía, que se sintetizaba después
tanto en organizaciones como en programas, como en planteamientos,
etc. etc. pero que empezaba a abrir, a generalizar un nuevo momento
de politización, un nuevo momento de capacidad vivida por
cada quien, un sentimiento que potencia como decía Espinoza
y dicen algunos filósofos contemporáneos, que era
una novedad, era una novedad radical vivida y sentida en prácticamente
toda la geografía boliviana de intermitentemente.
¿Qué podría anidar allí? Qué
se quería más allá de que se fuera la empresa
Bechtel, que había privatizado el agua de un valle donde
tradicionalmente el agua es escasa en Cochabamba y que se fuera,
que se fuera que no quedara una cuestión de renegociar el
contrato y modificamos la tarifa etc. etc. ¡qué se
vaya! más allá de eso que era digamos así,
el horizonte inmediato ¿qué cosa se había habilitado
en la experiencia humana, que se había ido enriqueciendo
por la propia capacidad de erguirse?
Qué más habitaba allí. Eso no tenía
nombre en cierta medida en el terreno de lo político, porque
durante una parte del siglo XX quedó codificaba la posibilidad
de pensar en la transformación social meramente en términos
de qué clase de estado habría entender.
Cosa que es muy importante, no estoy diciendo que sea central. El
decir, como dijo la compañera ecuatoriana hace un rato, que
en el Ecuador hay un planteamiento concreto y preciso de estar buscando
un estado plurinacional y de abrir un debate entorno a qué
significa eso, es por supuesto un avance.
Pero no lo es todo porque en la experiencia inmediata la mujer que
está en la comunidad con la familia, con la abuela, con los
hijos, los nietos, que están en el barrio y que organizan
la cosa de una manera. Por esos vasos capilares múltiples,
complejos, dúctiles.... de la sociedad entera habitaban nuevos
deseos, habitaban nuevas perspectivas, habitaba algo así
como nuevas ilusiones políticas y de alguna manera por rastrear
eso es por lo que me propuse escribir el libro, es decir ¿quiénes
eran los que se movilizaron en Bolivia?
¿Qué hicieron? Pues me documenté que como sabéis
hay una técnica para saber, es decir, dar cuenta de los alcances
prácticos pero centrarme en este horizonte interior, en esta
ambición del Pachakuti es mucho más allá, va
mucho más lejos de un momento de cambio de gobierno, de un
momento de triunfo electoral, de un momento de posibilidad de inaugurar
una asamblea constituyente, todos esos son momentos absolutamente
valiosos lo que estos pueblos atesoran.
Sin embargo qué horizontes utópicos se animan. Y voy
buscando una respuesta, naturalmente no tengo una respuesta taxativa,
simplemente voy dejando hebras. Esta capacidad de intervenir de
manera inmediata en la discusión sobre el asunto que a todos
concierne como nueva manera de entender aquello que ha de ser, el
formato político democrático algo que creo que ha
quedado inscrito como una herencia y ayer era parte de la discusión.
Una ampliación de la democratización que rebasaba
la cuestión en la mera elección de cúspide
del mando político para impresionar en términos de
posibilidad de participar en las decisiones más importantes
de todo lo que ha de acontecer. Y eso se logra de múltiples
maneras, muy variadas.
Eso fue un enriquecimiento, fue algo que de alguna manera aun ahora
en Bolivia, por allí se siente y reaparece que tanto en tanto.
Es un querer estar en la escena pública de manera colectiva,
estar dispuesto a dar tiempo o a participar, a discutir... y es
también la satisfacción recuperada de ser persona,
de ser persona en el sentido auténtico, como se es persona
en el interior de una comunidad, donde las cosas no te pasan sólo
porque si, donde no se decide por ti, sólo porque sí,
si no es donde el conjunto de unidades domésticas bajo prácticas
muy codificadas de manera ancestral es llamado a participar y a
poder decir su palabra.
Este es uno de los hilos, esta posibilidad de participar en la decisión.
