Alcuentru
de Sensibilización SUR-Norte
“Voces de Muyer. Enredaes na Comunicación Alternativa”
6/7 de noviembre, Antiguo Instituto Jovellanos, Xixón |
ir al índice
Mujeres y Medios.
Liliana Daunes Intervención en la sesión simbolica en homenaje al Dia de la Mujer organizada en la legislatura porteña
Como
trabajadora de la comunicación y como feminista, quiero expresar que es
imposible en este tiempo transformar el lugar de las mujeres y de los
sectores más vulnerables de la sociedad, mientras los grandes medios de
comunicación, privados y públicos, sigan siendo fuentes fundamentales
de la reproducción de una cultura patriarcal. Sigan siendo voceros del
gran capital, y formadores de un imaginario consumista, en el que todo
se vuelve mercancía, desde el agua hasta la basura, desde la educación
hasta el cuerpo y las vidas de las mujeres.
Medios de
comunicación que construyen y defienden valores funcionales al poder,
negando o banalizando derechos fundamentales como el derecho al
trabajo, a la educación, a la salud, a la vivienda. Medios en los que
se criminaliza a las trabajadoras o a los trabajadores en huelga, a las
desocupadas o a los desocupados que demandan su lugar en la sociedad, a
las maestras o a los maestros que defienden la educación pública, y
hasta pueden reproducir impunemente la propaganda electoral de quien
dio la orden de represión que terminó con la vida de Carlos Fuentealba.
Medios de comunicación en los que Julio López vuelve a desaparecer.
Medios que minimizan la violencia machista e invisibilizan los
feticidios. Medios de comunicación en los que las mujeres que exigimos
educación sexual, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para
no morir, somos estigmatizadas por el coro patriarcal de la Santa
Inquisición.
La
democracia en la comunicación es mucho más difícil aún, cuando se
recorta o condiciona el lugar para la pluralidad de voces que intenta expresar
la comunicación alternativa. Cuando se cierran espacios públicos como
el canal de la ciudad, con el consiguiente despido de trabajadores y
trabajadoras de la comunicación, y se siguen desvalorizando los
espacios con perspectiva de género en la radio pública. Se trata de
políticas que precarizan aún más el empleo, como parte de las políticas
flexibilizadoras con que el gobierno de la ciudad y sus legisladores y
legisladoras vienen castigando a las trabajadoras y trabajadores, para
dibujar los éxitos de su presupuesto.
Son políticas que al mismo
tiempo, recortan o niegan la posibilidad de promover las voces que
visibilizan las demandas, las historias, el lenguaje y las prácticas de
mujeres que han venido bregando históricamente por su emancipación,
como parte de la emancipación general de la humanidad. Y es preciso
aclarar: no me estoy refiriendo solamente a la inclusión de más mujeres
en los medios.
El ser mujer no asegura una posición de lucha
contra las opresiones. Lo que estoy planteando es el derecho a la
pluralidad ideológica, en medios de comunicación que hegemónicamente
reproducen la cultura androcéntrica. Es la posibilidad de que se
exprese una mirada del mundo, no la propia, no la de una u otra
periodista, sino la de una corriente histórica y la de un movimiento,
que se va creando a sí mismo desde la identificación de la opresión de
las mujeres que realiza el patriarcado, y desde las batallas por
nuestra emancipación. Es la palabra de un feminismo que no pretende
lograr un cupo para integrarse en la dominación, sino que aspira a
deconstruir todas las dominaciones de una cultura opresora en la que se
refuerzan mutuamente, el capitalismo, el patriarcado, el racismo, la
violencia.
Es sabido que si unos pocos controlan la información,
no es posible la democracia. En Argentina aún nos rige una Ley de
Radiodifusión de la dictadura. Es algo vergonzoso. Es la ley hecha a medida de los Videla, de los Massera, de los Martínez de Hoz.
Es
indispensable una nueva ley que garantice el pluralismo informativo y
cultural. Si bien se trata de una ley nacional, demandamos que también
en la Ciudad se vaya haciendo camino en esta dirección. Necesitamos que
los medios públicos sean fuertes, y estén al servicio de todas y todos
y no de los gobiernos de turno o de los sectores del poder.
El
derecho a la comunicación es un derecho humano y no un negocio. La
mercantilización de la cultura, agrava y profundiza la realización de
una programación de los medios de comunicación que desbordan de
lenguaje sexista, de humor misógino, de estereotipos machistas, de
vulgaridad en el tratamiento de problemas constituyentes de la
identidad de las personas como por ejemplo la sexualidad, de
naturalización de los roles subalternos de las mujeres, de bastardeo a
la libre opción sexual de lesbianas, gays y travestis.
Es
imprescindible que se cumplan con los avances que ya fueron logrados
por el movimiento de mujeres, y que en este momento están amenazados
por la política proteña.
Quiero recordar que la Constitución de
la Ciudad, establece en los artículos 36, 37 y 38 que la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires debe garantizar la igualdad real de
oportunidades y de trato entre varones y mujeres en el acceso y goce de
todos los derechos y la incorporación de la perspectiva de género en el
diseño y ejecución de las políticas públicas. Por lo tanto, se dispone
que el Gobierno porteño debe respetar la perspectiva de género en todas
sus políticas públicas, incluyendo las comunicacionales. Esto se afirma
también en la ley 474, que crea el Plan de Igualdad de Oportunidades y
de Trato entre varones y mujeres. No queremos que estas leyes sean
letra muerta.
Los medios de comunicación suelen ser en su gran
mayoría los fieles voceros de un orden que mata, reprime, discrimina y
excluye. Los problemas sociales, las demandas de las mujeres, no pueden
tener como respuesta la represión.
Las personas que vivimos y
transitamos en la ciudad de buenos Aires somos ciudadanas y ciudadanos.
Somos sujetos y sujetas de derecho y no objetos de represión.
www.dariovive.org |
|