Alcuentru de sensibilización Sur-Norte
Muyeres reafirmando Drechos -- los Drechos de los Pueblos
11-12  de noviembre (payares) de 2011 - Centro de Cultura Antiguo Instituto  Xixón


Micaela

Encuentro de mujeres- Afirmando Derechos. Los Derechos de los Pueblos.


En la apertura...una introducción dinámica a cargo de perroflakoTeatro,  sobre..

La mujer guerrera

Aquella nublada mañana del sábado 4 de noviembre de 1870, sucedió un hecho que conmovió los cimientos del gran imperio colonial español de América. Cientos de indios y mestizos de ropas y voces multicolores, venidos de las comunidades y pueblos de las alturas, habían llenado completamente la fría Plaza de Armas del pueblo de Tungasuca, convocados por el  Inca . En el rostro de cada indio, en el corazón de cada uno de ellos parecían estallar la rabia y la impotencia. En cada respiro parecía condensarse tres siglos de sufrimiento y rebeldía. En cada grito, en cada puño alzado, había un clamor que rompía, al fin, las cadenas de la opresión y la muerte.

En los cuatro costados de la plaza, las voces de la compacta masa de indios resonaban en el cielo como verdaderos relámpagos: -

¡Muerte a los tiranos!-. -¡Libertad para nuestros Pueblos!-.

Al centro, sujetado por un negro y varios indios fornidos, los insultos del desesperado corregidor, español Arriaga, apenas se percibían. "¡Indios malditos! Son puro estiércol. Jamás podrán vencer al Rey. Mátenme y verán como por este país correrá sangre. Indios del demonio. ¡Malditos son todos!

¡Grita! - Replicó una voz-, ¡grita más, que ahora tu vida no vale ni un real!

Después de retenerlo varios días, el abusivo y sanguinario corregidor del pueblo de Tinta, Antonio de Arriaga, fue ajusticiado por la masa indígena levantada en rebeldía el 10 de noviembre. Con este hecho trágico pero, al mismo tiempo esperanzador se inicia la gran revolución social, indígena y mestiza encabezada por el cacique José Gabriel Condorcanqui, el celebre Túpac Amaru. Junto a él participa su esposa, Micaela Bastidas, compartiendo los mismos ideales y poniendo pasión y fuerza al movimiento rebelde.

Micaela Bastidas nació en 1744 en el pueblo de Pampamarca, provincia de Tinta, Cusco.  Micaela y José Gabriel, se unieron en feliz matrimonio y juntos se juraron amor eterno. Fruto de esta unión tuvieron tres hijos llamados Hipólito, Mariano y Fernando.

Por esos tiempos, escucharon por boca de sus mayores de los días felices del incario y los compararon con los días de angustia, desesperación, miseria y  lamentos que vivía su pueblo y juraron liberarlo hasta con la propia muerte.

En el mes de noviembre de 1870, la revolución indígena se extendió como una hoguera incontenible por los pueblos de Cusco y el Alto Perú. Las tropas  indígenas derrotan a los españoles en Quiquijana y Lampa.

El 18 de noviembre, el movimiento insurgente logra vencer a las fuerzas del corregidor Cabrera, en el pueblo de Sangarara. Cabrera había organizado desde el cusco una expedición contra los alzados. Cabrera, así muchos españoles y mestizos murieron en la batalla, con la participación decidida y valiente  de muchas mujeres como la Cacica de Acos, Tomasa Tito Condemayta, Cecilia Túpac Amaru y otras tantas heroínas de la rebelión al mando de Micaela Bastidas.

Pablo Macera, distinguido historiador, explica  el modelo de conducta adoptado por Micaela.

"De algún modo Micaela Bastidas, pertenece a un grupo de mujeres cuyo modelo  de conducta femenina es muy antiguo en los andes peruanos. En la escuela, a nuestras jóvenes y a nuestras niñas se les ha presentado como ejemplo a seguir a Mama Ocllo que habría enseñado a cocinar a las mujeres andinas de su época. Esto significa adoptar una posición machista acerca de la historia peruana y, lo que es peor, estamos destinando a nuestras hijas a ser  simplemente cocineras. Lo cual no es en si mismo un mal oficio, sino, cuando se piensa que eso es tarea exclusiva y condición básica y única para que una mujer sea aceptada en la sociedad.