La segunda cosa que quizá he encontrado y que es uno de los
hilos que dejo en el tapete y abiertos en la discusión, es
un problema con el que me encuentro una y otra vez a lo largo de
las cosas que he escrito y de las veces que he reflexionado sobre
una de las principales preguntas políticas que uno se hace,
sobre todo, cuando se hacen desde el activismo. ¿Qué
hacemos?
En una situación concreta hay que tomar una postura y se
pregunta uno ¿qué hacemos? Por lo general se pensaba
que la cosa era abrir una doctrina y desde ahí deducir una
serie de posturas correctas, de alineamientos sobre lo que debía
de hacerse.
Sin dejar de lado que existen una serie de principios y de cuestiones
que están ahí de alguna manera como una especie de
herencia histórica de luchadores anteriores de nuestro continente,
sin dejar de lado de ninguna manera tengo la impresión que
hay un problema que cuando se entiende política única
o principalmente como el arte del gobierno, porque entonces todo
empieza a quedar compensado en lo que tiene que ver cómo
gobernarse y se dan vueltas y vueltas entorno a una forma estatal
occidental.
El
que quiera entrar a ese terreno era obligado a hablar desde el terreno
de la totalidad, es decir, cuántas veces en las luchas singulares
que cada uno de ustedes haya participado, a mi me ha ocurrido muchas
veces, pasa que al movimiento que uno pertenece tiene una gran claridad
de lo que no ha de hacer, y lo que no ha de permitir que suceda,
pero en el momento en el que con cierta fuerza se comienza a negociar
se le convoca a que presente una propuesta, a que diga cómo
tiene que hacerla y hay veces que sobre asuntos muy particulares,
por supuesto que hay una propuesta, pero cuando se pasa al terreno
general entonces se plantea una propuesta ahora para la totalidad.
Es decir, esto yo lo considero un poco tramposo porque, desde la
sociedad se empuja después al movimiento a que adopte y quede
ubicado en un lugar de denunciación universal afirmativo
general, es decir, el lugar de la denunciación de la totalidad
que es el lugar por excelencia del discurso estatal.
Es decir, al movimiento se le empuja a que ocupe el estado, eso
quiere el movimiento, eso conviene al movimiento, el estado está
ahí, la relación estatal está ahí...
¿como se puede articular eso?
Yo no tengo respuesta pero los pueblos indígenas de América
Latina están dando sus diferentes caminos, avanzando y abordando
este problema.
Porque de lo que se trata es de armar su cotidiano más satisfactorio,
un presente más aceptable y tratando de pulsar el alcance
posible de un futuro digno.
Sin embargo lo que hacen a veces, es articular estos nosotros
plurales de los que hablaba la presentadora, este nosotros
plurales que evita hablar desde este lugar general y que más
bien piensa hacer de las articulaciones posibles de un nosotros
donde no ha de permitirse que se impongan las cosas sobre quienes
configuran este nosotros pero que no ambicionan
como mandos sobre otro sino que se plantea en términos de
mirada en igualdad a producir por supuesto y de práctica
auto regulatoria a conseguir.
Utopía pura, quizás. Pero al menos en la experiencia
cotidiana de las luchas y de los levantamientos y movilizaciones
entre el 2000-2005 estas son algunas de las cosas que he podido
glosar y sobre las que he reflexionado. Muchas gracias
-HABLA EL PÚBLICO
Quería hacer una pregunta, dado el conocimiento que tiene
de sobre cómo se desarrollan esos movimientos indígenas
en Bolivia, yo le pediría si nos puede hacer un resumen de
cuáles son los inconvenientes que esos movimientos se encuentran
en las ciudades por ejemplo, si hay una burguesía que también
tiene sus movimientos y les hace frente, porque la información
que tenemos aquí y no a todo el mundo le llega a través
de Tele Sur entonces sólo se ven efectivamente los movimientos
indígenas, a Evo Morales dando discursos y no se ve realmente
el fondo del asunto ¿porqué estando el problema supuestamente
si el movimiento indígena está en el poder, supuestamente
digo? ¿Cómo es lo que hay ahí detrás
o que es lo que se mueve detrás que no se ve y que no se
transfiere a la población?
-RAQUEL GUTIERREZ
La
versión de Tele Sur de las cosas, es una cosa codificada
en clave estatal, es decir, se ve justamente a Evo Morales danto
discursos, al gobierno haciendo esto, lo otro, a Chávez abrazando
a Evo... Por lo que es interesante y es muy valioso Tele Sur yo
siento que es una alternativa de información a la CNN o a
la FOX por supuesto que si, pero es una mirada desde un lugar y
que va a exhibir una parte.
Según lo que yo veo lo primero que está pasando es
que desde el 2000 viene ocurriendo algo así como una revolución
social, que viene ocurriendo bajo una revolución de fondo,
es decir, con momentos de gran movilización, con momentos
en los que se calma y que aparece como el quiebre social, la disputa
por la propiedad y por la conservación o no del privilegio
político ha llegado a tal propiedad, se calma, o se administra
de otra manera.
Y esto parece haber quedado, quiso ser algo así como estabilizado
en un gobierno indígena a partir del año 2006. Evo
Morales presidente actual de Bolivia es dirigente cocalero de largos
años, por supuesto que lo es, es una persona que ha estado
en la lucha social y que la conoce perfectamente.
Pero una cosa es estar en la pelea inicialmente de la resistencia
y después bastante a la ofensiva en términos de transformar
la relación social desde bajo y otra cosa, es gobernar con
un andamiaje institucional heredado, con un cuerpo legal ordenado
de una manera ajena y que además está hecho para atornillar
todo lo que exista de tal forma que no se mueva nadie.
Evo Morales incómodamente ocupa el pináculo del mando,
una cosa en la que se siente un poco como “gato sobre pelota”,
es un terreno resbaladizo, molesto etc. y el hace su mejor papel
ahí. De alguna forma es como que va tratando de poner límites,
ha renegociado los contratos con las petroleras más depredadoras,
empezando por la Repsol, la British, expulsó recientemente
a una figura patética, un representante diplomático
estadounidense cuyo nombre no recuerdo, era un profesional de destrucción
de países, era el señor que había estado de
representante de Estados Unidos en Yugoslavia justo para ir administrando
todos estos conflictos e ir situando o instituyendo estos cómo
de nuevos actores dándoles absolutamente cuerda y manejando,
es un hábil para generar unos conflictos inventados, para
refuncionalizar heridas viejas al interior de los países
y eso es lo que estaba haciendo, era un escándalo.
Y que el gobierno de repente le diga: señor, ustedes se van
y que los otros se desbauticen o se mueran que a nosotros no nos
importa y nosotros aquí aguantamos y eso, eso es muy bueno,
que exista un gobernante que haga eso está muy bien.
Pero hay procesos diferentes ocurriendo abajo y sobre todo en la
parte del oriente del país donde ahora está el conflicto.
Hay un problema doble, hay un problema por la tenencia de la tierra
una vez más. La historia de los despojos como el que contó
la compañera del Brasil, o como los que mencionaron en el
Ecuador, no son exclusivos, son generalizados y el neoliberalismo
en América Latina y no conexo en todos los países
con modificaciones en la forma de tenencia de la tierra y una serie
de modificaciones legales para desconocer la propiedad colectiva
a título de reconocer los derechos políticos formales
y desconocer lo otro.
Y en ese contexto en Bolivia hay una temporada desde los 90 para
acá hay una expansión bárbara del latifundio
sobre todo en esta parte, porque durante casi que 12-13 años
se llevó adelante un proceso de agrobusiness muy parecido
al brasileño, es decir grandes productores de soja en particular,
pero también de arroz, algodón... que iban desplazando
a la gente. ¿Qué hacían?
Eran gente guaraní, gente de los chiquitanos al norte de
Santa Cruz y algunos pueblos menos grandes de la parte oriental.
En estos momentos una de las disputas es cómo vamos a limitar
a los finqueros, cómo vamos hacer que vayan devolviendo las
cosas, cómo vamos a recuperar estos territorios, cómo
vamos a plantear nuestra forma de regulación, como la vamos
a levantar en contra y por encima de estas recientes modificaciones
tanto municipales como empresariales que se nos han asentado acá.