La mujer andina ha contribuido a la independencia nacional y al desarrollo en numerosas áreas. Pero una de sus mejores contribuciones ha sido en la lucha de tipo social y militar. De tal modo que, no podemos entender la historia precolonial sin poner a lado de Mama Ocllo a Mama Guaco, a la mujer guerrera. Micaela Bastidas de alguna manera es la Mama Guaco del  siglo XVIII."

Desde su cuartel general en Tungasuca, Micaela estaba encargada de las comunicaciones, el suministro, la organización y seguridad de las tropas rebeldes. Allí, intenta convencer a su esposo de dar el golpe definitivo a los españoles.

-Los españoles no saben qué hacer - dijo Micaela levantándose de su asiento-. ¡El miedo se ha apoderado del Cusco! Es el momento de tomar la ciudad. ¡Después, será demasiado tarde!

-Solos no podemos Micaela -respondió Túpac Amaru tratando de calmar la impaciencia de su esposa-.  Tenemos  que buscar el apoyo de los indios y criollos de Puno y Arequipa.

-En esos pueblos no hay nada que hacer, José Gabriel, el Cusco es lo primero.

-No Micaela, el movimiento es débil aún. Además, nuestras fuerzas no se encuentran.

-¡Ahora es el momento, no lo desperdiciemos! -interrumpió Micaela haciendo un ademán de fuerza con la mano-. Puedo reunir para mañana 10000 hombres y atacar por sorpresa el Cusco. Sólo hombres como tú pueden hacer semejante hazaña. Confía en nuestras fuerzas. ¡Ahora o nunca!

En todas sus acciones realizadas como parte de la jefatura del movimiento, Micaela muestra decisión, audacia, capacidad política, lealtad a la revolución, pero también amor y fidelidad a su esposo.

Micaela señaló el error estratégico que cometía su esposo al no tomar por sorpresa la ciudad del Cusco. Hoy nos preguntamos a la distancia del tiempo, ¿Qué hubiera pasado si la revolución hubiera sido conducida por Micaela Bastidas?

El destacado historiador Pablo Macera responde  esta interrogante.

"Quizá si la revolución iniciada por Túpac Amaru, hubiera sido conducida por Micaela Bastidas, esa revolución hubiese triunfado y el Perú seria un país muy diferente al de hoy. De algún  modo, Micaela Bastidas demostró tener una comprensión más clara de las posibilidades de la  revolución social indígena en el siglo XVIII. Túpac Amaru, en cambio estaba convencido que esa revolución era imposible sin una alianza entre indios y criollos, que él estaba buscando todo el tiempo, pero al final lo que resultó es que los criollos traicionaron a Túpac Amaru. Es así como podemos  interpretar la resistencia de  Túpac Amaru para  marchar rápidamente hacia el Cusco y capturar la desguarnecida ciudad Inca. Esto le hubiera dado un control definitivo sobre todo el sur peruano. Ese en cambio, era el propósito y el objetivo estratégico que recomendaba Micaela Bastidas."

El tiempo le dio la razón a Micaela y la revolución  finalmente fracasó ante los refuerzos de tropas virreinales llegados de Lima y Buenos Aires. Después de sangrientos combates el ejercito tupacamarista fue derrotado en las afueras del Cusco. El 6 de abril de 1781 fueron capturados Túpac Amaru, Micaela Bastidas y los principales dirigentes de la rebelión.

Micaela Bastidas, su hijo mayor, su esposo Túpac Amaru y los jefes principales fueron  condenados a muerte después de sufrir crueles tormentos. Miles de hombres y mujeres fueron azotados y encarcelados de por vida. Muchos más fueron desterrados y desaparecidos. Los peninsulares actuaron como queriendo borrar para siempre la memoria de aquellos que se atrevieron  a desafiar el poder de la Corona española.

El 18 de mayo de 1781 Micaela Bastidas fue ejecutada en la Plaza de Armas del Cusco. Así cumplió su promesa de morir por la libertad de su pueblo, fue en presencia de su esposo, de  sus hijos, de familiares y de cientos de indios que fueron obligados a espectar la escena como escarmiento. Sus verdugos cubiertos sus rostros la mataron lentamente, cortándole la lengua, anudándole al cuello lazos que después tiraron en diversas direcciones mientras le pateaban el pecho y el vientre.

Micaela Bastidas fecundó y dejó viva la esperanza en una patria libre y soberana y pasó a la historia como ejemplo de lealtad,  heroicidad y sacrificio en la gran rebelión indígena de 1780.