Y eso, eso es una lucha antes que cualquier otra cosa.
Después es una negociación con el abogado, con el
convenio 169 pero primero es poner el cuerpo y decir que aquí
no pasa y aquí no se hace así, defenderlo.
Y esto está pasando, está pasando en dos partes. Está
pasando por un lado una especie de propuesta más de fondo,
más estratégica en una disputa en la Asamblea Constituyente
donde hay una discusión acerca del tamaño del latifundio
pero ahora hay una nueva trampa que la Constitución sólo
va a valer de ahora para adelante entonces va a ser otra pelea para
quitarles la tierra a los de antes, hay bastantes líos, hay
muchos flancos abiertos.
Hay una pelea de cómo vamos a ocupar la tierra y el problema
inmediato que vive en cada pueblo de quita tu tractor y devuélveme
mi agua, pero la gente lo empieza de una manera más articulada
y con más respaldo y eso, insisto, es un trastrocamiento
de las relaciones de propiedad y de los privilegios que brotan de
la relación de propiedad.
En términos anteriores eso le llamamos revolución.
Esto está pasando en una manera que a veces uno no lo lee
de esa forma. Tele Sur te lo habla como meras medidas estatales
de abajo arriba por eso este conflicto, esta acción múltiple
y variopinta, cambiante, dúctil, confusa... que avanza y
retrocede de la gente de abajo teniendo una gran claridad para decir
qué quieren, no se entiende, pero es un poco eso y pasará
también en la ciudad.
La principal parte de las publicaciones se están dando en
las zonas rurales en todo lo que son los perímetros de emigración
popularizada reciente en las ciudades, pasando fenómenos,
por un lado la gente que llega a vivir a la ciudad y que viene del
campo no viene ella sola con su nombre y su apellido, viene con
su cúmulo de conocimientos, de costumbres y su forma de habitar
y lo que hace es instalarse en un lugar, se instalan en muchos lugares
por ejemplo en el Alto, también en parte del perímetro
de Santa Cruz en un lugar que se llama el Plan 3000.
Se acostumbran, se aclimatan al nuevo lugar aprenden de los otros
que ahí vivían pero pone a disposición, digámoslo
así, del conjunto de sus modos de hacer, sus modos de habitar...
y eso empieza a reconstruir formas organizativas, asociativas...
se modifican, que cambian pero que uno tiene que ir como rastreando
rasgos, vienen rehaciéndose porque son parte del armazón
cultural, del entramado simbólico de la persona que se movió.
Y esto está teniendo mucho efecto. Las juntas vecinales en
el Alto tienen ya su papel, es un entramado vecinal pero marcado
por pautas de funcionamiento comunal y ahora en el último
levantamiento que hubo en la ciudad de Santa Cruz que fue simultáneo
con la masacre del Porvenir en Pando en septiembre de 2008 empezó
a pasar lo mismo, empezó a visibilizarse lo mismo por lo
cual es muy interesante.
En Santa Cruz viene ahora a nivel popular juntándose dos
ideas, la idea del campo a la ciudad y las prácticas vecinales
y gremiales, como ancestrales. Pero hay una idea de un héroe,
que es un héroe así como de segunda, de la propia
región de Santa Cruz que se llama Ibáñez que
participó en los levantamientos del siglo XIX, es un líder
criollo, blancon urbano que hablaba de las formas de igualitarismo.
En Santa Cruz es muy interesante cómo una ciudad ya no tan
comunitaria, un lugar que está más bien atravesado
por relaciones mercantiles empieza a brotar un discurso centrado
en la producción de igualdad económica.
Esta cuestión puede parecer mucho más moderna, moderna
en el sentido específico del término, parece el siglo
XVIII donde la cuestión de la producción de la igualdad
se pone a la orden del día como fenómeno urbano.
Esto empieza a entrar como otro discurso que enriquece y que todo
lo trastoca porque eso es lo que ha sido interesante en esto. Hay
competencia, por supuesto que la hay. A veces hay competencia desleal,
ratera y fea, pues si, pero también hay mucha posibilidad
y eso a veces tiene que ver mucho con las mujeres.
Hay mucha posibilidad de cooperar, de trenzar y de tejer las ideas
de todos dando lugar a una serie de conceptos bastante anómalos
pero eficientes que son al mismo tiempo particulares pero marcativos.
Es decir, que no pretenden ser totalizantes.
-JAVIER ARJONA
Aunque
hables de temas tan comunitarios, algo personal ya que hiciste tú
esta reflexión de Los Ritmos del Pachakuti. Lo primero es
el título Los Ritmos del Pachakuti, ¿ para adelante,
para atrás, ¿retrocesos? quién los marca estas
comunidades de las que estás hablando.
La segunda en esa biografía intensa de tu vida te ha tocado
formar parte también de movimientos insurgentes e incluso
has pagado cárcel con cinco años y todavía
perdura la persecución en Bolivia... esa propuesta del ejército
guerrillero Túpac Katari en el presente, no la del ejército
si no Túpac Katari o Bartolina Sisa en el presente de las
comunidades ¿en qué se ve?.
Y la simplificación que tenemos quien haya visto Tele Sur
la forma en que lo has descrito tu ahora o quien haya leído
algún otro libro-comentario, muy poco de lo que aquí
llega, es el triunfo de la rebelión en Cochabamba en la
guerra del agua, el triunfo de la guerra del gas ,
poco conocido en esta parte y otros levantamientos... todo eso y
además de lo que estás explicando ¿tiene una
raíz más allá de Túpa Katari y Bartolina
Sisa? y si nos lo puedes decir de forma sencilla lo que representa
para decirlo en palabras occidentales esas propuestas insurgentes.
-AIDA QUINATOA
Buenos días. Desde nuestra visión que has aportado
con ese material que va a ser de mucho interés y muy importante
sobre todo para nuestra cosmovisión. Quisiera hacerte una
pregunta, decías que si Pachakuti es un movimiento entendido
como político para participar en un escenario hubo en una
política que está estructurada con todo ese remolino
con toda esa historia, si es viable.
En Bolivia por ejemplo qué pasó con Evo Morales una
vez que alcanza la presidencia, pero si él hubiera estado
con Pachakuti o el movimiento Pachakuti ¿que pasó
en Bolivia? porque es muy poco lo que conozco ya no estoy en Ecuador
pero yo veo que mis compañeros muchos más pasan en
Bolivia que en Ecuador.
Y hace un año decía que ya vayan a Bolivia si no quieren
hacer su misión en Ecuador, bromeando. En Ecuador algunas
personas cuando he regresado hace cuatro años decían:
el Pachakuti aquí ha desaparecido. Ustedes querían
saltarse muchas normas y por eso el movimiento político ha
sido absorbido y como tal en el Ecuador hay dificultades.
Pero también mi propuesta en estos años es que como
movimiento político participar en las elecciones con una
propuesta definida pero no como lo típico tradicional de
los partidos políticos que se asoman en campaña, nuestra
política era otra pero ahora, haciendo un análisis
¿que pasó en Bolivia? Yo veo pocas banderas de Pachakuti
en Bolivia. Y Evo Morales cuando estuvo algún tiempo aquí,
el mismo me comentaba su estrategia. Como es la situación
para ayudarnos a la gente del Ecuador.
-MIGUEL
Buenos días. Yo tengo una pregunta concreta pero quisiera
ponerla en un contexto. Lo primero que me sorprende de la presentación
de este libro y los comentarios que usted ha realizado, es la frescura
del lenguaje que nos ofrece.
Generalmente en estos escenarios siempre tendemos a idealizar nuestro
discurso y a llenarlo de conceptos y me parece que desde ese punto
de vista hay una serie de novedades en el texto que usted presenta
en relación con nuevos conceptos y nuevas categorías
y explicaciones a fenómenos nuevos y antiguos.
Quienes no desarrollamos una lectura continua y permanente de la
realidad boliviana tenemos muchas dificultades para desentrañar
las tensiones que allá se viven. Por ejemplo nos resulta
muy difícil entender este proceso de tensiones y enfrentamientos
que han existido, por ejemplo los mineros, la central obrera boliviana
que se enfrenta con sus reivindicaciones específicas con
el gobierno de Evo Morales, está todo ese proyecto autónomo
de terratenientes, la ligazón con los amos del imperio, las
recientes decisiones me parecen muy radicales en un contexto muy
complicado para Evo Morales que ha significado la salida del embajador.
En
ese contexto y entendiendo que se han dado recientemente los cambios
conocidos en los Estados Unidos algunos somos muy pesimistas, seguramente
en relación con estos cambios porque históricamente
hemos visto el papel que ha jugado el Partido Demócrata hacia
América Latina, no podemos olvidar lo que fue la alianza
para el progreso en el gobierno que se considera más
avanzado en los Estados Unidos, el gobierno Kennedy etc.
Todas esas dudas, todas esas inquietudes que tenemos yo quisiera
formular la siguiente pregunta. No estoy pidiendo que juegue un
papel de pitonisa porque usted no lo va hacer, porque es una investigadora
científica, una investigadora de los temas sociales pero
en ese marco y con esos cambios que se están dando en medio
de una crisis como la que estamos viviendo esta crisis global,
¿como ve usted la perspectiva en particular de Bolivia y
en general de América Latina en esta nueva correlación
de fuerzas y en esta nueva situación política internacional?
- RAQUEL GUTIERREZ
Para contestar la pregunta de Javier te diría que la presencia
de los abuelos que se levantaron en otros años,
en otras temporadas está siempre presente en las culturas
rurales.
Seguramente en los sitios más agrarios hay alguna evocación
a personas que lucharon antes, etc. Allá en América
es así y en particular en las alturas andinas, aymaras, se
alude mucho a la sublevación de 1781 de Túpac Katari
y Bartolina Sisa que en la misma temporada de Túpac Amaru
en el bajo Perú en la parte de el Cusco se levantaron en
la Paz, ellos pusieron un cerco y yo creo que la novedad y creo
que es lo interesante y lo antiguo que regresa es lo que
es muy muy interesante, es como se puede conceptualizar esta sublevación.
Fue un verdadero levantamiento de las comunidades, fue un levantarte
a plantar de frente al otro y entrar a veces en una relación
de antagonismo brutal.
En cierta medida eso es parecido a los levantamientos comunitarios
del siglo XXI, las memorias más largas de la historia de
las rebeliones estaba presente hace cinco años a comienzos
del siglo XXI.
Túpac Katari al morir dejó una frase dicha como herencia
es: volveré y seré millones.
Entonces ese era uno de los gritos que se decía durante los
levantamientos en las marchas en los bloqueos, estamos aquí
los millones deTúpac Katari y Bartolina Sisa.
Hubo una influencia, una reivindicación en el pensamiento
de Túpac Katari por lo menos desde los años 60 a finales
con autores bolivianos que practicaban, armaron toda una trama conceptual
que es el indianismo, es el indianismo en contraposición
del indigenismo de políticas estatales asimilicionistas.
Bolivia , ese lugar central de las posturas indianistas muy radical
y muy confrontativas a lo que se considera occidental.
Me gustaría conversar con la compañera del Ecuador.
El MIP, Movimiento Indio Pachakuti que hubo en Bolivia como entidad
partidaria fue un partido que organizó Felipe Quispe, y yo
creo que tuvo muchos defectos como partido. Si bien Felipe era una
gran persona, como dirigente hubo un peso específico impresionante
sobre todo en la inversión simbólica de presentarse,
ya no como indio humilde, como un indio que pide, sino como un indio
que llega hasta la puerta, que se presenta de tú a tú
con el otro... que da una fuerza general muy importante.
A la hora de hacer un partido que caer en todo lo que es la diferencia
de la política liberal partidaria absolutamente distinta
a otra cosa de la política comunitaria de este las bases
que el si conoce entonces ahí se equivocó.
Esta es mi lectura. ¿Por qué? Porque hizo el Movimiento
Indio Pachakuti, no respetó en gran medida las decisiones
de la gente para, desde abajo, armar la propia estructura del partido
¿quienes empezaron, por ejemplo a ser los candidatos del
partido? Los candidatos a senador, diputado… es decir, los
que ocupaban cargos en el propio partido eran los parientes del
propio Felipe, los compadres del propio Felipe, eran sus amigos
y eso molestó mucho a la gente.
En el entramado andino con una posibilidad mayor de control inmediato
una estructura partidaria que se presenta diciendo que va a representarte
y que luego desconoce en la práctica, eso se abandona.
Puede haber un reconocimiento a la figura de Felipe un gran luchador
de muchísimos años, estuvimos en el mismo proceso,
cinco años en la cárcel con Felipe, pero a la hora
de armar un partido político, no le hizo bien, se le confundió
los elementos más de lo comunitario y con estas prácticas
más liberales donde aparentemente el que manda decide.
Trató de inventar un partido político con las normas
de acá pero sin respetar, en realidad la gente lo abandonó
en el año 2005. Llegó a comunidades que le pidieron
cuentas.
Al
MAS le veían como un partido más tradicional de izquierdas
con un bagaje más de izquierda clásica basado en una
estructura sindical compañera de comunidades de reciente
creación. Con una ideología distinta. El partido mismo
desde que se fundó siempre hubo este juego, un partido en
torno a un caudillo, un dirigente muy hábil con un carisma
bárbaro con una agilidad mental impresionante, Evo, pero
que nunca se había comprometido a operar de otra manera.
Lo que yo quería comentar que es que una de las cosas que
he trabajado en el libro es la existencia de dos horizontes utópicos
distintos en el momento de la rebelión. Uno que se agota
en lo nacional popular muy importante y muy amplio frente a lo neoliberal
pero que básicamente se circunscribe en una transformación
en el estado en los términos mejores de inclusión
en la relación estatal. En cierta medida presentaría
eso.
Y otros contenidos de la propia rebelión de los voy llamando
comunitarios populares que ambicionan trastocamientos más
de fondo en la manera de plantear los términos de la relación
política que buscaron ser representados por Felipe, por la
movilización aymara una temporada, se han puesto contenidos
a discusión, que contenidos es otra cosa.
Y que esos ahora por lo pronto están un poco más latentes
pero no es que hayan muerto, es decir, estas dos maneras van compitiendo
y de repente, la Nacional Popular se agota, se queda como entrampada
pero es la ventaja en Bolivia como que la movilización todavía
no muere entonces empuja otra vez como pasó en septiembre,
pero aparece desde abajo empujando a todos incluido a Evo.
Tengo la impresión de que todavía hay un proceso abierto.
En el Ecuador pasan otras cosas. ¿Qué pasará
en el futuro?, no lo sé. Yo tengo cierta confianza de cómo
veo este último periodo de la historia. De la noche neoliberal
apareció la primavera de los movimientos sociales y la posibilidad
de que hubiera participación política simple. Hubo
un agotamiento de eso y un intento de desestabilización en
gobiernos progresistas que ahora están sumamente acusados
es decir, estos gobiernos progresistas que tenemos en América
Latina, en parte fueron puestos ahí por la movilización,
claro que sí, pero en parte no.
En parte fue concesión del propio estado sobre todo en los
lugares donde esto fue muy fuerte. Y como hay toda una legislación
internacional que ahora mismo se está discutiendo.
Va haber un momento de variación en esa legislación
y autonomía de los propios estados de autonomía política
relativa y de autonomía económica relativa a los propios
gobiernos de estos estados latinoamericanos, quizá o quizá
no.
Yo creo que son momentos en que la cosa está muy fluida,
se está decidiendo ahora qué va a pasar y no es tanto
en la elección de Obama, si no las discusiones de cómo
van a restablecerse las relaciones entre corporaciones y estados
e inclusive estados penales.
Los de la Unión Europea que quieren que hagan los gobiernos
en relación a las transnacionales, que no solo depredan el
mundo si no están armando esta crisis. Qué posibilidades
hay de que empujen desde acá.
-ELENA SOPEÑA
Damos las gracias a Raquel y también a vosotros por la atención
prestada. Muchas gracias.
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